Trata de esclavos

Día Internacional de Rememoración de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos

Durante más de 400 años, 15 millones de hombres, mujeres y niños fueron víctimas del abominable comercio transatlántico de esclavos, escribiendo así uno de los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad. Hoy en día aún existen formas de esclavitud que hay que desterrar por completo.

50 millones de personas en el mundo en situación de esclavitud moderna. De estas personas, 28 millones realizaban trabajos forzados y 22 millones estaban atrapadas en matrimonios forzados.

Las últimas estimaciones muestran que el trabajo forzoso y el matrimonio forzado han aumentado significativamente en los últimos cinco años, según la Organización Internacional del Trabajo, Walk Free y la Organización Internacional para las Migraciones.

Por: Luis Alberto Pintado Córdova

FOTOS: Colorean crudas e impactantes imágenes de la esclavitud en EE.UU.

«La importancia de indagar sobre la esclavitud como parte del proceso histórico se encuentra en comprender y educarnos sobre nuestra identidad tanto nacional como regional. Debemos destacar el lugar del comercio de esclavos como uno de los pilares productivos del nuevo sistema socioeconómico mundial que estaba en formación a fines del s. XVIII. Las reflexiones sobre el legado y problemáticas sociales alrededor de las personas esclavizadas nos permiten ser conscientes sobre cómo se fue forjando la identidad nacional al calor de sus contradicciones», comenta Horacio Mosquera y Carolina Penissi.

Map overview of the slave trade out of Africa
Información general sobre el comercio de esclavos de África, 1500-1900. David Eltis y David Richardson, Atlas de la trata transatlántica de esclavos (New Haven, 2010).

Para conmemorar la memoria de las víctimas, la Asamblea General, en su resolución 62/122 del 17 de diciembre de 2007, declaró el 25 de marzo Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Trasatlántica de Esclavos.

En la resolución se pedía la puesta en marcha de un programa de divulgación destinado a las instituciones educativas, la sociedad civil y otras organizaciones, con el objetivo de educar a las futuras generaciones sobre las «causas, consecuencias y lecciones del comercio transatlántico de esclavos, y para comunicar los peligros del racismo y sus prejuicios».

Desde entonces, cada año el 25 de marzo, el Día Internacional de Rememoración de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos ofrece la oportunidad de honrar y recordar a aquellos que sufrieron y murieron a manos del sistema brutal de la esclavitud

Este Día Internacional también tiene como objetivo crear conciencia sobre los peligros del racismo y los prejuicios en la actualidad.

Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición

En la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, un grupo de hombres y mujeres, arrancados de África y vendidos como esclavos, se rebelaron contra el sistema en Saint-Domingue (hoy Haití) para obtener la libertad y la independencia. El levantamiento desencadenó acontecimientos que finalmente condujeron a la abolición de la trata de esclavos.

En 1997, la UNESCO estableció el 23 de agosto como Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición para rendir homenaje a todos los que lucharon por la libertad, y para continuar la enseñanza acerca de su historia y sus valores. El éxito de esta rebelión, dirigida por los propios esclavos, es una profunda fuente de inspiración hoy para la lucha contra todas las formas de servidumbre, el racismo, el prejuicio, la discriminación racial y la injusticia social que son un legado de la esclavitud.

La Ruta del Esclavo, puesta en marcha por la UNESCO en 1994, examina las causas y modalidades de funcionamiento de la esclavitud y la trata negrera, así como de las problemáticas y consecuencias de la esclavitud en el mundo. A través de la investigación, el desarrollo de materiales didácticos, la preservación de archivos, documentales y tradiciones orales y los lugares de la memoria relacionada con la esclavitud, la iniciativa tiene por objeto contribuir a una mejor comprensión del impacto de esta historia en nuestro mundo moderno, resaltar las transformaciones globales y las interacciones culturales, y contribuir al diálogo intercultural.

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El sistema esclavista en los Estados Unidos

Orígenes y consolidación del dominio sobre la población negra

Por: Diego Ruiz Panadero. Doctor de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid.

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Hablar de esclavismo supone evocar lejanos periodos de la historia donde los seres humanos servían como simple mercancía y propiedad de otras personas más ricas y poderosas, que mediante una simple transacción compraban, como si de un mueble se tratara, la vida del esclavo. El esclavismo puede recordar a la antigua Grecia, Roma, a los otomanos y a otros tantos pueblos que se sirvieron del sometimiento de la población para crear un eficaz sistema socioeconómico con fecha de caducidad. Porque los sistemas esclavistas, con sus propias contradicciones y límites, acaban cayendo, más fuertemente cuando sobre ellos se asientan grandes imperios.

Sin embargo, algo que nos parece viejo y obsoleto, que ataca profundamente la moral y ética humana, gozó hasta no mucho de una importante vigencia en uno de los países que ahora se postula como vigilante del nuevo orden mundial: los Estados Unidos de América. En un periodo donde Europa se desligaba de esa vieja institución debido a la progresiva consolidación del sistema capitalista y de la revolución industrial, en una parte de Norteamérica se reafirmaba el comercio de personas negras, sin más derechos que los que podría tener un objeto, una simple propiedad del esclavista que, amparado por la Constitución de 1787, defendía su derecho a tener esclavos. Las ventajas que ofrecía el uso de mano de obra barata motivaron al sur de los Estados Unidos a consolidar ese sistema hasta que, tras la Guerra de Secesión de 1861-1865, se vino abajo por la derrota de la Confederación frente a la Unión.

Sobre Estados Unidos tenemos una batería de artículos, puedes leer sobre sus orígenes aquí, aquí y aquí. También sobre si la independencia fue una auténtica revolución.

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ORÍGENES DEL ESCLAVISMO

El sistema esclavista estadounidense hunde sus orígenes en la colonización británica de los territorios al norte del río Grande. España y Portugal, principales potencias del siglo XVI, se habían asentado fundamentalmente al sur de este, donde se pensaba que la existencia de oro era más abundante. Gran Bretaña, deseoso de colonizar espacios alejados de los dos principales imperios coloniales, decidió asentarse en las costas de Norteamérica, donde la presencia española y portuguesa era mínima. La creación de las llamadas trece colonias correspondía a un interés estratégico de comercio mutuo con la metrópoli: estos territorios exportarían materias primas baratas a la industria inglesa, que fabricaría productos y los devolvería listos para vender a sus colonias y a otros territorios, obteniendo así grandes ganancias económicas.

Las trece colonias iniciales fueron Virginia, Maryland, Nueva Inglaterra, Plymouth, Massachusetts, Rhode Island, New Hampshire, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Georgia, Connecticut, y Carolina. De ellas, fue Virginia una de las más destacables gracias a la introducción del cultivo del tabaco, pues los colonizadores se dieron pronto cuenta de la imposibilidad de sobrevivir buscando oro en una región donde no era abundante. Y al igual que en Virginia, en otros muchos territorios colonizados tuvo que desarrollarse la agricultura y dejarse de lado la extracción de minerales, dado el poco beneficio que esta suponía. Maldwyn A. Jones destaca el hecho de que las colonias pudieron sobrevivir gracias a las ayudas de las compañías inglesas, primero, y de la corona británica, después. Estas ayudas se materializaron en suministros y refuerzos, pero también con el ofrecimiento de tierras para cultivar, tal como se hizo desde 1618, cuando se creó un sistema de concesión de tierras para otorgar 20 hectáreas de tierra «a cada persona que importara a un poblador o sirviente a la colonia» (Jones, 1996: 13).

Por tanto, la participación de la corona inglesa fue fundamental para el desarrollo de las colonias y su posterior consolidación. Progresivamente fueron alcanzando grandes cuotas de poder en su condición de exportadoras de materias primas, hasta que la Guerra de Independencia (1775-1783) desembocó en la creación de los Estados Unidos de América a partir de las trece colonias. Es desde este momento cuando el nuevo país realizó una transición económica que no se basó exclusivamente en la recolección de materias primas, sino también en la implantación de una potente industria de transformación de los recursos obtenidos. El norte, con un clima frío y tierras de peor calidad, inició una continua industrialización que se extenderá durante todo el siglo XIX; el sur, debido a un clima benigno, con temperaturas parecidas a las mediterráneas, se centró en la agricultura y en el sector primario. Se observa aquí el preámbulo del sistema esclavista, nacido ya en el siglo XVII pero con un crecimiento poco notable hasta finales del siglo XVIII.

El esclavismo tuvo en Estados Unidos un desarrollo muy acusado debido a las necesidades económicas de los nuevos estados miembros. La guerra contra los británicos, las malas cosechas, el proteccionismo económico de la metrópoli inglesa y el ataque de las tribus nativas mermaron enormemente la mano de obra disponible para trabajar el campo y la protoindustria. Porque hay que recordar que en los territorios ocupados se asentaban tribus que, lejos de asimilarse a los colonizadores, se enfrentaban a ellos en una lucha por la defensa de lo que consideraban su hogar. Esas carencias obligaron a las colonias a importar esclavos de África, continente del que llevaban siglos extrayendo esclavos los europeos y que se convertiría en clave para la obtención de mano de obra barata y eficiente para los campos sudistas.

El sistema esclavista en Estados Unidos. Tabla nº 1.
Incremento del número de esclavos en Virginia entre 1625 y 1775. Fuente: Sam Houston State University

Desde el siglo XVII comenzaron a exportarse esclavos en grandes cantidades. Los datos reflejan un rápido aumento de este fenómeno: en 1625 Virginia, uno de los principales estados esclavistas, contaba con 23 esclavos. Apenas cien años después esa cifra se había elevado a 26.559 esclavos negros (History). Como se puede observar en la tabla nº 1, el crecimiento económico de Estados Unidos fue parejo a una intensificación de la importación de esclavos. Cultivos como el tabaco, el maíz y el trigo, realizados de manera extensiva, requerían de una abundante cantidad de población que trabajase los campos. Debido a ello, el comercio de esclavos gozaría de salud durante los siglos XVII y XVIII. El historiador Howard Zinn calificaba la movilización de esclavos desde África a Estados Unidos como «marchas de la muerte»: la población africana era transportada desde todas las partes del continente hasta la costa, donde tras una dura travesía en las que podían morir hasta dos de cada cinco personas eran embarcados y amontonados en los llamados barcos negreros, donde solamente disponían de cubículos de 80 centímetros de ancho por 120 de largo para tumbarse. Los esclavos eran encadenados en las bodegas y las condiciones de salubridad eran penosas, pues no tenían más sitio para expulsar sus excrementos que el propio suelo. Los suicidios eran habituales y las muertes numerosas, pues las bodegas solían inundarse y ahogaban a los esclavos amarrados (1999: 32).

El sistema esclavista en Estados Unidos: condiciones de viaje de los esclavos
Ilustración de las condiciones de viaje de los esclavos africanos. Fuente: www.history.com

Pese a eso, los beneficios eran astronómicos. Javier Maestro señala que la ruta de esclavos transoceánica «llevó a tierras americanas alrededor de quince millones de negros en condiciones tan infrahumanas que se calcula que el 20% ya moría en una travesía de unos dos meses de duración por enfermedad, hambre, suicidio o severos castigos por rebelión» (2009: 55). Los medios no importaban si el resultado era positivo. La dominación de los imperios africanos supuso una fuente casi ilimitada de mano de obra. Muy al contrario que las tribus nativas de Norteamérica, que ofrecían una fuerte resistencia debido a la alta organización de sus líderes y una intensa identidad cultural, los esclavos negros eran traídos desde distintas partes del continente, con lenguas distintas que imposibilitaban la comunicación entre ellos. Si a ello se suma su traslado a un nuevo país desconocido se obtiene una fácil subyugación al hombre blanco. Y es que desde las primeras importaciones de esclavos en 1637 comenzó a elaborarse todo un sistema de sometimiento de la población negra. Un corpus legislativo, unido a las distintas prácticas socioculturales fue mermando la capacidad de organización de los esclavos hasta reducirlos a simples objetos propiedad de los colonos.

 

LA INSTITUCIONALIZACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL ESCLAVISMO

Las primeras leyes sobre esclavitud datan de finales del siglo XVII. Las Leyes de esclavitud de Virginia en la década de 1660 suponen la gestación de un sistema legal que se desarrollará en los próximos años. En uno de los textos de estas leyes, fechada en 1662, se establece que los hijos nacidos tendrán la consideración que tenga la madre y que, además, se deberá pagar una multa si un cristiano fornica con un negro (Sam Houston State University, 2009). Lo que se está haciendo es atar a las futuras generaciones de esclavos, pues se impide la mezcla étnica y, además, se destina a los hijos a ser esclavos para el resto de sus días. Al contrario que hicieron otros colonizadores como los españoles, que se juntaron con los pueblos conquistados, los colonos de las trece colonias, y posteriormente estadounidenses, destacarán por mezclarse solo entre ellos.

Las Constituciones Fundamentales de John Locke y Anthony Ashley Cooper del 1 de marzo de 1669 proporcionan una base jurídica más sólida con la que justificar el esclavismo. Ya en la introducción (Yale Law School, 2008) se definen los siguientes objetivos: asegurar el buen desarrollo del gobierno, defender los intereses del rey, evitar la creación de una democracia numerosa y asegurar y perpetuar lo establecido entre las élites para posibilitar un sistema hereditario del poder. En realidad, se estaba asentando la legislación necesaria para ordenar la estructura social colonial, consolidar una aristocracia hereditaria e introducir el concepto de esclavitud.

Más adelante, en el apartado ciento siete, los autores refieren al concepto de derecho natural como legitimación de la dominación sobre la población negra. Al final del párrafo se especifica «pero ningún esclavo estará exento de ese dominio civil que tiene su dueño sobre él, y será en todas las cosas en el mismo estado y condición que estuviera antes». Es decir, que el esclavo queda reducido a simple mercancía, propiedad del dueño. Esta idea se consolida tres apartados después cuando se afirma que «cualquier hombre libre de Carolina puede tener absoluto poder y autoridad sobre sus esclavos negros, [y] de las opiniones y religiones cuales tenga». Se observa, por tanto, que las Constituciones Fundamentales suponen la legalización de la esclavitud y el inicio de una nueva era en las todavía colonias británicas.

La legalización de la esclavitud supuso un incremento notable del tráfico de esclavos. En apenas veinte años ―entre 1680 y 1700― la cifra se había incrementado de 3000 esclavos a 16390, lo que poco a poco comenzó a representar un problema para los amos blancos, principalmente porque el temor a una revolución social rondaba siempre sus cabezas. Las guerras coloniales que azotaron Norteamérica durante los siglos XVII y XVIII no hicieron sino intensificar ese miedo. Por eso mismo se originó un complejo sistema de sometimiento de la población negra que consistía en una continua tortura psicológica del esclavo (Aptheker, 1978: 58): se le hacía perder su identidad cultural mediante la dispersión familiar, de modo que el esclavo se encontraba solo en un país desconocido, en numerosas ocasiones con otros esclavos que ni siquiera hablaban su propio idioma. Con el paso de los años se favoreció la proliferación de familias negras, de manera que todos quedarán atados y se evitaran intentos de fuga. Se destruía su individualidad y se le hacía pensar que su lugar estaba junto a su amo, pues era una mera herramienta carente de alma, con más parecido a un animal que a otro ser humano. Entra aquí en juego la religión, elemento que resultó indispensable para el esclavismo Norteamericano.

El sistema esclavista en Estados Unidos. Familia de esclavos.
Grupo de esclavos en una plantación de Carolina del Sur, 1862. Fuente: http://www.dailymail.co.uk/news/article-5106967/Haunting-photographs-reveal-American-slave-auctions.html

Los clérigos hicieron creer a los esclavos que la posibilidad de salvación radicaba en trabajar para sus amos y que de no hacerlo arderían en el infierno. Además, se justificaban las malas acciones de los esclavistas, pues si los esclavos eran maltratados se debía a que habían actuado mal en el pasado y, por ende, merecían una corrección en el presente. En el caso de que los amos se equivocaran, los clérigos, cínicamente, lo justificaban diciendo que Dios se encargaría de dar su justo castigo a aquel hombre que provocara daño injustamente. Sin duda, el propósito era inculcar la mansedumbre y la docilidad entre los esclavos (1978: 60). Se cambiaban de esta forma las estructuras mentales de los esclavos, quienes no tenían más remedio que acatar las órdenes como un niño castigado. Ese fuerte desarrollo del paternalismo amo-esclavo ayudó a anular por completo la capacidad de contestación de este grupo social, que fue subyugándose cada vez más con el paso de los años.

Como se puede apreciar, el mundo religioso fue ligado íntimamente al esclavismo. Por una parte era utilizado por los esclavistas con el objetivo de evitar sediciones y mantener a sus esclavos bajo control, mientras que, por otro lado, sirvió de anestesia para millones de personas obligadas a pasar el resto de sus días bajo las órdenes de un desconocido. Los propios esclavos, en un intento de alejarse de su deplorable jornada, se reunían varias veces a la semana después de trabajar para rezar. Esta práctica duró poco, pues los esclavistas se dieron cuenta de que existía la posibilidad del surgimiento de sectas que contrariaran al cristianismo y que podrían provocar una rebelión social.

En todo caso, cabe distinguir que la religión no sirvió exclusivamente como una evasión del día a día de estos esclavos o como un medio de legitimación de los esclavistas. Existió, y ha de hacerse énfasis en ello, un movimiento religioso que abogaba por la libertad de los esclavos negros con la Biblia en la mano. Dentro de él se distingue a los cuáqueros, que desde 1688 venían denunciando el esclavismo a través de la Religious Society of Friends (Sociedad Religiosa de Amigos) (Maestro, 2009: 57) y que defendían que la revelación divina pudiera darse a cualquier ser humano y que, por tanto, todos pueden sentir a Dios, pues en esos momentos la gente negra tenía prohibido leer la Biblia. Como es de esperar, este grupo religioso recibió numerosísimas críticas y detractores, fundamentalmente en el sur, que veían en el antiesclavismo una amenaza a su forma de vida. Incluso en 1796 el jurado del condado de Cowan, en el nordeste de Carolina del Norte, advertía y denunciaba del peligro que suponían los cuáqueros, pues apoyaban la insubordinación de los negros, protegían a los fugitivos y realizaban prácticas subversivas como los incendios a las plantaciones (Aptheker, 1978: 64).

Más allá del ámbito religioso, el sistema esclavista se fortaleció enormemente durante el siglo XVIII y, especialmente, en el XIX. La principal causa es la polarización económica que experimentó los recién nacidos Estados Unidos tras la Guerra de Independencia. El norte, con una incipiente industria, tuvo un rápido crecimiento gracias a los nuevos colonos que recibía desde Europa y al auge demográfico. El sur, de igual forma, creció demográficamente a un ritmo paralelo, pero con una mayor focalización en el sector primario. Massachusets, en 1700, contaba con 70.000 personas, y Virginia con 72.000. En 1780 Massachusets había alcanzado los 307.000 habitantes mientras que Virginia lo superaba ampliamente: en torno a 520.000.. No obstante, de esos 520.000 se calcula que existían en torno a 220.000 esclavos (fuente). Se puede apreciar claramente el peso de la población esclava negra en el sur, donde en lugares como Virginia o Carolina esa proporción se disparaba a 2,36 habitantes blancos por cada negro, por lo que casi la mitad de la población, en determinadas áreas del sur, era esclava.

El sistema esclavista en Estados Unidos. Vendedores de esclavos.
Empresa vendedora de esclavos en Virginia. Durante la Guerra de Secesión sería tomada por las fuerzas de la Unión. Fuente: http://www.dailymail.co.uk/news/article-5106967/Haunting-photographs-reveal-American-slave-auctions.html

A inicios del siglo XIX, el norte disponía de una industria consolidada, mientras que el sur se había quedado atrasado dada su condición de exportadora de materias primas. Debido a esto, se originó una complicada relación entre el norte y el sur, con cruzadas acusaciones mutuas: los primeros recelaban del sistema esclavista del sur, mientras que estos veían con desconfianza al movimiento antiesclavista que crecía inexorablemente. Sin embargo, cabe aclarar que si en el norte el esclavismo era muy reducido se debe a que no existió la necesidad de utilizar esclavos. Al contrario que en el sur, la disponibilidad de tierras era menor, el clima resultaba inadecuado para la agricultura y la industria absorbía buena parte del trabajo disponible, por lo que en vez de esclavos existirá una potente clase obrera. El sur era muy distinto, pues disponía de una vasta cantidad de terreno para explotar con el clima adecuado para la agricultura. Esto contribuyó a la especialización en el algodón, materia prima estrella del sur de Estados Unidos. Y es que, como afirma Willi Paul Adams, «el ritmo de expansión del Sur durante la primera mitad del siglo XIX fue en gran medida una respuesta a la demanda de nuevas tierras para su cultivo» (1987: 67).

La continua afluencia de esclavos imposibilitó cambios económicos estructurales en el sur, de manera que siguió apostándose por el cultivo del algodón y la demanda de mano de obra esclava. Esa fuerte polarización dentro de los Estados Unidos, que fue haciéndose más evidente con el paso de los años, creó una evidente tensión entre el norte y el sur. En 1787, en el Congreso Continental, se prohibió la esclavitud en los territorios de Nueva York y al norte del río Ohio, y en 1807 se restringió la importación de esclavos de África. Esto conllevó serios problemas a los esclavistas, pues los precios crecieron debido a la progresiva «escasez» de esclavos. A inicios del siglo XIX un esclavo podía encontrarse por cerca de 300$, mientras que esa cifra fue creciendo rápidamente desde 1807, hasta alcanzar su máximo pico en el periodo previo a la Guerra de Secesión, en 1860, cuando un esclavo valía de media unos 800$ dólares (Williamson y Cain, 2016). Algunas fuentes, como el New York Times de 1863, señalan que una pareja de chicas de dieciocho años podrían haber alcanzado el precio de 2500$ en la ciudad de Savannah, en Georgia. Es, en todo caso, una muestra del enorme incremento que experimentó el sector del esclavismo por la falta de acceso a nueva mano de obra.

El sistema esclavista en Estados Unidos. Precios de un esclavo.
Precio medio de un esclavo entre 1804 y 1861. Fuente:                     https://www.measuringworth.com/slavery.php#footstar

La subida de los precios provocó el aumento de las tensiones entre el norte y el sur. Las críticas entre ambos ya no solo se enfocaron en el tema «esclavitud sí, esclavitud no«, sino que se conformó una visión realmente curiosa en el imaginario sudista. Pasaron a verse como herederos de la antigüedad clásica, argumentando que, si en el pasado los grandes imperios tuvieron un sistema esclavista y alcanzaron grandes cuotas de poder y sabiduría, ellos estaban destinados a tener el mismo papel. De esta forma, James D. B. Debow, un intelectual sureño, argumentaba que «la civilización en el mundo tiene su origen en el sur, como queda reflejado en la historia. Grecia, Roma y los estados esclavos del sur han dado al mundo entero la civilización las artes, literatura, leyes y el gobierno» (Martínez Maza, 2016: 384).

Los intelectuales sudistas llegaron a utilizar a Aristóteles y su obra Política como un medio de legitimación del esclavismo, puesto que el griego justificaba que unos seres humanos desarrollaban más su «esencia» que otros en base a la naturaleza, lo que conllevaba, por tanto, una estratificación de la sociedad evidenciada por la decisión de la naturaleza. Y cuando esta argumentación flaqueaba frente a los postulados abolicionistas se recurría al uso del componente racial, razonando que los afroamericanos eran seres inferiores, tal como defendía Fiz Hugh, que afirmaba que «la democracia ateniense no es posible en una nación negra, ni el gobierno de la ley es el adecuado para el individuo negro. Él no es sino como un niño y debe de ser gobernado como un niño» (2016: 389). Esta visión sobre el sistema de la esclavitud perduraría, incluso, tras la Guerra de Secesión de 1861-1865, pues a pesar de que se liberó a la población negra estos siguieron estando fuertemente estigmatizados, sobre todo en la antigua Confederación.

En definitiva, el sistema esclavista fue la base del crecimiento de las trece colonias y de los futuros Estados Unidos. Probablemente la industria norteña no hubiera podido nunca acrecentarse de esa manera sin un sur esclavista que le proporcionara materias primas a un precio asequible. Su consolidación como sistema económico no evitó que existiera de forma permanente, con luces y sombras, un fuerte debate ético y moral sobre la conversión de seres humanos en meras herramientas de trabajo. Y es que debe recordarse siempre que el crecimiento económico americano estuvo sostenido por los hombros de millones de personas, de varias generaciones que se vieron privadas de la libertad para el beneficio de toda una sociedad.

 

Bibliografía

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JONES, Maldwyn (1996): Historia de Estados Unidos. Madrid: Ediciones Cátedra.

MARTÍNEZ MAZA, Clelia (2016): «El esclavismo antiguo en los Estados Unidos del periodo antebellum (1780-1860)», en Gerión, nº 34, págs. 383-389.

PAUL ADAMS, Willi (1987): «Regionalismo, esclavitud, guerra civil y reincorporación del sur, 1815-1877», en Los Estados Unidos de América. España, Siglo Veintiuno.

SAM HOUSTON STATE UNIVERSITY (2009): Slave Law in Colonial Virginia: A Timeline. [En línea]  Disponible en <http://www.shsu.edu/~jll004/vabeachcourse_spring09/bacons_rebellion/slavelawincolonialvirginiatimeline.pdf> [Acceso el 27-07-2018]

THE NEW YORK TIMES (1863): Market price of slaves. [En línea] Disponible en <https://www.nytimes.com/1863/08/22/archives/market-price-of-slaves.html> [Acceso el 25-07-2018]

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YALE LAW SCHOOL (2008): The Fundamental Constitutions of Carolina: March 1, 1669. [En línea] Disponible en <http://avalon.law.yale.edu/17th_century/nc05.asp> [Acceso el 27-07-2018]

ZINN, Howard (1999): La otra historia de los Estados Unidos. Hondarribia, Argitaletxe.

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El proyecto que va en busca de los nombres e historias de 10 millones de esclavos en EE.UU.

Genealogistas, organizaciones sociales e historiadores trabajan en el proyecto 10 Million Names para identificar a personas esclavizadas en la América precolonial y poscolonial. Relatos orales y documentos recuperados permiten una mirada crítica de esos tiempos.

Una familia esclavizada es retratada en la plantación del Dr. William F. Gaines, en el condado de Hanover, Virginia. La imagen es de 1862. (Biblioteca del Congreso de EE.UU.)
Una familia esclavizada es retratada en la plantación del Dr. William F. Gaines, en el condado de Hanover, Virginia. La imagen es de 1862. (Biblioteca del Congreso de EE.UU.)/ George Harper Houghton
Milagros Asto Sánchez
Milagros Asto Sánchez
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“Vino a azotar al niño, el niño no seguía el ritmo, ¿entiendes?… El niño fue a la casa donde trabaja el maestro Jeff y el maestro le preguntó: ‘¿Cuál es el problema, hijo?’. El niño le dijo: ‘Señor, azótame, no puedo seguir el ritmo’”. La voz de George Johnson se oye en un audio en el que narra una de las escenas que presenció mientras él y su familia eran esclavos en una plantación en Virginia propiedad del líder confederado Jefferson Davis, un acérrimo opositor de la abolición.

Sus palabras forman parte de una entrevista que dio en 1941, casi 80 años después de obtener su libertad. Los africanos fueron esclavizados en Estados Unidos entre 1619 y 1865. Pese a su enorme valor histórico, relatos como el de Johnson son difíciles de encontrar. Por muchísimos años, el acceso a la vida de los esclavos en EE.UU. y sus descendientes ha sido bastante limitado, lo que ha llevado al olvido a los protagonistas de parte trascendental de la historia de ese país.

“La gente quiere saber de dónde vienen. Conocer los nombres, orígenes e historias de los antepasados puede cambiar la vida”, dice la página web de 10 Million Names (10 Millones de Nombres, en español), un ambicioso proyecto que se ha puesto en marcha para recuperar los nombres de los aproximadamente diez millones de hombres, mujeres y niños de ascendencia africana esclavizados en la América precolonical y poscolonial, entre 1500 y 1865, específicamente en el territorio que hoy es Estados Unidos.

La iniciativa, liderada por la plataforma American Ancestors, combina el trabajo de genealogistas, organizaciones culturales, historiadores y guardianes familiares comunitarios. Todos buscan ayudar a obtener respuestas a quienes han visto su historia familiar entre las sombras, pues muchos de sus ancestros solo fueron identificados como propiedad de sus dueños.

EN CIFRAS

  • 12 mlls. de africanos fueron robados de sus hogares y embarcados hacia América en una peligrosa travesía a través del Pasaje del Medio.
  • 300.000 llegaron al actual EE.UU. La mayoría de los africanos esclavizados, más de 5 millones, fueron llevados a Brasil.
  • 13% de la población total de EE.UU. era afroamericana en 1860. Casi 180.000 de ellos lucharon por la Unión en la Guerra Civil.

A la caza de relatos

Si el objetivo es revelar la historia oculta, el corazón del proyecto está en los relatos orales y los documentos archivados que se han empezado a recuperar a través de cientos de entrevistas. Los investigadores invitan a todos aquellos que puedan contribuir con información a contactarlos en su página web.

LEY SOBRE ESCLAVITUD

El estado donde aún es legal

En las elecciones de medio término del 2022, Luisiana fue el único de cinco estados que votó para que la esclavitud siga siendo legal como castigo por un delito para los presos condenados.

En la actualidad, la ley establece que “están prohibidas la esclavitud y la servidumbre involuntaria, excepto en este último caso como castigo de un delito”. La nueva redacción planteaba eliminar la parte final de esta frase.

Los legisladores del estado recomendaron rechazar el cambio al alertar de un lenguaje ambiguo que no prohibía la servidumbre involuntaria en el sistema de justicia penal.

El estado donde aún es legal

La invitación no es solo para los afroamericanos. Los familiares de los esclavizadores a menudo mantienen gran cantidad de información sobre los esclavos comprados y vendidos, así como otros detalles para reconstruir sus biografías.

La red de expertos también aprovecha el avance tecnológico y la inteligencia artificial para búsquedas de información más rápidas y eficientes. El reconocimiento óptico de caracteres en los libros de contabilidad de las plantaciones, los anuncios y los recibos de las subastas permiten a los investigadores identificar nombres y registros escritos a mano, dijo a “National Geographic” Kendra Field, historiadora principal de la iniciativa.

“Hasta mediados del siglo XX, los datos sobre los africanos esclavizados y sus descendientes eran muy difíciles de localizar. A menudo estaban oscurecidos o borrados”, afirmó Field a la cadena ABC.

La colección de la Biblioteca del Congreso “Nacidos en la esclavitud: narrativas de esclavos del Proyecto Federal de Escritores, 1936 a 1938″ también es una fuente rica para la obtención de nuevos datos.

La historia de todos

Richard Cellini, abogado y académico detrás del proyecto, dice que el equipo realiza un trabajo nunca antes hecho y, por tanto, crucial para contar la historia de la fundación de EE.UU. y entender el presente del país.

Iniciativa
La campaña antiesclavista de El Comercio

A mediados del siglo XIX, este Diario encabezó una campaña contra la esclavitud en el Perú con editoriales, notas y la publicación por entregas de la novela “La cabaña del tío Tom”, de la escritora Harriet Beecher Stowe.

La campaña antiesclavista de El Comercio

“Esto no se trata de la historia de los negros. No se trata de la historia de los blancos. Se trata de nuestra historia. No somos nosotros ni ellos. Se trata de todos nosotros”, dijo Cellini a ABC.

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El proyecto ha puesto en debate el padecimiento y legado de las personas esclavizadas, pero también el impacto de esta etapa en un presente en el que las tensiones raciales siguen vigentes.

“A medida que se amplían las divisiones sociales por motivos raciales, continúan los crímenes de odio y aumentan los intentos de prohibir libros y restringir los programas de estudios afroamericanos en escuelas y universidades, así que fortalecer el conocimiento histórico es urgentemente importante para los afroamericanos”, afirma.

Según el proyecto, los diez millones de personas que fueron esclavizadas tienen cerca de 44 millones de descendientes vivos, a quienes se les ha negado conocer buena parte de su historia.

 

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  1. El esclavismo tuvo en Estados Unidos un desarrollo muy acusado debido a las necesidades económicas de los nuevos estados miembros. La guerra contra los británicos, las malas cosechas, el proteccionismo económico de la metrópoli inglesa y el ataque de las tribus nativas mermaron enormemente la mano de obra disponible para trabajar el campo y la protoindustria. Porque hay que recordar que en los territorios ocupados se asentaban tribus que, lejos de asimilarse a los colonizadores, se enfrentaban a ellos en una lucha por la defensa de lo que consideraban su hogar.
    eXCELENTE ARTÍCULO.

  2. El matrimonio forzado está estrechamente vinculado a actitudes y prácticas patriarcales muy arraigadas y depende en gran medida del contexto. La abrumadora mayoría de los matrimonios forzados (más del 85%) fue impulsada por la presión familiar. Aunque dos tercios (65%) de los matrimonios forzados se dan en Asia y el Pacífico, si se tiene en cuenta el tamaño de la población regional, la prevalencia es mayor en los Estados Árabes, con 4,8 personas de cada 1.000 en la región en situación de matrimonio forzado.

  3. Que bárbaro!!! una cifra alarmante para la humanidad, como puede haber gente tan mala y cruel para dedicasre a hacerse daño. 50 millones de personas en el mundo en situación de esclavitud moderna. De estas personas, 28 millones realizaban trabajos forzados y 22 millones estaban atrapadas en matrimonios forzados.

  4. El número de personas en situación de esclavitud moderna ha aumentado considerablemente en los últimos cinco años. En 2021 había 10 millones más de personas en situación de esclavitud moderna en comparación con las estimaciones mundiales de 2016. Las mujeres y los niños siguen siendo desproporcionadamente vulnerables.
    La esclavitud moderna se da en casi todos los países del mundo, y atraviesa líneas étnicas, culturales y religiosas. Más de la mitad (52%) de todos los trabajos forzados y una cuarta parte de todos los matrimonios forzados se encuentran en países de renta media-alta o alta.

  5. 50 millones de personas en el mundo en situación de esclavitud moderna
    Las últimas estimaciones muestran que el trabajo forzoso y el matrimonio forzado han aumentado significativamente en los últimos cinco años, según la Organización Internacional del Trabajo, Walk Free y la Organización Internacional para las Migraciones.

  6. La legalización de la esclavitud supuso un incremento notable del tráfico de esclavos. En apenas veinte años ―entre 1680 y 1700― la cifra se había incrementado de 3000 esclavos a 16390, lo que poco a poco comenzó a representar un problema para los amos blancos, principalmente porque el temor a una revolución social rondaba siempre sus cabezas. Las guerras coloniales que azotaron Norteamérica durante los siglos XVII y XVIII no hicieron sino intensificar ese miedo. Por eso mismo se originó un complejo sistema de sometimiento de la población negra que consistía en una continua tortura psicológica del esclavo (Aptheker, 1978: 58): se le hacía perder su identidad cultural mediante la dispersión familiar, de modo que el esclavo se encontraba solo en un país desconocido, en numerosas ocasiones con otros esclavos que ni siquiera hablaban su propio idioma. Con el paso de los años se favoreció la proliferación de familias negras, de manera que todos quedarán atados y se evitaran intentos de fuga. Se destruía su individualidad y se le hacía pensar que su lugar estaba junto a su amo, pues era una mera herramienta carente de alma, con más parecido a un animal que a otro ser humano. Entra aquí en juego la religión, elemento que resultó indispensable para el esclavismo Norteamericano.

  7. La Ruta del Esclavo, puesta en marcha por la UNESCO en 1994, examina las causas y modalidades de funcionamiento de la esclavitud y la trata negrera, así como de las problemáticas y consecuencias de la esclavitud en el mundo. A través de la investigación, el desarrollo de materiales didácticos, la preservación de archivos, documentales y tradiciones orales y los lugares de la memoria relacionada con la esclavitud, la iniciativa tiene por objeto contribuir a una mejor comprensión del impacto de esta historia en nuestro mundo moderno, resaltar las transformaciones globales y las interacciones culturales, y contribuir al diálogo intercultural.

  8. En la noche del 22 al 23 de agosto de 1791, un grupo de hombres y mujeres, arrancados de África y vendidos como esclavos, se rebelaron contra el sistema en Saint-Domingue (hoy Haití) para obtener la libertad y la independencia. El levantamiento desencadenó acontecimientos que finalmente condujeron a la abolición de la trata de esclavos.

  9. La importancia de indagar sobre la esclavitud como parte del pr histórico se encuentra en comprender y educarnos sobre nuestra identidad tanto nacional como regional. Debemos destacar el lugar del comercio de esclavos como uno de los pilares productivos del nuevo sistema socioeconómico mundial que estaba en formación a fines del s. XVIII. Las reflexiones sobre el legado y problemáticas sociales alrededor de las personas esclavizadas nos permiten ser conscientes sobre cómo se fue forjando la identidad nacional al calor de sus contradicciones

  10. La trata de sclavos siempre existió desde la antigueddad pero el lado más oscuro y siniestro fue a a partir de la Edad moderana hasta el sihlo pasado, hoy en dí se da en varias formas de esclavitud moderna.