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lunes, agosto 15, 2022
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Espectro ideológico/ El populismo en América Latina: ¿Cuántos presidentes impulsan esta forma de ver la política?

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Opinión

El populismo en América Latina: ¿Cuántos presidentes impulsan esta forma de ver la política?

En la región, al menos 7 presidentes recurren a la retórica populista, aunque en niveles distintos. Sus discursos, sometidos a análisis, coinciden en 5 elementos clave.

Pese a la distancia entre sus ideologías y formas de gobierno, Jair Bolsonaro (Brasil), Nayib Bukele (El Salvador), Pedro Castillo (Perú), Daniel Ortega (Nicaragua), Andrés Manuel López Obrador (México), Luis Arce (Bolivia), Nicolás Maduro (Venezuela) son ejemplos claros de mandatarios populistas. (Composición: El Comercio)
Pese a la distancia entre sus ideologías y formas de gobierno, Jair Bolsonaro (Brasil), Nayib Bukele (El Salvador), Pedro Castillo (Perú), Daniel Ortega (Nicaragua), Andrés Manuel López Obrador (México), Luis Arce (Bolivia), Nicolás Maduro (Venezuela) son ejemplos claros de mandatarios populistas. (Composición: El Comercio)
Ana Bazo Reisman
Ana Bazo Reisman. El Comercio

 

Más allá de la identificación dentro del espectro ideológico de izquierda o de derecha, los presidentes de América Latina vienen desde hace unos años diferenciándose –o asemejándose– según los elementos populistas de su retórica. En un análisis a los discursos de 13 mandatarios de la región, es posible concluir que 7 de ellos –incluido el representante peruano Pedro Castillo– aplican el populismo como eje narrativo de sus gestiones.

Desde la ciencia política, el populismo es una herramienta principalmente discursiva. El líder populista plantea que la sociedad está dividida entre élites que conspiran contra el bien popular, y un pueblo homogéneo, cuya voluntad es también leída como una sola. Así, pese a la distancia entre sus ideologías y formas de gobierno, Daniel Ortega (Nicaragua), Nicolás Maduro (Venezuela), Andrés Manuel López Obrador (México), Jair Bolsonaro (Brasil), Luis Arce (Bolivia), Pedro Castillo (Perú) y Nayib Bukele (El Salvador) son ejemplos claros de este perfil.

Para tener mejor precisión sobre el grado de populismo de estos gobernantes y otros de sus pares en la región, la Unidad de Periodismo de Datos de El Comercio aplicó la metodología propuesta por el académico estadounidense Kirk A. Hawkins, profesor de la Brigham Young University, de Utah. En su libro “Venezuela’s Chavismo and Populism in Comparative Perspective” (Cambridge University Press, 2010), Hawkins identifica cinco componentes –entre básicos y conexos– de esta corriente retórica, tomando como punto de partida la figura del fallecido Hugo Chávez.

De acuerdo con Hawkins, el discurso populista parte de: (1) una visión reduccionista o maniquea de la realidad, donde la sociedad vive confrontada entre ‘buenos y malos’; (2) la identificación de que los ‘buenos’ son el pueblo, y que este a su vez es una masa homogénea, cuya voluntad es única y ha sido mal representada en la historia; (3) la identificación de que los ‘malos’ y enemigos del pueblo son las élites, los grupos de poder u otras organizaciones o instituciones específicas; (4) la promoción de que el régimen o modelo debe ser cambiado o inverso; y (5) la tendencia a minimizar ciertas libertades elementales en pos del bien popular y de los objetivos para el cambio prometido.

EC Data escuchó la totalidad de 52 discursos correspondientes a 13 presidentes latinoamericanos. De los cuatro mensajes por cada uno, identificamos cuántos de los 5 elementos se repetían. Así, bajo el modelo de Hawkins, asignamos un puntaje en la escala del 0 al 2, siendo el 2 el nivel de mayor populismo. En este ejercicio, el presidente Castillo, por ejemplo, se ubicó en la línea del populismo con un resultado de 1.6, mientras que su par chileno Gabriel Boric, alcanzó apenas un 0.5, posicionándose como pluralista.

Populismo vs. Pluralismo

Como lo explicamos anteriormente, en la fórmula del discurso populista prevalecen “grupos enemigos que conspiran contra el pueblo”. En ese sentido, el líder populista tiende siempre a señalar o atacar a “élites” que pueden ser políticas, empresariales, mediáticas, ideológicas, entre otras, para así afianzar su imagen como “verdadero” defensor de los intereses de un sector, que puede ser marginado o masivo. Pero el populismo tiene defectos y riesgos. Uno de ellos es su evidente contraposición al pluralismo [o a la diversidad de opiniones, tendencias políticas y grupos económicos], lo que, en ocasiones, hace potencial un viraje hacia la autocracia.

“Que en Nicaragua gobierne el pueblo nicaragüense y no los gobiernos europeos. Esos que están presos ahí [en referencia a los candidatos opositores detenidos bajo su mando] son los hijos de perra de los imperialistas yankis. Se los deberían llevar para allá, para los Estados Unidos, porque esos no son nicaragüenses. ¡Dejaron de ser nicaragüenses hace rato! ¡No tienen patria!”, exclamó el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en una actividad oficial en noviembre del 2021. Su cuarta reelección –considerada fraudulenta– se consumó ese mes.
“Que en Nicaragua gobierne el pueblo nicaragüense y no los gobiernos europeos. Esos que están presos ahí [en referencia a los candidatos opositores detenidos bajo su mando] son los hijos de perra de los imperialistas yankis. Se los deberían llevar para allá, para los Estados Unidos, porque esos no son nicaragüenses. ¡Dejaron de ser nicaragüenses hace rato! ¡No tienen patria!”, exclamó el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en una actividad oficial en noviembre del 2021. Su cuarta reelección –considerada fraudulenta– se consumó ese mes. / AFP / INTI OCON

“El populismo tiene inherentes tendencias a la concentración del poder. Esto, porque deslegitima a los adversarios como “élites corruptas”, pero a su vez habla de una “voluntad popular” como si la sociedad fuese un ente homogéneo con una sola voz, lo que en la práctica no existe. Por lo tanto, el populismo tiende a reducir el pluralismo. Si esas tendencias se expresan finalmente en una concentración del poder en los hechos, ahí entran otros factores: la debilidad del establishment, la debilidad de los opositores al populista en el poder, la cantidad de recursos materiales o simbólicos (dinero, popularidad, prestigio) con que cuenta el populista. Hay que mirar los recursos con que cuenta el populista para concentrar del poder y eso hay que cruzarlo con la debilidad de los adversarios cuyo poder el populista busca reducir”, explicó a El Comercio el politólogo Rodrigo Barrenechea.

Para el también politólogo Daniel Encinas, el populismo es una carta ambivalente, que “por un lado puede incorporar a la vida política a sectores marginalizados, pero por otro lado tiende a atacar a las instituciones liberales de la democracia”.

“La manera en la que entendemos la democracia normalmente tiene dos componentes: el pluralismo participativo y la limitación al abuso de poder. Los populistas suelen querer remover “todos los estorbos”. Entonces, puede haber una tendencia de que vean a cualquier tipo de oposición como parte de la ‘élite abusiva’. Y eso no solo va a incluir a políticos de la oposición, sino también a instituciones del Estado, organizaciones de la sociedad civil, la prensa, grupos empresariales. En realidad, el populismo es una ruta en América Latina para la acumulación de poder”, señaló Encinas.

Populistas impopulares

De acuerdo con las últimas encuestas de opinión de cada país analizado para este informe, el nivel de populismo no aparenta necesariamente una relación con el de popularidad.

Rodrigo Barrenechea remarcó que el populismo suele abrirse paso electoralmente cuando hay desencuentro entre la oferta política del momento y lo que la ciudadanía, según el contexto, demanda. Sin embargo, aclaró que la sola retórica puede perder su atractivo y no garantizar alta aprobación ya en el poder.

“En general, se tiende a pensar en el populismo como algo que genera popularidad, pero la historia está llena de populistas fracasados. Hay muchos populistas que cayeron del poder, como por ejemplo [Fernando] Collor de Mello en Brasil, y Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez en Ecuador. Cayeron porque, precisamente, ser un líder populista es difícil: hacer apelaciones genéricas y no tener un perfil definido hace que el apoyo dependa de su desempeño en resolver problemas concretos”, dijo Barrenechea.

El especialista Daniel Encinas coincide con esta mirada. Según comentó, los populistas pueden mantenerse populares cuando el entorno los ayuda o cuando tienen una fuerza movilizadora particular.

“Yo creo que es difícil responder por qué algunos líderes populistas triunfan más que otros. El éxito depende de varios factores: una coyuntura específica o de crisis, talento político o si es un personaje con el que el pueblo se identifica. En muchas ocasiones, los populistas pueden avanzar a aglutinar poder, pero pueden también fallar en el camino si es que el mandato que tienen es débil, si es que la población que los soporta es más endeble, si es que la oposición es más fuerte. Es una apuesta de alto riesgo ser populista porque se puede salir del poder en lugar de acumularlo”, comentó Daniel Encinas.

Izquierdas y derechas

Los líderes populistas pueden ubicar enemigos de diversos orígenes y agudizar desde lo retórico confrontaciones entre sus gobiernos y determinado grupo. Por ejemplo, presidentes derechistas como el brasileño Jair Bolsonaro, apuntando a la política de izquierda como negativa para el bien común, o Nayib Bukele, arremetiendo contra la institucionalidad del Poder Judicial salvadoreño por su supuesta responsabilidad en los índices delictivos del país.

“Todo el pueblo salvadoreño sabe que nuestro sistema judicial ha sido, en gran parte, cómplice del crimen organizado, de los terroristas y de los pandilleros. Y, si no, miren ese ejemplo: siete veces capturado; siete veces liberado [en referencia a un reciente detenido] por los jueces corruptos que estamos limpiando ahora y que sus amigos de la ‘comunidad internacional’ –y lo digo entre comillas porque no son la mayoría de la comunidad internacional– y sus amigos de las oenegés, que se autodenominan ‘de derechos humanos’ –y lo digo también entre comillas porque no velan por los derechos humanos, están en contra de los derechos humanos de la gente honrada (…)”, señaló Nayib Bukele en abril del 2022. Bukele ha sido cuestionado por transgredir la separación de poderes en su país.
“Todo el pueblo salvadoreño sabe que nuestro sistema judicial ha sido, en gran parte, cómplice del crimen organizado, de los terroristas y de los pandilleros. Y, si no, miren ese ejemplo: siete veces capturado; siete veces liberado [en referencia a un reciente detenido] por los jueces corruptos que estamos limpiando ahora y que sus amigos de la ‘comunidad internacional’ –y lo digo entre comillas porque no son la mayoría de la comunidad internacional– y sus amigos de las oenegés, que se autodenominan ‘de derechos humanos’ –y lo digo también entre comillas porque no velan por los derechos humanos, están en contra de los derechos humanos de la gente honrada (…)”, señaló Nayib Bukele en abril del 2022. Bukele ha sido cuestionado por transgredir la separación de poderes en su país. / OFICINA DE PRENSA DE LA PRESIDENCIA DE EL SALVADOR / AFP

En el espectro de la izquierda, gobernantes abiertamente dictatoriales, como Daniel Ortega (Nicaragua) y Nicolás Maduro (Venezuela) levantan banderas reivindicativas sobre un pueblo presuntamente amenazado por el intervencionismo internacional y, más precisamente, por el ‘imperio’ estadounidense.

En el caso peruano, Pedro Castillo, quien suele identificar opositores en casi todos los grupos de poder –económicos, empresariales, político-derechistas– o en la prensa, ha referido en varias ocasiones no pertenecer a ninguna ideología: “ni de izquierda ni de derecha”, sino “ser del pueblo”.

“Jamás voy a ignorar las demandas del pueblo peruano. Jamás voy a ver de qué manera se tiene que encaminar a espaldas [del pueblo], como siempre se ha venido haciendo. (…) Ustedes saben que en los actos de corrupción hay dos actores: el corruptor y el corrompido. Alcaldes detrás de las rejas; gobernadores detrás de las rejas; ministros y presidentes, igual. ¿Y ustedes han escuchado que está detrás de las rejas algún empresario? (…) Eso no se ve ahora. Pero sí quieren callar muchas cosas poniéndonos el cliché de corruptos”, dijo Castillo hacia dirigentes sociales el último jueves, en un acto oficial en Chiclayo. (Foto: Presidencia)
“Jamás voy a ignorar las demandas del pueblo peruano. Jamás voy a ver de qué manera se tiene que encaminar a espaldas [del pueblo], como siempre se ha venido haciendo. (…) Ustedes saben que en los actos de corrupción hay dos actores: el corruptor y el corrompido. Alcaldes detrás de las rejas; gobernadores detrás de las rejas; ministros y presidentes, igual. ¿Y ustedes han escuchado que está detrás de las rejas algún empresario? (…) Eso no se ve ahora. Pero sí quieren callar muchas cosas poniéndonos el cliché de corruptos”, dijo Castillo hacia dirigentes sociales el último jueves, en un acto oficial en Chiclayo. (Foto: Presidencia) / VIDAL TARQUI PALOMINO

Consultado sobre ‘populismos puros’ o sin contenido programático de izquierda o de derecha, Barrenechea consideró que son “muy difíciles de sostenerse en el tiempo” y que, por lo general, sus líderes terminan necesitando definirse.

“En general, el populismo, cuando tiene forma pura, tiende a ser inestable electoralmente y, por lo tanto, tiene que eventualmente tratar de desarrollar un perfil más definido. A veces, eso lleva a que el populismo polarice, precisamente, para poder hacerse de una base social leal. De lo contrario, este populismo puro tiende a ser inestable y muy dependiente de la capacidad del populista para resolver las crisis que precisamente los llevaron al poder, y así poder mostrarse como un salvador”, señaló.

Para Encinas, el negarse a un “encasillamiento” ideológico puede asegurar algo de capital político. “Uno podría decir que el populismo en sí mismo es una suerte de ideología porque hace esta división antagónica entre héroes y villanos [pueblo y élites], pero hay otras ideologías que hacen también divisiones en la sociedad y que encuentran campos antagónicos, solo que con una base filosófica o teórica más desarrollada. Entonces, sin ser tan densos ideológica o filosóficamente, ¿puede el populismo valerse en sí mismo? Yo diría que sí, pues la tendencia –como la de Pedro Castillo– también puede estar en decir que no se es parte del juego tradicional de la política”.

Balance. Ofrecimientos que no se concreten podrían desencadenar nuevos conflictos sociales. Sesiones en regiones evidencian actitud de confrontación del Gobierno contra el Congreso, el empresariado y otros actores.

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Cusco es el único departamento donde se han realizado dos sesiones descentralizadas en lo que va del gobierno. (Foto: Presidencia)
Cusco es el único departamento donde se han realizado dos sesiones descentralizadas en lo que va del gobierno. (Foto: Presidencia)
Martín Calderón
Martín Calderón. El Comercio

El Ejecutivo hizo 238 promesas en 15 sesiones descentralizadas del Consejo de Ministros, celebradas entre octubre pasado y el último 14 de junio, según un informe del grupo de análisis político 50+1.

Del total, 44 fueron ofrecimientos del presidente Pedro Castillo, y la mayoría están pendientes de concretarse.

Entre las promesas del jefe del Estado están gestionar la construcción de un aeropuerto en Huancavelica y un hospital en Ayacucho, construir 4.000 “casas calientes” para el frío en Puno, cumplir con la deuda al magisterio, implementar el ingreso libre a las universidades y concretar la segunda reforma agraria.

El analista político Paulo Vilca, director del observatorio regional de 50+1, señaló que para el cumplimiento de estos ofrecimientos se requieren aspectos con los que no cuenta el Ejecutivo: grandes recursos, una burocracia eficiente y creativa y tiempo para llevarlos a cabo.

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“Es muy probable que buena parte de estas promesas no se concreten. […] Esto puede generar un escenario de debilidad del Gobierno cuando la población exija el cumplimiento y aparezcan los conflictos sociales”, opinó.

Los 238 compromisos del Ejecutivo se enfocan principalmente en temas de infraestructura, fertilizantes, agricultura, hidrocarburos y cuidado del medio ambiente.

Entre las promesas de Castillo, siete implican iniciativas legislativas. De estas, solo se han concretado dos hasta la fecha: la presentación de un proyecto de ley de referéndum para una nueva Constitución, que luego fue archivado por la Comisión de Constitución del Congreso, y la observación de la autógrafa de la Ley Universitaria.

Otras promesas implican proyectos de ley para que los presos trabajen y asuman los gastos que ocasionan al Estado, para que se reduzca el sueldo de los ministros, congresistas y el presidente, y se elimine la inmunidad de todos los funcionarios.

Por otro lado, el informe evidencia que el Ejecutivo ha priorizado celebrar sesiones descentralizadas en regiones del centro del país y en la selva, más que en zonas costeras.

 

Vilca añadió que el Gobierno ha descubierto la utilidad de los consejos descentralizados en dos aspectos: para recoger demandas ciudadanas y como soporte político para enfrentar los intentos de vacancia presidencial u otras acciones de la oposición que consideran desestabilizadoras.

En el camino, las sesiones han ido evolucionando: las primeras fueron generales y retóricas, pero las últimas tienen desarrollada una metodología, que implica organizar reuniones entre los equipos técnicos de cada ministerio y alcaldes de la zona para recoger las demandas.

Sin embargo, en opinión de Vilca, hasta el momento los consejos descentralizados no han contribuido a una gobernanza adecuada ni han servido para mejorar la calidad de las decisiones en el Gobierno.

Para el analista político, el resultado de las sesiones descentralizadas en lo que va del gobierno del presidente Castillo “bien podría resumirse en promesas y confrontación”.

Confrontación

El análisis también confirma la actitud de confrontación del Ejecutivo contra el Congreso, la fiscalía, los medios de comunicación y el sector empresarial.

El primer ministro Aníbal Torres es quien declara con mayor frecuencia contra los sectores mencionados. El estudio muestra que lo hizo en 33 oportunidades en 15 consejos descentralizados. Le siguen Castillo (18) y los ministros de Cultura, Alejandro Salas (8), y del Ambiente, Modesto Montoya (7).

Por ejemplo, en la sesión descentralizada de Cusco del pasado 22 de abril, Torres culpó al Congreso de obstaculizar de manera permanente al Ejecutivo. Y solo seis días después, en un consejo en Ucayali, señaló que hay monopolios y oligopolios que manipulan y establecen los precios de diversos alimentos de la canasta básica familiar.

En tanto, el ministro de Educación, Rosendo Serna, acusó a los medios de comunicación de difundir malintencionadamente una protesta en los exteriores de un local en Loreto donde se llevaba a cabo un consejo descentralizado, el pasado 30 de mayo.

Agenda

El Ejecutivo efectuó el martes pasado una nueva sesión descentralizada, esta vez en Arequipa. Allí, el primer ministro Torres aseguró que sacarán adelante el proyecto Majes Siguas II.

“Haremos todos los esfuerzos para que este proyecto beneficie, principalmente, a los agricultores arequipeños”, añadió.

A inicios de junio, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) informó a El Comercio que para los consejos descentralizados (CMD) se gastaron más de S/400 mil.

Humor académico:

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18 Comentarios

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  1. Se conoce claramente que aquellos gobiernos populistas surgen cuando se producen crisis en el sistema de partidos, rabia y esperanzas frustradas del estado del bienestar, y que generalmente conduce al electorado a un voto de censura, y esto muchas veces seducido por un discurso innovador que promete resolver sus insatisfacciones. La crisis económica global que se atraviesa es consecuencia de la pandemia, pero aclarando que Latinoamérica ha sido una de las regiones más afectadas, por lo que forma parte de la tendencia del populismo en los recientes procesos electorales. Es lamentable, pero se entiende a la población que empobreció y la paciencia con los políticos y partidos tradicionales se agotó. Y estas crisis económicas, sociales y políticas en el continente están impulsando el ascenso de los candidatos populistas en la región.

  2. Disculpen el términos amigos lectores, Pero Pedro Castillo dice y promete estupideces. Si no hay crecimiento económico, como va a poder cumplir esas promesas, les asegura que ni llegará a cinco promesas. En un mitómano y un anormal, se le debería hacer un examen psiquiátrico. Gobierno hizo más de 230 promesas en los gabinetes descentralizados
    Balance. Ofrecimientos que no se concreten podrían desencadenar nuevos conflictos sociales. Sesiones en regiones evidencian actitud de confrontación del Gobierno contra el Congreso, el empresariado y otros actores.

  3. Me gusto el remate final del artículo y el análisis de Gonzales Izquierdo. Para Encinas, el negarse a un “encasillamiento” ideológico puede asegurar algo de capital político. “Uno podría decir que el populismo en sí mismo es una suerte de ideología porque hace esta división antagónica entre héroes y villanos [pueblo y élites], pero hay otras ideologías que hacen también divisiones en la sociedad y que encuentran campos antagónicos, solo que con una base filosófica o teórica más desarrollada. Entonces, sin ser tan densos ideológica o filosóficamente, ¿puede el populismo valerse en sí mismo? Yo diría que sí, pues la tendencia –como la de Pedro Castillo– también puede estar en decir que no se es parte del juego tradicional de la política”.

  4. La clásica de los comunista y caviares es denigrar y desprestigiar todo lo que sea democrático. Buen aportes del politólogo Daniel Encinas, el populismo es una carta ambivalente, que “por un lado puede incorporar a la vida política a sectores marginalizados, pero por otro lado tiende a atacar a las instituciones liberales de la democracia”.

  5. EC Data escuchó la totalidad de 52 discursos correspondientes a 13 presidentes latinoamericanos. De los cuatro mensajes por cada uno, identificamos cuántos de los 5 elementos se repetían. Así, bajo el modelo de Hawkins, asignamos un puntaje en la escala del 0 al 2, siendo el 2 el nivel de mayor populismo. En este ejercicio, el presidente Castillo, por ejemplo, se ubicó en la línea del populismo con un resultado de 1.6, mientras que su par chileno Gabriel Boric, alcanzó apenas un 0.5, posicionándose como pluralista.
    Desde Colombia sigo los problemas que afectan a mi patria.

  6. Excelente aporte a la concia política, según Hawkins, el discurso populista parte de: (1) una visión reduccionista o maniquea de la realidad, donde la sociedad vive confrontada entre ‘buenos y malos’; (2) la identificación de que los ‘buenos’ son el pueblo, y que este a su vez es una masa homogénea, cuya voluntad es única y ha sido mal representada en la historia; (3) la identificación de que los ‘malos’ y enemigos del pueblo son las élites, los grupos de poder u otras organizaciones o instituciones específicas; (4) la promoción de que el régimen o modelo debe ser cambiado o inverso; y (5) la tendencia a minimizar ciertas libertades elementales en pos del bien popular y de los objetivos para el cambio prometido.

  7. Totalmente de acuerdo. Más allá de la identificación dentro del espectro ideológico de izquierda o de derecha, los presidentes de América Latina vienen desde hace unos años diferenciándose –o asemejándose– según los elementos populistas de su retórica. En un análisis a los discursos de 13 mandatarios de la región, es posible concluir que 7 de ellos –incluido el representante peruano Pedro Castillo– aplican el populismo como eje narrativo de sus gestiones.
    Mi opinión es que el más cínico de todos es castillo por su ignorancia y enfermiza personalidad.

  8. Interesante los cinco puntos clave del populismo latinoamericano. Sólo faltó añadir el peligroso del futuro de Colombia en manos de guerrilleros extremistas de izquierda.