El docente universitario merece respeto

El límite de edad para los catedráticos es discriminatorio

El docente universitario merece respeto
 RENATTO BAUTISTA ROJAS. Politólogo, escritor y catedrático de la Ciencias políticas de la UNFV. El Montonero
 18 DE JULIO DEL 2022

El lunes 11 de julio se conmemoró el Día del Docente Universitario. Una celebración que ha pasado desapercibida tanto para los actuales inquilinos del Poder Ejecutivo peruano como para la sociedad. ¿Por qué? Indudablemente quienes tenemos el honor de ser catedráticos universitarios sabemos la importancia de nuestra labor académica, que es formar intelectualmente a los jóvenes peruanos en base a los valores y tradiciones de la civilización Occidental, que se respalda en dos valores importantes como la libertad y la verdad. Pero, en general, reina la mezquindad y el ostracismo hacia la cátedra universitaria. 

El docente universitario merece respeto por el trabajo que realiza a pesar de los sueldos exiguos, que deberían ser homologados con los de los jueces y fiscales (supremos, superiores y especializados), tal como siempre señaló el inmortal Luis Alberto Sánchez. Porque el catedrático se dedica, en muchos casos, a una exclusividad profesional, cuando podría estar laborando en un Ministerio o Municipalidad; pero elige la cátedra universitaria por su vocación de servicio. Sinceramente, en mi caso lo hago para devolver mucho de lo que me dio mi Universidad (UNFV) en siete años de estudio, tanto cinco años de ciencia política como los dos años que estudié la maestría en Gestión de Políticas Públicas. ¡Hay que ser gratos en la vida!

Ya que en este artículo me enfoco en el catedrático universitario, recuerdo que hace pocos días el Parlamento aprobó, con 104 votos, el proyecto de Ley N° 00784/2021-CR, por el cual se elimina el límite de edad para ser catedrático en las universidades públicas (que era de 75 años) y que permite que los catedráticos cesados por la actual Ley Universitaria vuelvan a la cátedra con todos los derechos que la ley les asiste.

11 de Julio - Día del Docente Universitario
Hay una mayoría de docentes universitarios de la tercera edad a tiempo parcial con mucha experiencia profesional que son marginados en las universidades que incumplen sus estatutos y cuyas remuneraciones son similares a un sueldo mínimo… es una de las explotaciones modernas mas humillantes en la comunidad universitaria.

Por dicha razón, señor Pedro Castillo, hágase una buena y firme esta ley, porque siempre es muy discriminatorio que se ponga un límite de edad para ser catedrático en las universidades públicas. ¿Por qué nunca se puso ese límite para ser catedrático en las universidades privadas? Eso se llama discriminación, y hay que decirlo en voz alta. Ser catedrático universitario es una función académica; es decir, un catedrático puede tener 85 años, pero seguir siendo lúcido y de esa manera transmitir sus conocimientos a los jóvenes peruanos.

Pero aquí lamentablemente reina la mezquindad de pigmeos que, en todas las universidades públicas, cesaron a los catedráticos, cuando el artículo 84 de la Ley N° 30220 solo debió afectar a los catedráticos que se nombraron por la actual ley, no a quienes fueron nombrados con la anterior Ley Universitaria N° 23733. Además, creo que mis colegas injustamente cesados deberían demandar al Estado porque en ningún trabajo te cesan para luego reincorporarte por una ley dada por el Parlamento. 

Alzo mi voz de respeto hacia el docente universitario peruano que brega por una mejor universidad pública, a pesar de las enormes deficiencias administrativas y presupuestales de nuestras universidades.

 

26 Comentarios

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  1. Interesante artículo, en el cual el punto focal es sobre el respeto hacia el docente universitario y como el propio Estado realizó un acto discriminatorio a través de un ley.
    Si bien estoy de acuerdo con lo mencionado por el autor y claro desde una perspectiva de la docencia, me gustaría también brindar una perspectiva como alumnado. Respeto el hecho que el docente a una edad mayor , en muchos casos, aún tenga la vocación de servicio por la enseñanza pero no sería bueno para el alumnado si sucede lo contrario. Y el docente ,con varias complicaciones tanto física como mental, tenga la obligación de realizar sus clases por beneficios solo económico.
    Es penoso e indignante también el sueldo que se le brinda al docente, y este tema no es de ahora . La ineficiencia por parte de nuestras autoridades del legislativo de crear leyes en favor de la educación es la causante de toda esta problemática.
    En otros países la educación está primero y como tal el docente es respetado tanto socialmente como en lo económico, contando con un sueldo incluso mayor de otras profesiones, porqué ellos son los encargados de formar al ciudadano tanto para la sociedad como en el mundo laboral.

  2. Sin duda alguna el docente universitario merece todo el respeto que se le pueda brindar por todos los años ejerciendo esta noble labor.
    Pero desde mi perspectiva, debido a la virtualidad muchos docentes de avanzada edad, sufrieron estrés, ansiedad, frustración al no estar tan familiarizados con el mundo digital, considero que esto se puede evitar a futuro otorgándoles opciones, en el caso ellos quisiesen, una jubilación y pensión digna por todos los años de servicio prestado y el brindarles el reconocimiento que merecen.

  3. He leido los argumentos del autor. Respetuosamente discrepo con su posición. Analizar solo desde la perspectiva del docente es limitado e incompleto. Es importante utilizar el razonamiento sistémico porque todo está interrelacionado. La labor del docente debe traducirse en la formación crítica y competitiva del alumno que en el futuro próximo tendrá la responsabilidad de conducir no sólo los destinos de su familia, sino fundamentalmente los destinos de su región e incluso del país. Los docentes cada vez nos enfrentaremos con alumnos que son nativos digitales e incluso tienen mayores y mejores competencias procedimentales y actitudinales. En la gestion humana hay un concepto que se conoce como la curva de Peter, que postula todos los seres humanos tenemos nuestro umbral de conocimiento y aprendizaje. Por lo general ese umbral coincide con la edad cronológica de la persona. Despues de ese umbral todo es cuesta abajo. Obvio hay excepciones como Vargas Llosa y otros, pero son excepciones. Eso no pasa con el grueso de las personas. Antes de la Ley Universitaria fui testigo como colegas que estaban limitados no sólo en lo físico, también en lo psicológico y cognitivo seguían ejerciendo la docencia. Situaciones de tales docentes ya no eran productivas, menos significativas. Creo nadie desearía pasar por esa situación solo por ese deseo de seguir percibiendo como activo.
    Si queremos dignificar al docente debemos generar consciencia en los decisores para una jubilación y pensión digna, donde la renovación por docentes jóvenes con mejores competencias sea también una política pública.

  4. Totalmente de acuerdo con el artículo. Basta ya con la discriminación por edad. Si vamos a ver, para cualquier universidad debería ser un lujo tener en su plana docente catedráticos de edad avanzada a la par con lo avanzado de sus conocimientos. Los filósofos de la antigua Grecia se darían golpes en la cabeza de saber que esto de discriminar al que sabe pero que es de avanzada, es una realidad que peca en la aberración en nuestros tiempos.

  5. Mis respetos y total consideración con los docentes que se entregaron por nuestra formación profesional los cuáles merecen mejoras laborales y remunerativas.

  6. Como alumno me causa indignación saber que nuestros docentes ganan muy poco mientras que las autoridades que son indiferentes a sus demandas como a los problemas de los alumnos son indiferentes y solo se preocupan por sus altos sueldos. Sería bueno que exista un organismo público que solo vele por sus demandas para formar buenos profesionales una institución encargada de la tutela de los derechos de la comunidad universitaria y vela por el mantenimiento del principio de autoridad responsable. Es competente para conocer las denuncias y reclamaciones que formulen los integrantes de la comunidad universitaria vinculadas con la infracción de derechos individuales.

  7. Es evidente que el malestar en la docencia universitaria crece ya que el Gobierno no da respuestas a la demanda de que los salarios queden por encima de la inflación y se recupere lo perdido en los últimos años. Una nueva dilación se dio este incapaz gobierno de Pedro Castillo y del Ministerio de Educación, en la que los funcionarios que ganan bien vienen meciendo y engañando a la comunidad universitaria. Lo peor es que las autoridades de las universidades públicas no respaldan las demandas de los docentes.

  8. La lucha por las buenas remuneraciones del docente universitario lleva más de 40 años. El docente universitario merece respeto por el trabajo que realiza a pesar de los sueldos exiguos, que deberían ser homologados con los de los jueces y fiscales (supremos, superiores y especializados), tal como siempre señaló el inmortal Luis Alberto Sánchez. Hay que seguir luchando.

  9. Mi solidaridad y respaldo a la lucha he rica de lo docentes pesimamente remunerados. No pude ser posible que en nuestra Alma Mater suceda esto, que haya una mayoría de docentes universitarios de la tercera edad a tiempo parcial con mucha experiencia profesional que son marginados en las universidades que incumplen sus estatutos y cuyas remuneraciones son similares a un sueldo mínimo… es una de las explotaciones modernas mas humillantes en la comunidad universitaria.