PRESENTACIÓN

En 1920, la Rusia soviética estaba preparada para exportar la revolución. Lenín creía que era el momento adecuado para extender su doctrina por toda Europa.

El gran objetivo de Lenin era Alemania. La recién creada República de Weimar se desangraba entre huelgas, revueltas, movimientos separatistas y las consecuencias de la presión económica ejercida por los aliados a través del Tratado de Versalles. Parecía el caldo de cultivo perfecto para que triunfara la revolución.

Polonia reaccionó  ante estos movimientos lanzando una ofensiva en marzo de 1919 contra la recién creada República Socialista Soviética Lituano-Bielorrusa. El ejército polaco estaba bien preparado. Había sido asesorado por oficiales franceses (entre ellos, un joven Charles de Gaulle), y estaba compuesto en su mayoría por experimentados soldados que habían servido en alguno de los tres ejércitos imperiales y por el Ejército Azul, una división de voluntarios provenientes de Francia.

A principios de 1920, los dos ejércitos estaban mirándose cara a cara. Con el curso de la guerra civil cada vez más favorable a los soviéticos, Lenin y el comisario de Guerra, León Trotski, tomaron la decisión de lanzar una ofensiva contra Polonia. El ataque perseguía dos objetivos. Uno, estratégico: provocar un levantamiento comunista en el país y despejar el camino hacia Alemania. Y otro, simbólico: según Lenin, “destruir el Tratado de Versalles, sobre el que descansa el actual sistema de relaciones internaciones”.

El avance del Ejército Rojo había sido espectacular, pero a costa de un gran esfuerzo material y humano. La larga marcha hasta Varsovia, por territorios cada vez más hostiles, sufriendo graves problemas de abastecimiento, y con menos simpatizantes dispuestos a unirse de lo esperado, había mermado mucho las fuerzas y la moral de las tropas.

El gobierno polaco, en cambio, llevaba varios meses preparando la defensa de Varsovia. Tras una serie de duros combates, el ejército polaco consiguió repeler los ataques rusos.

A diferencia de lo ocurrido en la Primera Guerra Mundial, el enfrentamiento entre polacos y soviéticos fue casi napoleónico. Una guerra de movimientos, con un destacado papel de la caballería, donde no había trincheras, ni alambre de espino  o aviones. Fue la última gran carga victoriosa de la historia de la caballería.

La derrota fue un durísimo revés para los líderes bolcheviques. En solo unas semanas, pasaron de hacer planes para impulsar la revolución en media Europa a intentar contener los levantamientos antibolcheviques (en Tambov y Kronstadt) que se estaban produciendo dentro de sus propias fronteras.

Mientras los líderes europeos tomaban nota sobre las ambiciones expansionistas bolcheviques, no muy distintas de las del imperio zarista, los mandatarios soviéticos asumían sus propias limitaciones.  La doctrina del “comunismo en un solo país” estaba a punto de comenzar .  Luego se expandiría  con la “Cortina de Hierro” en Europa Oriental  tras la  Segunda Guerra Mundial,  iniciando su imperialismo de Estado (la explotación del hombre por el Estado) y sus Estados satélites con sus colonos mentales, lo cual devino en los más grandes genocidios  de la humanidad.

La heroica muerte del sacerdote Ignacy Skorupka, caído en combate cuando empuñó un crucifijo para animar a sus compatriotas a combatir en Ossów simboliza la valerosa acción del sacerdote católico  que terminó en una victoria polaca de soldados, obreros y campesinos, mujeres y niños contra el comunismo en defensa de su fe y libertad.

Monumento al capellán militar Skorupka en Varsovia que en pleno campo de batalla dio la Unción de los Enfermos a los soldados heridos y animaba a los soldados a avanzar contra el invasor soviético.

Lenin declaró siniestramente, dos meses después de la batalla: «que cerca de Varsovia no solo se encuentra el centro del gobierno burgués polaco y la capital de la república, sino el centro del sistema contemporáneo del imperialismo internacional, y que estas circunstancias nos hubieran permitido sacudir este sistema, y conducir políticas, no solo en Polonia, sino en Alemania e Inglaterra».

 

Esta valerosa  batalla merece ser recordada en la historia como uno de los momentos más decisivos del pasado siglo, que fue posible gracias al valor y la fe cristiana del pueblo polaco.

 Luis Alberto Pintado Córdova 

Józef Piłsudski pasando revista a sus soldados

1920 Battle of Warsaw – Battle of Ossów. Fuente: Dari L.

UNA INESPERADA DERROTA BOLCHEVIQUE BAUTIZADA COMO EL «MILAGRO DEL VÍSTULA»

Así venció Polonia al Ejército Rojo: 100 años de la primera gran derrota del comunismo

 Por Elentir Virgo

Sab 15·8·2020 · 7:04  5

Este sábado 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María, se cumplen 100 años de uno de los episodios históricos más decisivos y a la vez más ignorados del siglo XX.

El desfile conjunto nazisoviético de 1939 en Polonia que algunos niegan, en vídeo.
Así fue la ‘liberación’ de Polonia por el Ejército Rojo: la violación en masa de niñas y mujeres.

La independencia de Polonia y el expansionismo bolchevique

En 1917 se había instaurado en Rusia la primera dictadura comunista, después del golpe de Estado bolchevique de noviembre de ese año. El 3 de marzo de 1918 la dictadura de Lenin firmaba el Tratado de Brest-Litovsk con Alemania, una humillante rendición que empezó a descomponer el antiguo Imperio Ruso. En el tratado, los bolcheviques renunciaban a Besarabia, Bielorrusia, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Ucrania y la zona rusa de Polonia. La mayoría de esos territorios declararon su independencia.

Soldados polacos en la Guerra Polaco-Soviética de 1919-1921. Muchos polacos ya habían combatido en los ejércitos de Alemania, Austria-Hungría y Rusia en la Primera Guerra Mundial.

En noviembre de ese año terminaba la Primera Guerra Mundial con la derrota de Alemania y del Imperio Austro-Húngaro. El 11 de noviembre de 1918 Polonia recuperaba la independencia de todo su territorio después de 123 años desaparecida de los mapas, tras la tercera y última partición en la que fue ocupada por austriacos, prusianos y rusos en 1795. La Segunda República polaca tendría que iniciar de inmediato una lucha por su propia supervivencia, pues a causa de la derrota alemana, la Rusia bolchevique dio por no válidas las renuncias que había hecho a parte del territorio de la Rusia zarista y se dispuso a invadirlas, no sólo con pretensiones meramente nacionalistas, sino también con el objetivo de extender el comunismo por Europa a sangre y fuego.

El Ejército Rojo cometió muchos abusos en esta guerra. Este cartel polaco mostraba a un bolchevique abusando de una madre de familia, y advertía: “¿Quieres permitir que esto suceda con tus mujeres y niñas?” El pie del cartel (pulsa sobre la imagen para verlo completo) añade: “¡Defiéndete con todas tus fuerzas del bolchevismo!” El cartel resultó ser profético: al final de la Segunda Guerra Mundial, más de 100.000 niñas y mujeres polacas fueron violadas por soldados del Ejército Rojo.

Finlandia y Estonia: los primeros retrocesos del comunismo

Entre enero y mayo de 1918 se libró una Guerra Civil en Finlandia, entre los partidarios de su independencia (que tuvieron el apoyo de Alemania y de voluntarios de otros países, entre ellos muchos miembros de la Legión Polaca) y los comunistas finlandeses, apoyados por la Rusia bolchevique. La contienda acabó con la primera derrota militar del comunismo. Nada más terminar la Primera Guerra Mundial, Bielorrusia, Estonia, Lituania y Letonia fueron invadidas por los bolcheviques, encontrando una fuerte resistencia en Estonia, que terminaría con la derrota de los bolcheviques en febrero de 1920. Fue la segunda derrota militar del comunismo. Al igual que en Finlandia, los estonios tuvieron apoyo extranjero, en este caso del Reino Unido, rusos blancos y voluntarios letones, finlandeses, alemanes y nórdicos.

Un cartel polaco (pulsa sobre la imagen para verlo entero) que simboliza el sentimiento dominante en Polonia durante la Guerra Polaco-Soviética: los polacos estaban solos frente a la invasión comunista. Ninguna gran potencia vino en su ayuda, a diferencia de lo que había ocurrido un poco antes en las guerras contra los bolcheviques en Finlandia y Estonia.

 

La ofensiva bolchevique contra Polonia y el contraataque polaco

En enero de 1919 estallaron en Europa una serie de levantamientos comunistas alentados por la Rusia de Lenin: Alemania, Hungría, Rumanía e Italia. En febrero Lenin lanzó contra Polonia sus fuerzas militares para acudir en auxilio de los insurgentes comunistas. Los polacos demostraron ser unos enemigos duros: son un pueblo con una larga tradición militar y muchos de ellos tenían experiencia militar, pues habían combatido en los ejércitos de Alemania, Austria-Hungría y Rusia en la Primera Guerra Mundial. En marzo de 1919 los polacos pasaron al contraataque, recuperando Vilna (la actual capital de Lituania) y echando a los bolcheviques de Kiev, la capital de Ucrania, en mayo. El Jefe del Estado Polaco, Józef Piłsudski, tenía el sueño de crear una federación de países, “Międzymorze” (Entremares), que frenase el expansionismo ruso.

Dos carteles polacos que simbolizan la idea que tenía Polonia de esta contienda: el Cristianismo frente al comunismo. Los dos carteles muestran el odio de los comunistas contra la religión. El primero de ellos dice “Anticristo bolchevique”. El segundo alerta: “¡A las armas! Así es un pueblo polaco ocupado por los bolcheviques”.

 

Los bolcheviques a las puertas de Varsovia

A diferencia de lo que había ocurrido en Finlandia y Estonia, Polonia apenas tuvo ayuda del exterior. Se formó una unidad de pilotos voluntarios procedentes de EEUU, la 7ª Escuadrilla Kościuszko, y Hungría ofreció ayuda militar, pero Checoslovaquia no permitió su paso por su territorio. Finalmente, la falta de apoyo de los ucranianos acabó cambiando las tornas y en mayo de 1920 los bolcheviques pasaron de nuevo a la ofensiva. El Ejército Rojo invadió Polonia y el 10 de agosto de 1920 cruzó el río Vístula, dispuesto a ocupar Varsovia. Polonia parecía condenada y todas las delegaciones diplomáticas abandonaron la ciudad, salvo dos: la británica y el Nuncio de Su Santidad, Achille Ratti, que dos años después se convertiría en el Papa Pío XI.

Mientras los bolcheviques alentaban la lucha de clases, la guerra fue afrontada en Polonia con una apuesta por la unidad nacional por encima de las clases sociales. Estos dos carteles polacos muestran a soldados, obreros y campesinos luchando juntos contra los bolcheviques.

 

Una inesperada victoria polaca coincidiendo con el día de la Asunción de María

Polonia se había movilizado de forma desesperada: la gente de las ciudades y los campesinos tomaron las armas para defender su Patria de la invasión comunista. El 14 de agosto de 1920 el Ejército polaco logró vencer al Ejército Rojo en Ossów, a 23 kilómetros de Varsovia, en un combate en el que murió heroicamente el sacerdote Ignacy Skorupka, que animó a avanzar a los soldados polacos empuñando un crucifijo, una imagen que resume bien el significado que los propios polacos le dieron a esta guerra: un enfrentamiento entre la cultura cristiana occidental y el ateísmo comunista. Por fin, el 15 de agosto, coincidiendo con la fiesta de la Asunción de la Virgen, las fuerzas polacas vencieron al Ejército Rojo en una sorpresiva maniobra envolvente ideada por Józef Piłsudski, y que tuvo como principal ariete a las fuerzas montadas. Fue la última gran carga victoriosa de la historia de la caballería.

Un cuadro polaco que plasma la heroica muerte del sacerdote Ignacy Skorupka, caído en combate cuando empuñó un crucifijo para animar a sus compatriotas a combatir en Ossów. Aquella valerosa acción del sacerdote católico terminó en una victoria polaca.

 

Las importantes consecuencias del «Milagro del Vístula»

El pueblo polaco, fervientemente católico, vio aquella victoria contra toda esperanza como un milagro, que además se produjo en una fiesta dedicada a la Virgen María. Por eso hoy en Polonia se conoce a la Batalla de Varsovia como “el Milagro del Vístula”. Temeroso de que los polacos pasasen nuevamente a la ofensiva e invadiesen toda Rusia, Lenin pidió la paz y se declaró un alto el fuego en octubre. Aquella victoria polaca frenó el expansionismo comunista en Europa durante casi dos décadas, hasta la invasión germanosoviética de Polonia de 1939. Lenin no tuvo más remedio que abandonar su ideal expansionista y aportar por la política del “socialismo en un solo país”. La guerra terminó con la firma del Tratado de Riga el 18 de marzo de 1921.

Cuadro “Cud nad Wisłą” (Milagro del Vístula), pintado por el polaco Jerzy Kossak en 1930. La obra representa la victoria polaca en la Batalla de Varsovia el 15 de agosto de 1920. En el cuadro vemos a las fuerzas militares polacas, que también incluían a mujeres y jóvenes scouts. En lo alto aparece la Virgen María: la inesperada victoria polaca llegó en el día de la Asunción de María. Muchos polacos lo consideraron un milagro.

 

La Batalla de Varsovia fue injustamente olvidada y despreciada tal vez por la mala conciencia que generó en Occidente, que había dejado sola a Polonia ante el Ejército Rojo, a pesar de lo cual ese país, con sus propios medios, sin apenas aliados y sólo dos años después de recuperar su independencia, fue capaz de vencer y humillar a las fuerzas bolcheviques, a pesar de que le superaban en número. Hoy en día aquella batalla merece ser recordada como uno de los momentos más decisivos del pasado siglo, que fue posible gracias al valor y la fe del pueblo polaco.

Batalla de Komarów fue la batalla más grande de la caballería en la guerra polaco-bolchevique.

Bibliografía:

CONTANDOESTRELAS

  • “Samoobrona ziemi Lidzkiej”, por Józef Dziczkaniec (en polaco).
  • 1919–1921 R.: Wojna Polsko-Bolszewicka”. Blisko Polski (en polaco).
  • “Szczuczyn. Kwatera żołnierzy polskich”. Ministerio de Defensa de Polonia (en polaco).
  • “95 lat temu rozpoczęła się wojna polsko-bolszewicka”. Dzieje.pl (en polaco).
  • “The History of the Kosciuszko Squadron”. Central Connecticut State University (en inglés).
  • “93. rocznica Bitwy Warszawskiej”, en Muzeum Historii Polski (en polaco).
  • “Wirtulana lekcja: stulecie Bitwy Warszawskiej – Zwycięstwo nad bolszewikami – Sierpień 1920 R.”, en Muzeum Gliwice (en polaco).
  • La  Vanguardia
  • El País

Foto principal: fotograma de la película polaca “1920 Bitwa warszawska” (2011) sobre la Batalla de Varsovia de 1920.

Vídeos de apoyo:

1920 LA BATALLA DE VARSOVIA | Tráiler.  Fuente: Premium Cine

Battle of Warsaw 1920 ~Radzymin-Ossow Line

Guerra Polaco-Soviética. Fuente: Masoud Beikzadehd

Rojos y Pardos Desfilando Juntos, como Buenos Primos Hermanos Totalitarios. Polonia, 1939. Fuente: Jota DBS

Este fue el mayor Fenómeno de violación masiva en la Historia. Fuente: Loquendo El Historiador

Ks. Ignacy Skorupka, jeden z bohaterów bitwy warszawskiej 1920 r. Pro Patria Poland Team

24 Comentarios

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  1. Excelente artículo que nos relata acerca de la primera derrota del Ejército Rojo ocurrió en agosto de 1920, una batalla en la que los polacos detuvieron primero e hicieron retirarse después a los invasores soviéticos, en unas circunstancias de inferioridad tales que en la historia polaca se denomina el ‘Milagro del Vístula’.
    Polonia fue la primera nación que venció militarmente al expansionismo comunista, casi veinte años antes de que lo hiciera España. También fue la primera que combatió al nacionalsocialismo alemán. Pero las democracias abandonaron a los polacos durante la Segunda Guerra Mundial.

  2. Hermosa y heroica muerte de un patriota que ofrece su vida en defensa de fe cristiana, admirable sacerdote Ignacy Skorupka, caído en combate cuando empuñó un crucifijo para animar a sus compatriotas a combatir en Ossów simboliza la valerosa acción del sacerdote católico que terminó en una victoria polaca de soldados, obreros y campesinos, mujeres y niños contra el comunismo en defensa de su fe y libertad.
    El siglo pasado fue marcado por ideologías totalitarias que fue dirigida por psicópatas y degenerados líderes genocidas que han asesinado millones de vidas humanas, más que todas las pandemias juntas.

  3. Vida ejemplar del capellán militar Skorupka en Varsovia que en pleno campo de batalla dio la Unción de los Enfermos a los soldados heridos y animaba a los soldados a avanzar contra el invasor soviético.
    Valerosa contención polca contra el expansionismo bolchevique que tanto daño le hizo al mundo con genocidios de sus estados satélites.

  4. La Segunda República polaca tendría que iniciar de inmediato una lucha por su propia supervivencia, pues a causa de la derrota alemana, la Rusia bolchevique dio por no válidas las renuncias que había hecho a parte del territorio de la Rusia zarista y se dispuso a invadirlas, no sólo con pretensiones meramente nacionalistas, sino también con el objetivo de extender el comunismo por Europa a sangre y fuego.
    Me impresiono la postura heroica del sacerdote polaco en densa de la libertad y la fe católica.

  5. Al principio, no era tan evidente que los enfrentamientos entre tropas dispersas polacas y soviéticas a lo largo de 1919, allí donde se solapaban los territorios de la recién instaurada Segunda República polaca y Rusia, esta última sacudida por la guerra civil, supusieran una guerra. Se trataba de regiones disputadas durante siglos que, dependiendo de la perspectiva del espectador, eran denominadas “zona fronteriza” (en polaco, kresy) o “territorios occidentales” (en ruso, zapadnyi krai). El zar también las definió como “zona de asentamiento” (en ruso, cherta osedlosti) para los judíos rusos, a los que no les estaba permitido establecerse en otros lugares. Estos márgenes salvajes y atrasados de la Europa oriental estaban poblados por personas que hablaban lituano, ucraniano, ruso, polaco, yiddish, e incluso alemán u otros idiomas, y para complicar las cosas, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, se habían dividido entre la Rusia zarista y los Habsburgo austrohúngaros. Un aporte para los que gustan de la historia.

  6. A comienzos de agosto de 1920 el Ejército Rojo se encontraba a las puertas de Varsovia y pesaba en la comunidad internacional una cierta sensación de que la derrota de Polonia era inevitable. Es por ello que el súbito giro de los acontecimientos, que no solo salvó a la ciudad sino que devolvió a las derrotadas fuerzas soviéticas a sus posiciones de partida, fuera elevado a la categoría de victoria providencial y recordado como el “milagro del Vístula”. El desenlace de la Guerra Polaco-Soviética y el posterior Tratado de Riga, que ratificó de iure sus consecuencias, merece ciertamente un lugar destacado en la historia, pues sentó las bases de un nuevo orden en la Europa oriental que perduraría al menos hasta 1939.
    Excelente artìculo.

  7. Un dato importante. Las potencias aliadas no reconocieron el tratado hasta dos años después. Molestos por no haber participado en él, preferían que se hubiesen respetado las fronteras propuestas por lord Curzon, mucho más al oeste que las acordadas. La independencia de Polonia se gano a pulso y con valentía.

  8. Me encanto este artículo de enorme trascendencia histórica y sus v+ideos muy educativos. Es cierto lo que afirman: La Batalla de Varsovia fue injustamente olvidada y despreciada tal vez por la mala conciencia que generó en Occidente, que había dejado sola a Polonia ante el Ejército Rojo, a pesar de lo cual ese país, con sus propios medios, sin apenas aliados y sólo dos años después de recuperar su independencia, fue capaz de vencer y humillar a las fuerzas bolcheviques, a pesar de que le superaban en número. Hoy en día aquella batalla merece ser recordada como uno de los momentos más decisivos del pasado siglo, que fue posible gracias al valor y la fe católica del pueblo polaco, que sirvió al movimiento Solidaridad derrotar al comunismo y años posteriores nos daría un brillante Papa y Santo juan Pablo II que con su fe por el mundo permitió la caída del comunismo y retornar a la democracia y alas libertades básicas.

  9. En 1920, la Rusia soviética estaba preparada para exportar la revolución. La marcha victoriosa contra las fuerzas contrarrevolucionarias del Ejército Blanco en la guerra civil y los levantamientos comunistas que se habían producido el año anterior en Alemania y Hungría convencieron al líder bolchevique Vladímir Lenin de que era el momento adecuado para extender su doctrina por toda Europa. Deciden invadir Polonia para extenderse por toda Europa, pero el patriotismo polaco los derroto.
    Un venganza que años después Sralin y Hitler aprueban invadir Polonia, repartirse el país y destruirla por completo. Tanto nazismo y comunismo son totalitarismos como primos hermanos o siameses inseparables. Ambos sistemas han sido los más grandes responsables de genocidios en el mundo.
    Recomiendo ver los vídeos, son excelentes.

  10. La batalla de Varsovia (a veces llamada Milagro en el Vístula; en polaco: Cud nad Wisłą)n ​ fue el enfrentamiento decisivo de la guerra polaco-soviética, que empezó en 1919, poco después del fin de la Primera Guerra Mundial, y concluyó con el Tratado de Riga en 1921. Se desarrolló desde el 13 hasta el 25 de agosto de 1920. Comenzó cuando las fuerzas del Ejército Rojo, comandadas por Mijaíl Tujachevski, se aproximaron a Varsovia y a las cercanías de la fortaleza de Modlin. Pese a que en un principio las tropas soviéticas parecían estar ganando la batalla, realmente estaban cayendo en la trampa preparada por el gobierno polaco. El 16 de agosto, fuerzas polacas dirigidas por Józef Piłsudski contraatacaron desde el sur a los puntos débiles del frente soviético, forzando contra todo pronóstico a las fuerzas rusas a retirarse en forma desorganizada hacia el este y detrás del río Niemen.
    Antes de la victoria polaca en el río Vístula, tanto los bolcheviques como la mayoría de los expertos extranjeros consideraban que Polonia estaba al borde de la derrota. El contundente e inesperado triunfo polaco dañó seriamente a las fuerzas bolcheviques. En los meses siguientes, varios éxitos más aseguraron la independencia y la frontera oriental de Polonia. Esta victoria polaca supuso un gran freno al avance de los gobiernos comunistas en Europa Central. Una victoria que vale recordar a lo cien años en favor de un país netamente cristiano que defendió con sangre y honor su libertad.