RELACIONES HUMANAS

Cómo elegir bien a tus amigos, según el filósofo Aristóteles

El erudito clásico dividía la amistad en tres tipos de clasificaciones. ¿Cómo pueden entenderse y aplicarse sus hallazgos teóricos en pleno siglo XXI y desde un punto de vista psicológico?

Foto: Ilustración de Aristóteles publicada en 1882 (Fuente: iStock)

Ilustración de Aristóteles publicada en 1882 (Fuente: iStock)

En un tiempo como el que estamos viviendo, si algo ha adquirido especial relevancia son los vínculos que nos unen a otras personas. Ahora, más que nunca, hemos caído en la cuenta de lo importante que es cuidarnos los unos a los otros. Y esto es aplicable no solo a nuestro círculo más íntimo, como bien pueden ser la pareja, los familiares o los amigos más cercanos, sino también a aquellas personas que todavía no son tan especiales para nosotros y nos hacen sentir bien.
De hecho, una de las mejores sensaciones que hay es cuando conectas con una persona, compruebas que tenéis muchas cosas en común y os encanta compartir momentos juntos. “Majo” puede ser la palabra comodín más utilizada que usamos con esa gente a la que no conocemos tanto y a la que queremos descubrir. Uno de los rasgos de toda buena amistad es que no viene impuesta, sino que la elegimos. A diferencia de otros lazos que mantenemos y que ya nos vienen dados como pueden ser los familiares, los amigos se eligen. Podemos divertirnos, descubrir partes de nosotros mismos o aconsejarnos en los momentos difíciles.

 “Debemos saber cómo fortalecer unos lazos más que otros de acuerdo a la reflexión personal que hagamos sobre lo que nos une a ciertas personas en la actualidad”.

Ahora bien, no todo el tipo de relaciones amistosas que establecemos con otras personas son provechosas; en algunas puede que nos equivoquemos en nuestra elección. Las traiciones son más frecuentes de lo que parece, y no todas las amistades son un camino de rosas. Las redes que tejemos con los demás se configuran a partir de formas y motivos muy diferentes. Esta es una de las grandes preocupaciones de la filosofía desde tiempos inmemoriales, pues ninguno somos islas, y debemos aliarnos con otras personas a las que reconocemos como iguales, pero también como diferentes, para implementar cambios en el mundo real o llegar a acuerdos que nos permitan subsistir y crecer material y espiritualmente.

Uno de los mayores filósofos clásicos que intentó aproximarse teóricamente a los mecanismos de socialización que dan paso a ese espíritu de camaradería previo a la amistad fue el griego Aristóteles. El estagirita disertó muchísimo sobre conceptos tan elevados como la “esencia” o la “sustancia”, pero también sobre asuntos tan mundanos como es la forma en la que surge y los motivos por los que se afianza una amistad.

Así, distinguió entre tres tipos de amistad: por interés (cuando ambos comparten una razón instrumental que les hace extraer un beneficio recíproco, lo que viene a ser una relación de conveniencia), por placer (amigos con los que simplemente te lo pasas bien, pero que no existe entre ellos esa intimidad compartida) y, en último lugar, lo que el filósofo denominó como la “amistad perfecta”: la más permanente en el tiempo que nace del valor que otorgamos a las virtudes del otro y que nos hacen querer estar cerca. Esta clase de amigos, que podríamos englobar en la categoría de “para siempre”, acaban forjando una especie de mundo común y compartido de signos, mitos y recuerdos, a partir de un curioso sentimiento de unión y complicidad que les hace querer vivir en proximidad.

Los tipos de felicidad aristotélicos aplicados a la psicología

Ahora bien, ¿cómo podemos concretar aún más los tres tipos de amistad de Aristóteles y llevarlos a nuestra vida cotidiana del siglo XXI? Muchos de los aspectos y las preguntas que cubría la filosofía en los tiempos clásicos tenían que ver con las relaciones humanas, como es el caso del erudito griego, un ámbito que ahora se estudia bajo la lupa de las ciencias sociales o de la psicología. Por ello, recientemente un equipo de psicólogos alemanes intentó extrapolar las teorías de Aristóteles sobre la amistad a la psicología de nuestros días y probarlas científicamente en un estudio, del que se ha hecho eco ‘Life Hacker’.

Fuente: iStock
Fuente: iStock

 

Así, Martina Miche, Oliver Huxhold y Nan L. Stevens analizaron las relaciones de casi 2.000 adultos con edades comprendidas entre los 40 y los 85 años, encontrando que en vez de tres como decía el filósofo, eran cuatro los tipos que existen de amistad:

  • La amistad exigente: los más cercanos. Este tipo de uniones “no eran reemplazables y se distinguían muy fácilmente de las de meros conocidos”. Por lo general, “estas personas no hicieron nuevos amigos al final de la edad adulta, pero mantenían a los que ya tenían durante toda su vida”.
  • La amistad independiente: referida a esa clase de gente que “se contenta con tener algunas personas solo para interacciones de carácter amistoso”. En este sentido, “tendían a evitar establecer amistades cercanas o duraderas y dejar que las circunstancias vitales pusieran el fin a sus relaciones de compañerismo”.
  • La amistad ‘selectivamente adquisitiva’: aquellas personas “comprometidas y que se esfuerzan continuamente por hacer nuevos amigos a lo largo de su vida”, de tal modo que “sus amigos pueden ser confidentes de larga duración y también lejanos conocidos”. A juzgar por la descripción, es un vínculo que está en un punto medio del primero y del segundo.
  • La amistad ‘incondicionalmente adquisitiva’: en contraste con las anteriores, este tipo de amistades carecen de tantos lazos emocionales. “En general, este grupo de personas busca más socializar que profundizar a un nivel emocional”. Y esta es, precisamente, las que los investigadores identificaron como la más común y que más abarca, pues amigos de verdad o exigentes se tienen pocos, y al final todo acaba siendo un conglomerado de gente con la que nos llevamos bien sin pretensiones de forjar una relación excesivamente profunda.

Al conocer bien y tener en mente esta clasificación de las amistades, podemos actuar en consecuencia y saber fortalecer unos lazos más que otros de acuerdo a la reflexión personal que hagamos sobre lo que nos une a esas personas en la actualidad. Como dicen los autores, “puedes aprender a comunicarte mejor con ellos y también a poner coto a las altas expectativas”.

En definitiva, lo más maravilloso de la amistad o de las relaciones de compañerismo que surgen de forma intencionada o fortuita es que en ningún momento se mantienen estáticas, sino que maduran, se adaptan y se reconfiguran a diario a partir de las elecciones que tomamos, pues no podemos caer bien a todo el mundo ni estar con varias personas a la vez. Siempre hay un momento en el que tienes que decidir con quién quieres estar y a quién dedicar más o menos tiempo. Y aunque sea difícil decantarse por una u otra opción, al final siempre prevalecen aquellos amigos con los que de verdad tenemos una conexión profunda e íntima, una manera similar de ver el mundo y responder ante él; pues hay muchas personas divertidas con las que pasamos buenos momentos, pero al final lo que todos necesitamos y buscamos es alguien con quien crecer a nivel personal y superar las dificultades de la vida.

Fuente: ACV

Elaboración: Luis Alberto Pintado Córdova

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22 Comentarios

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  1. Aristóteles, el filósofo griego clasifico en tres los tipos de amistad: Por interés, que implica que las personas solo buscan un beneficio; por placer, amigos con los que la pasas bien y por ultimo la “amistad perfecta”, que es la que perdura en el tiempo.
    Considero muy importante saber elegir a nuestras amistades y no debería quedar sujeta al azar ya que son esas amistades la que te acompañaran en todo momento. Las amistades son fuente de experiencias y tener amistades nos proporciona múltiples vivencias

  2. Este articulo es muy interesante nos relata sobre lo maravilloso de la amistad y de las relaciones de compañerismo que surgen de forma intencionada o fortuita que tienen un proceso de madurar, adaptarse y se reconfiguran a diario a partir de las elecciones que tomamos, así como también encontramos a personas que se convierten en grandes personas para nosotras pues también encontramos a personas que no son compatibles con nosotros, Aristóteles distinguió entre tres tipos de amistad: por interés (cuando ambos comparten una razón instrumental que les hace extraer un beneficio recíproco, lo que viene a ser una relación de conveniencia), por placer (amigos con los que simplemente te lo pasas bien, pero que no existe entre ellos esa intimidad compartida) y, en último lugar, la “amistad perfecta”: la más permanente en el tiempo que nace del valor que otorgamos a las virtudes del otro y que nos hacen querer estar cerca.

  3. Muy interesante artículo. El ser humano es sociable por naturaleza. Cada día tenemos la oportunidad de conocer a alguien, sin embargo nos vemos limitados muchas veces, ya sea por malas experiencias o temor a lo desconocido. Hacer amigos es un arte, no todos tienen la facilidad de comunicar y conectar con las personas, si bien es cierto cada uno muestra y refleja lo que guarda en su interior, mucho otros son ajenos a esta regla y simplemente se muestran con una máscara; lo cierto es que todos necesitamos de alguien en quien confiar, los amigos de verdad te ayuden a poder soltarte y permitirte sentirte escuchado. A las personas que realmente les gusta conectar emocionalmente con otros, pueden sentir miedo a expresarse tal y como son, pero aún así con ese temor, se atreven y lanzan, como ese famoso juego de caer de espalda y confiar. Es así, uno suelta y confía, no se debe vivir con temor, se debe atrever con miedo. Empecemos por ser transparentes y dejarnos ser auténticos, no nos limitemos y no dejemos que esa esencia nuestra se apague.

    • Gracias por el comentario. éxitos profesionales. Felicitaciones. Nunca olvide La Biblia: “Sea uno de cada mil tu amigo”. “Los amigo se cuentan con los dedos de tu mano”.

  4. Confiamos en la distinción de Aristóteles entre tres tipos de amistad. Es decir, la amistad nace de la caridad y la virtud, la amistad nace por razones prácticas, la amistad nace de la alegría. La amistad consiste en una relación de afecto y buena voluntad mutua, cuando una persona es consciente de ambas y se da cuenta de que la otra es buena, o algo de la otra porque le conviene o le sirve.
    Incluso si tienen algo en común, se les considera amistades diferentes porque, dependiendo de sus antecedentes, las relaciones compartidas de diferentes amigos son diferentes y las perturbaciones que crean también son diferentes. Concluimos que la amistad ordinaria es ante todo una amistad buena y virtuosa, y que la amistad que surge entre el placer y la utilidad se llama amistad por su semejanza con la amistad ordinaria. La similitud entre estos dos tipos de amistad y la amistad que es puramente la base de estas amistades es buena para ellos. Para los amantes del placer, el placer es bueno y para los amantes de la utilidad, la ganancia es buena.

  5. A pesar de que la clasificacion de amistad planteada por Aristoteles es bastante antigua, su esencia sigue presente hoy en dia. Los tiempo han cambiado, por ello la forma de interactuar con nuestras amistades tambien. Con la tecnologia de por medio, cada vez se vuelve un poco más complicado construir lazos de amistad como la de nuestros padres, donde a sus amig@s les decimos ti@s. Sin embargo, la clasificacion de Aristoteles puede ser aplicada en cualquier etapa de la vida, mientras que la investigacion realizada por Miche, Huxhold y Stevens unicamente comprende a personas de 40 a 85 que por el grado de madurez que experimentan en ese momento ofrecen una clasificacion de amistad más compleja.

  6. Si bien Aristóteles identifico 3 tipos de amistades, los investigadores destacaron que, hoy en día, hay 4 tipos de amistades, resultado de la encuesta a 2000 personas. Vale rescatar que, aunque con el tiempo cambien y evolucionen, siempre mantendrán su objetivo original, que es permitir el desarrollo personal, crecimiento y el lograr afrontar con éxito las vicisitudes de la vida. Para culminar y como dicen los autores, “puedes aprender a comunicarte mejor con ellos y también a poner coto a las altas expectativas”.

  7. En realidad difiero un poco con la lectura en cuanto a que Aristóteles hace una clasificación propia de amistades:​
    La amistad de utilidad, basada en la obtención de algo que nos resulta beneficioso por parte del amigo.
    La amistad basada en el placer, basada en la obtención de placer mutuo y que Aristóteles atribuye especialmente a la gente joven.
    La amistad virtuosa, que es en la amistad perfecta, porque reúne a aquellos iguales que son buenos y que destacan en virtud. Se comparte una apreciación de lo bueno y virtuoso de la vida y no se tiene una razón de sacar provecho.
    De cualquier firma se contribuye a a la arquitectura de una obra intelectual. Han pasado varios siglos y Aristóteles sigue vigente.

  8. Para Aristóteles, la amistad es una virtud o algo acompañado de virtud. ​ El concepto de amistad en los autores clásicos requiere una clarificación del término designado a la amistad, philia, que no es un equivalente al que actualmente se entiende por relaciones de amistad. ​ Por philia, Aristóteles entiende, en función del contexto y las circunstancias en su Ética nicomáquea. en homenaje a su hijo a quien tanto amaba. Un libro que todo estudiante debe leer.

  9. Algo disruptivo y no contemplado en le lectura. Puede haber relaciones amistosas donde interviene una persona y otro tipo de personalidad o de una forma animal. Por ejemplo, algunas personas catalogan como amistad a su relación con un perro, no en vano a este último se le conoce como «el mejor amigo del hombre». También se puede dar la amistad incluso entre dos o más animales de especies distintas hay también amistades insólitas de presa y depredador. Algo así como el síndrome de estoocolmo, aunque es un mal, pero puede llegar a la afinidad.

  10. definitivamente la amistad es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida. La amistad tiene presencia en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad se crea cuando las personas encuentran inquietudes y sentimientos comunes al igual que la confianza mutua. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo.
    Felicito este artículo de gran motivación y alegría.

  11. Que buena conclusión: lo más maravilloso de la amistad o de las relaciones de compañerismo que surgen de forma intencionada o fortuita es que en ningún momento se mantienen estáticas, sino que maduran, se adaptan y se reconfiguran a diario a partir de las elecciones que tomamos, pues no podemos caer bien a todo el mundo ni estar con varias personas a la vez.