En últimos 20 años, los caviares solo han destruido la economía

Afirma el exministro de Economía Ismael Benavides

por Redacción La Razón 

Por: Pablo Carranza

En declaraciones a La Razón, el exministro de Economía y Finanzas Ismael Benavides aseveró que “con la presencia caviar, en los últimos 20 años, lo único que han hecho es enredar la economía y dificultar el desenvolvimiento de la actividad privada”. Por ello, recomendó al nuevo titular del MEF, José Arista, que lo primero que hay que hacer es “destrabar” la inversión privada.

– El último reporte del INEI señala que la actividad económica en el Perú se contrajo 0.55% en el 2023. ¿Esto cómo se traduce en términos prácticos?

Bueno, ya lo había anticipado el presidente del Banco Central de Reserva en 0.5, eso está dentro de lo que ya se había anticipado y efectivamente es una mala noticia. Y claro, esperemos que este año pues la economía tenga un crecimiento positivo. Gracias a Dios no hay el fenómeno de El Niño y eso debe ayudar y debe repuntar, por lo mismo la pesca que ha caído fuertemente y la agricultura que también ha sido golpeada y esperemos que el consumo también se revierta. Ya hay unas indicaciones que con la caída de la inflación el consumo también se está revirtiendo, así que yo estoy positivo de que, por supuesto si el entorno político y social se mantiene en calma, vamos a lograr un crecimiento y en mi opinión creo que puede ser mayor al 2.5% que lo que se está calculando.

– Pero, la inversión privada sigue bastante resentida ¿no?

Mire, efectivamente la inversión privada cayó 10% pero ya hay algunos anuncios positivos. Entiendo que Tía María ya está empezando a construirse y se ha anunciado la ampliación de Antamina con una inversión de 2.000 millones de dólares. Entonces, yo diría este conjunto de cosas y creo que con el cambio de ministro, tanto de Economía como de Energía y Minas y Ambiente, debemos tener anuncios positivos en cuanto a la inversión privada.

– ¿Qué esperanzas tiene usted de José Arista como ministro de Economía y Finanzas?

Mire, yo tengo la mejor referencia del señor Arista, un economista con experiencia, es un hombre duro en materia fiscal que es lo que se necesita para volver a estar dentro de las metas fiscales de déficit y yo creo que, si lo dejan y el Congreso no hace barbaridades, que va a hacer una buena gestión.

– ¿Qué cambios espera usted cuanto antes que de repente no los estaba haciendo el señor Alex Contreras?

Bueno, creo que debe abocarse con este cambio en el gabinete a empezar a generar un ambiente positivo para la inversión privada, empezar a destrabar y regular la economía que con la presencia “caviar”, en los últimos 20 años, lo único que han hecho es enredar la economía y dificultar el desenvolvimiento de la actividad privada. Creo que es lo primero que hay que hacer: destrabar. Y, lo segundo, aprovechar este ímpetu positivo que dan estos anuncios sobre la minería, el ingreso del ingeniero Rómulo Mucho como ministro de Energía y Minas, que es un hombre positivo y eso es lo primero que tienen que hacer, empezar a dar señales para que se recupere la confianza. También reestructurar el presupuesto público y orientar mucho más recursos a inversión privada y restringir el gasto corriente que justamente se va a consultorías y todas estas cosas inútiles que han creado los caviares.

 ¿Qué estaba haciendo mal el señor Alex Contreras en el MEF?

Con todo respeto, pero creo que se había equivocado en varias cosas. Uno, ha permitido el aumento del gasto en un momento en que la recaudación se ha caído por la recesión económica. Lo segundo, es que no ha sido proactivo en liderar un destrabe de la economía, que era lo que había que hacer durante este año pasado y evidentemente pues recibió el ministerio en medio de protestas y el Yaku y todo lo demás, pero justamente en esos momentos hay que aprovechar para hacer ajustes, hacer cambios y prepararse para las épocas mejores que vienen más adelante. Yo creo que ha habido también un exceso de triunfalismo porque se demoraron en tomar medidas y cuando las han tomado habían sido tibias.

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Izquierda caviar | Víctor R. Nomberto, Doctor en Ciencias Sociales

Caviarada gubernamental y declive

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Caviarada gubernamental y declive
 CARLOS ADRIANZÉN
El Montonero

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El tema que abordaremos esta semana es uno espinoso. Cada quien define el vocablo “caviar” (en política) o caviarada, de manera especial. No son pocos los que cayendo impecablemente dentro de la definición –de estas líneas– creen que no lo son. Mientras que, no son pocos los otros que, por pura conveniencia, se agrupan con o se auto perciben como, parte de la caviarada local, sin serlo. O lo que resulta mucho peor, que lo hacen sin tener siquiera una idea coherente de lo que implicaría un punto de vista caviar.

Dicho esto, tratemos de aclarar el panorama para no caer en el mundo de la diatriba o la apresurada descalificación ideológica. Para ello revisemos algunos diccionarios. Aquí el Diccionario de la Real Academia Española (2023) es preciso: caviar es un manjar que consiste en huevas de esturión frescas y salpresas.

Afortunadamente, el uso de cuando en cuando le añade significado a cualquier vocablo. De hecho, una prestigiosa lingüista local, Martha Hildebrand, en su prestigiosa columna en un diario limeño (El Habla Culta, mayo del 2020, El Comercio) textualmente se refería al vocablo como una expresión traducida de una francesa equivalente, aplicada a los políticos progresistas de buena familia (“los niños bien que se portan mal”). Caviar viene del turco havyar, que designa una conserva de huevas de esturión muy cara y –por lo tanto– símbolo de vida de lujo. Según doña Martha, en nuestro lenguaje político actual, caviar se ha independizado como adjetivo (“una chamba caviar”) y aun como sustantivo (“los caviares del partido”).

Transcurridos algunos años desde su desaparición, el uso del vocablo persiste también como adjetivo (“lo caviar”) y como sustantivo (grupo de ideología socialista-mercantilista o Caviarada). Me refiero aquí a grupos de izquierda limeña o provinciana aspiracional con marcados aires intelectualoides. Muy cómodamente sumergidos en esta nueva etiqueta. Y es que dado el recurrente fracaso económico y la corrupción burocrática asociados a regímenes como los de Velasco, la Izquierda Unida, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra o Boluarte, nadie, con aspiraciones a ganar o seudo ganar una elección, se atrevería a sostener por mucho tiempo, que si llegase al poder va a aplicar milimétricamente la receta socialista-mercantilista. Esa gran fabricante de pobreza y corrupción burocrática. Para tranquilizar estos temores está la caviarada y el oxímoron por excelencia: los tecnócratas de izquierda.

Sí, estimado lector. En estas líneas no me voy por las ramas. La posición caviar no es más que un disfraz. Un disfraz exitoso para calmar a los que desconfían con lucidez de la receta socialista-mercantilista. Muy pocos votarían por ellos si expresaran claramente que –a pesar de su bonito discurso y aires acusadores– van a recortar derechos políticos y de propiedad privada, minimizar libertades y robar como ya nos tienen acostumbrados.

Pero el disfraz caviar es tremendamente exitoso. Deformados desde las escuelas, los medios de comunicación y las parroquias, ganan elecciones a las buenas o a las malas. En fin, a como dé a lugar. Se presentan como justicieros, ostentan nuevamente las mismas recetas de Velasco o la Izquierda Unida, envolviéndolos en los eslóganes de alguna política pública, la búsqueda de justicia social o en alguna banderola neo marxista. Nótese que la caviarada, que aspira a tomar el poder, siempre engorda electoralmente denunciando a la caviarada anterior. La que hoy está en el poder. Aunque nunca los castigue.

Solo una precisión previa. El socialismo y/o el mercantilismo no retóricos (léase avanzados) siempre y globalmente resultan política y económicamente tóxicos. Políticamente, porque se basan en la opresión para beneficiar al dictador y sus mercaderes. Económicamente, porque se asocian consistente y globalmente con mayores pobreza, desigualdad y corrupción burocrática. Identificadas –en su sesgo socialista-mercantilista– las ideas de nuestros cultísimos caviares causan rechazo. Es bueno descubrir los hechos del Perú 1996-2023, lo que hacen. No lo que dicen.

En la primera figura –Alfa– de este artículo se descubre que desde Fujimori hasta Boluarte, han sido capaces de enroscarse en el poder –con matices más o menos discretos– y con ello alterar la gobernanza y los valores efectivamente prevalecientes en nuestro país. Consolidaron una persistente corrupción burocrática, incumplimiento de la ley; tolerancia a la violencia ideológica y a la ineficacia gubernamental. Con ellos aplicamos las líneas de valores neomarxistas, sumisamente, sin olerlos ni beberlos. Sus huellas en estas décadas con Humala, Viscarra, Kuczynski o Sagasti resultaron altamente destructivas.

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12 Comentarios

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  1. La posición caviar no es más que un disfraz. Un disfraz exitoso para calmar a los que desconfían con lucidez de la receta socialista-mercantilista. Muy pocos votarían por ellos si expresaran claramente que –a pesar de su bonito discurso y aires acusadores– van a recortar derechos políticos y de propiedad privada, minimizar libertades y robar como ya nos tienen acostumbrados.
    Los caviares son lo peor que paso por el gobierno se han dedicado a robar, favorecerse entre ellos y a desetalizarlo por completo el sistema.

  2. En síntesis, el uso del vocablo persiste también como adjetivo (“lo caviar”) y como sustantivo (grupo de ideología socialista-mercantilista o Caviarada). Me refiero aquí a grupos de izquierda limeña o provinciana aspiracional con marcados aires intelectualoides. Muy cómodamente sumergidos en esta nueva etiqueta. Y es que dado el recurrente fracaso económico y la corrupción burocrática asociados a regímenes como los de Velasco, la Izquierda Unida, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra o Boluarte, nadie, con aspiraciones a ganar o seudo ganar una elección, se atrevería a sostener por mucho tiempo, que si llegase al poder va a aplicar milimétricamente la receta socialista-mercantilista. Lo cierto que son arribistas, infiltrados de izquierdoistas que desestabilizan un gobierno par imponer ideas comunistas.

  3. Es bueno tener el deber de abocarse con este cambio en el gabinete a empezar a generar un ambiente positivo para la inversión privada, empezar a destrabar y regular la economía que con la presencia “caviar”, en los últimos 20 años, lo único que han hecho es enredar la economía y dificultar el desenvolvimiento de la actividad privada. Dina Boluarte sigue con un gobierno de izquierda intocable, lleno de comunistas y caviares.

  4. Cada quien define el vocablo “caviar” (en política) o caviarada, de manera especial. No son pocos los que cayendo impecablemente dentro de la definición –de estas líneas– creen que no lo son. Mientras que, no son pocos los otros que, por pura conveniencia, se agrupan con o se auto perciben como, parte de la caviarada local, sin serlo. O lo que resulta mucho peor, que lo hacen sin tener siquiera una idea coherente de lo que implicaría un punto de vista caviar.

  5. Pero el disfraz caviar es tremendamente exitoso. Deformados desde las escuelas, los medios de comunicación y las parroquias, ganan elecciones a las buenas o a las malas. En fin, a como dé a lugar. Se presentan como justicieros, ostentan nuevamente las mismas recetas de Velasco o la Izquierda Unida, envolviéndolos en los eslóganes de alguna política pública, la búsqueda de justicia social o en alguna banderola neo marxista. Nótese que la caviarada, que aspira a tomar el poder, siempre engorda electoralmente denunciando a la caviarada anterior. La que hoy está en el poder. Aunque nunca los castigue.

  6. Biem dicho, “con la presencia caviar, en los últimos 20 años, lo único que han hecho es enredar la economía y dificultar el desenvolvimiento de la actividad privada”. Por ello, recomendó al nuevo titular del MEF, José Arista, que lo primero que hay que hacer es “destrabar” la inversión privada.