Anne Applebaum: “La aventura de Trump terminó. Pasará el resto de su vida ante los tribunales”

Jesús Ruiz Mantilla. Periodista de EL PAÍS
Anne Applebaum
Anne Applebaum MATEUSZ SKWARCZEK

 

Con Gulag, su primer libro de historia, la periodista Anne Applebaum ganó el Premio Pulitzer en 2004. Le llevó 10 años y hoy, dice, “no lo podría hacer” porque en Rusia la opacidad vuelve a ser cada vez más densa. La regresión del Kremlin y su efecto en Europa han sido objeto de estudio de esta maestra del análisis geopolítico. También los nuevos populismos y el ocaso de Trump, a quien después de lo ocurrido en el Capitolio pronostica un mal futuro. Bajo su lupa hierve una cuestión crucial de nuestro tiempo: el viejo choque entre democracia y autoritarismo en su versión del siglo XXI

Anne Applebaum es una mujer fuerte y de opiniones contundentes. Para empezar, a Donald Trump, no le pronostica un buen futuro después de lo que ocurrió el pasado miércoles día 6 en el Capitolio: “Pasará el resto de su vida ante los tribunales”, dice. Si no demostrara esa entereza, a esta periodista e historiadora estadounidense nacida en Washington hace 56 años le resultaría imposible abordar los asuntos sobre los que decide escribir. En 2004 ganó el Premio Pulitzer por su investigación sobre el Gulag, continuó con El telón de aceroLa destrucción de Europa del Este 1944-1956, siguió con Hambruna rojaLa guerra de Stalin contra Ucrania y ahora ha abordado la crisis de los Estados de derecho en Twilight of Democracy (El ocaso de la democracia), que aparecerá en su edición española a cargo de Debate en mayo. El libro incluye capítulos referentes a España en esa deriva que ha hecho ascender a los populismos de ultraderecha con técnicas propias de la desinformación dominada por Rusia. Es un terreno que Applebaum ha estudiado a fondo. Se ha convertido en una autoridad reconocida globalmente en la Europa del Este y la antigua URSS. Vive entre Estados Unidos y Polonia, donde se casó con el europarlamentario Radoslaw Sikorski. En los últimos tiempos, la pareja no ha dejado de preocuparse por la marcha atrás de sus respectivos países, sacudidos por fiebres autoritarias similares. Estados Unidos se ha librado —por el momento— de la suya, con Trump vencido en las urnas. Pero Polonia persiste en su rumbo bajo las siglas de Ley y Justicia y la presidencia de Andrzej Duda, cómplice del húngaro Viktor Orbán, la nueva piedra en el zapato de la UE tras el trauma del Brexit. Applebaum observa y escribe sobre ambos casos con su certera clarividencia y su juicio informado. Una visión que la ha convertido en una de las analistas políticas globales de referencia en los últimos años. Hablamos con ella hace tres semanas por videoconferencia. No se había producido el asalto en Washington. Pero este viernes contestó a unas preguntas más por correo electrónico acerca de lo sucedido.

¿Cree que lo ocurrido el pasado miércoles día 6 en Washington representa el final de la carrera de Trump o la evidencia de que el fenómeno que desató conserva suficiente energía para representar algo en el futuro?

La aventura de Trump ha terminado. Pasará el resto de su vida ante los tribunales. Puede ser su final como figura política, pero no el del trumpismo, que sigue siendo, de hecho, un fenómeno apolítico. Su esencia radica en que fabrica una alternativa a la realidad, aquella en la que cualquier dificultad o los asuntos con matices se borran y permiten que la gente habite en esta construcción ficticia. Esto sería imposible sin varios medios de comunicación y redes sociales, sin esa cámara de eco creada por Fox News y otras cadenas de extrema derecha, ni sin las teorías conspiranoicas que allí se promueven. Todo eso continuará existiendo, la cuestión es quien se ocupará de liderar este mundo de culto que deja él en herencia.

Podíamos ver similitudes con el golpe de Estado en España en 1981. Si cambiamos el atrezzo y en vez de unos frikis de la América profunda ponemos guardias civiles trastornados, se parece. Lo interesante fue que al día siguiente, la ciudadanía, de izquierda a derecha lo repudió. ¿Cree que allí buena parte de los republicanos diran: hasta aquí hemos llegado con este payaso?

Varios han hecho esa comparación. Sí, veo posible que se produzca un cierre de filas contra esa manera de hacer política. Pero me preocupa que un grupo de republicanos -entre ellos Ted Cruz o Josh Hawley, dos de los senadores que se opusieron a reconocer a Joe Biden como presidente- todavía crean que hay en juego votos entre esos millones que comulgan con la creencia de realidades alternativas.

No ha sido su caso. De hecho, en su obra, bucea por realidades crudísimas. Estoy preocupado por usted. Si analizamos su trabajo, la vemos años dedicada al Gulag, a las hambrunas en tiempos de Stalin o a la manera en que los regímenes totalitarios destrozaron los países del telón de acero… ¿Cómo resiste?

Si eres alguien con tendencia a la melancolía, resulta útil confrontar que lo peor puede ocurrir. Por razones personales y políticas, te involucras y además comienzas a valorar lo que te rodea y la suerte que tienes al vivir en democracias relativamente prósperas y libres. Ilumina lo bueno y acentúa sus virtudes. Para eso me han servido y creo que a mis lectores también.

¿Por qué cree, en ese sentido, que países como Hungría y Polonia se muestran con unas tendencias autoritarias más propias del pasado que tuvieron que del futuro que podrían alcanzar?

“Mostrarse pesimista respecto a la idea de Europa es irresponsable. No se puede pintar un futuro deprimente a los jóvenes”

En Polonia, por ejemplo, puede tener que ver con cómo la historia ha sido malentendida y malinterpretada. Si miramos cómo la estudian en el colegio, por la experiencia que yo he tenido con mis hijos, se tiran un montón de tiempo en el siglo XIX y difícilmente llegan a la era más cercana. No sé si los que tienen menos de 40 años entienden qué ha pasado. No se les enseña bien y no lo llegan a comprender. Se quedan en la II Guerra Mundial. Ignoran la época comunista, lo que supuso el sindicato Solidaridad, el ingreso en la UE, cómo llegaron a tener una nueva Constitución… Hasta hace muy poco desconocían lo importante que es dotarse de una corte suprema. Cuando el Gobierno empezó a minarla, y eso ha tenido efectos, entonces han querido enterarse. Antes creían que era una cuestión técnica y que no les concernía, pero desde que ha repercutido sobre sus derechos, como el aborto, se han dado cuenta de que un Ejecutivo que controla a los jueces es un problema.

¿Y ya es tarde? ¿Por qué se llegó hasta ahí?

En parte por ignorancia y porque quienes lo han llevado a cabo utilizaron un hábil sistema de propaganda.

Y estos agujeros en la educación, ¿cree que se deben a una estrategia de las autoridades o a una irresponsabilidad de educadores y sociedad civil?

La educación en Polonia cambió desde los años noventa. Pero con la historia existe cierto victimismo que va en detrimento de un patriotismo en sentido positivo. Se empeñan en enseñar cómo los maltrataron las potencias, cómo les traicionaron y les ocuparon. Prima un elemento de agravio que está muy en sintonía con el partido gobernante ahora. No se centran el tiempo suficiente enseñando sus logros, los aspectos positivos del cambio o simplemente qué es o debe ser una democracia.

Un patrón común en las tendencias populistas.

Sí, cierto, Trump ha hecho lo mismo en Estados Unidos. Algo muy dirigido a aquellos que se sienten agraviados, se utiliza dentro del populismo tanto en la derecha como en la izquierda. Pero volviendo a Polonia, en cuanto al victimismo, hay que recordar que fue ocupada. Desde 1945 todo podía ser culpa de los rusos y antes de los alemanes. Esa excusa les valía. Pero en el presente, ya no. En los primeros 20 años de democracia, esa carga no supuso un problema. Si me hubieran dicho hace 10 años que el Gobierno iba a llegar tan lejos, incluso desde los tiempos de Kaczynski, no me lo hubiera creído. Incluso conociéndolos hace tiempo.

De hecho, su marido fue miembro de diversos Gobiernos en Polonia como ministro de Exteriores y Defensa y ahora es europarlamentario.

Pertenece a un partido liberal de centroderecha que tiene un apoyo del 49%, bastante, pero no lo suficiente.

Anne Applebaum, en su casa de Polonia, donde vive parte del año. Está casada con el europarlamentario polaco Radoslaw Sikorski.
Anne Applebaum, en su casa de Polonia, donde vive parte del año. Está casada con el europarlamentario polaco Radoslaw Sikorski. MATEUSZ SKWARCZEK AGENCJA GAZETA

La preocupación sobre Polonia en la UE debe de ser un tema de conversación en su casa.

Lo es, además mi marido se siente especialmente comprometido con la idea de una Europa unida. Defiende que Polonia forme parte de la misma. Creo que mostrarse pesimista en ese asunto es irresponsable. Hay otras cosas malas de las que preocuparse. No se puede pintar un futuro deprimente, sobre todo a los jóvenes.

¿Cómo ve la salud de la democracia en plena ofensiva populista?

Complicada. Existe un déficit y cierta crisis que a muchas de ellas les afecta interna y externamente. Rusia y China se muestran muy activas promoviendo la causa del autoritarismo en todo el mundo. Rusia lo hace con sus campañas de desinformación y China, comprando compañías o presionando a ciertos países. Los sistemas democráticos, por primera vez en años, están siendo puestos en cuestión y afrontan una competencia con tintes autoritarios. Vivimos la mayor transformación en la era de la información desde los tiempos de la imprenta.

Una transformación que afecta a hechos y promueve la desinformación.

Cierto. Y ese cambio afecta a la política y a la comunicación, a cómo votan los ciudadanos y perciben los problemas. Eso ha causado grandes traumas y cambios. No quiere decir que la democracia no los vaya a superar. Todavía posee una gran fuerza para triunfar.

¿Qué papel desempeña ahí Rusia como potencia?

Es un actor pequeño en términos económicos. Mucho menos que la UE y China, pero muy centrado y volcado en minar la oposición dentro y los sistemas democráticos fuera, especialmente en Europa. Como nos ha cogido desprevenidos y no lo esperábamos, han tenido mucho éxito en esta estrategia, promoviendo partidos de extrema derecha e izquierda para desestabilizar sistemas. Por tanto, Rusia conoce sus limitaciones. No es una potencia comparable a Estados Unidos, la UE o China, pero sabe actuar como poder debilitador con sus propias armas. Emplean enormes departamentos de seguridad empeñados en promover crisis alrededor, destrozar la UE o la OTAN… Con tácticas en las que se gastan muchas energías y dinero. Son muy buenos en eso. No quisiera exagerar hasta qué punto porque mucho de lo que hacen es verdaderamente absurdo, pero no dejan de intentarlo.

A juzgar por la que montaron en EE UU en favor de Trump, tonterías, pocas. ¿Cómo actúan en España?

En España, quizá, sin que Vox lo admita, las tácticas que usan los rusos les benefician.

La Unión Europea ha encontrado dos frentes para frenar eso: uno es el departamento antibulos que depende de Borrell como alto comisionado de Exteriores y Seguridad, y otro, más espontáneo pero crucial, que ha sido the rule of law: el Parlamento ha determinado que defender los principios democráticos es condición indispensable. ¿Cuál dará mejor resultado?

Creo que esto último es la mejor arma. Pienso que la política debe armar narrativas positivas y programas que la gente pueda apoyar para defenderse de esos ataques de negatividad que conlleva la desinformación. Y the rule of law es una de ellas. Existen una serie de iniciativas que conformarían un consenso fuerte para combatir los mensajes de desinformación que Rusia expande.

En El telón de acero, usted centra mucho su estudio en Hungría. ¿Qué ocurre allí para que se haya convertido en el gran problema de la UE?

No creo que exista nada especial que los haga diferentes a otros países donde la división funciona. Viktor Orbán, su presidente, ha trabajado a fondo la polarización desde hace años. La creas, la construyes y la gente es muy sensible a ella. Eso le ha dado éxitos, aunque ahora se anden rebajando sus apoyos. Dividir es rentable en todas partes. Compare la situación ahora en España con la de los años noventa. No tiene nada que ver en ese sentido.

En Estados Unidos, Joe Biden ha ganado las elecciones y, digamos, recuperado cierta normalidad, pero debe unir un país muy polarizado. ¿Por dónde le recomendaría comenzar?

Ahora que hemos recuperado la cordura, por tratar de cambiar el foco a la hora de abordar ciertos asuntos primordiales. Dejar de hablar sobre guerras culturales que no conducen a ningún sitio, de temas que dividen a la gente y les enfurecen, centrarse en asuntos reales que tenemos que arreglar y afectan a la vida de las personas. Las encuestas demuestran que cuando conciencias a la opinión pública sobre ciertos asuntos urgentes, se muestra de acuerdo en que hay que resolverlos e involucrar a la ciudadanía a la hora de hacerlo. Cuando los estadounidenses son conscientes de que los principios que los definen en el mundo tienen que ver con la defensa de la democracia, eso no solo les ayuda a ellos, también refuerza al resto de las democracias, incluso, aunque parezca raro lo que le voy a decir, a la UE.

Anne Applebaum.
Anne Applebaum. MATEUSZ SKWARCZEK AGENCJA GAZETA

No me parece raro, al contrario.

Una de las cosas que Trump hizo fue romper esos lazos. Trató a la OTAN como lo hace un mafioso. Con un presidente en esos términos fue todo muy negativo.

Provocó que los países aliados comenzaran a pensar en reforzar la seguridad por su cuenta. Espabilar. ¿Cree que, en ese sentido, un fenómeno tan desestabilizador como Trump pudo venir bien al resto para buscar otros lazos?

Asustó tanto a los europeos que decidieron trazar un plan b. Se dieron cuenta de que los lazos atlánticos quizá no vayan a durar para siempre. También concienció a los líderes de la UE de que debían adoptar su propia posición y su voz en asumtos de seguridad y también como únicos defensores de los valores democráticos.

Vayamos al Gulag y al libro con el que consiguió usted el Premio Pulitzer en 2004. Se empeñó en cambiar de alguna manera nuestro punto de vista sobre el Gulag al darle importancia al factor económico con el que fueron construidos, tan importante como el factor político o la represión. ¿Por qué cree que se ha minusvalorado ese argumento?

Todos esos factores fueron fundamentales. Pero es que el económico ayuda a comprender mejor la propia mentalidad de Stalin. Era puramente utilitaria. Usaba y tiraba lo que le fuera necesario para sus propósitos. Los seres humanos se convertían en meros objetos para su proyecto. Eso entronca también con cómo mucha gente lo aceptaba y lo apoyaba, convencidos de que debían construir el comunismo con las fuerzas que fueran necesarias. Ese era el argumento. Quienes concibieron el Gulag lo hicieron como un proyecto económico y hablaban de ello en esos términos también.

Aquel libro también le afectó a usted. Cuando comentaba lo que estaba haciendo en su círculo universitario, trataban de apartarla del mismo. ¿Por qué? ¿Machismo? ¿Cuestiones ideológicas?

Mucha gente no me creía capaz. Algunos trataban de mostrarse condescendientes, otros simplemente intentaban convencerme de que perdía el tiempo. Me decían que por qué iba a malgastar parte de mi vida en algo tan desagradable. Además, durante una época andaba embarazada y tuve que viajar a Rusia. Muchos me miraban extrañados y, como algunos son supersticiosos, estaban convencidos de que me acarrearía mala suerte.

Ya le dije al principio que estaba preocupado por usted y los temas que trata, pero ahora lo estoy todavía más por ver en qué condiciones los afronta.

“Orbán en Hungría ha trabajado a fondo la polarización desde hace años. La creas, la construyes y la gente es muy sensible a ella”

Vale, vale. El hecho es que el libro me llevó 10 años de trabajo. Más de lo que pensaba. Pero aprendí muchísimo. Fue el primero que escribí de historia y empecé a desenvolverme en archivos y ambiente académico. Pensé que sería el primero de otros muchos. Pero me equivoqué. Ya no hay acceso a esos archivos y el ambiente universitario sobre este asunto ha cambiado completamente, se ha vuelto más hermético en Rusia. No creo que hubiese conseguido escribirlo ahora: hoy no tendría acceso ni documentos, la gente me impediría entrar y, claro, quedan menos supervivientes.

Cuenta Emmanuel Carrère en su libro Limónov cómo una vez escuchó a Putin decir que entendía racionalmente el rechazo al estalinismo, pero que quienes lo hacían no tenían corazón. ¿Qué querría decir con ello? ¿Cree que se puede entender bien quién es el mandatario ruso con una frase así?

Creo que Putin es producto directo de lo que fue el KGB y de la mentalidad dominante en los servicios secretos. Alguien entrenado para mostrarse paranoico, para detectar constantemente conspiraciones alrededor. Eso le lleva a cambiar los términos y a asegurar que no existe oposición en Rusia, sino un compló de otras potencias contra él. Que debe controlar a todos aquellos que se reúnen, discuten y se oponen. Por tanto, no existe nada articulado espontáneamente ni rastro de honestidad, todo el mundo miente, nadie se fía de nadie y se produce una mezcla de profundo cinismo con paranoia. Así lo veo. De esa manera se enseñaba y entrenaba contra el enemigo en el KGB. Y así lo ha trasladado en gran parte al resto del país: mucho cinismo, mucha inmoralidad y un ambiente tremendamente conspiranoico.

Usted lo explica muy bien respecto a los países del Este en El telón de aceroCómo destrozaron el alma de aquellas sociedades. ¿Perdura en muchos campos? Esa oscuridad o apego a ciertos comportamientos y prácticas que vienen del totalitarismo.

Sí, no creo que se hayan evaporado. Esas ideas con las que fueron educados y que rigieron sus vidas continúan ahí. Ocurre en cualquier país que ha sufrido una dictadura. Quienes lo reactivan las encuentran, como hemos visto. Mire el caso de Vox con el franquismo. Cuando en Estados Unidos piensas que los confederados han desaparecido —¡los confederados!—, regresan, incluso cuando no forman parte de la corriente de pensamiento imperante. Mi nuevo libro, Twilight of Democracy, habla de ello. Ahí sostengo que la democracia es circular. Durante un tiempo después de 1945 pensábamos que el progreso, el crecimiento y el aumento de las libertades eran imparables, pero no. La verdad es que se dan retrocesos. Las ideas van y vienen: desde los planteamientos anticientíficos hasta lo más retrógrado.

¿Y cuál es la razón para que regresen? ¿El miedo, la ignorancia o la maldad?

Bueno, no sé si he logrado responder a esa pregunta, pero he escrito el nuevo libro para intentarlo. Trato de explicar por qué esas ideas están ahí. Por un lado, tuvieron éxito en un tiempo. Por otro, existe gente que lo sabe y las reactiva para su propio beneficio político.

En ese caso sería maldad.

La condición humana puede ser muy cínica. Hay personas a las que les asustan cambios evidentes y rápidos, que detestan el feminismo, la transformación social, la caída de ciertas jerarquías, y quieren verlas restablecidas.

Podríamos entender eso en el caso de que afecte a ciertas edades, pero ¿entre los jóvenes? ¿De dónde viene ese atractivo de los populismos más obtusos para ciertas capas de la juventud, como ocurre en España con Vox?

Quizá lo vean heroico. Conocí a algunos de sus líderes y he incluido una parte en el libro sobre eso. Son gente a los que no les gustan aspectos de la España moderna, convencidos de que han perdido parcelas de poder y representan algo auténtico que deben recuperar. Igual que aquí, en Polonia o en el sur de Estados Unidos: los auténticos, los blancos, ese victimismo. Quiénes son los patriotas verdaderos y quiénes los traidores.

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JESÚS RUIZ MANTILLA

Jesús Ruiz Mantilla (Santander, 1965) es escritor y periodista.

Ha ejercido su oficio en el diario El País, desde 1992. Allí ha pertenecido a los equipos de la sección de Cultura, el suplemento de cine El Espectador, El País Semanal o Babelia, publicaciones donde escribe asiduamente. En 1997 apareció su primera novela Los ojos no ven, una intriga con el mundo de Salvador Dalí de fondo, seguida de Preludio, la historia del pianista León de Vega, obsesionado con la obra de Chopin. Con Gordo consiguió el Premio Sent Sovi, de literatura gastronómica, una obra a la que siguieron Yo, Farinelli, el capón, el ensayo Placer contra placer y las novelas Ahogada en llamas y La cáscara amarga, que componen dos partes de una trilogía sobre el siglo XX radicada en Santander y Cantabria.

En Contar la músicapublicado por Galaxia Guternberg, en otoño de 2015, recoge su experiencia como cronista musical del diario El País.  «Una conmovedora y rigurosa crónica de la música actual, fundamental para conocer el sistema de orquestas venezolano, donde me crié» dice el director Gustavo Dudamel del libro.

En 2015 ha ganado el Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con la obra Hotel Transición, publicado por Alianza. Su último libro, Al día (Galaxia Gutenberg), es un diario en el que el autor celebra la vida, escrito a partir de un cuaderno en blanco que sus hijas le regalaron con motivo de su 50 cumpleaños.

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  1. Alrededor de 73 millones de personas estadounidenses votaron a Trump. Se puede hablar de populismo, desinformación, mentiras, tergiversación; pero debe haber algo más para que esas 73 millones voten al candidato más nefasto y dañino. De repente algo falla en el sistema político y administrativo de los Estados Unidos. Eso que alimentó a 73 millones de personas a depositar su papeleta por un infantil hombre. Se le debe juzgar y si le encuentran culpable, que merezca la pena correspondiente. Y que la condena sea ejemplarizante. En todo el mundo existe “líderes” horrorosos, al igual que Trump, han demostrado que solo son un mal para la humanidad. Sin importar cuál es su ideología. Y eso, debería estar en las manos de la ONU y no se les debería escapar ni uno.

  2. La historiadora y periodista Anne Applebaum ha centrado su análisis en la crisis de la democracia liberal, un proceso de degradación en el que ahora se cruza la epidemia de coronavirus que ha incrementado aún más la incertidumbre. Una de las grandes tragedias del momento es que Estados Unidos tiene hoy a un presidente como Donald Trump. En lugar de tener a alguien que buscara unir a personas y esfuerzos para combatir el coronavirus, lo tienen a él, y el problema no es que sólo que sea un nacionalista, sino que es un narcisista que no está interesado realmente en el destino de su país. Unos pensamientos esclarecedores que aportan luz y comprensión a tanto desatino.

  3. Un buen articulo donde la ignorancia expandida en contar lo del siglo XIX y no años recientes en la educación de países como Polonia , el autoritarismo contra la democracia, en Rusia y China hay presión y desinforman, en la situación actual en Estados Unidos donde Trump consiguió alejar a su país de las relaciones en la OTAN y Unión Europea y su intento de golpe. Durante el gobierno de Trump existieron muchas manifestaciones, debido a las acciones ya conocidas del mandatario.

  4. Anne Applebaum Buen articulo,la periodista que fortalecio su visión y escribió sobre secretismos .es una mujer fuerte y de opiniones contundentes. Para empezar, a Donald Trump, no le pronostica un buen futuro después de lo que ocurrió el pasado miércoles día 6 en el Capitolio, un buen presidente en el aspecto económico que tuvo un triste fínalo su egocentrismo.

  5. Definitivamente es toda una polémica las acciones que viene realizando Trump debido a las elecciones y los últimos acontecimientos que ocurrieron en los Estados Unidos ya que no favorecieron al expresidente de Norteamérica. hora que hemos recuperado la cordura, por tratar de cambiar el foco a la hora de abordar ciertos asuntos primordiales. Dejar de hablar sobre guerras culturales que no conducen a ningún sitio, de temas que dividen a la gente y les enfurecen, centrarse en asuntos reales que tenemos que arreglar y afectan a la vida de las personas debido a la crisis mundial que todos los países están pasando y el impacto que habido en los diferentes estados de USA, por ello cada acción del expresidente a sido polémico por la falta de criterio son con el fin de generar audiencia o populismo en la gente.

  6. Interesante artículo, la periodista Anne applebaum es una de las analistas políticas más influyentes de los últimos años. Ella Analizó el gobierno de Trump y al término de su mandato ella indica que visitará más seguido los tribunales por los acontecimientos como en el Capitolio, la lucha contra el covid 19 y la guerra comercial con China, que ha llevado a EE. UU en declive a su economía. Cabe recalcar que Trump firmó el no apoyo a la OMS. Así mismo, llevo a cabo las investigaciones en el gobierno de stalin en el libro llamado GULAG ganando el premio Pulitzer en el 2004 y a sus valiosas investigaciones del siglo XX entre Europa y occidente

  7. A pesar de las represalias, la periodista Anne Applebaum nos brindó sus ideas y las medidas que deberían tomarse para mejorar las diversas realidades políticas en los Estados Unidos, Polonia y Rusia. Tomemos a los Estados Unidos como ejemplo. Dejar de hablar de guerras culturales y de dividir a la gente. En cambio, prestar atención a los problemas reales que debemos resolver y que afectan la vida de las personas.

  8. Es verdad que lo sucedido el miércoles 6 causada por Trump fue de gran humillación para el país debido a que un golpe de estado no es considerado como parte de una economía desarrollada o de primer mundo por lo que es una acción que marco definitivamente la carrera de Trump. Es verdad que esto le pone una especie de fin a su carrera, pero también es cierto que aún hay personas que lo respaldan y alguien que tomaría su lugar dentro de ese concepto de ideas que maneja en su entorno.
    Trump tendrá mucho por explicar frente a tribunales como lo indica Anne Applebaum que a decir verdad es alguien directa y de fuertes comentarios. Es muy cierto acerca de su respuesta de que hay personas q no aceptan los cambios como la transformación social y una de esas personas es Trump y que parte del accionar que tuvo se basa en ello el no soportar que la sociedad está cambiando y que no podrá retroceder eso.

  9. Existen ideas sociopolíticas que han demostrado fracasar en muchos países, causando pobreza, hambruna, y un bajo IDH, a pesar de que las ideas se pintan bonitas y parecen una gran opción, está demostrado que no funciona y que empeora la vida de los habitantes de un país. Lo que me parece escandaloso es que en el siglo XXI y en un país tan desarrollado como Estados Unidos se pretenda regresar a ese sistema, se pretenda tomar el poder a la fuerza, con desorden, con violencia. Esto no solo evidencia la baja autoestima de Trump, quien no quiere aceptar su derrota, que no acepta que las personas que lo apoyaron se sintieron decepcionados y cambiaron su voto, que, a pesar de haber fortalecido la economía de Estados Unidos, fue un hombre sin empatía que denigró a extranjeros que buscaban una oportunidad en una economía que funcionó gracias tanto a nacionales como extranjeros, ya que este país tiene un gran porcentaje de latinos que le dan vida a su economía y a su sociedad. Para terminar, resaltar la gran labor de esta periodista y escritora que tan bien le hacen a la humanidad con sus investigaciones, que son alimento para las futuras generaciones.

  10. El expresidente Trump sin duda fue un personaje entre odiado y querido en su país, pero con su salida del sillón presidencial sin duda se le abrirá investigaciones que tendrá que rendir cuentas de igual formar dar muchas explicaciones, si bien su salida ha causado muchos disturbios entre ellos el capitolio, esperemos que con el cambio de presidente se pueda ver un cambio muy rotundo.

  11. Anne Applebaum es una mujer fuerte y de opiniones contundentes. Para empezar, a Donald Trump, no le pronostica un buen futuro después de lo que ocurrió el pasado miércoles día 6 en el Capitolio, un buen presidente en el aspecto económico que tuvo un triste fínalo su egocentrismo, biden tendra que recuperar la confianza de los republicanos.

  12. Durante el gobierno de Trump existieron muchas manifestaciones, debido a las acciones ya conocidas del mandatario. Asimismo, el suspende su participación en muchos Tratados mundiales de los cuales ya se ha desvinculado, una acción que muestra el abandono del multilaterialismo. Así fueron ocurriendo una serie de sucesos que llevarían a la caída de Trump, viéndose eso reflejado en los resultados electorales.

  13. Buen articulo,la periodista Anne que fortalecio su visión y escribió sobre secretismos, algp que es más difícil ante regímenes , en la entrevista recuerda su investigación del régimen de Stalin que era totalitarista para conseguir lo que queria , señala la ignorancia expandida en contar lo del siglo XIX y no años recientes en la educación de países como Polonia , el autoritarismo contra la democracia, en Rusia y China hay presión y desinforman, en la situación actual en Estados Unidos donde Trump consiguió alejar a su país de las relaciones en la OTAN y Unión Europea y su intento de golpe , aunque ya sé retira algunos seguidores en el partido, la concientización con Biden avizora un buen camino continuarían su populismo

  14. Muy interesante la entrevista, siempre es bueno saber que opina personas tan ilustres como ella de estos temas. Estoy de acuerdo en todo lo que dice, es increíble como Trump mediante sus redes sociales puso en peligro a tantas personas, como actuaron las personas al llamado que hizo y genero violencia, quizás las personas que tuvieron ese accionar ese día solo lo hicieron por fanatismo o quizás si apoyan ciegamente a Trump. Pero algo es seguro terminar su mandato en la forma que lo hizo lo deja totalmente mal parado a Trump.

  15. Este artículo es un excelente aporte al conocimiento geopoloítico para la Academia y los Negocios Internacionales. La regresión del Kremlin y su efecto en Europa han sido objeto de estudio de esta maestra del análisis geopolítico. También los nuevos populismos y el ocaso de Trump, a quien después de lo ocurrido en el Capitolio pronostica un mal futuro. Bajo su lupa hierve una cuestión crucial de nuestro tiempo: el viejo choque entre democracia y autoritarismo en su versión del siglo XXI

  16. Anne me impresiono mucho con sus publicaciones y buenos artículos muy respetados en el mundo político. Comparto de su primer libro es una guía de viaje, Entre el este y el oeste (1994). Con el segundo, casi una década más tarde, Gulag (2003), se hizo famosa al ganar el Premio Pulitzer del año siguiente. En 2012 publicó El telón de acero. La destrucción de Europa del Este, en la cual, según el New York Times: “Nos ha brindado un registro triste y concreto que honra la memoria de los millones que fueron masacrados, torturados y desaparecidos en la demente persecución del totalitarismo”. Un ejemplo para la mujeres estudiosas.

  17. Anne Applebaum (Washington, 25 de julio de 1964) es periodista, historiadora, columnista y escritora estadounidense especializada en temas del comunismo y desarrollo de la sociedad civil en Europa del Este y la Unión Soviética / Rusia. Es una politóloga, gran conocedora del comunismo de Europa Oriental y de las injusticias de los países de la Cortina de Hierro y los Estados satelitales sovi{eticos en el mundo con su dictadura y totalitarismo. Gran defensora de la democracia y lucha contra las cleptocracias. En este articulo destaca arremetiendo contra Trump.

  18. Crítica muy incisiva y mordaz respecto a una de las cosas que Trump hizo fue romper esos lazos. Trató a la OTAN como lo hace un mafioso. Con un presidente en esos términos fue todo muy negativo.
    Los errores de Trump fueron de un tinte de política de juego sucio que le costar muy caro.

  19. Una mujer ejemplar como intelectual e internacionalista, historiadora y politóloga de grab objetividad y análisis de laboratorio que bajo su lupa hierve una cuestión crucial de nuestro tiempo: el viejo choque entre democracia y autoritarismo en su versión del siglo XXI
    Anne Applebaum es una mujer fuerte y de opiniones contundentes. Para empezar, a Donald Trump, no le pronostica un buen futuro después de lo que ocurrió el pasado miércoles día 6 en el Capitolio, un buen presidente en el aspecto económico que tuvo un triste fínalo su egocentrismo.
    biden tendra que recuperar la confianza de los republicanos.
    Los demas temas de la entrevista son excelentes.

  20. Con Gulag, su primer libro de historia, la periodista Anne Applebaum ganó el Premio Pulitzer en 2004. Le llevó 10 años investigar y publicar. Hoy nos ilustra con una entrevista magistral de actualidad política e internacional.