El 24 de Junio

Por: Luis Alberto Pintado Córdova

Hoy,  24 de junio, se celebra el Día del Campesino; la fecha central de la Fiesta de San Juan, la festividad más importante de la Amazonía peruana, y la ceremonia del Inti Raymi en Cusco.

Inti Raymi del Bicentenario: América Latina podrá disfrutar majestuosa ceremonia inca

El Día del Campesino reemplazó al Día del Indio, que se conmemoraba desde el 24 de junio de 1930, año en que fue instaurado por el mandatario Augusto B. Leguía, habiéndose escogido esta fecha porque se celebraban los concursos nacionales de música y bailes de Amancaes, lugar al cual el gobernante solía asistir.
El 24 de junio de 1969, cuando el presidente Juan Velasco Alvarado promulgó la Ley de Reforma Agraria cambió, también, la denominación del Día del Indio por el Día del Campesino.
Según la tradición amazónica, cada 24 de junio las aguas de las playas, ríos y lagunas de los departamentos de la selva amanecen purificadas o benditas, gracias al sacrificio del apóstol San Juan. 
También se celebra el Inti Raymi, que se recrea, como cada 24 de junio, en la fortaleza de Sacsayhuamán. 
La fiesta (en honor del dios Sol) cuenta esta vez con la participación de más de 1,500 personas, entre actores, bailarines y músicos. 
El Inti Raymi es una ceremonia en la que el Inca, los sacerdotes y el pueblo rinden homenaje al Sol en agradecimiento por las abundantes cosechas, y para que la tierra vuelva a fecundar y continúe brindándoles bienestar a los hijos del Tahuantinsuyo.
Por esta festividad, no es grato presentar un artículo lleno de peruanidad sobre la primera representación del Inti Raymi en el Perú republicano.
Fuente: Andina

Así fue el primer Inti Raymi en 1944 según Agustín Espinoza, quien personificó al poderoso inca

La primera representación del Inti Raymi, nuestra fiesta sagrada del dios Sol, se realizó el 24 de junio de 1944, en el marco de la celebración del ‘Día del Cusco’ y con la presencia del entonces presidente de la República, Manuel Prado Ugarteche.

Fastuosa e impresionante ceremonia del Inti Raymi según una fotografía de finales de los sesenta, en donde se aprecia la numerosa participación de actores y actrices y la nutrida presencia de espectadores. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Fastuosa e impresionante ceremonia del Inti Raymi según una fotografía de finales de los sesenta, en donde se aprecia la numerosa participación de actores y actrices y la nutrida presencia de espectadores. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Miguel García
Miguel García. El Comercio

Han pasado 78 años desde que los imponentes muros de piedra de Sacsayhuamán se convirtieron en escenario de la majestuosa ceremonia, que había dejado de practicarse desde 1572, tras ser abolida por el virrey Francisco de Toledo. Para ‘revivir’ la fiesta más solemne del antiguo Perú, una tribuna fue instalada al lado del famoso sitio arqueológico, donde se ubicaría el primer mandatario junto a su comitiva oficial.

A bordo de varios automóviles, los invitados especiales arribaron para un almuerzo a la 1:30 de la tarde, hasta un lugar previamente engalanado, donde se improvisó un comedor rodeado de un sobrio decorado con motivos incaicos.

En la mesa de honor tomaron asiento el presidente de la República, Manuel Prado; el presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Sayán Álvarez; y el prefecto del Cusco y presidente del comité organizador de las fiestas, Ernesto Barreto Gutiérrez.

Escenificación de la Fiesta del Sol, una celebración realizada por nuestros ancestros desde antes de la llegada de los españoles. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Escenificación de la Fiesta del Sol, una celebración realizada por nuestros ancestros desde antes de la llegada de los españoles. (Foto: GEC Archivo Histórico)

Ese día todo empezó cuando la población de la Ciudad Imperial, que se encontraba totalmente embanderada, fue despertada con repique de campanas y 21 cañonazos. Hasta la capital arqueológica de América arribaron conjuntos musicales y grupos de baile de distintas provincias del departamento, tal como sucedía en la época del Tahuantinsuyo.

Durante la mañana las miradas de los cusqueños estuvieron enfocadas en la Plaza de Armas, hasta donde se desplazaron en perfecta formación las tropas de la guarnición local, quienes saludaron con honores al primer mandatario en su trayecto hacia la Basílica Catedral. Allí fue recibido por monseñor Santiago Hermoza, obispo de la Arquidiócesis.

Terminada la misa, Prado se ubicó en el atrio exterior de la Catedral para observar el desfile de los batallones del Ejército y de miles de universitarios de Cusco, Trujillo y Arequipa, en medio del fervor popular. Intervinieron también bailarines procedentes de los ayllus vecinos, tocando música típica y usando sus instrumentos regionales

El primer Inti Raymi, según Agustín Espinoza

Culminado el fastuoso desfile, Prado colocó la primera piedra del Palacio de Justicia en la avenida El Sol y luego se dirigió al Hotel Cuzco, donde participó de una recepción ofrecida en su honor por los oficiales de la Cuarta División Ligera. De inmediato partió hacia Sacsayhuamán, para observar la escenificación de la ‘Fiesta del Sol’.

Tras un almuerzo campestre al pie de las inmensas murallas, el presidente Prado tomó asiento en la tribuna levantada al lado de las colosales piedras de Sacsayhuamán para presenciar “el espectáculo evocativo de la fiesta incaica del Inti Raymi”.

Reviviendo antiguas costumbres de los incas se representaron varios cuadros vivos de interesante significado ritual. En estas recreaciones participaron conjuntos típicos formados por cusqueños vestidos con trajes de la época.

Desafilaron también e intervinieron en los distintos números las comparsas y los conjuntos enviados desde lugares tan lejanos como Anta, Urubamba, Paucartambo y San Pablo. Cada uno de estos coloridos grupos ofreció un espectáculo original, ensalzando el esplendor de la fiesta y el espectáculo en general, ante una concurrencia que aplaudió siempre con fervor y entusiasmo.

El gran protagonista de aquella jornada fue Agustín Espinoza, natural de la provincia de Quispicanchis, quien asumió el rol del soberano máximo de los cuatro suyos: el Inca. De cara angulosa, pómulos salientes y tez bronceada, Espinoza recuerda que le encomendaron el papel solo 24 horas antes de realizarse la escenificación.

“Pese a la gran responsabilidad que ello significaba, acepté con suma complacencia, pues desde pequeño había tenido inclinación por las representaciones”, manifestó en 1952 en una entrevista publicada por El Comercio.

Agustín Espinoza interpretando al Inca durante la recreación del histórico Inti Raymi. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Agustín Espinoza interpretando al Inca durante la recreación del histórico Inti Raymi. (Foto: GEC Archivo Histórico)

De escribano a soberano

“Ese año trabajamos con mucho entusiasmo, pero sin una orientación definida. Para cumplir con mi papel me guie por la tradición, aunque la improvisación resultó deficiente”, confesó. De profesión escribano y con un dominio perfecto del quechua, Espinoza gustaba de la dramaturgia pues había escrito algunas comedias.

En aquella primera interpretación del sapa inca, Espinoza reveló que en el momento que hizo su aparición ataviado como el supremo gobernante y transportado en la litera imperial, los miles de asistentes que coronaban la fortaleza y los cerros de Sacsayhuamán cayeron de rodillas sobre la tierra y prorrumpieron en una estruendosa aclamación.

Las mujeres también tomaban parte en la sagrada ceremonia del solsticio de invierno, como la coya, esposa principal del Inca, y las secerdotisas, como apreciamos en esta imagen de la década de los setenta. En 2022 la participación femenina en la Fiesta del Sol será fundamental. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Las mujeres también tomaban parte en la sagrada ceremonia del solsticio de invierno, como la coya, esposa principal del Inca, y las secerdotisas, como apreciamos en esta imagen de la década de los setenta. En 2022 la participación femenina en la Fiesta del Sol será fundamental. (Foto: GEC Archivo Histórico)

“Cientos de pobladores lloraban al paso del séquito del Inca, evocando con viva sensibilidad toda la grandeza de su pasado”, relató emocionado al decano Agustín Espinoza. Hoy, después de dos años de suspensión por la pandemia, el color, la música y la fiesta volverán de manera presencial al “ombligo del mundo”, hasta donde llegarán como lo hacían desde hace décadas durante el solsticio de invierno, miles de turistas ansiosos por contemplar uno de los ritos históricos más hermosos que aún se practican sobre la Tierra.

18 Comentarios

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  1. Es un gran jubilo para todos los peruanos que representaciones culturales como está se sigan realizando con tal tradición y profesionalismo de todos los artistas, quienes embelesan al mundo con su talento y logran transmitir la belleza de este magno evento ancestral.

  2. FELIZ DIA DEL CAMPESINO Y PARA TODOS MIS HERMANOS PERUANOS EN ESTE BICENTENARIO ESPECIALMENTE PARA AQUELLOS QUE HEMOS CRECIDO EN EL CAMPO Y TENEMOS RAÍCES ANDINAS. EXCELENTE ARTÍCULO Y HERMOSOS VÍDEOS.

  3. Mi Cusco querido antigua capital del Tahuantinsuyo y ciudad internacional, el Inti Raymi, como no podía ser de otro modo, tiene un carácter ceremonial y también una motivación costumbrista, un espectáculo dirigido tanto a los turistas como a los propios cusqueños, para quienes es un punto de referencia entre el pasado glorioso, un progresista presente y un futuro auspicioso. Por esto último concita tanto entusiasmo y participación masiva.

  4. Hermosa y emocionante descripción{on: “Ese año trabajamos con mucho entusiasmo, pero sin una orientación definida. Para cumplir con mi papel me guie por la tradición, aunque la improvisación resultó deficiente”, confesó. De profesión escribano y con un dominio perfecto del quechua, Espinoza gustaba de la dramaturgia pues había escrito algunas comedias.
    En aquella primera interpretación del sapa inca, Espinoza reveló que en el momento que hizo su aparición ataviado como el supremo gobernante y transportado en la litera imperial, los miles de asistentes que coronaban la fortaleza y los cerros de Sacsayhuamán cayeron de rodillas sobre la tierra y prorrumpieron en una estruendosa aclamación.

  5. En la época de los incas, esta ceremonia se realizaba en la plaza Huacaypata (hoy Plaza Mayor del Cusco), con la asistencia de la totalidad de la población de la urbe, aproximadamente unas cien mil personas. Los curacas (que visitaban al Cusco por el Inti Raymi), porque no eran de la sangre real, se ponian en otra plaza apegada la principal que llaman Cusipata, (mientras los orejones, nobles Inkas de sangre real, estaban en la plaza Huacaypata, y solo eran invitados por breves espacios de tiempo a algunos curacas para beber la chicha) (Garcilaso). Excelente artículo.

  6. En 1944, el intelectual y artista cuzqueño Faustino Espinoza Navarro compuso una reconstrucción histórica del Wawa Inti Raymi para atraer el flujo turístico al Cusco y como parte de la semana de esta ciudad, la cual incluye el Corpus Christi. Se optó por cambiar la fecha original (solsticio del 21 de junio) por el 24 del mismo mes, ya que en el gobierno del presidente A. Leguía se había decretado esta fecha como el «Día del Indio». Además, el 24 de junio es la festividad de San Juan, lo cual representaba un día no laborable y por tanto facilitaba la presencia del público. La reconstrucción se basa en la crónica de Garcilaso de la Vega y solo se refiere a la ceremonia político-religiosa. Desde esa fecha en adelante (año 1944), la ceremonia vuelve a ser un evento público y de gran atractivo turístico.

  7. Inti Raymi (en español fiesta del sol), es una ceremonia andina celebrada en honor de Inti (el dios sol), que se realiza cada solsticio de invierno (24 de junio, en el hemisferio sur). Los actuales pobladores de los países andinos, con la presencia de visitantes nacionales y extranjeros, continúan realizando esta tradición, ahora considerada una ceremonia de interés turístico. ​ Al tratarse de una tradición inca, el Inti Raymi se mantiene como un rito para muchas otras comunidades indígenas de legado incaico, algunas de las cuales están asentadas en otras partes del antiguo territorio inca, como en Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Colombia y Chile. Gran artículo, me hizo investigar.

  8. Me gusto este artículo, muy emocionante. Las imágenes son estupendas. Felicitaciones por la difusión de lo nuestro. Han pasado 78 años desde que los imponentes muros de piedra de Sacsayhuamán se convirtieron en escenario de la majestuosa ceremonia, que había dejado de practicarse desde 1572, tras ser abolida por el virrey Francisco de Toledo. Para ‘revivir’ la fiesta más solemne del antiguo Perú, una tribuna fue instalada al lado del famoso sitio arqueológico, donde se ubicaría el primer mandatario junto a su comitiva oficial.

  9. Hermosos día de celebración El Día del Campesino. Recordar es vivir. La primera representación del Inti Raymi, nuestra fiesta sagrada del dios Sol, se realizó el 24 de junio de 1944, en el marco de la celebración del ‘Día del Cusco’ y con la presencia del entonces presidente de la República, Manuel Prado Ugarteche.