Dos pensadores que te harán cambiar con un análisis lúcido y despiadado de la historia

Por: Luis Alberto Pintado Córdova en colaboración con Alfonso Barba Caballero ABC

François Revel (Marsella19 de enero de 1924 – Kremlin-BicêtreVal-de-Marne30 de abril de 2006) fue un filósofoescritorperiodistagastrónomo, miembro de la Academia francesa y polemista político.

Red FloridablancaJean-François Revel: verdad y democracia - Red Floridablanca

Dio clases de filosofía en Argelia, en el Instituto Francés de Ciudad de México y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Florencia durante la década de 1950. Inició su carrera literaria y periodística en 1957. Militante socialista hasta 1970, empezaría a abandonar esa ideología a partir de su primer ensayo político, Ni Marx ni Jésus, que obtuvo gran éxito.

En 1976, publicó La Tentation totalitaire, luego un año después La Nouvelle Censure. Realizó un acercamiento a la derecha estadounidense y se unió en enero de 1982 a un coloquio del “Comité para el Mundo Libre”, donde se lanzaron virulentos ataques contra las Naciones Unidas.

Fue redactor jefe de las páginas literarias de France-Observateur, director y miembro del consejo de administración de L’Express entre 1978 y 1981, cronista de Le PointEurope 1 y Radio Télévision Luxembourg. Trabajó como consejero literario en las editoriales Juilliard y Éditions Robert Laffont. Fue autor de numerosas obras, entre las que destacan El conocimiento inútilNi Marx ni JesúsLa tentación totalitariaUn festín en palabrasEl renacimiento democráticoEl monje y el filósofo y La gran mascarada.

A lo largo de su carrera obtuvo el Premio Konrad Adenauer (1986), el Premio Chateaubriand (1988) y el Premio Jean-Jacques Rousseau (1989), entre otros. En España fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de Isabel la Católica.

Jean-François Revel: La derrota cultural es la más

Revel se proclamó ateo y defensor del liberalismo democrático, el único sistema que en su opinión funciona adecuadamente. Fue uno de los mayores polemistas del panorama filosófico-periodístico francés de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. De joven había participado activamente en la Resistencia de la Francia ocupada contra el nazismo y más tarde, tras una etapa como militante socialista, acabó criticando ferozmente al marxismo y al sistema capitalista de estado soviético. En 1986 la Universidad Francisco Marroquín, una universidad privada de Guatemala fundada para promover la filosofía del libertarismo, le otorgó un doctorado honoris causa​ por “su compromiso con la libertad individual”.

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Fue elegido el 19 de junio de 1997 como miembro de la Academia Francesa en el número 24, silla 10. El mismo año, publicó sus memorias bajo el título Le Voleur dans la maison vide, así como Le Moine et le Philosophe, un diálogo con su hijo Matthieu Ricard, monje budista tibetano, libro del que se imprimieron 350,000 copias en Francia y que ha sido traducido a 21 idiomas. Además de Matthieu Ricard, Jean-François Revel tiene otros dos hijos, Nicolas Revel y Ève Ricard.

Durante sus últimos años de vida fue colaborador habitual del semanario Le Point.

Falleció el 30 de abril de 2006 en el Centro Hospitalario Universitario de Kremlin-BicêtreVal-de-Marne, cerca de París.

Frases famosas de Jean Francois Revel

“El club con más socios del mundo es el de los enemigos de los genocidios pasados. Sólo tiene el mismo número de miembros el club de los amigos de los genocidios en curso.“

“El objetivo del tercermundismo es acusar y si fuera posible destruir las sociedades desarrolladas, no desarrollar las atrasadas.“

“La globalización es el chivo expiatorio de los inútiles.“

“Un régimen puede, por razones políticas, optar por la bancarrota económica.“

“La primera fuerza que dirige el mundo es la mentira.“

“La certeza de ser de izquierdas descansa en un criterio muy simple, al alcance de cualquier retrasado mental: ser, en todas las circunstancias, de oficio, pase lo que pase y se trate de lo que se trate, antiamericano.“

“Obsesionados en su odio y tambaleándose en la ilógica, estos ilusos olvidan que los Estados Unidos, al actuar en su propio interés, está también actuando en el interés de nosotros, los europeos, y en el interés de muchos otros países amenazados o ya subvertidos y arruinados por el terrorismo.“

El problema del socialismo en el mundo de hoy no parece consistir en cómo instaurarlo para hacer la revolución, sino en cómo instaurarlo, y, a pesar de ello, hacer la revolución.

Cuando una situación empeora, es más fácil encontrar culpables que inocentes; intrigantes que remedios.
“Si concebimos la libertad de manera abstracta e irrealista terminamos concibiendo de manera abstracta e irrealista la violencia.”

Conocimiento Inútil — 7.1 Vocablos Conservador y Liberal [59] G

Raymond Aron

(París, 1905 – 1983) Sociólogo francés. Después de estudiar en la École Normale Supérieure residió durante mucho tiempo en Alemania, trasladándose después a Londres (con De Gaulle) durante la Segunda Guerra Mundial. Como sociólogo, Raymond Aron, que ingresó en 1963 en la Academia de Ciencias Morales, fue uno de los primeros en proponer una teoría de la sociedad industrial como vía para comprender los problemas fundamentales de la civilización occidental del siglo XX. Aron, afín al liberalismo tradicional, fustigó las ideologías de derechas e izquierdas y fue un lúcido analista de la realidad social y política de su tiempo, a través de sus artículos en CombatLe Figaro y L’Express.

Raymond Aron

La sociología y la filosofía de la historia son los polos complementarios de la vasta obra de Raymond Aron, que también comprende muchas obras de análisis político. Su primer libro, La sociologie allemande contemporaine (1935), tuvo en seguida una gran resonancia y dio a conocer en Francia el pensamiento sociológico alemán y, especialmente, las tesis de Max Weber, cuya metodología Aron adoptó a menudo en su propio trabajo.

Durante mucho tiempo continuaremos viviendo divididos entre el...

Pero el principal interés de Aron sigue siendo el análisis de las sociedades modernas surgidas del desarrollo de la Revolución Industrial, como se evidencia en su obra Dieciocho lecciones sobre la sociedad industrial (Dix-huit leçons sur la société industrielle, 1962); Aron identifica el rasgo común de la “civilización industrial” en su capacidad de unificar las sociedades europea, estadounidense y soviética. Según Aron, este modelo de sociedad agrupa sistemas sociales que funcionan de un modo diferente, pero que se han vuelto parecidos por tener características fundamentales comunes, como el desarrollo de toda la actividad productiva fuera del núcleo familiar, la concentración de la mano de obra en grandes empresas y, sobre todo, la acumulación del capital y la propensión al crecimiento económico.

EL Rincón de Yanka: 📙 DEMOCRACIA Y TOTALITARISMO DE RAYMOND ARON | Memes

En Les étapes de la pensée sociologique (1967), Aron, reflexionando sobre los trabajos de algunos grandes pensadores, desde Montesquieu hasta Karl Marx y Max Weber, encuentra conexiones e interacciones entre la sociología marxista y la positivista. Exponente del mejor liberalismo europeo, Aron criticó a menudo el conformismo de los intelectuales marxistas (El opio de los intelectuales, 1955). Otras obras dignas de mención son Paz y guerra entre las naciones (1962), Democracia y totalitarismo (1965), Marxismes imaginaires (1970), Historia y dialéctica de la violencia (1972), Plaidoyer pour l’Europe décadente (1977), Pensar la guerra (1978), El espectador comprometido (1980) y Ensayo sobre libertades.

Sus Memorias (Mémoires. 50 ans de réflexion politique) se publicaron en París, al mes de su fallecimiento. En ellas, Aron, con un análisis lúcido e despiadado, pasa revista a decenios de historia y de cultura, evocando, entre otras cosas, su amistad con Jean-Paul Sartre y su distanciamiento crítico posterior; con Sartre, Aron había fundado la revista Temps modernes. En 1984 se publicó, póstumamente, Les dernières années du siècle.

Referencias: Biografías y vidas

Frases famosas de Raymond Aron

“Conocer el pasado es una forma de liberarse de él porque sólo la verdad permite asentir o repudiar con total lucidez.”

“El historiador es un experto, no un físico. No busca las causas de la explosión en la fuerza expansiva de los gases, sino en la cerilla del fumador“

Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.

“Ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana.

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Piedra de Toque

Un pensador para el siglo XXI

El periodismo que practicó Jean-François Revel significaba claridad y verdad, poner las ideas al alcance del lector profano, pero sin trivializarlas y manteniendo el rigor, la elegancia y la originalidad

Por: Mario Vargas Llosa. El País. 22 mar 2014

La obra de Jean-François Revel (1924-2006) no consiste solo en los veintiséis libros que escribió y que, además de la política, abarcan muchos géneros de su enciclopédica cultura: filosofía, arte, historia, literatura, información, gastronomía. También en los centenares de artículos que publicó en revistas como L’Express, Le Point y Commentaire y que, al igual que en los casos de un George Orwell o un José Ortega y Gasset, son textos neurálgicos de su reflexión intelectual. Porque Revel, aunque había tenido una formación académica de alto nivel —Escuela Normal Superior, donde fue discípulo de Louis Althusser, y agregación— renunció a la carrera universitaria después de haber enseñado en México y en Italia, para dedicarse al periodismo, que alcanzó en Francia, gracias a él, la brillantez que tuvo antes en Gran Bretaña y España gracias a los autores de Cazando un elefante y La deshumanización del arte.

El profesor Philippe Boulanger acaba de hacerlo, de manera soberbia, con un ensayo que, gracias a una investigación exhaustiva de sus libros, sus artículos y su correspondencia y archivos depositados en la Biblioteca Nacional de París, presenta una visión de conjunto, coherente y minuciosa, del pensamiento político de Revel con el telón de fondo de los grandes debates, crisis nacionales e internacionales, conflictos ideológicos, la guerra fría y el desplome del comunismo, ocurridos durante la vida del pensador francés: Jean-François Revel. La démocratie libérale à l’épreuve du XXe siècle .

Sostuvo buena parte de su vida que el verdadero socialismo era inseparable del liberalismo

En su intenso rastreo, Philippe Boulanger muestra, ante todo, que las ideas de Revel sobre el quehacer político se forjaron siempre a partir de un cotejo constante de pensamiento y realidad, confrontando sin descanso los hechos comprobables de la historia vivida y las interpretaciones ideológicas, adaptando éstas a aquella y no acomodando los hechos a ideas o esquemas abstractos preconcebidos, como hacía el marxismo. Esto fue distanciando cada vez más a Revel de un tipo de socialismo que, a su juicio, distorsionaba la historia para que justificara una ideología que una lectura objetiva de la realidad desmentía. Pero, y sobre esto Boulanger presenta pruebas incontrovertibles, Revel sostuvo buena parte de su vida que el verdadero socialismo era inseparable del liberalismo, y que el pecado capital del socialismo francés era haberlo olvidado, sometiéndose al marxismo y sirviendo de remolque al comunismo. De ahí, una de sus tesis más atrevidas: que el comunismo era el obstáculo mayor que tenía el socialismo francés para reformar profundamente a Francia y hacer de ella una sociedad más libre al mismo tiempo que más justa. Y de ahí, también, su simpatía por el socialismo sueco y por la socialdemocracia alemana que, a diferencia del socialismo francés, nunca tuvieron complejos de inferioridad frente al comunismo a la hora de defender la democracia “burguesa”.

Reivindicar el liberalismo en Francia, en la época que lo hicieron Jean-François Revel o Raymond Aron, no sólo era ir contra la corriente, sino querellarse al mismo tiempo con la izquierda y una derecha conservadora, populista y autoritaria representada por la Quinta República y el Gobierno del general De Gaulle. Pero esa orfandad no intimidó nunca a Revel, polemista y panfletario a lo Voltaire, que, a lo largo de toda su vida, opuso a los estereotipos en que querían encasillarlo, lapidarias respuestas que, de un lado, desvelaban la naturaleza caudillista y anti democrática del régimen impuesto por De Gaulle, y, de otro, denunciaban la dependencia del comunismo francés de la Unión Soviética y la ceguera o cobardía de sus “compañeros de viaje” socialistas y progresistas que se negaban a reconocer la existencia del Gulag pese a los abrumadores testimonios que llegaban a Occidente de los disidentes y el fracaso calamitoso de la economía dirigida y estatizada de la Unión Soviética y China Popular para elevar los niveles de vida de la población y la desaparición de todas las libertades que implicaba la llamada dictadura del proletariado y la abolición de la propiedad privada.

El libro de Boulanger muestra, también, que el liberalismo de Revel no incurría en la perversión economicista de ciertos economistas supuestamente liberales, malos aprendices de Hayek, logaritmos vivientes, para quienes el libre mercado es la panacea que resuelve todos los problemas sociales. Revel fue, en esto, contundente: para un liberal la libertad política y la libertad económica son indivisibles, la una garantiza la coexistencia pacífica y los derechos humanos, y la otra trae desarrollo económico, crea empleo y respeta la soberanía individual. Al mismo tiempo, una sociedad no alcanza nunca la plena libertad sin una rica vida cultural, en la que se puedan manifestar sin presiones ni dirigismos oficiales la creatividad artística e intelectual y el espíritu crítico. Para ello es indispensable una educación de alto nivel, privada y pública, pues ella crea la igualdad de oportunidades, esencial para que una sociedad libre sea también una sociedad equitativa, digna y genuinamente democrática.

Fue siempre un enemigo declarado de toda forma de nacionalismo, defensor de una Europa unida

Revel fue siempre un enemigo declarado de toda forma de nacionalismo, un promotor de un gobierno supranacional, un defensor de una Europa unida y abierta al resto del mundo, un defensor de la lenta disolución de las fronteras a través de los intercambios comerciales y culturales, y alguien a quien su espíritu curioso llevó a interesarse por otras culturas, otras lenguas —dominaba cinco— y uno de los mejores conocedores de la realidad de América Latina, sobre la que escribió iluminadores ensayos, refutando a sus ingenuos compatriotas que se empeñaban en ver, como un modelo de revolución democrática, el castrismo y las fantasías guevaristas de erupcionar el mundo creando “dos, tres, Vietnam”.

Aunque la política le apasionaba, estaba convencido de que ella no debía absorber toda una vida. En todo caso, ella no agotaba su inquietud múltiple, su pasión por conocer, lo que hacía de él un heredero directo de la gran tradición humanista occidental. Escribió una historia de la filosofía, sobre todo centrada en los pensadores griegos y latinos, y en los renacentistas, para lectores profanos, que se lee con el interés de un libro de aventuras, y ensayos sutiles y polémicos sobre Proust, sobre Descartes, y, sobre gastronomía, Un festin en paroles, en el que mostró, sin embarazo alguno, además de su ironía y buen humor, su pasión por la buena mesa y las buenas bebidas.

Tenemos que agradecerle a Philippe Boulanger el enorme trabajo que debe haber significado para él escribir esta formidable biografía intelectual y política de Jean-François Revel. Ha sido un acto de justicia con uno de los pensadores más agudos y actuales, uno de los mejores continuadores de Tocqueville, y, a la vez, uno de los más injustamente marginados en un país en el que, pese a todas las frustraciones y fracasos que le ha significado aferrarse a la tradición anacrónica del Estado fuerte, grande e intervencionista, que han compartido tanto la izquierda como la derecha, la lección de Revel ha sido desoída y negada. Ya no será posible seguirlo desconociendo después de este admirable reconocimiento de Philippe Boulanger, que ha demostrado la riqueza, profundidad y actualidad de sus ideas.

Raymond Aron o cómo combatir sin odio

«El opio de los intelectuales» es una de las obras fundamentales del pensador francés. El tiempo parece haberle dado la razón

Manuel Lucena Giraldo. ABC.

De izquierda a derecha, Sartre, Glucksmann y Raymond Aron en París (1970)
De izquierda a derecha, Sartre, Glucksmann y Raymond Aron en París (1970) – 

 

«Al tratar de explicar la actitud de los intelectuales, despiadados con las debilidades de las democracias, indulgentes con los mayores crímenes, siempre y cuando estos se cometan en nombre de las doctrinas correctas, me encontré en primer lugar con las palabras sagradas: izquierda, revolución, proletariado». Es el segundo párrafo del prefacio en este extraordinario libro de Raymond Aron. Fue publicado en 1955. ¿Ha perdido actualidad? Podríamos decir que, por el contrario, la ha ganado. Cuando se publicó iba tres o cuatro décadas por delante de su tiempo, mientras Sartre y la troupe de la izquierda divina que le acompañaba envejecían a toda velocidad.

En los años posteriores a la caída del muro de Berlín en 1989 y la presidencia de Bill Clinton en Estados Unidos, alguno pudo pensar que Aron había pasado de moda para siempre. Invocado en el final de la historia de Francis Fukuyama, el brillante y efímero consenso de la postguerra fría de los años noventa, le habría otorgado al menos parte de razón. Fueron unos meses de esperanza, sociedad abierta y democratización, frente a la pesada eternidad del autoritarismo y las dictaduras comunistas, convertidas en monarquías hereditarias. Aron falleció en 1983. El retorno de la política de bloques más o menos disimulada, otorga a sus reflexiones una frescura y pertinencia cívica indiscutibles.

Mientras Sartre y la «troupe» de la izquierda envejecía, Aron iba por delante de su tiempo

 

La obra se divide en tres partes. La primera revisa los mitos políticos de la izquierda, la revolución y el proletariado, «réplicas tardías de los grandes mitos que animaban antaño al optimismo político: progreso, razón, pueblo». La aplicación de estos principios suscita tantos problemas como -se supone- resuelven. Los privilegios de los nobles dan paso a los del dinero. ¿Estamos mejor? «Doscientos funcionarios ocupan el lugar de las doscientas familias». El poder central del Estado sustituye a la ciudad y las masas «se inclinan ante el sable del líder». En la segunda parte, «Idolatría de la historia», Aron afronta el asunto tan poco políticamente correcto de la conexión entre las religiones «antiguas», basadas en las formas de divinidad, y las «nuevas», organizadas en el culto a partidos, líderes, juicios y el «dominio de la historia».

Ajuste de cuentas

Cuando recuerda su experiencia en la Alemania de 1930, señala: «Qué difícil vivir el hundimiento». Lo fundamental es la constatación, necesaria entonces y ahora, de la imposibilidad del determinismo. Este es una forma de pánico cultural, atentatorio siempre contra la libertad: «La política no ha descubierto todavía el secreto para evitar la violencia. Pero dicha violencia resulta aún más inhumana cuando se la considera al servicio de una verdad a la vez histórica y absoluta». La tercera parte, «Alienación de los intelectuales», explora modelos de intelligentsia e intelectualidad en India, Japón, Francia o Gran Bretaña. Aron ajusta cuentas con el gremio. Concluye con una nota prodigiosa e individualista «El hombre que no espera cambios milagrosos de una revolución, no está obligado a resignarse a lo injustificable. Apelemos pues al advenimiento de los escépticos».

Raymond Aron, complicado idealista. VIDEOMANÍA-2

El Opio de los Intelectuales. Fuente: AutóMata Podcast

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  1. Jean-François Revel nacido en el 19 de enero de 1924 fue un escritor, periodista y filósofo francés, Filósofo de formación, alumno de la prestigiosa Escuela Normal Superior, Revel se dedicó a la enseñanza hasta bien entrada la treintena. Fue profesor de francés en varios institutos, no sólo en Francia, sino también en Argelia, México e Italia. Revel se proclamó ateo y defensor del liberalismo democrático, el único sistema que en su opinión funciona adecuadamente. En 1986 la Universidad Francisco Marroquín, una universidad privada de Guatemala fundada para promover la filosofía del libertarismo, le otorgó un doctorado honoris causa por “su compromiso con la libertad individual”. Fue elegido el 19 de junio de 1997 como miembro de la Academia Francesa en el número 24, silla 10. El mismo año, publicó sus memorias bajo el título Le Voleur dans la maison vide, así como Le Moine et le Philosophe, un diálogo con su hijo Matthieu Ricard, monje budista tibetano, libro del que se imprimieron 350,000 copias en Francia y que ha sido traducido a 21 idiomas.
    Raymond Aron nació en el año 1905 en parís, fue un Sociólogo francés. Después de estudiar en la École Normale Supérieure residió durante mucho tiempo en Alemania, trasladándose después a Londres (con De Gaulle) durante la Segunda Guerra Mundial. Había estado enseñando filosofía social en la Universidad de Toulouse durante solo unas pocas semanas cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial; se incorporó a la Armée de l’Air. Cuando Francia fue derrotada, se fue a Londres para unirse a las fuerzas de la Francia Libre, editando el periódico, France Libre (Francia Libre). Cuando terminó la guerra, Aron regresó a París para enseñar sociología en la École Nationale d’Administration y Sciences Po. De 1955 a 1968, enseñó en la Sorbona,y después de 1970 en el Collège de France, así como en la École des hautes études en sciences sociales (EHESS). en 1947 se convirtió en un influyente columnista de Le Figaro,[15] cargo que ocupó durante treinta años hasta que se unió a L’Express,donde escribió una columna política hasta su muerte. Aron murió de un ataque al corazón en París el 17 de octubre de 1983.

  2. “la política no se ha moralizado y, en cambio, la moral se ha politizado¨¨ esta frase de Jose Maria Garty Font me parecio muy interesante ya que podemos extrapolarlo al contexto politico actual, mas que un debate para poder saber que es lo que mas le conviene a nuestro pais, muchas veces se debate sobre sucesos diferentes que ya en nada puede afectar a la politica actual ,considero que mas que un intercambio de conocimientos, se convierte en una pelea para obtener la superioridad moral, y ese no es el camino.

  3. Dos grandes pensadores que con su personalidad y la sus obras podrían resumirse con dos adjetivos: independiente y enciclopedia. A esto haría que agregar su aguado espíritu provocador, herederos de las plumas de Voltaire y Diderot, dos de las mentes mas brillantes de la Ilustración del siglo XVIII. La profundidad de sus textos periodísticos y la claridad y contundencia de sus ensayos son reconocibles y atraíbles a la mente.

    • Gracias por el comentario. éxitos profesionales. Felicitaciones por comentar argumentos filosófico, elevan nuestra elegancia profesional.

  4. A diferencia de la mayoría de los intelectuales de su país, que nunca aceptaron del todo la evidencia del Gulag soviético, ni siquiera el discurso de Nikita Kruschev en el 30º Congreso del PCUS denunciando el estalinismo -se decía entonces, un discurso “atribuido” a Kruschev-, Revel se desmarcó muy pronto de la ortodoxia marxista dominante en el mundo intelectual francés.
    Raymond Aron Decía: “Durante mucho tiempo continuaremos viviendo divididos entre el miedo a las armas misteriosas y la esperanza en los milagros de la ciencia.”

  5. Excelente lectura de alta cultura política de dos grandes pensadores. Me impresiono más Francois Revel. Su trayectoria es impecable. Revel se proclamó ateo y defensor del liberalismo democrático, el único sistema que en su opinión funciona adecuadamente. Fue uno de los mayores polemistas del panorama filosófico-periodístico francés de fines del siglo XX y principios del siglo XXI. De joven había participado activamente en la Resistencia de la Francia ocupada contra el nazismo y más tarde, tras una etapa como militante socialista, acabó criticando ferozmente al marxismo y al sistema capitalista de estado soviético. En 1986 la Universidad Francisco Marroquín, una universidad privada de Guatemala fundada para promover la filosofía del libertarismo, le otorgó un doctorado honoris causa​ por “su compromiso con la libertad individual”. Indudablemente fue un visionario que influenció en el siglo XX e inicios de s. XXI.

  6. Había leído alguno comentarios sobre Francois Revel y me gustaban, hoy se algo más que ampliaré. En 1976, publicó La Tentation totalitaire, luego un año después La Nouvelle Censure. Realizó un acercamiento a la derecha estadounidense y se unió en enero de 1982 a un coloquio del “Comité para el Mundo Libre”, donde se lanzaron virulentos ataques contra las Naciones Unidas.
    Fue redactor jefe de las páginas literarias de France-Observateur, director y miembro del consejo de administración de L’Express entre 1978 y 1981, cronista de Le Point, Europe 1 y Radio Télévision Luxembourg. Trabajó como consejero literario en las editoriales Juilliard y Éditions Robert Laffont. Fue autor de numerosas obras, entre las que destacan El conocimiento inútil, Ni Marx ni Jesús, La tentación totalitaria, Un festín en palabras, El renacimiento democrático, El monje y el filósofo y La gran mascarada.
    Sus críticos siempre se han rendido sobre sus reflexiones filosóficas e históricas que cobran vigencia actaulamennte.

  7. Muy importante el final de la lectura cundo se refieren al nazismo y otros sistemas violentos que ocasioaron genociidios en el mundo. «La política no ha descubierto todavía el secreto para evitar la violencia. Pero dicha violencia resulta aún más inhumana cuando se la considera al servicio de una verdad a la vez histórica y absoluta». La tercera parte, «Alienación de los intelectuales», explora modelos de intelligentsia e intelectualidad en India, Japón, Francia o Gran Bretaña. Excelente artículo.

  8. Una buena lectura que defiende la libertad y la justicia, la verdad en democracia y condena todo sistema totalitario que lo más genera es violencia y más violencia, para la captura del poder total, hechos que han fracassado durante la historis en todas partes del mundo.

  9. Dos grandes pensadores que no permiten reflexionar con absoluta libertad y franqueza para no caer en la tentación totalitaria, en la que ya cayeron varios países de América latina y que se están empoderando en el poder con regimenes autoritarios.

  10. Como señala Mario Vargas Llosa sobre Francois Revel es muy importante sobre el periodismo que él practicó significaba claridad y verdad, poner las ideas al alcance del lector profano, pero sin trivializarlas, manteniendo el rigor a la vez que la elegancia y la originalidad de los buenos textos literarios. fue uno de los mejores pensadores del Siglo pasado y del actual en sus últimos años de vida.