Emprendimiento artístico

Don Adams, el Superagente 86: de salvar su vida en la Segunda Guerra a la decisión que lo convirtió en millonario pero lo condenó

Antes de pegar el salto a la fama fue marine y peleó en la batalla de Guadalcanal, en el Pacífico. Su carrera se limitó al genial personaje del espía torpe de Control. Después de la serie intentó reflotar el éxito sin conseguirlo. Murió el 25 de septiembre de 2005, poco después de sufrir un duro golpe personal

Don Adams como El Superagente 86, una parodia del mundo de los espías en plena Guerra Fría. Con el zapatófono, una idea del genial Mel Brooks, uno de los guionistas de la serieDon Adams como El Superagente 86, una parodia del mundo de los espías en plena Guerra Fría. Con el zapatófono, una idea del genial Mel Brooks, uno de los guionistas de la serie

 

El éxito le llegó de grande, en un momento en que él ya se había convencido que no le tocaría. Tenía más de cuarenta años. En ese momento, en el de la gloria, también se equivocó. Como antes. Creyó que el éxito no lo abandonaría, que permanecería siempre con él y que acompañaría cada uno de sus emprendimientos artísticos. Pero no fue así. Su cumbre, la única de su carrera, bastó para inmortalizarlo pero también fue suficiente para que su carrera quedara cristalizada y reducida a un solo personaje, a un gran personaje como Maxwell Smart. Don Adams fue el Superagente 86. Para el gran público es imposible mencionar alguna de sus otras labores profesionales sin recurrir al archivo. Cuando la serie fue dada de baja, los proyectos llovieron sobre él, como no podía ser de otra manera. Un actor dúctil, eficaz, muy querido por el público. Alguna vez dijo que fueron más de trescientos los guiones que recibió. Él los rechazó a casi todos. No se quería apresurar, buscaba algo nuevo. Lo que no entendió -ni él ni los productores que lo tentaban con los nuevos programas- era que la audiencia cada vez que lo veía aparecer en pantalla sólo reconocía en él a Maxwell Smart. Tan extraordinaria había sido su actuación, tan inolvidable el personaje que creó, que se convirtió en su propia condena. Don Adams quedó arrapado en las arenas movedizas de su gran suceso televisivo. Todo lo que siguió fue sólo un remedo pálido de aquellos cinco años consagratorios de la segunda mitad de la década del sesenta.

Donald James Yarmy nació en 1923. Tuvo una infancia como la de cualquier otro chico de Nueva York de esos años. Quería ser actor pero la Segunda Guerra Mundial se interpuso en sus sueños. Se enroló en el cuerpo de Marines. Fue enviado al Pacífico. Participó de la Batalla de Guadalcanal. Pudo evitar las balas japonesas pero no los mosquitos de la isla. Contrajo una forma de malaria que tiene un alto índice mortal; se muere el 90 % de los que enferman. Pese a haber estado grave durante unas semanas, cuando ya casi no quedaban esperanzas, se recuperó aunque debió permanecer casi un año en un hospital neozelandés. Al final de la convalecencia fue dado de baja como Marine y regresó al continente.

Mel Brooks, uno de los guionistas de El Superagente 86 Getty ImagesMel Brooks, uno de los guionistas de El Superagente 86 Getty Images

Los aires renovados de la victoria bélica y del mundo en la posguerra, lo envalentonaron a perseguir su vocación. Donald Yarmy, creía él, no era un buen nombre. Buscó un seudónimo que fuera fácil de recordar, que el público pudiera retenerlo. Pero también debió pensar en otros problemas. Eligió Adams no sólo por su sonoridad y porque era el apellido que su esposa usaba cuando era cantante en los clubes nocturnos de Florida. Tenía además el beneficio alfabético: con ese apellido se aseguraba que en las audiciones lo llamaron entre los primeros.

Intentó ganarse la vida como cómico de stand up. Era un especialista imitando a actores célebres. Llegó a sacar la voz de más de cien personajes. Pero el éxito le era esquivo. Iba de club en club sin lograr pasar al siguiente nivel. Ni siquiera se sentía reconocido. El público de esos lugares estaba más pendiente de una conquista amorosa, de seducir a su cita o de pedir el siguiente trago. Y en su casa lo esperaban cuatro hijas. Debía conseguir un trabajo estable para mantener a su familia.

Durante un tiempo aprovechó sus habilidades motrices y trabajó como dibujante de mapas en un estudio de diseño. Hasta que a mediados de la década del cincuenta se presentó en un concurso de talentos. Eran cientos de aspirantes. Todos hacían alguna gracia reconocible. Don (que a esa altura ya era Adams) se plantó frente al jurado y al público con su oficio, su rutina probada y un par de imitaciones precisas. Lo declararon ganador. A partir de ese momento su vida cambio. Era invitado pertinaz en los programas más importantes de la televisión norteamericana: el de Ed Sullivan, el Tonight Show o The Steve Allen Show.

Barbara Feldon y Don Adams en 1965. Ambos capturaron la atención de los televidentes durante los cinco años que se emitió El Superagente 86© 1978 Ken WhitmoreBarbara Feldon y Don Adams en 1965. Ambos capturaron la atención de los televidentes durante los cinco años que se emitió El Superagente 86© 1978 Ken Whitmore

 

Aprovechando su enorme destreza para las voces fue contratado para ser la voz de un pingüino en un dibujo animado llamado Tennessee Tuxedo. También participó en varios programas humorísticos hasta que en 1963 tuvo un papel estelar en The Bill Dana Show. Ahí interpretaba a un detective torpe, sin demasiadas luces que tuvo mucho éxito. Don Adams seguía con sus presentaciones de stand up y había publicado algunos discos con sus rutinas (hábito muy usual entre los cómicos norteamericanos). Después de mucho esfuerzo había logrado hacerse un lugar en el mundo de la comedia, pero todavía estaba lejos de convertirse en una estrella.

En paralelo dos genios del humor preparaban un programa televisivo. Pensaron en el actor Tom Poston para el papel principal. Llevaron el proyecto a la cadena ABC. Cuando todo parecía encaminado para el estreno, los directivos desistieron. Esa decisión le cambió la vida a Don Adams. También influyó la confianza que Buck Henry y Mel Brooks le tenían al programa. Recuperaron los derechos de su creación pagando 7.500 dólares. Sabían que tenían algo bueno entre manos. Y lo llevaron a la NBC que lo adquirió de inmediato. Pero la NBC puso una sola condición. El actor principal de la nueva serie no podía ser el elegido por Henry y Brooks. Tom Poston era un actor que ya había obtenido algún Emmy como comediante (luego hizo una larguísima carrera y pasó por decenas de series: hasta estuvo como invitado en el Superagente 86 en la cuarta temporada) pero los directivos de la cadena lo rechazaron principalmente por su alto salario.

La NBC exigió que el personaje protagónico fuera interpretado por el actor Don Adams, un cómico que ya tenían bajo contrato. A pesar de no ser la primera elección, a Mel Brooks y Buck Henry no les disgustaba su nuevo protagonista. El detective que venía de hacer era un personaje que, de algún modo, se puede considerar la semilla de Maxwell Smart.

En los años sesenta los agentes secretos gozaban de un vigor extraordinario en el mundo del espectáculo. La saga James Bond estaba comenzando y en la televisión triunfaban series como El agente de CIPOL y Yo, espía con Bill Cosby.

Mel Brooks junto a Buck Henry propusieron un personaje que se tomara en broma no solo a los espías de celuloide sino a toda la situación. James Bond mezclado con el Inspector Clouseau. En esos tiempos, la estrategia, con el macartismo todavía reciente, era arriesgada. Por eso en la grilla de la época dominaban los programas de temática familiar.

Don Adams junto a su esposa Judy Luciano en Los Angeles en 1967 (Photo by Earl Leaf/Michael Ochs Archives/Getty Images)Don Adams junto a su esposa Judy Luciano en Los Angeles en 1967 (Photo by Earl Leaf/Michael Ochs Archives/Getty Images)

 

Mel Brooks declaró un tiempo después que “hasta ese momento nadie había hecho una serie con un idiota como protagonista, así que decidí ser el primero”.

En su primer año en el aire algunos críticos afirmaron que se trataba de un programa antinorteamericano. La Guerra Fría era una realidad y muchos no podían concebir que un agente oficial pudiera ser mostrado como un inepto.

El protagonista, Maxwell Smart, era un espía sin ninguna virtud, torpe, ingenuo, algo tonto. Estaba alistado en las filas de Control, una entidad que evocaba claramente a la CIA. Smart debía batallar contra KAOS, la organización del mal.

El Superagente 86 (Get Smart en idioma original: un título que juega con la -poca- inteligencia de Maxwell Smart, con su apellido y su elegancia) estuvo en el aire durante 5 temporadas entre 1965 y 1970. 138 episodios de menos de media hora que se convirtieron en objeto de culto y en motivo de carcajadas para varias generaciones.

Don Adams y Barbara Feldon en 1970, hacia el final de la serie Photo by Gabi RonaDon Adams y Barbara Feldon en 1970, hacia el final de la serie Photo by Gabi Rona

 

A Don Adams le ofrecieron una buena paga semanal pero lejos de lo que cobraban las estrellas televisivas. El actor confiaba en la serie y en su capacidad. Desechó los 12.500 dólares semanales y prefirió cobrar un mínimo viático y reservarse un porcentaje de los derechos del programa. Fue la mejor decisión de su vida.

El planteo general y los guiones de las primeras temporadas son obra del genio creativo de la dupla Brooks y Henry.

Sin embargo, nadie puede negar que la impronta de Don Adams es la que terminó de definir al personaje y a la serie en general. Su falta de gestos, de subrayados inútiles a las situaciones, la impasibilidad crónica es la cumbre del Deadpan en la comedia televisiva. También la voz aflautada y la particular cadencia de las frases. Esa no era la voz original del actor. Especialista en imitaciones podía colocar la voz aguda con constancia sin que su actuación sufriera ripio alguno. Maxwell Smart es la inflexión de esa voz, el tono agudo, la cadencia de cada frase.

Aquí habría que detenerse en un detalle que habla de cómo se trabajaba en la televisión de antes. El suceso y la permanencia de la serie en el mundo de habla hispana (fue vista durante décadas) no solo se debe atribuir a las virtudes originales sino a la enorme labor de doblaje. La voz del Agente 86 corresponde a Jorge Arvizu, actor mexicano, con otros grandes personajes doblados en su haber. Ese tono tan personal y las cadencias originales están trasladadas al español con cuidado e ingenio. Sin ese trabajo artesanal, la serie no hubiera mantenido la vigencia ni hubiera significado tanto para nosotros, los espectadores de habla hispana.

Superagente 86: la serie que ridiculizó a los servicios de inteligencia - beO

Lo mismo sucede con la identificación de los latiguillos que están bien doblados y no se les pasa el chiste de la reiteración, del recurso del uso constante de la frase. Esas líneas se fijaron en varias generaciones de televidentes: El viejo truco de…”, “Me creería si le dijera…”, “Falló por un pelito”, “Bien pensado 99″, “Te dije que no me lo dijeras y otras tantas más.

Varios de esos latiguillos del personaje son aporte personal del actor (Me creería si le dijera … lo trajo de su papel en el Show de Bill Dana) que también guionó y dirigió algunos capítulos de las últimas temporadas. Ganó tres Emmys consecutivos a mejor actor de comedia por su interpretación de Maxwell SmartSus herramientas más evidentes eran la cara de póker, el no dejar traslucir emociones, el timing sobrenatural para las réplicas y la destreza para la comedia física.

31 ideas de Super agente 86 | super agente 86, series de tv, programas de televisión antiguos

Con Buck Henry y Mel Brooks alejados del programa hacía bastante, la NBC no renovó el contrato tras la cuarta temporada. Pero fue contratado por CBS con la esperanza de que el Superagente 86 recuperara el interés de la audiencia. Sin embargo parecía que el tiempo de los espías televisivos había pasado.

Luego de su genial personaje de Maxwell Smart, Don Adams quedó encasillado y ya no tuvo éxitoLuego de su genial personaje de Maxwell Smart, Don Adams quedó encasillado y ya no tuvo éxito

 

Pese a eso, Don Adams se había convertido en un actor muy codiciado. Todos los días le llegaba alguna propuesta. En una entrevista contó que en los años posteriores rechazó alrededor de 300 guiones ajenos. Sin embargo él presentó tres proyectos propios. Uno de ellos estuvo muy cerca de producirse. Su compañero de dupla era el cómico Don Rickles. Pero de inmediato llegó a un acuerdo para hacer The Partners, una sitcom que duró dos temporadas pero que pasó sin pena ni gloria. En 1975 condujo un original programa de talentos en el que aspirantes a actores debían interpretar escenas clásicas de películas para demostrar su habilidad. Uno de los secretos del programa eran las estrellas invitadas a cada emisión que funcionaban de partenaires de los participantes. Se llamó Don Adam´s Screen Test.

Ese recurso, el de las participaciones especiales, fue el que permitió durante más de una década que Don permaneciera en la televisión. Era invitado especial a varias de las series del momento. Pero a sus proyectos posteriores al Superagente 86 no los acompañó el éxito.

El público se había acostumbrado a Maxwell Smart. No parecía aceptar nada de Don Adams que no fuera la voz aflautada, la torpeza ingenua y la cara sin gestos. Es como si cada vez que apareciera en pantalla, esperaran que en algún momento se sacara un zapato, lo apoyara en su oreja y se pusiera a hablar con El Jefe (una interrupción a la historia de Don Adams: La idea del Zapatófono se le ocurrió a Mel Brooks un día que en su oficina sonaban varios teléfonos a la vez, y él para intentar apagar ese aquelarre de llamadas se sacó el zapato y entabló una charla con un interlocutor imaginario; los teléfonos siguieron sonando pero los empleados de la oficina se reían a carcajadas -algunos hasta lloraban- y se había inventado uno de los gags más representativos de la televisión de la segunda mitad de los 60s).

Don Adams y Barbara Feldon, las estrellas del Superagente 86, como presentadores de los TV Land Awards de 2003 REUTERS/Fred ProuserDon Adams y Barbara Feldon, las estrellas del Superagente 86, como presentadores de los TV Land Awards de 2003 REUTERS/Fred Prouser

 

Don volvía y volvía al Superagente (además de buscar el éxito que se le volvía esquivo, Don como dueño de parte de los derechos buscaba recaudar). Una película sin demasiada gracia en 1980 (El Superagente 86 y la bomba que desnuda), otra televisiva de 1989 y hasta un intento de serie que se abortó al séptimo capítulo por el nulo impacto en el público y la condena crítica. Get Smart, Again fue un vano intento de reverdecer el suceso con los actores originales en un papel secundario siendo el protagonista el hijo de Maxwell y la 99 interpretado por Andy Dick.

Mientras tanto, Don Adams utilizó otra vez su destreza vocal para ser la voz del Inspector Gadget. Los dibujitos, al principio, eran emitidos los sábados a las 8 de la mañana. Cuando le consultaron si veía al Inspector Gadget, Don Adams respondió: “No me levanto ningún día a esa hora ni siquiera si me dicen que una bomba está por explotar debajo de mi cama. Imagínese que no voy a hacer una excepción por un dibujito animado”.

El actor también apareció en innumerables comerciales televisivos aprovechando su imagen y sus dotes cómicas. Junto a Bill Dana montaron una agencia publicitaria.

Don Adams se casó tres veces y se divorció otras tantas. Tuvo siete hijos. La muerte en el 2004 de Cecily, una de sus hijas de su primer matrimonio, fue un golpe que no pudo soportar. Cecily era actriz y murió debido a un cáncer de pulmón. A partir de ese momento, Don Adams comenzó con problemas de salud. Primero una fractura de cadera. Después varias internaciones hasta que el 25 de septiembre de 2005, murió en un hospital de Los Ángeles a causa de una infección pulmonar.

Pocas semanas antes, cuando el final se presentaba como inevitable e inminente, le pidió a su familia y a sus amigos que no le hicieran un funeral pomposo ni se esforzaran en recordarlo, que sólo se reunieran y que, por favor, dedicaran todos sus esfuerzos en volver a traerlo a la vida. Una broma final. Casi la única manera en que Don Adams podía despedirse.

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74 Comentarios

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  1. Interesante artículo recordemos que el cine es una de las mayores señas de identidad de uno de los dos mayores protagonistas y así también se representan hechos históricos. Tener que enfrentar estas situaciones en una época difícil nos lleva también a reflexionar.

  2. El lidiar con el éxito de un personaje es un problema que les surge a algunos actores que simplemente el publico no se adapta a otras versiones en la pantalla de él, por lo cual el lograr salir de esta situación y tener otra vez la aceptación del publico es producto del ingenio y de la perseverancia. Es increíble como a pesar del tiempo los problemas se repiten con las mimas características.

  3. Muy interesante el articulo hacen que las personas que no sabiamos sobre este personaje den ganas de ver la serie. Super agente, es muy interesante conocer cómo llegó a ser un personaje tan recordado y destacado de la época. El hecho de confiar en sus habilidades como actor al momento de aceptar la propuesta del papel a protagonizar, ya que tomó una decisión muy inteligente pues prefirió cobrar un monto mínimo, pero reservarse un porcentaje de los derechos del programa. Lo cual es evidente que resultó mucha más rentable

  4. Una de las series mas iconicas de la epoca que genero huella en las personas hasta el dia de hoy, es curioso conocer la historia del detras del personaje, que tuvo que pasar muchas adversidades para asi poder convertirse en millonario. un acto mas que nos refleja que todo es posible si es que se tienen las oportunidades y ganas de hacer las cosas.

  5. El público se había acostumbrado a Maxwell Smart. No parecía aceptar nada de Don Adams que no fuera la voz aflautada, la torpeza ingenua y la cara sin gestos. Es como si cada vez que apareciera en pantalla, esperaran que en algún momento se sacara un zapato, lo apoyara en su oreja y se pusiera a hablar con El Jefe (una interrupción a la historia de Don Adams: La idea del Zapatófono se le ocurrió a Mel Brooks un día que en su oficina sonaban varios teléfonos a la vez, y él para intentar apagar ese aquelarre de llamadas se sacó el zapato y entabló una charla con un interlocutor imaginario; los teléfonos siguieron sonando pero los empleados de la oficina se reían a carcajadas -algunos hasta lloraban- y se había inventado uno de los gags más representativos de la televisión de la segunda mitad de los 60s).

  6. No cabe duda que fue una de las mejores épocas de cine. Este programa que lleva como título “El peligroso Superagente 86”, enmarcó el estrellato de Don Adams, ya fuese por diversos motivos que lo llevaron a obtener el papel. El personaje de detective que cometía torpezas fue un hit en su época ya que nadie pensó en hacer un personaje igual. Sin embargo, este también marcó un estereotipo en Don Adams ya que cuando intentaba hacer otro tipo de programa o show, la audiencia no podía mirarlo con otros ojos. Al final Don Adams logró lo que se propuso, que era ser reconocido, fama; sin embargo lo que no vio venir era lo que le iba a costar…

  7. Les suele suceder a algunos actores que después de lograr tener éxito en uno de sus proyectos sus personajes se queden inherente a la imagen del actor, siendo esto un poco complicado para ellos cuando quieran realizar otros tipos de personajes. Se podría decir que esto sucede luego de dar una gran interpretación provocando que el público los reconozca con el nombre de su personaje, justo lo que le sucedió a Don Adams el superagente 86 que después de realizar un gran recorrido en la búsqueda de una oportunidad para ser reconocido por su talento se le presento su oportunidad y gracias a sus buenas decisiones tuvo grandes beneficios tanto económicas como personal ya que tan esplendida fue su interpretación que aún sigue siendo recordado por su talento en la comedia.

  8. Puedo decir que los nuevos tiempos son nuestro y lo mejor que tenemos, pero lamentablemente para aquellos a los que disfrutan el buen cine, la serie de televisión “el super agente 86” es sin ninguna duda, mucho mejor. Recordando al inefable Don Adams que transmitia muchas risas y disfrutando con la proyección de esta cinta, puedo decir que fue uno de los mejores de esos tiempos maravillosos.

  9. Puedo decir que los nuevos tiempos son nuestro y lo mejor que tenemos, pero lamentablemente para aquellos a los que disfrutan el buen cine, la serie de televisión “el super agente 86 del pasado” es sin ninguna duda, mucho mejor. Recordando al inefable Adams que transmitia muchas risas y disfrutando con la proyección de esta cinta, puedo decir que fue uno de los mejores de esos tiempos maravillosos.

  10. Puedo decir que los nuevos tiempos son nuestro y lo mejor que tenemos, pero lamentablemente para aquellos a los que disfrutan el buen cine, la serie de televisión “el super agente 86 del pasado” es sin ninguna duda, mucho mejor. Recordando al inefable Don Adams que transmitia muchas risas y disfrutando con la proyección de esta cinta, puedo decir que fue uno de los mejores de esos tiempos maravillosos.

  11. Puedo decir que los nuevos tiempos son nuestro y lo mejor que tenemos, pero lamentablemente para aquellos a los que disfrutan el buen cine, la serie de televisión “el super agente 86 del pasado” es sin ninguna duda, mucho mejor. Recordando al inefable Don Adams que transmitia muchas risas y disfrutando con la proyección de esta cinta, puedo decir que fue uno de los mejores de su época.

  12. Puedo decir que los nuevos tiempos son nuestro y lo mejor que tenemos, pero lamentablemente para aquellos a los que disfrutan el buen cine, la serie de televisión “el super agente 86 del pasado” es sin ninguna duda, mucho mejor. Recordando al inefable Don Adams que transmitia muchas risas y disfrutando con la proyección de esta cinta, pues puedo decir que fue uno de los mejores de su época.

  13. Puedo decir que los nuevos tiempos son nuestro y lo mejor que tenemos, pero lamentablemente para aquellos a los que disfrutan el buen cine, la serie de televisión “el super agente 86 del pasado” es sin ninguna duda, mucho mejor. Recordando al inefable Don Adams que traía la risas y disfrutando con la proyección de esta cinta, pues puedo decir que fue uno de los mejores de su época.

  14. Dicen que el mundo artistico pasado fue mejor. Y, personalmente, considero que si, sobretodo en los programas cómicos. Aunque he visto tan solo algunos fragmentos de la serie Superagente 86, esto me hace recordar al programa Chespirito, “El programa numero 1 de la television humoristica”. Ambos programas tienen en comun que nos hacian reir con los disparates de sus personajes, pero siempre terminando con una enseñanza al final de cada capitulo.

  15. Un artículo encantador que me hizo recordar mi niñez, ya que lo mire un par de veces con mi padre. Es muy interesante conocer cómo llegó a ser un personaje tan recordado y destacado de la época. El hecho de confiar en sus habilidades como actor al momento de aceptar la propuesta del papel a protagonizar, ya que tomó una decisión muy inteligente pues prefirió cobrar un monto mínimo, pero reservarse un porcentaje de los derechos del programa.

  16. Un gran articulo ensalzando a un gran personaje de la comedia estadounidense donde nadie puede negar que la impronta de Don Adams es la que terminó de definir al personaje y a la serie en general. Su falta de gestos, de subrayados inútiles a las situaciones, la impasibilidad crónica es la cumbre del Deadpan en la comedia televisiva. También la voz aflautada y la particular cadencia de las frases. Esa no era la voz original del actor.

  17. Es curioso como la vida de un personaje llegó a la fama, y observar los videos adjuntados son graciosos, imaginar que en su época tuvo mucho éxito y el aporte que trajo a cada una de su familia.
    Además de la enseñanza del autor por ser persistente ante nuestros objetivos

  18. Don Adams, el Superagente 86, me hizo ver con claridad que el éxito puede llegar en grande y en un momento en que uno aveces no se lo espera o quizás cuando nos encontramos convencidos de que ya sería tarde para presenciar del éxito augurado. Al superagente 86 llegó a la cima cuando tenía más de cuarenta años. En ese momento, en el de la gloria, también se equivocó. Suele pasarle a muchos, erróneamente creemos que el éxito no nos abandonaría, que permanecería siempre con nosotros y que nos acompañaría hasta los últimos días en el que se nos permite disfrutar del día. Pero por diverso factores o diferentes circunstancias de la vida o por decirlo producto de una mala administración o mala toma de decisiones ese éxito se puede revertir. Esto me lleva a valorar cada adetalle de la vida, los momentos únicos con la familia que es lo más sagrado y con la gente que nos rodea, que nos ama, y disfrutar día a día del regalo más preciado que Dios nos da, LA VIDA.
    Asimismo resaltó unas líneas del artículo en el que se hace mención, que Adam, el supergente 86 le pidió a su familia y a sus amigos que no le hicieran un funeral pomposo ni se esforzaran en recordarlo, que sólo se reunieran y que, por favor, dedicaran todos sus esfuerzos en volver a traerlo a la vida. Que bonita forma de despedirse de sus seres más queridos, dibujándole una sonrisa el cual siempre recordarán, por el cual siempre vivirá en sus corazones……

  19. Un artículo magistral. Recordar es hermoso. El éxito le llegó de grande, en un momento en que él ya se había convencido que no le tocaría. Tenía más de cuarenta años. En ese momento, en el de la gloria, también se equivocó. Como antes. Creyó que el éxito no lo abandonaría, que permanecería siempre con él y que acompañaría cada uno de sus emprendimientos artísticos. Pero no fue así. Su cumbre, la única de su carrera, bastó para inmortalizarlo pero también fue suficiente para que su carrera quedara cristalizada y reducida a un solo personaje, a un gran personaje como Maxwell Smart. Don Adams fue el Superagente 86. Salía del colegio y con ansias esperaba mi serie favorita en TV

  20. La comedia actualmente es uno de los géneros más vistos en películas y series televisivas, pero siempre hay una historia detrás de cada personaje, una ilusión y más que ello un logro obtenido; como es en este caso de Don Adams que a pesar de los sucesos y obstáculos de su vida nunca dejo que eso lo desmotivará al objetivo que tenía proyectado ser, por generaciones ha dejado innumerables carcajadas con su personaje de Superagente 86, y como lo indica cuando ya no esta en vida hay que recordarlo como tal con la sonrisa y ocurrencias que sacaba a través de sus presentaciones; es así que nos deja como lección que siempre busquemos nuestros sueños a pesar que en primera instancia se vean lejanos y que tomemos buenas decisiones para el éxito de nuestro futuro, en el ámbito que nos desarrollemos.

  21. no tuve el agrado de ver algún capitulo del super agente 86, pero por lo leído fue un excelente actor, comediante de los años 70, dándole un giro impresionante a todo lo paso e impulsar una gran carrera.

  22. El Superagente 86 fue una parodia de los programas de agentes secreto que existieron el esa época, como personaje 86 contribuyó mucho a la formación de muchos niños a través de su humor “sano” y como persona Don Adams fue un ejemplo de evolución y adaptabilidad.

  23. La idea de ser exitosos es fruto, en parte, de la educación que recibimos según la cual la vida es una competencia y nuestra tarea es ser mejores que los demás. También, porque hemos incorporado una idea errada de lo que es en realidad el éxito y, por eso, lo asumimos como el objetivo de la vida.
    Hagas lo que hagas, disfruta el éxito mientras dura, porque este no es eterno. No lo es porque no se trata del final del camino, sino de una escala, de algo temporal. A la mañana siguiente, la vida sigue, hay nuevos retos, nuevos sueños, nuevas ilusiones.

  24. La mejor comedia de la Tv, un clásico que yo compararía con Los Tres Chiflados. Tiene los más ingeniosos chistes como el zapatófono, el cono del silencio o la frase característica de Max.Llena de personajes secundarios con interpretaciones estupendas, como el jefe, el robot Jaime, el agente 13 o el archí enemigo de Maxwell, Sigfried. Pero lo mejor de la serie es la química de Don Adams y Barbara Feldon en sus papeles como Max y la agente 99. Sin embargo Don Adams es quien se lleva los laureles y seguramente quede en la memoria de todos como el siempre ingenioso y torpe Agente 86.

  25. El Super agente 86 nació de la enloquecida mente de Mel Brooks y de Buck Henry en los ’60. Parodiaba a las películas de espías, principalmente a las de James Bond, que ya tenía cuatro protagonizadas por Sean Connery estrenadas en cine, y Max era un primo no tan lejano del Inspector Clouseau, a quien Peter Sellers le había dado vida en ese momento en La pantera rosa y Un disparo en la sombra.

  26. Recuerdo bastante haber visto alguna presentación con mi padre, de niño, y no comprendía al 100% el humor que daba, ahora con una mentalidad más madura he podido volver a disfrutarlo. Gran contribución a la historia de la humanidad, buen día para recordar el sano humor. Y también un buen ejemplo de evolución y adaptabilidad, algo a lo que los hombres debemos aspirar, ser camaleónicos, y no dejar de mejorar constantemente, realmente impresionante.

  27. este personaje persisitio a pesar de haber ido a la guerra fria y luchar contra la malaria pudo lograr una oportunidad en el mundo del cine a sus mas de 40 años y se hizo conocido como el agentenumero86 debido a sus imitaciones de muchos personajes con el cual logro captar una buena acogida del publico x sus parodias y dotes comicas tanto asi q llego a tener una acogida de 5 años aproximadamente en television.

  28. Gran artículo dedicado a un grande de la comedia estadounidense. Donald James Yarmy fue conocido como Don Adams, fue un actor, comediante y director de televisión en Estados Unidos, en sus cinco décadas en la televisión fue reconocido ampliamente por su papel de Maxwell Smart en la serie Superagente 86, por el cual fue premiado las numerosas oportunidades. Su trayectoria en un ejemplo a seguir por su perseverancia y constancia en querer lograr sus propósitos.

  29. He visto por primera vez algunos capítulos y es muy entretenido a pesar de que ha pasado tantos años; me parece muy original y distinto el humor que toma; me sorprendió que las risas de fondo se hayan implementado desde esa época. Se puede sentir como el Super Agente 86 parodiaba a las películas de espías, sobre todo parodiar principalmente al agente de James Bond.

  30. Super agente 86 fue ub bonn en los años 70 una gran serie , este articulo me sorprendio porque no conocia el pasado del estelsr denla serie . Era marine en la guerra del pacifico es algo sorprenderte y que luego de esonde dedicara a la actuacion es simplemente un cambio de 360 grados. Gratos recuerdos de niño en donde mi papa me contaba relatos de esa gran serie , grab articulo

  31. Leer el artículo ha hecho que me interese ver la serie, suena muy peculiar, sobre todo por la trama realizada en comedia a los espías norteamericanos. Aparte del tema detrás de la persona que hace cobrar vida al Super agente, es muy interesante conocer cómo llegó a ser un personaje tan recordado y destacado de la época. El hecho de confiar en sus habilidades como actor al momento de aceptar la propuesta del papel a protagonizar, ya que tomó una decisión muy inteligente pues prefirió cobrar un monto mínimo, pero reservarse un porcentaje de los derechos del programa. Lo cual es evidente que resultó mucha más rentable. Gran personaje.

  32. Que lindos recuerdos saber de este gracioso cómico, muy fino para hacer reír a carcajadas a gente pensante. El público se había acostumbrado a Maxwell Smart. No parecía aceptar nada de Don Adams que no fuera la voz aflautada, la torpeza ingenua y la cara sin gestos. Es como si cada vez que apareciera en pantalla, esperaran que en algún momento se sacara un zapato, lo apoyara en su oreja y se pusiera a hablar con El Jefe (una interrupción a la historia de Don Adams: La idea del Zapatófono se le ocurrió a Mel Brooks un día que en su oficina sonaban varios teléfonos a la vez, y él para intentar apagar ese aquelarre de llamadas se sacó el zapato y entabló una charla con un interlocutor imaginario; los teléfonos siguieron sonando pero los empleados de la oficina se reían a carcajadas -algunos hasta lloraban- y se había inventado uno de los gags más representativos de la televisión de la segunda mitad de los 60s). Excelente artículo, gracias por el compartir.

  33. Vía televisión en blanco y negro porque no habían tv. a color con todos mis amigos del barrio y del club 23 de mayo y todos nos matábamos de risa de este gracioso comediante que se burlaba de los espías en plena guerra fría. Un recuerdo inolvidable.

  34. Vía televisión en blanco y negro porque no habían tv. a color con todos mis amigos del barrio y del club 23 de mayo y todos nos matábamos de risa de este gracioso comediante que se burlaba de los espías en plena guerra fría. Un recuerdo inolvidable.

  35. Los aires renovados de la victoria bélica y del mundo en la posguerra, lo envalentonaron a perseguir su vocación. Donald Yarmy, creía él, no era un buen nombre. Buscó un seudónimo que fuera fácil de recordar, que el público pudiera retenerlo. Pero también debió pensar en otros problemas. Eligió Adams no sólo por su sonoridad y porque era el apellido que su esposa usaba cuando era cantante en los clubes nocturnos de Florida. Tenía además el beneficio alfabético. Así posiciono su nombre artístico y empezó su gran carrera profesional. Un emprendedor de la risa.

  36. Un artículo magistral. Recordar es hermoso. El éxito le llegó de grande, en un momento en que él ya se había convencido que no le tocaría. Tenía más de cuarenta años. En ese momento, en el de la gloria, también se equivocó. Como antes. Creyó que el éxito no lo abandonaría, que permanecería siempre con él y que acompañaría cada uno de sus emprendimientos artísticos. Pero no fue así. Su cumbre, la única de su carrera, bastó para inmortalizarlo pero también fue suficiente para que su carrera quedara cristalizada y reducida a un solo personaje, a un gran personaje como Maxwell Smart. Don Adams fue el Superagente 86. Salía del colegio y con ansias esperaba mi serie favorita en TV.

  37. Un artículo encantador que me hizo recordar mi niñez. Me conmovió el final del artículo. Pocas semanas antes, cuando el final se presentaba como inevitable e inminente, le pidió a su familia y a sus amigos que no le hicieran un funeral pomposo ni se esforzaran en recordarlo, que sólo se reunieran y que, por favor, dedicaran todos sus esfuerzos en volver a traerlo a la vida. Una broma final. Casi la única manera en que Don Adams podía despedirse.