Por: Mag. Miguel Barrutia Torres. Historiador y docente de la UNFV

“🎶 Yo soy, señores, Luis Pardo, el famoso bandolero 🎶”
Así termina un conocido vals peruano de la “Guardia vieja” del criollismo.  Pero ¿Quién fue realmente este señor?

Es muy difícil escribir sobre un personaje cuya vida discurre entre la leyenda y la realidad. ¿Un delincuente o un héroe popular? ¿Será acaso un “Robín Hood” de los Andes?¿Un justiciero que luchó contra los abusos cometidos por terratenientes, mineros y autoridades en una época en la cual el Estado estaba en quiebra, luego de la infausta Guerra con Chile?

Luis Pardo Novoa nació en Chiquián(Ancash) el 19 de agosto de 1874. Pertenecía a una acomodada y respetable familia de gamonales. Se sabe que su padre había luchado en montoneras, durante la guerra contra el invasor chileno. Esto quizá perfiló su espíritu rebelde que lo hicieron célebre a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Muerto su padre en una disputa de tierras, su madre falleció poco después por la tristeza. Fue criado por su abuelo, realizando sus estudios secundarios en el Colegio Guadalupe de Lima.
Desafiando las reglas sociales de su familia, se unió sentimentalmente a Zoila Tapia, una bella pastora, a quien la llamaba cariñosamente “Andarita”, nombre de una flor silvestre regional.

Amante de la poesía y de la lectura, siempre se le veía escribiendo canciones y versos en sus ratos libres.

No queda muy claro en qué momento pasó a vivir al margen de la ley. Se sabe que luchó junto a Andrés A. Cáceres contra el dictador Piérola. Fue apresado, pero logró huir de la cárcel. Desde ese momento se convirtió, al parecer, en el bandolero perseguido por la justicia, héroe popular que luchó contra las arbitrariedades que sufrían campesinos y trabajadores mineros. Muchos simpatizantes lo siguieron, formando una banda que incursionaba en las sierras de Ancash y Lima.

La aparición de Telmo Luís Pardo Novoa, motivó el temor entre los ricos hacendados y mineros. Bastaba la denuncia de que en tal hacienda se hubiera cometido un abuso contra algún indígena, para que Luís Pardo y su “banda” se hicieran presentes, conminándolos a dar trato justo a los trabajadores. Muchos de los defendidos se unieron a su causa justiciera y juntos atacaban a sus opresores, a quienes imponía cupos, que luego – según cuentan – distribuía entre los más necesitados. El mito y la fama  como revolucionario y justiciero social se extendió y en los pueblos lo veían como un protector de pobres y desamparados.

“🎶Cuando veo que se explota, toda mi cólera brota, y de tristeza me indigno, como la araña maligna, que hoy aplasto con mi bota…🎶”.

Desde Lima, se organizó un contingente de gendarmería, liderado por Álvaro Toro Mazote. Luis Pardo Novoa fue abatido el 5 de enero de 1909 en el pueblo de Cajacay(Ancash), junto a Celedonio Gamarra. Los campesinos lloraron su muerte. El pueblo lloro su muerte y su su recuerdo quedo en el corazón de los pobres.

Poco después, se compuso un poema titulado “El canto de Luis Pardo” de autor anónimo y recogido por Abelardo Gamarra, “el Tunante”. Estas décimas sirvieron de inspiración para el vals “Luis Pardo”, conocido también como “La Andarita”. La mejor interpretación pertenece a “Los Troveros Criollos”.

Su memoria fue reivindicada en 1955. Chiquián, su pueblo natal, lo declaró: “Hijo ilustre y benefactor de los pobres”. Se erigió, además un monumento en su honor en la plaza de armas de esa localidad. Por eso los hombres del pueblo lo recordaremos siempre:

Por eso yo quiero al niño;
por eso yo amo al anciano;
y al pobre indio, que es mi hermano,
le doy todo mi cariño.
No tengo el alma de armiño
cuando sé que se le explota;
toda mi cólera brota
para su opresor, me indigna
como la araña maligna
que sé aplastar con mi bota.

Yo aborrezco la injusticia;
yo quiero al que es desgraciado,
al que vive abandonado
sólo por torpe malicia;
yo maldigo la estulticia
de tanta gente menguada,
porque al fin de la jornada,
puesto que la vida es corta,
la vida a mí qué me importa
porque ¿qué es la vida? ¡Nada!

Y me persiguen, ¡traidores!
siempre fueron sin entrañas,
les espantan mis hazañas
que no son sino rencores.
¿Dónde están mis defensores?
Para mí, nadie es clemente;
nadie piensa, nadie siente,
¿Quieren matarme?, ¡en buena hora!
Que me maten si es la hora,
¡pero mátenme de frente!

Vídeo: EL BANDOLERO DE LOS ANDES. Fuente: elrecontraperuano

Vídeo: ELOISA ANGULO – LUIS PARDO. Fuente: lurbinaq

Vídeo: Luis Pardo (La andarita) Rafael Matallana. Fuente: Orlando Ugarte

13 Comentarios

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  1. ¿Impostor, ladrón, extorsionador, estafador, justiciero, luchador, guerrero, héroe o revolucionario? Lo cierto es que gano el cariño, el respeto y consideración del pueblo en muchas ciudades del Perú donde su fantasma dicen que merodeo o su presencia estuvo allí. Cantado y amado por el pueblo del Perú profundo, un personaje significativo.

  2. Tenía apellido de presidente y era un ladrón como pocos. Luis Pardo Novoa es uno de los más importantes personajes populares del tránsito del siglo XIX al XX en el Perú. Una época marcada por los grandes inventos, la reconstrucción nacional, la república aristocrática, la industrialización y el resurgimiento de la clase obrera. Luis Pardo “El bandolero” inspiró a la prensa y a la literatura nacional, no solo por el hecho de sembrar temor y admiración en los caminos de la sierra norte del Perú, sino por su compromiso social con los pobres, con quienes repartía el botín que obtenía del asalto a los ricos y poderosos.

  3. Cuenta la leyenda que fue tras la muerte por traición de su padre, noticia que lo sorprendió a su regreso a Chiquián tras haber realizado sus estudios en Lima, que el joven Luis Pardo cobró venganza, acabó con la vida de los asesinos de su padre y dio inicio a su carrera hacia la fama que lo convirtió en legendario ladrón durante las primeras décadas del siglo XX en los pueblos de la costa y la sierra norte. Me gusto este artículo.

  4. La figura del bandolero justiciero, del Robin Hood peruano, se volvió mitológica. No había pueblo que no tuviera su propia historia con él, al punto que “Por aquí pasó Luis Pardo” era un sello que tenía visos de bendición al ser alentado por la tradición oral en cada rincón.

  5. Luis Pardo en el contexto actual de inseguridad ciudadana y delincuencia resulta un ejercicio de ironía e ingenuidad, pero su existencia en la memoria popular llama la atención por la connotación social en que su figura se impuso, dejando atrás la imagen del caudillo que llegaba al poder y el militarismo del siglo XIX. La aparición de un Luis Pardo fue inevitable en plena reconstrucción nacional tras la derrota sufrida en la Guerra del Pacífico y, en medio del discurso del progreso y la nación gloriosa de Cáceres y Piérola, se convirtió quizá en la historia más mediática en tiempos del cine mudo, la poderosa radio, el apogeo del vals y la prensa combativa de un Perú lejano, pero no ajeno, que, de no haber sido por su muerte, tal vez lo hubiese llevado muy cerca al poder.

  6. Quiero compartir un enlace del diario La República con Innov@s: “Hace más de cien años el bandolero ancashino Luis Pardo fue abatido a balazos por los gendarmes que le seguían los pasos. Hoy es considerado un héroe popular y es difícil separar la leyenda del personaje real que fue.
    Si todos los relatos orales que hablaban de Luis Pardo a comienzos del siglo pasado fueran ciertos, el hombre tenía el don de la ubicuidad: lo veían al mismo tiempo en distintos lugares. Era un bandolero fantasma. Y casi no hay pueblo de la zona norte de los Andes que no tenga una historia, una aventura que contar sobre él. “Por aquí pasó”, fue la frase recurrente de esos testigos que ahora, como él, son nada más que polvo y huesos.”

  7. Quiero felicitar a mi amigo Miguel Barrutia Torres por su incansable labor docente y como investigador de Historia por este excelente artículo sobre muestro compatriota Luis Pardo.