“Espere aquí, don Alberto Ku King solo dispone de diez minutos, luego tiene una reunión. Por ello sé lo más breve y conciso posible”, me dicen en la sala de recepciones de Radio Nacional para dar a entender la apretada agenda que tenía don Alberto. Esperé media hora hasta que lo vi aparecer y me dijo: “Me dicen que alguien me anda buscando, ¿en qué lo puedo ayudar?” Solo atiné a decirle que necesitaba conocer el testimonio de un periodista de gran recorrido y los riesgos que corrió en el ejercicio de su profesión. “¡Uy! si te contara… tengo varias anécdotas que contarte: fui corresponsal de ANSA en la guerra de Nicaragua, fui secuestrado por el MRTA…” Corté por un momento su relato y nos sentamos en el sillón, frente a frente, en un diálogo entre un “abuelo del periodismo” con su “nieto que comienza en el periodismo”.

  • Don Alberto, ¿qué es para usted el periodismo?
  • El periodismo en primer lugar no solo es una carrera profesional, es un conjunto de virtudes que debes tener. En el periodismo, debes ser un comunicador, un investigador y un interlocutor válido porque sino pierdes credibilidad. El periodismo es la parte más sensible de las Ciencias de la Comunicación porque tiene que ver con la opinión pública.

 

  • ¿Podría contarnos sus experiencias dentro del periodismo y las veces que su vida corrió peligro?
  • Yo era muy joven y fui enviado por la agencia italiana ANSA para cubrir la guerra de Nicaragua cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional insurgía contra la dinastía de Somoza en el año 78. Yo estuve en la parte sur del país al lado del comandante Edén Pastora (“Comandante Cero”) y en esa zona corría bastante riesgo porque era bombardeada a cada rato por el ejército de Somoza.

 

  • ¿Ha visto a algunos colegas caídos?
  • Por supuesto. En El Salvador murió mi compañero de cuarto, el periodista mexicano Ignacio Rodríguez, representante del diario Excelsior de México en el 80. El Frente Farabundo Martí nos dejó en la puerta del hotel una cartulina negra donde decía: “Estos periodistas tienen que salir en las próximas 24 horas de El Salvador”, ahí estaban nuestros nombres. Yo de inmediato me comuniqué con la embajada de Italia por la empresa donde trabajaba y luego hablé con la embajada peruana, quienes respondieron de forma inmediata. Intenté convencer a Rodríguez para salir del país, sin embargo, él no quiso porque tenía una novia salvadoreña. Abordé un avión comercial y al regresar a Lima prendí la televisión, sintonicé el programa El Panamericano donde informaron el asesinato de Ignacio Rodríguez de un balazo en el pecho por un francotirador.

 

  • ¿También tuvo situaciones de riesgo en el Perú?
  • Claro, mi oficina fue incursionada varias veces por grupos armados y en una de esas, como yo era director de la agencia ANSA en Lima, me llevaron unos muchachos de la universidad San Marcos, pertenecientes al MRTA en 1991. Ellos me dijeron que debían llevarme a un “juicio popular”. Me tuvieron secuestrado tres días y lo único que comí en esos días fue un pan con hot dog y una botella de Inca Kola. En ese entonces era presidente de la Asociación de Prensa Extranjera y ellos me preguntaron por qué no reconocía a los grupos alzados en armas. Yo les dije que no porque la violencia no justifica nada. Luego de ser liberado pasaron los años y, entre el 2006 y 2007, me llegó una citación para presentarme en la Base Naval para el juicio de Víctor Polay Campos.

 

  • Entonces Polay Campos fue el autor intelectual de su secuestro.
  • Claro, yo me encuentro con él en la sala presidida por aquel entonces por el actual presidente del Consejo Nacional de la Magistratura, Pablo Talavera. Dentro de mi testimonio real yo le dije a los jueces. “Yo tengo hijas y cuando me pusieron el caño de la pistola en la nuca yo dije acá terminé” y agregué “yo me miccioné en los pantalones de miedo”. Polay me miró y se rió, yo interrumpí y le dije: “Señor Polay a usted le causa risa ahora, pero a mí en ese momento no”. Entonces él se puso de pie y manifestó: “Pido disculpas públicamente a este señor periodista por ese momento”. Dos años después, la mamá de Víctor Polay me llamó y me dijo que tenía un sobre para mí.

 

  • ¿Y qué contenía ese sobre?
  • Tenía un libro que había escrito Víctor Polay Campos. En el contenido me dedica nueve páginas explicando cómo fue mi secuestro. En la parte de la portada escribió una dedicatoria al periodista que aguantó tres días de cautiverio. Todo esto ocurrió después del juicio, sin embargo, durante el juicio me encontré con un señor con una larga chaqueta y un bastón: Armando Villanueva del Campo. Él había acudido para declarar a favor de Víctor Polay Campos.

 

  • Quizás porque el señor Polay tenía un antecedente aprista.
  • Claro, él había sido amigo de Alan García e incluso cantaron en París juntos. Yo me encuentro con Armando Villanueva y aproveché el momento para entrevistarlo y me dijo: “Yo he venido a defender a un revolucionario porque Víctor Polay no es un terrorista”.

 

  • ¿Tiene otra experiencia?
  • En el año 89, yo aún era presidente de la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú y un día me llama el Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos para decirme que detectaron un plan de Sendero Luminoso para asesinar a tres periodistas, entre ellos estaba yo. Mis hijas estudiaban en el colegio María de las Mercedes, la misma escuela donde estudió Nadine Heredia, y ese día iba a dejar a mis hijas al colegio cuando me contaron el plan para asesinarme. Entonces avisé a mi empresa y ellos me dijeron que ordene a la secretaria comprar un pasaje en avión con destino a Argentina para ese mismo día. Cuando yo estaba afuera todos los diarios publicaron: “Ku King se fue del Perú”.

 

  • ¿Y por qué querían matarlo?
  • Porque normalmente Sendero Luminoso llamaba a mi oficina para obligarme a declarar que existe un equilibrio estratégico.

 

  • ¿Qué significa estar en equilibrio estratégico?
  • Significa que Sendero y el Estado peruano estaban en el mismo nivel y por lo tanto eran beligerantes. Y si lo decía el presidente de la Prensa Extranjera ya era un hecho. Si lo decía yo, la prensa iba a publicar que Sendero y el Estado iban a la par y es algo que nunca iba a decir porque, en primer lugar, no era cierto y, dos, porque no iba a obedecer a Sendero.

 

  • Continúe relatándonos qué pasó en su huída del país.
  • A los dos días me llama Alan García, presidente de la República por aquellos días, y me dice: “¿Cómo es posible que te vayas Alberto? Para que se vaya el presidente de la Prensa Extranjera quiere decir que estamos fregados”. Esa llamada la tengo grabada e incluso García me ofreció mudarme a Palacio de Gobierno con toda mi familia pero no acepté. ANSA me mandó durante varios meses para ser instructor en varios países. Ya cuando volví a Lima habían patrullas que custodiaban a mi familia pero yo no quise protección policial, quería enfrentar el riesgo.

 

  • Interesante don Alberto, pero me imagino que no son los únicos riesgos que corrió durante la época del terrorismo.
  • Por supuesto, yo recuerdo otra anécdota que tuve con Federico Salazar cuando fuimos a dar una conferencia en la facultad de Letras de la universidad San Marcos. Los exteriores de la casa de estudios eran custodiados por el ejército. Cuando Federico y yo ingresamos a la sala de conferencias de la facultad, nos sentamos y nos cerraron todas las puertas. Un grupo de alumnos comenzó a hacer arengas senderistas y comenzaron a decir que esto era un “juicio popular contra periodistas con manos manchadas de sangre”. Yo tenía miedo porque afuera estaban los soldados y si escuchaban una manifestación terrorista ellos vendrían a meter presos a todos sin distinción.

 

  • ¿Y cómo se libró de esa situación?
  • Bueno tal parece que se habían pasado la voz porque vino un alumno y gritó: ¡Ahí vienen los cachacos! Con ello se abrieron las puertas y todos salieron despavoridos del lugar. Cuando los militares llegaron, Federico y yo nos presentamos y dijimos que éramos periodistas y nos habían invitado para una conferencia sobre realidad peruana, sin embargo, aquí nos emboscaron.

 

  • Veo que usted pasó por varios riesgos en el país.
  • Claro, también hubo una incursión del MRTA en mi oficina. Cierto día yo estaba dictando una charla en la Universidad de Lima y le dije a mi secretaria que yo iba a regresar. Antes de mi retorno aparece una chica gordita que simulaba estar embarazada y le dice a mi secretaria que era una persona que venía de la conferencia que yo dictaba. Entonces Emilia, mi secretaria, abre la puerta y en eso ingresa la mujer con un joven, ambos armados, y redujeron a todo el personal. Cuando yo volví a la oficina, ingreso y siento un cañón de pistola en la garganta. Logré ver al chico, quien dicho sea de paso hoy es abogado y mi amigo, quien me obligó a sentarme y a escribir lo que él me decía.

 

  • Esas son ironías que tiene la vida, pero ¿cómo pudo salir de esa situación?
  • Me senté en el télex y comencé a escribir todo lo que él me indicaba. Quería que yo anuncie a todo el mundo la toma de la agencia italiana ANSA en Lima por el MRTA, sin embargo, todas las agencias de noticia manejábamos un código y él no lo sabía. Entonces digité el código de emergencia para informar que estaba siendo presionado. Luego ellos abandonaron mi oficina y se dirigieron a la agencia alemana DPA, sin embargo, ya la Policía estaba enterada y fueron detenidos ahí.

 

  • ¿Y cómo nace la amistad con el joven emerretista?
  • Cuando la policía detuvo a los jovencitos, yo acudo a la sede de la prefectura y cómo era de rudimentaria la institución que había un triplay con huequitos y yo debía asomarme por uno de esos huequitos para identificarlos. Y justo sale ahí mi patita de San Marcos todo esposado. La policía me pregunta: “¿éste es?” Yo sabía que les iban a meter 25 años de prisión así que dije que no era él, de la misma procedí a negar a la gordita. Cuando salí de todo este lío creo que les dieron un año de prisión. Pasaron los meses y recibo una llamada de este chico y me dijo si podía ir a mi oficina. Yo le dije que mejor sería encontrarnos en un café en San Isidro y entonces él viene y me pide disculpas por todo lo ocurrido. Reconoció que yo pude identificarlo y con ello meterlo preso.

 

  • El periodismo a veces nos trae ese tipo de anécdotas. Yo recuerdo que usted comenzó en la prestigiosa revista Oiga en la dictadura militar, ¿qué nos puede contar de esa experiencia?
  • Mi primera entrevista en la revista fue justamente con Juan Velasco Alvarado. En una de sus primeras conferencias yo era aún jovencito y me mandaron a hacerle una pregunta, algo que yo nunca recomiendo porque puedes cometer una patinada, nadie debe decirle a un periodista qué preguntar. Entonces le pregunto a Velasco, general ¿qué es una revolución? Y él me dijo: “¿no sabes lo que es revolución? cuando sepas qué es, regresas y te respondo”. Quedé como una zapatilla sucia delante de todos los periodistas presentes.

 

  • Don Alberto, volviendo a los riesgos del periodismo ¿cree usted que el Colegio Nacional de Periodistas hace algo por los periodistas en riesgo?
  • Últimamente, sí y eso que yo soy uno de los primeros colegiados.

 

  • Le pregunto esto porque muchos dicen que el Colegio de Periodistas no tiene peso.
  • Ni creas, recién comienza a tener peso en la sociedad. Recuerda que el colegio de Periodistas organizó el primer debate municipal de este año. Pero siempre hay un litigio entre el Consejo Nacional de la Prensa y el Colegio Nacional de Periodistas.

 

  • ¿Y considera que el Periodismo de Investigación es igual de riesgoso que el Periodismo de Guerra?
  • Yo tengo mis dudas respecto al periodismo de investigación. Normalmente este se basa en dateros como sucedió con Cecilia Valenzuela en el caso Óscar López Meneses. A ella la llamaron y le pasaron la voz de un resguardo policial y entonces tomó su carro y fue a la zona. Preguntó a todos qué hacían ahí, luego indago que por esa zona estudia el hijo del presidente Ollanta Humala y, finalmente, se descubrió que también vive Óscar López Meneses.

 

  • El resguardo es ilegal: López Meneses no es ningún funcionario público para tener semejante despliegue.
  • Yo estoy en Radio Nacional como director invitado. Fui invitado por ser un técnico luego de fundar CPN Radio, una radio independiente que le pisó los talones a Radio Programas del Perú. Mi objetivo es hacer una radio plural del Estado no gobiernista. Si aquí está la foto del presidente es porque esta radio es del Estado. Incluso, esta mañana hice una crítica al gobierno y no recibí ninguna llamada de atención. Ya tengo 3 años acá y si alguien me llama y me dice que mal lo que has dicho, yo tengo un papel en mi escritorio, lo cojo y me voy.

 

  • Actualmente ¿cómo ve la situación del periodismo en América Latina?
  • Hay riesgos, pocos pero los hay. Por ejemplo en Argentina se dictaron normas de control a los medios como el diario El Clarín. Igual Rafael Correa tiene problemas con la prensa en Ecuador.

 

  • ¿Y en el Perú?
  • En nuestro país hay libertad de expresión e incluso creo que hay libertinaje. Ayer entrevisté a la presidenta de Concor TV y le saqué la mugre a todos los medios de comunicación. Mis colegas me dijeron: “Guarda Ku King que estas tocando carne y hueso”.

 

  • Incluso usted apoyó la denuncia que hicieron al programa de Magaly Medina.
  • Yo estoy de acuerdo con que levanten el programa de Magaly Medina porque la miseria humana no se puede tratar. O sea, si tú tienes problemas personales trátalos en tu casa. Ayer he visto un programa de televisión en el canal 9 donde le han sacado la mugre a Magaly Medina. Ahora yo pienso que ella debe pensar en retirarse. Le han sacado tarjeta roja por todos lados.

 

  • ¿Tarjeta roja a los corruptos?
  • (Risas) Yo siempre saco tarjeta roja a los corruptos y me alegra que mi tarjeta roja esté pegando en todos lados.

 

  • Cambiando de tema, usted vio los casos de los periodistas degollados en Medio Oriente, ¿tiene una opinión breve?
  • Es una atrocidad. En el periodismo siempre se corren estos riesgos, sucedió en Uchuraccay. Es una salvajada degollar a un periodista aunque el mundo islámico es un tema aparte.

 

  • ¿El Medio Oriente sería el lugar más peligroso para hacer periodismo?
  • En estos momentos sí. En el islam hay una mezcla de varios factores.

 

  • Muchos dicen que México es el lugar más peligroso para hacer periodismo.
  • En América Latina, sin embargo la situación en el Perú no es muy diferente. En cualquier momento pueden mandarte la moto y ahí quedas. Igual el riesgo lo corres en cualquier parte.

 

  • ¿Cree usted que las normas internacionales protegen al periodista?
  • No, en lo absoluto, tú tienes que cuidarte solo. Cuando ingresas a una zona de guerra como Nicaragua o El Salvador donde yo estuve te hace sentir qué miserable es la vida porque te hace ver que entre seres humanos debemos sacarnos la mugre para entendernos. ¿Qué norma internacional regula eso? Ninguna. Yo recomiendo siempre a mis reporteros y a mis más de mil ahijados en el periodismo que nunca vayan a una zona de conflicto con traje de Policía o de militar.

 

  • Don Alberto, ¿tiene algún consejo final que darle a los periodistas de investigación o a los corresponsales de guerra?
  • Mi mejor consejo es decir la verdad. La veracidad y la responsabilidad son la mejor arma que tiene un periodista. Yo veo a algunos periodistas que vendieron sus conciencias y que hoy están en televisión. Incluso algunos lloran y dicen: “¡Yo apoyé la dictadura pero qué pena!” pero siguen con la conciencia sucia. Yo el último reconocimiento que recibí y por el cual me sentí muy feliz…

 

  • ¿El de la Iglesia Católica?
  • Exactamente, el día viernes los obispos decidieron por unanimidad otorgarme el premio de la Conferencia Episcopal. Ellos preguntaron: ¿quién creen que es el periodista que debe recibir este premio? Don Alberto Ku King Maturana. Sentí que era una bendición, prácticamente los santos óleos para mí. Ni siquiera un premio político ni nada de eso. Me basta con que la Iglesia Católica reconozca que haya cumplido con mi deber. Nada más, yo no he cumplido nada más que con eso. Ya tengo a mis hijos bien formados, tengo mis nietos, alcancé lo más alto de mi carrera y ahora sí, enfermo como estoy, descanso en paz cualquier día y nos veremos allá arriba para hacer un reportaje.

 

  • ¿Una entrevista en el cielo?

Asu, cuánto quisiera yo hacerle una entrevista a San Pedro pero no sé si él querrá.

(Entrevista publicada en la edición impresa de revista Si crees, Innov@s en el año 2014).

 

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  1. Alberto Ku King Maturana, destacado periodista peruano, falleció la mañana de este viernes 24 de enero tras padecer una ”larga y penosa enfermedad”, según indicaron sus hijos en un comunicado enviado a través de redes sociales.
    A pesar de su estado de salud, Ku King Maturana pudo dejar un último mensaje dirigido a sus hijos y nietos en su página personal de Facebook, en donde les pidió ”luchar sin tregua alguna para reconstruir un país […] sin corrupción”.

  2. Alberto Ku King Maturana tiene más de cuarenta años en el periodismo y más de diez mil entrevistas realizadas. El periodista de Radio Nacional del Perú y expresidente de la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú fue también corresponsal de guerra, y como tal, tiene más de una experiencia que vale la pena escuchar. Un hombre de valores a imitar.

  3. Un gran periodista, recuerdo la entrevista que le hizo a Alan García cuando estuvo en la clandestinidad por el golpe de Estado de Fujimori.

  4. Excelente entrevista a un periodista que marco un nuevo estilo basado en la honestidad y la verdad de los hecho en la noticia. Premonitoria su declaración a la revista Innov@s en su deseo de querer entrevistar a San Pedro en el cielo. Felicitaciones Gerson.