Acaba de publicarse el mayor análisis jamás hecho sobre la neurobiología del placebo y, por fin, empezamos a entender cómo juega con nuestros cerebros

Acaba de publicarse el mayor análisis jamás hecho sobre la neurobiología del placebo y, por fin, empezamos a entender cómo juega con nuestros cerebros

 

javier-jimenez

Una buena parte del efecto que produce cada pastilla o tratamiento para el dolor depende de algo que va más allá del medicamento en sí mismo: es algo que hoy se suele llamar ‘efecto placebo’, pero que ha acompañado a la humanidad (y a las medidicinas tradicionales) desde hace miles de años. Y, sin embargo, nuestro conocimiento sobre el asunto es, siendo caritativos, limitado.

Llevamos décadas de estudios diminutos en los que nadie atinaba a saber si los mecanismos neuronales que parecían activarse con el efecto placebo lo hacían o no. Ahora, la colaboración internacional del Placebo Neuroimaging Consortium acaba de publicar en ‘Nature Communications’ el primer gran metaanálisis sobre el tema. Un estudio que nos permite ver partes del cerebro de las que antes no teníamos resolución y acercarnos a las raíces neurobiológicas del placebo. Otra ‘checkbox’ histórica que podría estar a punto de marcarse como marcada.

Un rompecabezas llamado placebo

Diana Polekhina Ko14rq6nikk UnsplashDiana Polekhina

 

El metanálisis ha utilizado 20 estudios de neuroimagen con información detallada de 600 participantes y ha permitido identificar el tamaño, la localización, la importancia y la heterogeneidad de los mecanismos neurales que intervienen en el (alivio del) dolor.

 

«Nuestros hallazgos demuestran que los participantes que demostraron una mayor reducción del dolor gracias al placebo también mostraron mayores reducciones en áreas del cerebro que sabemos que están asociadas con del dolor«, explica Tor Wager, coordinadora científica del Placebo Neuroimaging Consortium. Puede parecer una obviedad, pero en esta obviedad es donde tantos investigadores han fracasado.

En cambio, esto investigadores han descubierto que el placebo afectaba especialmente a la principal vía ascendente del dolor. Esta vía va desde el tálamo hasta la ínsula posterior y está íntimamente relacionada no solo con el procesamiento de la información corporal que activa el dolor, sino con la elaboración temprana de esa sensación dolorosa. Es decir, usando un paralelismo telefónico, no solo afecta a la cobertura móvil, sino al mismo tono de la llamada.

El equipo también descubrió que el placebo afecta al funcionamiento de los ganglios basales que actúan como ‘puente’ entre distintas regiones sensitivas y motivacionales. Así, el «cerebro» no solo no escucha la llamada de los nociceptores, es que tampoco siente necesidad de interesarse por ellos. En cambio, en la corteza prefrontal (en los procesos superiores que tienen que ver con el contexto o las creencias), los resultados no fueron nada concluyentes. Algo que los investigadores ven como una evidencia de que el placebo no es solo un mecanismo, sino una familia de procesos.

O sea, que es más complejo de lo que podría parecer. Aún más. En realidad, continua Wager, «todavía estamos aprendiendo cómo el cerebro construye las experiencias de dolor, pero sabemos que es una mezcla de áreas del cerebro que procesan la información del cuerpo, áreas involucradas en la motivación y áreas de toma de decisiones».

 

Lo interesante de este trabajo es que muestra que el tratamiento con placebo «reduce la actividad en áreas involucradas en la señalización temprana del dolor, así como en los circuitos motivacionales no relacionados específicamente con el dolor». Nos abre una puerta hacia los ecos del dolor en el cerebro. Solo tenemos que cruzarla.

Imagen | Robina Weermeijer

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El placebo: qué es, cómo funciona y para qué sirve. Píldoras de Psicología

18 Comentarios

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  1. Nuestro cuerpo es tan inteligente que puede, según el articulo, inhibir el dolor por si mismo pero que la conciencia de la persona necesita de un «medicamento» para realizar dicha función. El articulo nos brinda un estudio realizado a los medicamentos placebo y como estos ayudan al cerebro de la persona a inhibir el dolor, este estudio puede traer muchos otros acerca de como mejorar estos placebos o incluso no tener que usarlos en absoluto ya que la función la puede realizar por si mismo el cerebro.

  2. De tras de cada medicamento existe el efecto placebo, del cual buena parte del efecto del medicamento es responsable. El placebo actúa como un mecanismo que abarca muchos procesos que frenan el sentido de como construimos el dolor o nos anticipamos a este. Lo interesante de este trabajo es que muestra que el tratamiento con placebo “reduce la actividad en áreas involucradas en la señalización temprana del dolor, así como en los circuitos motivacionales no relacionados específicamente con el dolor”. Es así que se nos abre una puerta hacia los ecos del dolor en el cerebro, donde solo tenemos que cruzarla. El placebo influye también sobre la forma en la cual procesas los alimentos, es decir si crees que comiste más azúcar, los niveles de glucosa se elevan, siendo así un mundo que continua presentando formas inexplicables de como actúa el cuerpo y está sujeto aun a muchas investigaciones.

  3. Nuestros conocimientos acerca de la funcionalidad de nuestro cerebro con el uso de placebos es limitado.
    Según estudios realizados, una buena parte del efecto que produce cada pastilla o tratamiento para el dolor depende de algo que va más allá del medicamento en sí mismo: es algo que hoy se suele llamar efecto placebo, pero que muchos sin saberlo lo consumían. Este placebo podemos encontrarlo en diferentes presentaciones: pastillas, inyecciones, jarabes, etc. pero que al fin al cabo puede contrarrestar los efectos de dolor que emite nuestro cerebro, aún no se sabe cómo, pero se está en proceso de entender el comportamiento cerebral frente a estas situaciones.

  4. El placebo es capaz de reducir el dolor o mejorar los síntomas de enfermedades, que puede efectos físicos y psicológicos que pueden ser beneficiosos para la enfermedad o pueden provocar efectos adversos. Por otro lado los investigadores gracias al placebo han podido identificar el tamaño, la localización, la importancia y la heterogeneidad de los mecanismos neurales que intervienen en el alivio del dolor, además también que han descubierto que el placebo afecta al funcionamiento de los ganglios basales que actúan como ‘puente’ entre distintas regiones sensitivas y motivacionales. Muy buen articulo y muy interesante.

  5. Muy informativo el articulo, segun tengo entendido los placebos incluyen varios tipos de sustancias inertes que pueden ser ingeridas, inyectadas, inhaladas o aplicadas en la superficie externa del cuerpo y en procedimientos inactivos como las cirugías simuladas, intervenciones psicológicas, etcétera. Donde también en el campo de la investigación médica los placebos se utilizan para medir los efectos benéficos y/o adversos de nuevos tratamientos al compararlos contra ellos porque no tienen un efecto debido a que es muy bien conocido que hay muchas enfermedades que son emotivas y el solo saber que estamos mal o que tenemos algún mal ya nos sentimos fatal cosa que se puede aliviar con un placebo ya que te da la sensación de seguridad y dejas esos miedos. Para evaluar la efectividad y la seguridad de los medicamentos nuevos existen varios tipos de investigación científica médica. El tipo de investigación científica médica de mayor calidad es el denominado “ensayo clínico controlado con asignación aleatoria doble ciego” en el cual se comparan los datos observados en dos grupos de personas, uno de los cuales recibe el fármaco experimental en cuestión y otro que recibe un placebo.

  6. Buen artículo, hasta donde tengo conocimiento el placebo como toda sustancia que carece de actividad farmacológica pero que puede tener un efecto terapéutico cuando el paciente que la ingiere cree que se trata de un medicamento realmente efectivo. Esta acción curativa o de mejoría resultante es lo que se denomina efecto placebo. Lo contrario del efecto placebo recibe el nombre de efecto nocebo.
    Uno de los usos más frecuentes del placebo se da en los ensayos clínicos de nuevos medicamentos. En ellos se da a una parte de los pacientes el medicamento que se está probando y a otra el placebo, ambos con la misma apariencia, sin que ni éstos ni los médicos sepan cuál de los dos están tomado (sistema de doble ciego). De este modo, al finalizar el ensayo y comparar los resultados puede establecerse si el medicamento tiene una actividad superior al placebo y determinar si debe continuar la investigación o, en caso de que no haya diferencias significativas, cerrarla. Felicitaciones por estas publicaciones.

  7. Los procesos neurales de la respuesta placebo han venido aclarándose gracias a los estudios de neurofarmacología, neurofisiología y neuroimagen, sobre todo en las áreas del dolor y la depresión. Algunas regiones cerebrales observadas en la respuesta placebo analgésica son: corteza del cíngulo anterior, corteza orbitofrontal, ínsula anterior, sustancia gris periacueductal, puente inferior y bulbo. Con estos datos se considera que, durante la analgesia placebo, es activado un circuito descendente modulador del dolor que va de corteza a tallo cerebral e involucra zonas ricas en receptores opioides. También se describe una fase de anticipación de la respuesta placebo en la cual se activan toda la corteza prefrontal y la sustancia gris periacueductal, a manera de una red cognitiva evaluativa, y en seguida disminuye la actividad metabólica en tálamo, cíngulo e ínsula anteriores. Mando este enlace para mayor conocimiento de los amigos lectores.

  8. El artículo nos brinda un estudio que nos permite ver partes del cerebro de las que antes no teníamos resolución y acercarnos a las raíces neurobiológicas del placebo. Otra ‘checkbox’ histórica que podría estar a punto de marcarse como marcada.

  9. A pesar de que buena parte del efecto que produce cada pastilla o tratamiento para el dolor depende de algo que va más allá del medicamento en sí mismo: es algo que hoy se suele llamar ‘efecto placebo’, pero que ha acompañado a la humanidad (y a las medidicinas tradicionales) desde hace miles de años. Y, sin embargo, nuestro conocimiento sobre el asunto es, siendo caritativos, limitado. Los estudios neurobiológicos recipen empieza.