15.7 C
Lima, Perú
lunes, septiembre 27, 2021
La Operación Marco Polo: El viaje secreto de Kissinger y la decisión...

La Operación Marco Polo: El viaje secreto de Kissinger y la decisión de Nixon a China que cambió la geopolítica mundial

1246
16

Estrategias Políticas y Negocios Internacionales

La Operación Marco Polo: El viaje secreto de Kissinger y la decisión de Nixon a China que cambió la geopolítica mundial

Conversación entre Mao Zedong y Richard Nixon « Tiempos Rojos

“Henry Kissinger se las ingenió para sobrevivir a las muchas sangrías ocurridas en la Casa Blanca ocurridas durante la administración de Nixon, no porque haya sido el mejor diplomático que éste pudo encontrar -había otros negociadores excelentes- no porque ambos se llevara bien- eso no era así. Tampoco porque compartieran convicciones o ideas políticas. Kissinger sobrevivió porque se afianzó en tantas áreas de la estructura política que eliminarlo habría llevado al caos”.

Por: Luis Alberto Pintado Córdova en colaboración con Alfonso Barba Caballero ABC

Un poco de historia

La mejora de las relaciones con la Unión Soviética y la República Popular China son algunos de los más conocidos éxitos diplomáticos alcanzados por Estados Unidos durante la presidencia de Nixon. Después de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses vieron cómo las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética se deterioraban, la crisis de los misiles en Cuba que puso al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial y otros conflictos donde se ponían en juego los intereses del mundo bipolar: el gobierno soviético consolidaba estados títeres comunistas en el Europa Oriental y China se decantaba por el comunismo desde 1949, empezado la Guerra Fría. 

Mao Zedong y Richard Nixon, en casa del líder chino en 1972.
La foto más buscada es con el enemigo. Mao Zedong y Richard Nixon, en casa del líder chino en 1972. “Voy a embarcarme en lo que espero profundamente que sea un viaje de paz”, dijo  Nixon, solemnemente a los norteamericanos. No se equivoco tendió puentes de paz entre Estados Unidos y la China. 

 

La Guerra Fría ocasiono un hostilidad estadounidense hacia la URSS causaba que desde la década de 1950 muchos estadounidenses tenían la preocupación que militantes comunistas aumentaran su influencia dentro de EE. UU., lo cual había dado lugar a la “cacería de brujas” del senador estadounidense Joseph McCarthy contra supuestos “espías comunistas” infiltrados en medios académicos, artísticos, sindicatos, o en la diplomacia. De hecho una de las principales razones por las que Richard Nixon era el candidato a la vicepresidencia de Eisenhower en las elecciones estadounidenses de 1960 fue su fuerte postura anticomunista. A pesar de esto, en 1972 Nixon se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos en visitar China.​

La Ruptura chino-soviética de 1960-1962 había modificado la situación al respecto pues la República Popular China no sólo rechazaba la tutela ideológica soviética sino que insistía en presentarse como “verdadero Estado marxista y negaba tal calidad a la URSS, deviniendo en una lucha ideológica de ambas potencias que se extendió a movimientos comunistas de todo el planeta, ahora divididos en tendencias “pro-soviéticas” o “pro-chinas” del marxismo leninismo. Ante esta división, el gobierno de Richard Nixon planeó el acercamiento diplomático a uno de los rivales ideológicos: China Popular.

Nixon estuvo una semana en China, esa fue la única ocasión en la que se reunió con Mao. Acerca de la reunión, las primeras palabras de Mao a Nixon fueron: “Nuestro viejo amigo, el generalísimo Chiang Kai-shek, no aprueba esto”.

Nixon, por el contrario, sí pudo sostener muchas reuniones con el Primer Ministro chino Zhou Enlai durante el viaje, que incluyeron visitas a la Gran Muralla ChinaHangzhou y Shanghái. Al término de su viaje, los gobiernos de Estados Unidos y la República Popular China expidieron el Comunicado de Shanghái, un comunicado de sus puntos de vista de la política exterior y un documento que sentaría las bases de las relaciones bilaterales chino-estadounidenses por muchos años. Kissinger declaró también que Estados Unidos retiraría sus fuerzas militares de la isla de Taiwán,​ pero sin renunciar a su alianza militar con el régimen de la República de China. En el comunicado, ambas naciones prometen trabajar para una “normalización completa” de sus relaciones diplomáticas, lo cual se logró en 1977. 

Photos précieuses de Mao Zedong (11)
El viaje secreto de Henry Kissinger a China que hace medio siglo sentó las bases para cambiar la geopolítica mundial

El viaje secreto de Henry Kissinger a China que hace medio siglo sentó las bases para cambiar la geopolítica mundial

En julio de 1971 el entonces asesor de seguridad de la Casa Blanca visitó Pekín de incógnito, lo que abrió el camino hacia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y China. 

Kissinger y Zhou Enlai negociaron los términos de la visita de Nixon a China. (GETTY IMAGES)
Kissinger y Zhou Enlai negociaron los términos de la visita de Nixon a China. (GETTY IMAGES)
BBC News Mundo

BBC News Mundo. Servicio de noticias

Fue un engaño cuidadosamente planificado.

Durante una cena de Estado en Pakistán en julio de 1971, el asesor de seguridad de la Casa Blanca, Henry Kissinger, dice sentirse enfermo de forma repentina.

Atribuye su malestar al cansancio y a los cambios recientes en su alimentación, pues lleva varios días de gira por países de Asia.

Su anfitrión, el presidente Yahya Khan, propone hospedarlo en Nathia Gali, una residencia vacacional que el gobierno tiene en las montañas, a unos 2.400 metros de altura y a varias horas de camino de Islamabad, asegurando que el clima fresco permitirá al visitante descansar y lograr una pronta recuperación.

Dos días más tarde, el alto funcionario estadounidense “regresa recuperado” y listo para culminar su gira con una última parada en París.

Esa era la historia oficial, pero no lo que realmente pasó. Kissinger no estuvo en Nathia Gali.

El presidente de Pakistán, Yahya Khan, ayudó al gobierno de Nixon a entablar comunicación con China. (GETTY IMAGES)
El presidente de Pakistán, Yahya Khan, ayudó al gobierno de Nixon a entablar comunicación con China. (GETTY IMAGES)

 

A bordo de la limusina que subió hacia la residencia de montaña iba, en realidad, un agente del servicio secreto ocupando el asiento del asesor de la Casa Blanca.

Mientras tanto, el presidente Khan —su aliado y cómplice— enviaba a Kissinger en un auto con su chofer privado al aeropuerto Chakala, ubicado las afueras de Islamabad, donde a las cuatro de la mañana abordó un avión civil paquistaní que le llevaría hasta China.

Ese fue el comienzo de la “operación Marco Polo” que hace medio siglo permitió entablar con el primer ministro Zhou Enlai las conversaciones secretas que harían posible el histórico viaje del presidente Richard Nixon a China.

Con ello se abrieron las puertas al posterior establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países que durante el último medio siglo ha redibujado la geopolítica mundial.

Una operación muy bien encubierta

La visita de Kissinger a China fue una operación que permaneció cuidadosamente encubierta no solamente a los ojos del mundo, sino también de muchos miembros del propio gobierno de Nixon.

“Incluso para las personas que estaban familiarizadas con los niveles más altos de la diplomacia, esto fue bastante sorprendente”, le dice James Carter, historiador especializado en la China moderna de la Saint’s Joseph University en Filadelfia, a BBC Mundo.

En el propio Departamento de Estado (Ministerio de Exteriores) estadounidense no sabían que esto estaba sucediendo, porque este era un secreto muy bien guardado dentro del gobierno. Algo que Nixon quería lograr y que Kissinger apoyaba”, agrega.

El viaje fue el producto de un diálogo indirecto que Washington y Pekín desarrollaron durante varios meses con mediación del presidente de Pakistán, Yahya Khan.

En un mensaje secreto del 21 de abril de 1971, posteriormente desclasificado, el primer ministro chino Zhou Enlai señala que para restaurar las relaciones entre ambos países —rotas desde el establecimiento de China como una nación comunista en 1949— hace falta una reunión de alto nivel.

Y por ello, que Pekín está dispuesto a “recibir públicamente en Pekín a un enviado especial del presidente del de EE.UU. (por ejemplo, el señor Kissinger)”.

La visita secreta de Kissinger a China fue revelada poco después de su regreso, aunque muchos detalles permanecieron ocultos por décadas. (GETTY IMAGES)
La visita secreta de Kissinger a China fue revelada poco después de su regreso, aunque muchos detalles permanecieron ocultos por décadas. (GETTY IMAGES)

 

Sin embargo, Nixon no quería que se conociera públicamente su intento de acercarse a la China comunista hasta tanto no tuviera una invitación en firme para reunirse con el líder revolucionario Mao Zedong.

“Eso habría despertado una gran oposición en el Congreso y en la población, en el contexto de la guerra de Vietnam”, cuenta Carter.

“Habría generado una reacción tan grande que habría sido difícil lograr que la reunión [de Kissinger] ocurriera, por lo que hicieron todo lo posible para mantenerla en secreto hasta que el gobierno de Nixon pudiera presentarla al Congreso y al público como un hecho consumado”.

Así fue como el 15 de julio de 1971, en una alocución televisada, Nixon anunció que había sido invitado a visitar China y que él ya había aceptado, reduciendo por la vía de los hechos el margen de maniobra de quienes se oponían a esta idea.

Para conseguirlo fue necesario preparar la visita de Kissinger a Pekín con el mayor sigilo, al punto de que pese a que se trataba de documentos ultrasecretos en los mensajes se usó un lenguaje críptico y en lugar de mencionar a Kissinger por su nombre o cargo se referían a él como el “viajero principal”.

“Mi viaje adicional ya está confirmado del 9 al 11 de julio”, escribe Kissinger en un memorando que envío el 22 de junio al entonces embajador de EE.UU. en Pakistán, Joseph Farland.

Él fue uno de los que ayudó a materializar el engaño que le permitió viajar en secreto a Pekín.

En su libro White House Years, publicado en 1979, Kissinger destaca como un hecho afortunado que Farland fuera un hombre que estaba “fuera del establishment habitual del Servicio Exterior”, lo que permitió que cooperara con discreción sin implicar a sus jefes en el Departamento de Estado”.

Farland fue quien sugirió que Kissinger su pusiera un sombrero y unas gafas de sol al momento de embarcarse hacia Pekín, según puede leerse en un memorando desclasificado que establecía las distintas acciones necesarias para mantener el viaje en secreto.

Allí, entre otras medidas, se señala la importancia de evitar a toda costa que el médico de la embajada estadounidense se trasladara a Nathia Gali para verificar la salud de Kissinger.

Para ello se sugería que un miembro de la delegación llamara a la embajada para informar de que “el viajero principal estaba relajado, sintiéndose mejor, que deseaba que no le molestaran y que llamaría al doctor si hace falta”.

También se establecía que una vez que regresara al aeropuerto de Chakala, el auto que trasladaría a Kissinger de vuelta a Islamabad debía seguir una ruta que simulara que procedía de la residencia en la montaña.

La complejidad de toda la operación obligaba a los asistentes de Kissinger a contar con tres itinerarios distintos que, según explica Carter, compartían con los miembros de la delegación según el nivel de implicación que tuvieran en la trama.

Muchos historiadores, de hecho, consideran que el único objetivo real de la gira de Kissinger que también le llevó a Guam, Saigón, Bangkok, Nueva Delhi, Islamabad y, luego París, era ir a China, por lo que los demás destinos eran excusas para justificar su viaje sin llamar la atención.

“Creo que el consenso general es que eran una tapadera de su viaje a China”, afirma Carter, quien admite que ciertamente había muchas razones para que un funcionario como Kissinger viajara a estos destinos, pero que eso —en realidad— era lo que permitía que el engaño funcionara.

“Mucho de esto fue hecho como un montaje elaborado para que él pudiera hacer este viaje a China”, agrega.

Nixon se convirtió en el primer presidente en ejercicio de Estados Unidos en visitar China. (GETTY IMAGES)
Nixon se convirtió en el primer presidente en ejercicio de Estados Unidos en visitar China. (GETTY IMAGES)

El enemigo de mi enemigo

Nixon había hablado sobre la importancia de acercarse a China incluso antes de llegar a la Casa Blanca en enero de 1969.

“Desde una perspectiva de largo plazo, simplemente no podemos permitirnos dejar a China para siempre fuera de la familia de naciones, allí para alimentar sus fantasías, albergar sus odios y amenazar a sus vecinos”, escribió en un artículo en la revista Foreign Affairs publicado en octubre de 1967.

Desde el inicio de su presidencia, Washington y Pekín iniciaron una serie de esfuerzos callados para abrir la comunicación.

Dado que no tenían relaciones formales, usualmente se valían de países amigos de ambos como Francia, Polonia, Rumanía o Pakistán.

Para abril de 1971, cuando Zhou Enlai envió el mensaje anunciando su disposición a recibir a un enviado de alto nivel de Nixon, ya se habían producido más de un centenar de reuniones secretas entre ambas partes.

¿Qué les animaba a buscar un acercamiento? Que compartían un enemigo común: la Unión Soviética.

Aunque desde finales de la década de 1950 se había iniciado un distanciamiento entre China y la URSS, no fue sino hasta finales de la década de 1960 cuando Washington vio la oportunidad de abrir una brecha en el campo comunista aprovechando el enfrentamiento entre Pekín y Moscú.

China condenó de forma expresa la invasión soviética de Checoslovaquia en el verano de 1968 y, unos meses más tarde, Moscú y Pekín chocaron militarmente en un incidente fronterizo que causó decenas de muertes y que estuvo a punto de llevarles a la guerra.

Como consecuencia de estos episodios, China comenzó a cambiar su lectura estratégica del mundo, colocando a la URSS y no a Estados Unidos como su mayor amenaza.

China criticó con dureza la invasión soviética de Checoslovaquia. (GETTY IMAGES)
China criticó con dureza la invasión soviética de Checoslovaquia. (GETTY IMAGES)

 

Tanto China como Estados Unidos veían a la Unión Soviética como su principal antagonista y el objetivo de ambos era establecer relaciones mutuas que pudieran usar para hacer contrapeso a lo que percibían como la amenaza soviética”, afirma Carter.

Aunque había muchos temas en agenda, para despejar el camino hacia un encuentro entre Mao y Nixon había varios obstáculos que superar.

Uno de ellos tenía que ver con la forma como se presentaría ante el mundo la visita de Nixon a China. Ninguna parte quería aparecer como más interesada que la otra en este evento.

Queríamos hacer ver en esencia que los chinos querían que el presidente Nixon viniera a China. Los chinos querían fundamentalmente hacer ver que Nixon quería venir a China y que ellos eran lo suficientemente amables como para invitarlo”, contó décadas más tarde Winston Lord, uno de los funcionarios que acompañó a Kissinger en el viaje.

Luego de horas de debate, acordaron un texto de compromiso en el que se lograba una suerte de equilibrio y ninguna parte quedaba demasiado expuesta.

Otro gran obstáculo era el tema de Taiwán. Los estadounidenses sabían que ese iba a ser un asunto de gran importancia para los chinos.

Nixon advirtió a Kissinger que en ningún momento debía parecer como que Estados Unidos estaba traicionando a Taiwán y que debía ser lo más enigmático posible sobre la disposición de Washington de hacer concesiones en este tema, de acuerdo con un memorando desclasificado sobre una reunión realizada en la Casa Blanca el 1 de julio de 1971.

Según un informe que envío Kissinger a Nixon al terminar la gira, durante su reuniones Zhou Enlai habló de Taiwán como el principal tema en la relación de China con Estados Unidos.

Y señaló que para que hubiera un restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas, Washington debía aceptar que la isla era una parte inalienable de China y una provincia de China, anular el Tratado de Defensa Mutua suscrito con Taiwán y reconocer al Partido Comunista de China como el único gobierno de China.

Kissinger asegura en su texto que le dijo a Zhou que Estados Unidos no apoyaba la solución de “dos Chinas” ni de “una China-un Taiwán”, sino que aceptaría cualquier evolución política acordada por las partes y que esperaba que esa evolución fuera pacífica.

Sus diálogos abarcaron muchos más temas: la guerra de Vietnam, la amenaza de la Unión Soviética, la preocupación de China sobre un posible rearme de Japón, la situación de la ciudad de Berlín, entre otros.

En la introducción de ese mismo informe, fechado el 14 de julio de 1971, Kissinger deja claro lo que significó para él ese viaje a China.

Escribió: “Mi visita de dos días a Pekín resultó en las discusiones más profundas, arrolladoras y significativas que he tenido en el gobierno”.

Pero ese viaje secreto también resultó trascendental para el resto del mundo.

“Durante las décadas siguientes, Estados Unidos y China han sido fundamentales en casi todos los temas geopolíticos”, dice Carter.

“Han estado en el centro de casi cualquier discusión diplomática, militar, económica, cultural que se esté produciendo alrededor del mundo. Y todo empieza con ese viaje de Kissinger que hizo posible la visita de Nixon a China”, concluye.

Política exterior de la República Popular China: de Mao Zedong a a Xi Jinping – ALADAA
El punto de partida es la definición de dos conceptos clave. El primero, la política exterior como una parte de la política general formada por un conjunto de decisiones y acciones por las que el Estado genera, modifica o suspende sus relaciones con los actores de la sociedad internacional (Calduch, 1991). Richard Nixon, primer presidente de los EE.UU. en visitar China, em la Muralla China.

Conclusiones y Resultados:

Estados Unidos aceptó oficialmente el postulado de Una sola China que el gobierno de Pekín ya había formulado para fundamentar sus reivindicaciones de soberanía a ambos lados del estrecho de Taiwán. Nixon y el gobierno de Estados Unidos reafirmaron sus intereses en una solución pacífica al problema de Taiwán, que pudiera ser acordada también por los propios chinos. Esta declaración habilitaba al gobierno de EE.UU. y la RPC omitir de modo temporal “la cuestión crucial que obstruye la normalización de las relaciones”​ refiriéndose al estatus político de Taiwán y la apertura comercial entre ambos países.

Sin embargo, Estados Unidos siguió manteniendo relaciones diplomáticas con el gobierno de la República de China en Taiwán hasta 1979 cuando los EE. UU. dejaron de reconocer a la República de China y establecieron relaciones diplomáticas plenas con la RPC, aunque manteniendo una ambigüedad política al respecto en tanto fuertes vínculos militares y económicos entre EE.UU. y Taiwán subsisten hasta la actualidad. En la URSS la visita fue recibida con aprensión por la prensa soviética y se repitieron las acusaciones de “falta de realismo” que el régimen soviético achacaba a China desde la ruptura de 1960.

Después de la visita de Nixón, él habló acerca de lo que la visita de 1972 significaba para ambos países en el futuro:

“Ésta fue una semana que cambió el mundo, tal como hemos dicho en el comunicado, no es tan importante como lo que haremos en los próximos años para construir un puente sobre 16.000 millas y 22 años de hostilidades que nos han dividido en el pasado. Y lo que hemos dicho hoy es que debemos construir ese puente”.

Richard Nixon escribió muchos libros acerca de sus contribuciones internacionales y sus logros. Beyond Peace es el último de sus volúmenes, en el que habla de la necesidad de Estados Unidos de sacudir la competencia en un mundo transformado por el colapso del bloque comunista.

Nixon afirmaría: «Creo que la historia demostrará que si no se hubiera dado este primer paso hacia la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y la República Popular China, el equilibrio de poder con la Unión Soviética estaría en estos momentos fatalmente inclinado contra nosotros».

El desenvolvimiento posterior de los hechos parece haber dado la razón a la «diplomacia triangular y a lo pactado entre los dos archienemigos en su rendez-vous de 1972: Estados Unidos soltó la «papa caliente de Vietnam y neutralizó a la URSS; China se liberó de la amenaza de Moscú y logró aislar a Taiwán: la Unión Soviética lanzó su ambiciosa pero fugaz ofensiva que terminaría a escopetazos en las montañas de Afganistán y a punta de martillo en el Muro de Berlín. Hoy, Estados Unidos es la máxima potencia del planeta, y China se perfila como el gran prospecto del siglo XXI.

El viaje finalizó con un documento donde EE.UU y China dieron a conocer sus puntos de vista de la política exterior y que sería una base fundamental para las relaciones diplomáticas entre ambos, lo que se consumó simbólicamente en 1979, cuando 3.000 cajas con botellas de Coca-Cola fueron enviadas a China para su venta, como indica la BBC.

El encuentro fue un cambio rotundo para la división de fuerzas que imperaba en aquellos años. Aparte fue un impulso en las relaciones económicas entre ambas potencias, las mismas que ahora pasan un complicado momento

La evolución de la política exterior China. En los últimos 35 años China ha experimentado una profundísima transformación. El gigante asiático ha cambiado la economía planificada por el mercado y ha pasado de ser un país rural y aislado a convertirse en el principal exportador y el mayor mercado turístico del mundo. Este proceso ha sido de tal magnitud que Eugenio Bregolat, tres veces embajador de España en China, lo ha calificado como la “Segunda Revolución China” (Bregolat 2007).

La visita de Nixon a la China permitió a futuro ser un motor fundamental de estos cambios en su apertura de China al exterior, mediante un modelo de desarrollo basado en su inserción en cadenas globales de valor, lo que hizo a este país muy dependiente del contexto internacional. Sin embargo, gracias a su éxito y a las enormes dimensiones del gigante asiático, esta relación de dependencia se ha convertido en interdependencia. A nadie se le escapa que lo que sucede hoy día en China tiene un enorme impacto en los demás países. Basta con recordar que China es el mayor emisor de gases de efecto invernadero o cómo las fluctuaciones en la bolsa china han afectado en los últimos meses a los demás mercados de valores.

Se consolida como estratega internacional Henry Alfred Kissinger,​ registrado al nacer como Heinz Alfred Kissinger (FürthBaviera27 de mayo de 1923), un político estadounidense de origen judeoalemán que tuvo una gran influencia sobre la política internacional, no solo de Estados Unidos con respecto a los demás países, sino también sobre otras naciones. Ejerció como secretario de Estado durante los mandatos de Richard Nixon y Gerald Ford, desempeñando este papel preponderante en la política exterior de Estados Unidos entre 1969 y 1977, y fue consejero de Seguridad Nacional durante todo el mandato inicial del primero.

Kissinger se caracterizó por llevar las riendas de un proceder internacional fuerte pero al mismo tiempo negociador, siendo el artífice de la denominada «política de distensión» con la Unión Soviética y China, país con el cual logró, durante el mandato de Richard Nixon, consolidar relaciones pacíficas.

Kissinger ha pasado a actuar desde el sector privado, fundó la Kissinger Associates, y es accionista y cofundador de la Kissinger & McLarty Associates, así como miembro de las juntas directivas y asesor de las empresas The Hollinger Group y Gulfstream Aerospace. Además es rector de la Universidad de Georgetown y sirvió en Indonesia como Asesor General de Gobierno. Premio Nobel de la Paz (1973) por su contribución al alto al fuego que logró establecer en Vietnam.

El periodista Max Frankel del The New York Times recibió el Premio Pulitzer de reportaje internacional por su cobertura de este evento.

Esta visita inspiró a John Adams a escribir la ópera Nixon in China en 1987 que tuvo mucho éxito artístico.

Referencias: 

  1. Joan Hoff. Nixon reconsidered (New York, NY: BasicBooks, 1994): 182.
  2. Stephen E. Ambrose. Nixon, the triumph of a politician 1962-1972 (New York, NY:Simon and Schuster, 1989): 439.
  3. Kissinger Years of Upheaval p. 65
  4.  Richard M. Nixon, The Memoirs of Richard Nixon (New York: Warner Books, 1978), p. 1060
  5.  http://www.upi.com/Audio/Year_in_Review/Events-of-1972/1972-Election/12305688736666-2/#title “Nixon va a China”. Visto 2009-04-15. Archivo 2009-05-05.
  6. Nixon’s China’s Visit and “Sino-U.S. Joint Communiqué”
  7. BBC Mundo
  8. Mario Esteban Rodríguez 
    Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de MadridEspaña

    Nixon in China: The Week that Changed the World. Fuente: Richard Nixon Foundation

“John creía en una nación compasiva”, Henry Kissinger | Noticias | Telemundo

16 Comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. La decisión histórica de Richard Nixon en la década de 1970 de normalizar las relaciones de Estados Unidos con la China comunista podría ser el germen de la crisis actual, la más grave hasta el momento entre Washington y Pekín. Históricamente es un error decir que la política estadounidense de apertura hacia China se basó en la ingenua esperanza de que China se volvería liberal políticamente. Según Roy, el dúo Nixon-Kissinger, “totalmente pragmático”, quería fortalecer la posición estadounidense en la Guerra Fría contra la Unión Soviética abriendo una brecha entre los dos poderes comunistas, y “obtener ayuda de China para poner fin a la guerra de Vietnam”.

    • Gracias por el comentario, éxitos profesionales. Un artículo que todo negociador internacional debe leer. Felicitaciones.

  2. Definitivamente esta visita controversial que produjo uno de los mayores virajes diplomáticos y geopolíticos de la historia, del presidente norteamericano Nixon a la República Popular China fue un paso importante para formalmente normalizar las relaciones entre estos países cuyo ideales politicos eran opuestos porque se trataba nada menos que de la visita de un país derechista a un país socialista .Todo ello contribuyó unas repercusiones extraordinarias que se perciben aún hoy, muchos años después. Gracias a la normalización de las relaciones con Estados Unidos, China logró poner fin a décadas de aislamiento, mejorar su posición internacional y crear con todo ello un clima propicio para un proceso de crecimiento que la convierte hoy en un gigante económico y militar.

  3. Algo muy importante de esta estrategia política, fue que la visita de Nixon a la China permitió a futuro ser un motor fundamental de estos cambios en su apertura de China al exterior, mediante un modelo de desarrollo basado en su inserción en cadenas globales de valor, lo que hizo a este país muy dependiente del contexto internacional. Ambos países negociaron entre si y ambos ganaron.

  4. China también evoluciono en su política exterior. En los últimos 35 años China ha experimentado una profundísima transformación. El gigante asiático ha cambiado la economía planificada por el mercado y ha pasado de ser un país rural y aislado a convertirse en el principal exportador y el mayor mercado turístico del mundo. Este proceso ha sido de tal magnitud que Eugenio Bregolat, tres veces embajador de España en China, lo ha calificado como la “Segunda Revolución China” (Bregolat 2007).
    China comenzó a apertura se al mundo como un sistema capitalista y jugar al estilo norteamericano.

  5. Fue visionario Richard Nixon cuando afirmaría: «Creo que la historia demostrará que si no se hubiera dado este primer paso hacia la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y la República Popular China, el equilibrio de poder con la Unión Soviética estaría en estos momentos fatalmente inclinado contra nosotros». Hoy desapareció el mundo bipolar y si hay guerra fría es por una competencia de expansionismo por la hegemonía mundial, más no peligro de guerra entre ambas potencias.

  6. El denominador común del acercamientos de esta estrategia de ambos gigantes del mundo fue tanto China como Estados Unidos veían a la Unión Soviética como su principal antagonista y el objetivo de ambos era establecer relaciones mutuas que pudieran usar para hacer contrapeso a lo que percibían como la amenaza soviética, tal como afirmaba el ex presidente Carter.

  7. Excelente lectura de estrategias políticas y empresariales. La complejidad de toda la operación obligaba a los asistentes de Kissinger a contar con tres itinerarios distintos que, según explica Carter, compartían con los miembros de la delegación según el nivel de implicación que tuvieran en la trama.
    Muchos historiadores, de hecho, consideran que el único objetivo real de la gira de Kissinger que también le llevó a Guam, Saigón, Bangkok, Nueva Delhi, Islamabad y, luego París, era ir a China, por lo que los demás destinos eran excusas para justificar su viaje sin llamar la atención.
    El tiempo les dio la razón en tender puentes entre ambos países.

  8. Henry Kissinger. es el gran protagonista de toda esta historia, un gran estratega integral en todos los campos, se las ingenió para sobrevivir a las muchas sangrías ocurridas en la Casa Blanca ocurridas durante la administración de Nixon, no porque haya sido el mejor diplomático que éste pudo encontrar -había otros negociadores excelentes- no porque ambos se llevara bien- eso no era así. Tampoco porque compartieran convicciones o ideas políticas. Kissinger sobrevivió porque se afianzó en tantas áreas de la estructura política que eliminarlo habría llevado al caos.