Presentación

La muerte de Lenin siempre estuvo recubierta por un manto de misterios, hasta hacer pensar al pueblo, que víctima del agotamiento se había consumido por tanta responsabilidad y, en olor a santidad fue elevado a los altares. Pero la verdad es otra, de acuerdo a Emil Ludwig, una “mujer fanática víctima de los Soviets o esposa o hermana de alguna de las víctimas disparó en la calle contra Lenin. Su robusta constitución lo salvó pero el proyectil quebrantó considerablemente su salud”.
Esta versión da una nueva explicación, pero la verdad quedará, por lo menos hasta ahora, en el misterio. Pero la lucha por el poder queda siempre, en estos regímenes, para el más fuerte y no siempre para el más capaz. Lo que vino después en la Unión Soviética fue un genocidio y un fracaso total para un pueblo que nunca tuvo libertad.

Alfonso Barba Caballero

Cuando

Cuando Lenin exigió destruir a Stalin: el secreto que la URSS ocultó 30 años

En su nueva biografía sobre el líder bolchevique, Victor Sebestyen analiza las diferencias que llevaron a Lenin a querer dinamitar la autoridad de Stalin para evitar que dirigiera la URSS. Así lo explicó en su testamento.

Manuel P. Villatoro. ABC Historia

 La carta secreta del gran enemigo de la URSS que aterró a Stalin hasta su muerte

El calvario de Vladímir Ilich Uliánov comenzó el 26 de mayo de 1922, mientras se levantaba después de un plácido sueño. En lo que debería haber sido una mañana normal, el líder soviético empezó a vomitar de forma violenta. Cuando llegó el médico, el diagnóstico no fue nada halagüeño: derrame cerebral. La dolencia en cuestión le dejó paralizado un costado del cuerpo, le impidió hablar durante algunos días y disminuyó sus facultades mentales. Valga como ejemplo que, apenas unos días después, le resultó imposible multiplicar doce por siete. «No pudo hacerlo y se quedó muy deprimido. Luchó durante tres horas y lo resolvió mediante sumas», confirmó luego su hermana.

Aquello fue el culmen de varios meses de falta de energía, dolores de cabeza y mal humor. O, en definitiva, de «síntomas de mortalidad», como los define Victor Sebestyen en «Lenin, una biografía» (Ático de los libros, 2020); una obra concienzuda en la que repasa la vida del bolchevique a través de lo que escribieron de él sus familiares, compañeros y enemigos. El derrame cerebral cambió su perspectiva de la existencia. A partir de entonces entendió que la Parca acechaba y que, tarde o temprano, se vería obligado a marcharse con ella de la mano. Así que tomó medidas y dictó, poco a poco, en intervalos de unos minutos, su testamento político.

Lenin, que siempre había fomentado las luchas internas entre sus dos acólitos, Stalin Iósif y León Trotsky, por considerar que atesoraban un gran talento, sufrió también una revelación tras el accidente cerebrovascular. Aunque no organizó su sucesión, sí dejó claro en sus últimas voluntades que el primero, entonces secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, debía ser aparatado del cargo debido a su gran voracidad por el poder. El moribundo no fue más considerado con aquellos que le rodeaban, entre ellos el mismo Trotsky (con el que ya había mantenido trifulcas varias en el pasado) Grigori Zinóviev (cabeza del Comintern) o Lev Kámenev (vicepresidente del Sovnarkom).

Si se hubiera mantenido en el reino de los vivos más tiempo, Lenin habría corroborado las sospechas de que a todos les movían las ansias de poder. Pero falleció diez meses después, tras una extensa agonía durante la que no pudo comunicarse con su mujer, Nadia, quien le leía a los pies de la cama todas las noches. Dejó este mundo el 21 de enero de 1924, un día en el que, como explicó su amigo Nikolái Bujarin, «estaba de buen humor» y se divertía mientras «un grupo de trabajadores de la finca salía a cazar». Horas después, ya en su cama, empezó a sangrar y, a eso de las siete de la tarde, expiró su último aliento.

Como bien explica Sebestyen en su obra, Lenin dejó como último regalo envenenado un testamento lleno de rencor, odio y advertencias sobre sus antiguos colegas. Una suerte de bomba de relojería que podía estallar y acabar con todos ellos si era conocida por el pueblo. Por ello, tomaron la decisión de esconderlo para minimizar riesgos. El texto solo pudo leerse, fragmentado, tres años después. Su versión completa, filtrada por el New York Times en 1926, fue ocultada por el mismo Stalin (el más damnificado si salía a la luz) hasta 1956, cuando Nikita Jrushchov desveló su contenido durante un discurso en el que cargó contra su predecesor.

Redacción y odios

Lenin, desesperado y ávido de que alguien le consiguiese cianuro para poner fin a su vida tras padecer el primer ictus (luego vendrían otros dos), dictó su testamento entre el 22 de diciembre de 1922 y el 4 de enero de 1923. La encargada de mecanografiarlo fue una de sus secretarias, María Volódicheva. Sebestyen es partidario de que, al ver la muerte cerca, el líder bolchevique recuperó «las costumbres de su pasado conspirador» e insistió en que el documento debía permanecer oculto y bajo llave hasta después de su muerte. No se fiaba, en definitiva, de que alguno de sus camaradas de partido intentara influir sobre él si conocía su contenido antes.

«A petición suya se prepararon cinco copias. Una la conservó él, tres copias [debían] entregarse a Nadezhda Konstantínova y otra, marcada como “estrictamente secreta”, a la secretaria», afirmó su esposa. Los borradores fueron quemados y, el resto de los documentos, sellados en sobres. La idea era que, si alguien los abría antes de su fallecimiento, el líder soviético se percatara de ello y pudiese cambiar sus últimas voluntades a discreción. No obstante, la realidad es que es más que probable que Stalin conociera, al menos, la existencia del informe, pues era el encargado de seleccionar a los médicos y enfermeras que trataban al enfermo y los ayudantes de Lenin trabajaron, a la postre, también para él.

Lenin y Stalin

El primer fragmento del testamento fue dictado el 24 de diciembre, y fue uno de los más extensos. Para empezar, cargaba de forma frontal contra Stalin: «El camarada Stalin, que se ha convertido en secretario general, ha concentrado un poder inconmensurable en sus manos, y no estoy seguro de que sepa usar el poder con suficiente precaución en todo momento». En cambio, se deshacía en elogios hacia Trotski, al que calificaba como «el hombre más capaz del actual Comité Central del partido». En los tramos posteriores analizó también a las figuras clave dentro de la URSS, entre ellas Zinóviev y Kámenev (de los que no habló bien en exceso) e hizo comentarios generales sobre la dirección después de su muerte.

Pocas jornadas después, el 4 de enero, convocó a su secretaria para añadir una curiosa postdata en el testamento. La más dolorosa para Stalin:

«Stalin es demasiado grosero y este defecto, aunque bastante tolerable en nuestro medio y en los tratos entre nosotros, los comunistas, se vuelve intolerable en un secretario general. Por eso sugiero que los camaradas piensen cómo eliminar a Stalin del cargo y nombrar a otro hombre en su lugar que, en todos los demás aspectos, difiera del camarada Stalin en una sola ventaja, a saber, que sea más tolerante, más leal, más cortés, más considerado con los demás camaradas y menos caprichoso».

Aquel párrafo supuso la materialización de una pugna entre ambos que se extendía desde hacía años. Un tira y afloja que, por cierto, no había tenido importancia hasta entonces para un Lenin que, según el autor de esta nueva biografía, conocía la «inmoralidad despiadada» de su subordinado, pero jamás hizo ademán de ponerle coto. «Lenin creó el monstruo, y su mayor crimen fue dejar a Stalin con buenas perspectivas de convertirse en el dictador soviético», añade Sebestyen en su obra. En la práctica, y según diferentes historiadores, aquella sencilla nota a pie de página suponía la muerte política de Iósif.

Lenin

No se le puede reprochar que cambiase de idea en este sentido. A mediados de enero, el moribundo se enteró de que Stalin había organizado una campaña para aplastar el nacionalismo georgiano. Su objetivo: que todo el poder emanara de una central y poderosa Moscú, algo que Lenin no compartía. Este, a través de su esposa, envió una nota personal a todos sus segudiores para que cortaran de raíz aquello. No solo no sirvió de nada, sino que su enemigo se enteró de ello y llamó a Nadia por teléfono advirtiéndole de que sufriría severas consecuencias. La respuesta no se hizo esperar por parte del postrado político:

«Has sido tan grosero como para llamar a mi esposa por teléfono y dirigirte a ella en un tono inadecuado, [… Aunque ella te diga que está dispuesta a olvidarlo, […] yo no tengo intención de olvidar tan fácilmente lo que se haga contra mí, y huelga decir que quien ataca a mi esposa me ataca a mí. Por lo tanto, te pido que reflexiones sobre si estás dispuesto a retirar lo que has dicho y pedir disculpas, o si prefieres que nuestra relación se rompa».

Demasiado escondido

La muerte de Lenin puso un lógico fin a aquellas trifulcas con las que Stalin intentó lidiar para evitar un enfrentamiento directo. Las diferencias internas en el partido tampoco se airearon de cara al exterior para no mostrar debilidad. Cuando llegó el día fatal, nadie podía sospechar la tensión que existía en el seno del partido. El 23 de enero, el féretro fue cálidamente recibido por miles y miles de ciudadanos en Moscú, la capilla ardiente fue visitada de forma masiva y hubo que doblar hasta en dos ocasiones la guardia para organizar a todo aquel gentío. Los diarios de entonces confirmaron que hacía un frío gélido e insoportable, pero no importaba. Tocaba dar el último adiós.

Lenin, muerto

Pero el amor hacia Lenin no se replicaba en la troika que, a la cabeza de StalinKámanev Zinóviev, dirigía ahora el país. Estos, en palabras de Sebestyen, se ocuparon de que el testamento jamás viese la luz. Lo consiguieron. Nadia, a pesar de sus esfuerzos, no logró dar a conocer su contenido al pueblo y solo pudo, según se sospecha, filtrarlo a los medios internacionales. «Todos los contendientes al liderazgo tenían algo que perder si el testamento se hacía público, aunque, obviamente, Stalin sería el más perjudicado. El texto, en el fondo, demostraba que Lenin no tenía verdadera fe en ninguno de los camaradas que lo rodeaban», añade el experto en su obra.

El testamento siguió oculto. O, al menos, sus partes más controvertidas. Dos semanas después de la muerte, Kámenev leyó algunos extractos durante una reunión del Congreso, pero no el último párrafo. Siete años antes de que Stalin adquiriese poderes de dictador, el Comité Central tuvo acceso al texto completo, pero, quizá por miedo, o quizá por convencimiento, dio su apoyo al vilipendiado secretario general. Aunque, eso sí, volvió a esconder su contenido a la sociedad. El pueblo solo supo la verdad en 1956. Nada menos que tres décadas después de que el bolchevique dejase este mundo tras una intensa agonía.

 

Vídeo de apoyo:

Muerte de Lenin. Fuente: Ignacio Sobrón. History

El ascenso de Stalin y la muerte de Lenin. Fuente: Historia en comentarios

 

Lenin, Vladimir Ilich. Fuente: Félix Rodríguez Sanjurjo

38 Comentarios

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  1. La pugna por el poder es una constante en la historia universal, en este caso, la historia de la URSS. Lenin forjó a un personaje con ambición de poder, hasta el punto de ponerle fin al legado de su mentor. En el esfuerzo de Lenin, para que Stalin no se convirtiera en su sucesor, escribió sus memorias halagando a Trotsky y censurando moralmente a Iósif Stalin. Cabe mencionar, que la mayoría de sus decisiones políticas de ambos personajes era para inmortalizar su legado en el tiempo y no para generar un bienestar social para su pueblo, pueblo que vivió sin libertad durante muchas décadas.
    A modo de comentario, se sabe que Stalin durante la segunda guerra mundial, fue uno de los primeros gobernantes en saber de la existencia de los campos de concentración de Auschwitz, meses más tarde la encontró personalmente. Pero esto no fue un suceso relevante para el gobernante, dejando a miles de judíos a su suerte. Lo mismo pasó con Polonia, país devastado por el ejército nazi, que clamó su ayuda y por rivalidad entre naciones, la URSS, terminó de devastarlo.
    Para finalizar, es necesario comentar que el mejor legado que puede dejar un gobernante, es el uso del poder para poner en orden a las instituciones de su país, para institucionalizar la democracia y dejar una constitución que proteja a los ciudadanos y vele por la autonomía de los poderes del estado.

  2. Jeral Manuel Becerra Acosta - Administración y Negocios Internacionales, noveno ciclo, sección A.

    La pugna por el poder es una constante en la historia universal, en este caso, la historia de la URSS. Lenin forjó a un personaje con ambición de poder, hasta el punto de ponerle fin al legado de su mentor. En el esfuerzo de Lenin, para que Stalin no se convirtiera en su sucesor, escribió sus memorias halagando a Trotsky y censurando moralmente a Iósif Stalin. Cabe mencionar, que la mayoría de sus decisiones políticas de ambos personajes era para inmortalizar su legado en el tiempo y no para generar un bienestar social para su pueblo, pueblo que vivió sin libertad durante muchas décadas.
    A modo de comentario, se sabe que Stalin durante la segunda guerra mundial, fue uno de los primeros gobernantes en saber de la existencia de los campos de concentración de Auschwitz, meses más tarde la encontró personalmente. Pero esto no fue un suceso relevante para el gobernante, dejando a miles de judíos a su suerte. Lo mismo pasó con Polonia, país devastado por el ejército nazi, que clamó su ayuda y por rivalidad entre naciones, la URSS, terminó de devastarlo.
    Para finalizar, es necesario comentar que el mejor legado que puede dejar un gobernante, es el uso del poder para poner en orden a las instituciones de su país, para institucionalizar la democracia y dejar una constitución que proteja a los ciudadanos y vele por la autonomía de los poderes del estado.

  3. Con respecto al artículo podemos interpretar que Stalin era una persona ansiosa y deseosa de poder, que buscaba ser el sucesor de Lenin, al mismo tiempo ya no venía siendo un secreto que Lenin estaba mal y lo diagnosticaron con derrame cerebral, Lenin agonizando durante 10 meses se fue dando cuenta que lo mejor para URSS no era Stalin por eso es que antes de su muerte, dejó un testamento pidiendo que se eliminará a Stalin de su cargo y Stalin tenía todo muy bien planeado ya que el puso los doctores que cuidarían a Lenin, por ende el contaba con información del testamento para así poder esconderlo, además la gente de confianza de Lenin, terminó trabajando para Stalin, lo que podemos describir de todo esto es que al final fue Lenin quién crió al monstruo pero fue demasiado tarde para darse cuenta.

  4. Luis Huaman Loayza. Economista y Cotador. Puerto Rico 07/28/2020 at 10:30 pm
    Que grandes artículos publica la revista Lucho. En mi opinión Si Crees Innovas está a la altura de las más prestigiosas publicaciones que se pudieron haber dado en el Peru, por lo menos en los últimos 20 años. Te felicito de corazón. Ya eres un grande y tu legado llego para quedarse 👍Contador y Economista egresado de la UNFV. Consultor de empresas. Puerto Rico

  5. Lenin como Stalin no fueron muy distinto ambos gobernaron y fueraon contra todo para llegar al poder incluso pasando por encima de muchas vidas humanas. Apesar de que ellos llevaban una relación amistosa, Lenin no quería que este quedara como su sucesor tras su muerte, mientras se acercaba más este momento las disputas que tenía stalin con León Trotsky que fue un aliado de Lenin, se hicieron más evidentes ya que ambos se veían como sucesor de Lenin. Luego de la muerte de lenin la URSS sufrió lo que se conocería como ‘Gran Purga’ o ‘Gran Terror’; una época oscura en la que se llevó a cabo una brutal limpieza del partido y del país entero para eliminar a todos aquellos que pudieran suponer una amenaza para el régimen de Stalin. A pesar de ello este supo llevar a su país a ser una superpotencia y lo mostró en la segunda guerra mundial aunque su dictadura fue de terror. Se reconoce su gran mandato.

  6. Excelente articulo, tantos acontecimientos históricos como este están aun en duda e incluso algunos aun sin salir a la luz. Lenin al final no pudo parar las ansias de poder de Stalin, ya que no dependía de un solo hombre, si no de todo un grupo, muchas veces por tapar apariencias se toman decisiones erróneas y aunque después se note el desliz ya es muy tarde para remediarlo; sin embargo, aun con todas las dolencias que acontecían a Lenin el quiso dejar sus sueños manejado por manos confiables mas no por alguien que hambriento de poder transgiversaria los medios por el cual dominaría radicalmente al pueblo que se juró defender.

  7. No solo ese contexto ni aquella época, sino muchos acontecimientos históricos desde tiempos inmemoriales están llenos de duda, misterios, mentiras, verdades, pactos, acomodes que no permiten conocer la realidad de lo que sucede a nuestro alrededor. Que sirva, pues, para darnos cuenta que no siempre se debe confiar en lo que muchos o pocos dicen, hay que leer, investigar, dar la vida misma por la verdad para no ser manejados por grupos de poder que pretenden adueñarse de nuestros derechos a costa de la mentira y el odio. En este contexto histórico podemos ver que el poder era el objetivo de muchos y esto solo lleva al caos, al desorden y la muerte de todos los que sean necesarios, sin importar el grado de afinidad, el tipo de persona o la cantidad de estas. Un ambiente sombrío que vivió la humanidad y que solo por suerte permite que muchos leamos este artículo y algunos otros lo comentemos. Conocer el pasado tanto nacional como internacional nos ayudarán a tomar las mejores decisiones aunque todos lo caminos parezcan conducirnos al mismo lugar, la separación, el engaño, la soberbia, la avaricia, la muerte… Antes por poder religioso, luego por protagonismo político, ahora por dinero y favores; ¿Cómo terminará esta historia?

  8. No cabe duda de lo que decia Lennin sobre Stalin, que era un hombre con demonios se puede ver en los episodios más devastadores del siglo XX , cuando el régimen soviético ejecutó a 750.000 ciudadanos y condenó a más de un millón a trabajos forzados en un gulag sin ninguna clase de garantía legal. Es quizá la campaña de represión más sangrienta de la historia y, como ocurre con gran parte de la historia soviética, la opacidad del régimen impide conocer con seguridad los entresijos de esta Gran Purga.

  9. Es innegable la adquisición de poder que buscaba Stalin; Lenin a pesar de haber sido su modelo a seguir y tenerlo en una posición estratégica en el gobierno internamente conocía sus demonios como para dejarlo ascender lo cual es muy interesante y añade otra perspectiva de las relaciones en el partido soviético de esos años , aunque Lenin ya era extremista en sus métodos transmitía una tolerancia con sus compatriotas que no veía en Stalin ; tan dictador como el mismo Hitler; para un buen futuro lo cual se reflejó durante y después de la segunda guerra mundial y la guerra fría , los temores de Churchill eran muy claros. Muchos secretos hay a lo largo de la historia que seguirán revelándose y modificando nuestra manera de ver y entenderla.

  10. Ni olvido ni perdón para los grandes genocidas del mundo, todos por afianzar la brutalidad del comunismo que es lo que más explota al hombre con el cuento de favorecer al estado.

  11. Existen tontos revolucionarios que creen en el comunismo y que hay una confusión ideológica y política que, realmente, cuesta mucho trabajo entender dónde estamos y hacia dónde vamos. Siemore serán una carga para el mundo.

  12. No vale la pena dar más datos sobre la catadura moral de personajes siniestros comunistas . Al igual que con su rival nazi, sus personalidades, en definitiva, psicopatías. Lo importante, lo que no deberíamos dejar de preguntarnos nunca, es cómo pudo aquel sistema totalitario poner a un monstruo de este calibre a su cabeza. Todos los líderes comunistas son siniestros y genocidas. Que la historia no olvide a estos criminales.

  13. la vida privada de Stalin superó a la de Hitler en ningún sentido. Huérfano de padre, tuvo siempre mala relación con su madre y no asistió a su entierro; hay serias sospechas de suicidio tanto de su segunda mujer como de su único hijo, y cuando le sobrevino el ataque fatal, sus íntimos dejaron pasar las horas sin llamar a un médico; Koba mismo había denunciado “conspiraciones de médicos”, pero, además, su muerte aliviaba a todos. Su obsesión paranoica es comparable a la del líder nazi, aunque menos racional y previsible. Un alemán conservador, ario por los cuatro costados y respetuoso con el partido tenía altas probabilidades de no ser molestado por los esbirros del Führer. Con Stalin, ni el bolchevique más ferviente estaba seguro. Al revés, podía ser detenido, torturado, obligado a confesar delitos imaginarios y finalmente ejecutado. Sencillamente, porque Koba sentía envidia hacia él. Stalin condenó a Trotski por “izquierdista”, a Zinoviev, Kamenev o Bujarin —que le apoyaron en la operación contra Trotski— por “derechistas”, a los jefes de la policía secreta Yagova y Yezhov… Toda la plana mayor bolchevique de 1917-1923, la protagonista del Octubre Rojo, había sido eliminada en 1939.

  14. Lo primero que debe decirse sobre Stalin es que, al igual que Hitler, fue un loco; un loco asesino. Millón más, millón menos, eliminó al mismo número de personas que el jerarca nazi y con métodos parecidos: los fusilamientos y los campos de concentración; con la diferencia de que en los de Stalin los prisioneros no eran inmolados en cámaras de gas al poco de llegar sino que, tras una supervivencia media de cinco años, morían a causa de los trabajos forzados, el frío o el hambre. El número de reclusos de los “campos de trabajo correctivos” (Gulag) superó los diez millones, y los muertos los dos millones. Aquellos campos fueron creados para los antiguos aristócratas, los kulaks (campesinos medios opuestos a la colectivización), el clero ortodoxo, los delincuentes comunes y, sobre todo, los disidentes políticos. Sobre estos últimos, solo en las “grandes purgas” de 1936-1938 hubo 1,3 millones de detenidos, de los que unos 700.000 acabaron ejecutados. En total, los fusilados bajo Stalin ascienden a un millón, como mínimo, que se eleva a cuatro si se añaden los muertos en campos de trabajo y deportaciones masivas de poblaciones enteras y desaparecidos por doquier.

  15. Excelente información, a cuidarse del covid 19 y del comunismo que amenaza al mundo. El genocidio comunista en el mundo a matado más gente que las pandemias en su conjunto.

  16. La política del comunismo siempre será intrigas, persecuciones de adversarios políticos, muerte y toda una lucha despiadada del mal que corta todo tipo de libertades por mantenerse en el poder con supremacía del más fuerte y perverso. El comunismo le ha hecho mucho daño al mundo.

  17. Lenin fue el maestro de la fuerza bruta, responsable de asesinatos masivos religiosos y de políticos contrarios al comunismo, así como de implantar el terror en Rusia, suplanto la propiedad privada por la estatal implanta ndo la «dictadura del proletariado» . Que fue algo mas teórico que real, pura propaganda, sin libertadesi basicas y ejecuciones masivas. En pocas palabras Lenin como Stalin fueron psicópatas genocidas.

  18. El estalinismo en otros países (principalmente en las décadas de 1930 a 1950), estuvo asociado directamente al alineamiento a las políticas de Moscú y del Komintern. Varios gobernantes de estos regímenes podrían, según los críticos de Stalin, ser considerados “estalinistas”, como Mátyás Rákosi en Hungría, Georgi Dimitrov en Bulgaria, Klement Gottwald en Checoslovaquia, Bolesław Bierut en Polonia y Horloogiyn Choybalsan en Mongolia.
    Otro regímen socialista considerado por algunos como estalinista fue el de Enver Hoxha en Albania, el cual lo declaraba abiertamente e incluso mantuvo una efigie del gobernante soviético en la plaza principal de Tirana, cuando en el resto de Europa Oriental los homenajes a Stalin ya habían cesado. Sin embargo, determinados gobiernos, aunque socialistas, no encajan en la definición de estalinistas por adoptar otras medidas económicas y alineamientos geopolíticos distintos, como el régimen de Nicolae Ceausescu en Rumania o de Deng Xiaoping en China. TODOS FUERON GENOCIDAS.

  19. Alexánder Solzhenitsyn se hizo muy popular en plena Perestroika con su libro «Archipiélago Gulag», donde estimó en 66,7 millones de víctimas del régimen soviético entre 1917 y 1959. Sin embargo, hoy esa cifra se encuentra bajo cuarentena ante la dificultad de separar hambrunas, desplazados, bajas militares, represaliados y exiliados. A partir de 1991, se pudo acceder a los archivos oficiales y proponer datos basados en documentación soviética. Los autores de «The Road to Terror: Stalin and the Self-Destruction of the Bolsheviks, 1932-1939» calculan que solo en la Gran Purga se vieron afectadas unos cuatro millones de personas, pero incluso aquí es complicado separar a los fusilados y asesinados en los interrogatorios de los que huyeron al extranjero o fueron enviados a regiones del norte.

  20. Tras la muerte de Lenin hubo en la Unión Soviética una gran hambruba que mato a millons de personas. Con el fin de aplastar toda resistencia contra el régimen y ampliar el control sobre los campesinos, las autoridades soviéticas tomaron decisiones y medidas para generar una hambruna generalizada y artificial. Luego una gran represión que desaparecieron a millones de soviéticos, en trabajos forzados en las zonas más frías del mundo y la ambición de asesino de Stalin, el mayor genocida del mundo.