HISTORIA

Todo sobre el ‘Tractatus’ de Wittgenstein: el libro más extraño e influyente de la filosofía

Para el filósofo, estar en el frente oriental de la I Guerra Mundial tras alistarse como voluntario dobló la complejidad de su obra. Era un soldado que quiso ver cara a cara a la muerte

Foto: Ludwig Wittgenstein
Ludwig Wittgenstein 

Por  Jordi Corominas i Julián. El Confidencial

El ‘Tractactus lógico-philosophicus de Ludwig Wittgenstein es un fetiche, una contradicción, un motivo de eternas elucubraciones y muchos otros sinfines de atributos en esa paradoja hacia la claridad envuelta, también en su interpretación, de oscuro misterio para sus lectores, no solo los inexpertos sino también los más avezados. El pensador austriaco jugó un papel importante en todo esto. El inicio del prólogo de su disquisición declara intenciones y genera una nebulosa: “Posiblemente solo entienda este libro quien ya ha pensado por sí mismo los pensamientos que en él se expresan o pensamientos parecidos”.

Wittgenstein y su ‘Tractatus’ son, en realidad, hijos de su propia época, determinada por un contexto histórico abocado hacia un impulso purificador y rebelde del pasado, dominador del presente, para hilvanar el futuro. Esto en Viena, si se quiere, era aún más notorio, desde la centralidad y el contraste entre lo emanado desde el poder y la energía del comercio burgués. En ambos casos, la figura paterna era imprescindible: Francisco José II simbolizaba una protección asfixiante, mientras los progenitores de la clase ascendente luchaban para parar una consecuencia lógica de su auge económico: el interés de los hijos por soltarse del manto emprendedor al haber accedido a la cultura.

Una familia millonaria

‘La familia Wittgenstein’, tan bien plasmada en el homónimo volumen de Alexander Waugh (Lumen), era a finales del siglo XIX una de las más ricas del Imperio austrohúngaro, tras haber surgido de la nada en Sajonia, haber asimilado el protestantismo y ver florecer la industria siderúrgica a manos de Karl, padre de Ludwig; este no sobresalió durante su infancia, dócil y obediente a diferencia de muchos de sus hermanos, tres de ellos suicidas, más exhibicionistas a la hora de mostrar un talento forjado en el salón de su palacio, templo de conversaciones apreciado por muchos artistas de ese espléndido instante.

placeholder'La familia Wittgenstein'. (Lumen)
‘La familia Wittgenstein’. (Lumen)

La música era otro elemento en esa cotidianidad. El retraimiento del joven Ludwig se nutría de la atmósfera de esa Viena a la que más tarde dio nombre en el canónico ensayo de Allan Janik. Entre sus favoritos, figuraban dos escritores capaces de sintetizar esa querencia por discernir entre las construcciones interiores y las exteriores, entre su visión y su plasmación mental.

 

Otto Weininger fue el gran ‘enfant terrible’ de la generación del ‘fin de siècle’. Se suicidó en la casa donde murió Beethoven y dejó para la posteridad su libro ‘Sexo y carácter’. Para Wittgenstein, la diatriba expresada en sus páginas entre genio y muerte fue una obsesión duradera, espejándose en la primera alternativa, torturándose en un combate propio para escapar de la mediocridad.

En cambio, Karl Kraus, santo y seña de la revista ‘Die Fackel’ —’La Antorcha’, en español— le empujó hacia la claridad de lenguaje, entroncándose así con ese filón precursor, omnipresente en casi todas las disciplinas de la capital austriaca, de Freud a Schnitzler, de Schonberg a Kolo Moser, sin olvidarnos del arquitecto Adolf Loos, con quien Wittgenstein mantuvo amistad, quizá por esa voluntad compartida de aniquilar lo ornamental y abrazar una precisa pureza.

Inglaterra y la guerra

En ‘Tiempo de magos’ (Taurus), Wolfram Eilenberger recoge sutilmente otra clave para comprender a nuestro protagonista y su ‘Tractatus’. Wittgenstein se encerraba en sí mismo, como si estuviera separado del mundo y sus semejantes por una pared o un cristal invisible. Estudios recientes han sopesado si padecía Asperger, pero más allá de esto, el dualismo y la imposibilidad de derribar ciertas barreras se muestra en proposiciones como que el mundo de los felices es distinto al de los infelices. Las comparaciones eran habituales entre el clan Wittgenstein como recurso en sus tertulias.

placeholder'Tiempo de magos'. (Taurus)
‘Tiempo de magos’. (Taurus)

En Ludwig, son herramienta expresiva y metáfora de sus percepciones. Quería matar al padre y a sus microcosmos, costándole asumirlo. Para ello, tras estudiar en Berlín, emigró a Manchester, en la vanguardia de la incipiente ingeniería aeronáutica. Su dedicación a esta tarea no fue en balde: patentó una hélice ‘a posteriori’ usada en helicópteros, si bien durante ese periodo se sumergió de lleno en las matemáticas, empecinado en la lógica hasta dar el salto a Cambridge, donde hostigó a Bertrand Russell.

La relación entre ambos no inició con buen pie. Wittgenstein monopolizaba las clases, hasta ser insoportable. Tenía veintidós años y la determinación de un dios. Ante tanta insistencia Russell, en este sentido víctima de haber escrito ‘Principia mathematica’, terminó por acogerlo hasta admitir la superioridad de ese bicho raro, sin duda aristócrata, sin duda inteligentísimo, aunque con una conducta harto anómala, reacio al gusto mayoritario –diseñó sus propios muebles por no agradarle ninguno–, poco diplomático y obcecado en esa meta suprema de resolver los problemas con claridad y transparencia, como si encarnara a su Viena en el campo filosófico desde las matemáticas.

Su heterodoxia, única sin aristas, encantaba y alejaba a otras primeras espadas del entorno, como John Maynard Keynes o Lytton Strachey, ambos del círculo de Bloomsbury. Él prefería, además de cartearse con Frege y no dar tregua a Russell, a David Hume Pinsent, a quien pagó, tanto por amor como para no estar solo, vacaciones en Islandia y viajes a Noruega, donde Wittgenstein, ansioso de tener –a imagen y semejanza de Mahler– una cabaña de creación, se instaló poco antes de la Primera Guerra Mundial. En el país escandinavo esperaba hallar un universo propicio para devenir un eremita entregado a su meta suprema. El asesinato de Sarajevo truncó sus planes y le tendió, como no podía ser de otra forma, una doble aventura.

La metamorfosis de la guerra

Quién sabe si ese anhelo de desnudar y armonizar la realidad mediante el lenguaje y las matemáticas, sinfonías similares en sus engranajes, así como el mundo, habría seguido una senda bien distinta de no ser por el conflicto de 1914. Quizá habría guardado semejanza con el cubismo de Picasso, un proceso asimismo de objetividad interior, y por lo tanto subjetiva ante un exterior sin sus envoltorios. El malagueño dejó atrás esa fase tras la Gran Guerra, y su pincel brindó alegría a la frialdad.

Estar en el frente oriental, tras alistarse como voluntario, dobló la complejidad del ‘Tractatus’. Su versión definitiva era la de un soldado que quiso ver cara a cara a la muerte y conservó durante todo su periplo el ‘Evangelio abreviado’ de León Tolstoi. La conversión a la fe cristiana pudo ser producto del cambio de paisaje del despejado ambiente académico británico a la turbulencia de las batallas y su expectación. En ocasiones no podía reflexionar, frenándose su labor. Cuando la retomó tenía otras componendas. Los aforismos del tramo final beben de ética y estética, encajándose con los iniciales, más lógicos. No hay disonancia en maridar “el mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas” con “está claro que la ética no resulta expresable. La ética es trascendental: ética y estética son la misma cosa”.

Ahora el recogimiento asimilaba la piedad de esos años y el martirio de replegarse, sin desprenderse de su misión, transmitía a su manuscrito otra función, adecuándose su totalidad a la metamorfosis. Los límites de su lenguaje eran los límites de su mundo.

Wittgenstein mandó el texto a sus sostenes filosóficos como Frege o Russell. No entendieron siquiera un fragmento

 

Cuando fue liberado del campo de prisioneros de Monte Cassino, esa transformación lo condujo a renunciar a su descomunal parte de la fortuna familiar. Despojándose de los bienes terrenales, preparándose para profesor rural en una Austria provinciana tras la caída del edificio de los Augsburgo, apuntalaba su coherencia, transitando hacia su segunda etapa; pero para dar carpetazo a la primera debía “enseñar a la mosca la salida de la botella” con la publicación del ‘Tractatus’. Solo así respiraría aliviado.

No fue nada fácil, dificultándose la operación por el mismo Wittgenstein, quien probó suerte en una serie de recorrido simbólico por los sellos editoriales de sus ídolos. Mientras atendía noticias, siempre negativas, mandó el texto a sus sostenes filosóficos como Frege o Russell. No entendieron siquiera un fragmento, consolidándose su desesperación. Al fin, en 1921, la revista ‘Annalen der Nathurphilosophie’ se arriesgó en el envite. Era un triunfo menor, sin repercusión. Al año siguiente, gracias a su mentor de Cambridge, vio la luz una traducción británica y casi ‘ipso facto’ las ideas exprimidas acapararon la dialéctica universitaria del Reino Unido. Su autor, consciente de haber saldado su cuenta al ofrecer su cosmovisión del mundo –de hecho el ‘Tractatus’ rezuma cierto aroma evangélico–, circulaba ya en otra dimensión, preocupándose por sus alumnos campestres mientras redactaba con el mismo esmero que su primer gran legado; después llegarían las ‘Investigaciones filosóficas’ y un diccionario ortográfico para niños.

 

La Parca que teje los hilos del destino es a veces caprichosa. Adollf Hitler y el filósofo Ludwig Wittgenstein coincidieron como estudiantes en la Realschule Bundesrealgymnasium Fadingerstrasse (escuela secundaria) de Linz, Austria. Una foto escolar sorprendente muestra a Wittgenstein adolescente, casi codo a codo con otro ilustre alumno del establecimiento, el joven Adolf Hitler. La fotografía, fechada en 1901, pertenece a un polémico libro escrito por la australiana Kimberley Cornish titulado The Jew of Linz: Wittgenstein, Hitler and Their Secret Battle for the Mind (1998).

La Filosofía de Wittgenstein. Fuente: La Travesía

 

31 Comentarios

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  1. Este filósofo debió sufrir mucho la incomprensión de su pensamiento. Su escrito ‘Principia mathematica’, terminó por acogerlo hasta admitir la superioridad de ese bicho raro, sin duda aristócrata, sin duda inteligentísimo, aunque con una conducta harto anómala, reacio al gusto mayoritario –diseñó sus propios muebles por no agradarle ninguno–, poco diplomático y obcecado en esa meta suprema de resolver los problemas con claridad y transparencia, como si encarnara a su Viena en el campo filosófico desde las matemáticas. Un buen artículo sólo para gente inteligente.

  2. interesante articulo, del libro descubrimos, y la frase demuestra el valor plural de las proposiciones expresadas en apenas sesenta páginas, que “de lo que no se puede hablar, conviene callar”. Antes, como si así Wittgenstein quisiera atraernos, se afirma la intocabilidad de lo escrito y la resolución definitiva de los problemas. La cuestión es dirimir cuáles y averiguar los motivos de tan elocuente, si bien escueta, convicción. El pensador austriaco jugó un papel importante en todo esto. El inicio del prólogo de su disquisición declara intenciones y genera un enigma.

  3. La gran aportación del pensamiento de Wittgenstein a la filosofía y no digo a la filosofía del lenguaje, sino a la filosofía en general es haber iniciado un tipo de investigación filosófica centrada en el esclarecimiento de los usos de los términos. Esta nueva investigación se hace explícita en la segunda época de Wittgenstein, pero, ahora, después de todo, debemos apreciar que lo esencial estaba ya apuntado, pero, ahora, después de todo, debemos apreciar que lo esencial estaba ya apuntado en el Tractatus.

  4. Una frase que deja Wittgenstein en su libro ‘Tractatus’, y que está expresadas en apenas sesenta páginas es que “de lo que no se puede hablar, conviene callar”. Un tanto polémica, algunos piensan que refleja la hipocresía y cobardía. Pero si es leída en el marco de la lógica y en consonancia con la noción de límite del lenguaje. No hay debate. Cada quién, cuando se lea el libro, lo tomará y aprenderá a su manera, en lo posible dentro de sus límites. La filosofía nunca pasa de moda aunque en un momento dado se lean más unos filósofos que otros.

  5. En sus múltiples obras se ven reflejados detalles muy puntuales reflejados en este artículo y el video del mismo nos señala las ambas fases de su entendimiento del lenguaje. Esto genera dos perspectivas que responden a visiones diferentes, pero complementarias. En la primera, menciona una relación la unívoca entre la realidad tangible de los objetos a los cuales nos referimos con nosotros mismo como sujetos activos que expresamos a través de la lógica como un intento de expresar la realidad estable que nos rodea. Por el contrario, en su segunda perspectiva del lenguaje, quita la relación fija entre cada realidad con nosotros, sino toma al uso como punto de guía del lenguaje.
    Todo esto proviene de sus características personales mencionados en este artículo que no solo fue resultado de su temperamento, sino también de carácter formado por los episodios tan traumáticos de su vida como los suicidios de sus hermanos o su participación en la primera guerra mundial con la posterior redacción de la única obra publicada durante su vida. De manera personal, ambas resultan muy interesantes de conocer a pesar de la complejidad que pueda acaecer sobre aquel lector aventurero que se sumerja en tan maravillosa campaña ya que busca desentrañar el pensamiento humano a través del lenguaje.

  6. El pensamiento de Wittgenstein fue muy complejo quizá sea por los momentos que vivió durante su infancia. Pero todo esto le valió para forjar sus habilidades ya que él era muy inteligente y sabio. Su vida fue muy aventurera, conoció a grandes filosos y vivió grandes momentos de la historia, se podía decir que conoció todo lo que pudo. Ahora Las razones que tubo para dejar su vida terrenal y rechazar su herencia son desconocidas, pero quizá si leemos su única obra terminada el tratactus podríamos conocer un poco de su pensamiento, aunque este libro es muy complejo para entenderse por alguien que no es especialista en filosofía.

  7. El pensamiento austriaco de Wittgenstein tenía un papel importante y que hacía pensar en su filosofía y con la frase mencionada “posiblemente solo entienda este libro quien ya ha pensado por sí mismo los pensamientos que en él se expresan o pensamientos parecidos” que se refería que el tractactus lógico-philosophicus es una contradicción , un oscuro misterio para sus lectores ,muy profundo no lo podía entender cualquiera. Nos hace entender la lógica y la filosofía. Dios ser supremo que esta en lo místico , no podemos meter temas de filosofía en ese rubro y que en esa época era un tema muy cogido por todos ya que no todos creían en eso. La lógica por su parte donde te muestran hechos y temas que se deben probar en el mundo y qje pasa como tal. Un artículo pensante e interesante.

  8. El Tractatus de Wittgenstein es uno de los textos filosóficos que han tenido mas influencia y a la vez polémica, el Tractatus no puede ser comprendido del todo por uno mismo sólo con leerlo.
    El propio Wittgenstein pensaba que su texto no era sencillo de entender. Ya que hace una referencia al lenguaje, pero como un problema del filosófico. Su filosofía está caracterizada por cuestionarse sistemáticamente para Wittgenstein las cuestiones filosóficas comienzan con la perplejidad y dicha perplejidad se expresa a través de preguntas desorientadoras y la contradicción que aparece aquí podría llamarse un conflicto entre usos diferentes para una misma palabra. Por ello el Tractatus no sólo es una reflexión sobre lógica y lenguaje, sino que supone una reflexión sobre el ser; el estudio del lenguaje se constituye como condición necesaria del conocimiento del mundo. Excelente articulo!

  9. Durante mucho tiempo también se especulo que Wittgenstein “tenía rasgos del síndrome de Asperger, variante suave del autismo en la que se mezclan grandes capacidades intelectuales y talentos extraordinarios con una extrema dificultad para relacionarse en sociedad”. Existen estudios muchos estudios como por ejemplo el de Michael Fitzgerald sobre la correlación positiva entre el Asperger y la capacidad creativa y la “genialidad”, pero no hay una opinión totalmente aceptada al respecto. Sin embargo existe una correlación muy alta del Asperger con trastornos depresivos y Wittgenstein cumple prácticamente todos los criterios que se han establecido para diagnosticar Asperger y si a eso le sumamos que Wittgenstein tuvo enormes dificultades de relación social en el mundo académico y enormes dificultades para comunicar su pensamiento. Escribió poco y de forma muchas veces muy poco clara, muy a su pesar, y se dedicó a estudiar el lenguaje de una forma muy especial. Todo ello resulta más comprensible si se tiene en cuenta su más que probable Asperger. Excelente articulo

  10. Interesante artículo , Wittgenstein un austriaco retraído en su pensamiento , ingeniero , coetaneo de otros filósofos , influenciado por escritores Weininger que mezclaba inteligencia y el tema de la muerte y Kraus con la pureza del lenguaje , presente en la Primera Guerra Mundial cuando buscaba inspiración y tras la cual enalteció su fe cristiana y renunció a la opulencia familiar para publicar con dificultad su obra compleja Tractatus lógico filosófico donde señala que los hechos forman el mundo , con entidades en el borde como la lógica estructural , los valores estéticos y afuera está Dios lo místico que no podemos demostrar con la filosofía abarcando problemas no reales algo difícil de entender en su época y tema de debate hasta por él mismo

  11. Wittgenstein y su ‘Tractatus’ son, en realidad, hijos de su propia época, determinada por un contexto histórico abocado hacia un impulso purificador y rebelde del pasado, dominador del presente, para hilvanar el futuro. Esto en Viena, si se quiere, era aún más notorio, desde la centralidad y el contraste entre lo emanado desde el poder y la energía del comercio burgués.
    Este filósofo debió sufrir mucho la incomprensión de su pensamiento. Su escrito ‘Principia mathematica’, terminó por acogerlo hasta admitir la superioridad de ese bicho raro, sin duda aristócrata, sin duda inteligentísimo, aunque con una conducta harto anómala, reacio al gusto mayoritario –diseñó sus propios muebles por no agradarle ninguno–, poco diplomático y obcecado en esa meta suprema de resolver los problemas con claridad y transparencia, como si encarnara a su Viena en el campo filosófico desde las matemáticas. Un buen artículo sólo para gente inteligente.

  12. Aprender el significado de una palabra consiste en aprender una forma de conducta. Utilizar palabras y construir enunciados para nombrar y juzgar no consiste en expresar pensamientos o representaciones mentales de la realidad. El sentido y la comprensión del lenguaje ya no radica en estos elementos psicológicos, ni en su supuesta estructura lógica, sino que se trata de juegos de lenguaje. Aquí se encuentra la clave de la nueva concepción del lenguaje de Wittgenstein: la noción de juego aplicada al lenguaje. Los juegos en general y los Sprachspiele (juegos de lenguaje) en particular comparten muchas propiedades semejantes. Un juego de lenguaje es una totalidad formada por el lenguaje usado en cada caso más las acciones con las que el lenguaje se halla inextricablemente entrelazado en un contexto concreto ESTA ES UNA ENSÑANZA EXTRAORDINARIA DE SU FILOSOFÍA DEL LENGUAJE… TODO PROFESIONAL QUE LO HAYA LEÌDO SERÀ UN B8UEN PROFESIONAL.

  13. Cuando fue liberado del campo de prisioneros de Monte Cassino, esa transformación lo condujo a renunciar a su descomunal parte de la fortuna familiar. Despojándose de los bienes terrenales, preparándose para profesor rural en una Austria provinciana tras la caída del edificio de los Augsburgo, apuntalaba su coherencia, transitando hacia su segunda etapa; pero para dar carpetazo a la primera debía “enseñar a la mosca la salida de la botella” con la publicación del ‘Tractatus’. Solo así respiraría aliviado. SE SINTIÓ ALIVIADO DE SENTIMIENTOS Y LBERADO.
    A los genios no los comprenden. Fue consciente de haber saldado su cuenta al ofrecer su cosmovisión del mundo –de hecho el ‘Tractatus’ rezuma cierto aroma evangélico–, circulaba ya en otra dimensión, preocupándose por sus alumnos campestres mientras redactaba con el mismo esmero que su primer gran legado; después llegarían las ‘Investigaciones filosóficas’ y un diccionario ortográfico para niños.

  14. Investigue un libro de Wittgestein donde el final del Tractatus, la ética (o sea, aquello que trata de hablar sobre lo que sea bueno o malo, lo valioso, el sentido de la vida, etc.) es también inexpresable y trascendental. La ética, lo que sea bueno o valioso, no cambia nada los hechos del mundo; el valor debe residir fuera del mundo, en el ámbito de lo místico. De lo místico no se puede hablar, pero una y otra vez se muestra en cada uno de los hechos que experimentamos. Para él la tarea de la filosofía es, entonces, precisamente, llegar hasta los casos límite del lenguaje, donde ya no hablamos del mundo pero, sin embargo, sí queda mostrado lo inexpresable. Este es el caso de las tautologías, las contradicciones y, en general, las proposiciones propias de la lógica. Para entenderlo debemos tener conocimientos de la lógica. Gran artículo.

  15. Ludwig Josef Johann Wittgenstein (Viena, 26 de abril de 1889-Cambridge, 29 de abril de 1951) fue un filósofo, matemático, lingüista y lógico austríaco, posteriormente nacionalizado británico. Publicó el Tractatus logico-philosophicus, que influyó en gran medida a los positivistas lógicos del Círculo de Viena,​ movimiento del que nunca se consideró miembro. Tiempo después, el Tractatus fue severamente criticado por el propio Wittgenstein en Los cuadernos azul y marrón y en sus Investigaciones filosóficas, ambas obras póstumas. Fue discípulo de Bertrand Russell en el Trinity College de la Universidad de Cambridge, donde más tarde también él llegó a ser profesor. Excelente artículo.