G.K. Chesterton: “el príncipe de las paradojas”

Gilbert Keith ChestertonLondres29 de mayo de 1874Beaconsfield14 de junio de 1936), más conocido como G. K. Chesterton, fue un escritor y periodista británico católico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.

Elaborado por Luis Alberto Pintado Córdova

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Se han referido a él como el «príncipe de las paradojas».​ Su personaje más famoso es el Padre Brown, un sacerdote católico de apariencia ingenua, cuya agudeza psicológica lo vuelve un formidable detective, y que aparece en más de cincuenta historias reunidas en cinco volúmenes, publicados entre 1911 y 1935.

«Doblegado ante la autoridad y la tradición de mis mayores por una ciega credulidad habitual en mí y aceptando supersticiosamente una historia que no pude verificar en su momento mediante experimento ni juicio personal, estoy firmemente convencido de que nací el 29 de mayo de 1874, en Campden Hill, Kensington, y de que me bautizaron según el rito de la Iglesia anglicana en la pequeña iglesia de St. George…»
Autobiografía

A una edad no muy avanzada, Edward tuvo un problema cardiaco, por lo que debió abandonar el negocio familiar, pero continuaba percibiendo una renta de él. Fue entonces cuando se pudo dedicar tranquilamente a su jardín, a la literatura y al arte.

Sus padres, Edward como Marie Louis no eran devotos creyentes, y ambos aceptaron bautizar a Gilbert más que nada por una especie de presión social y tradición familiar, ya que ellos se podrían definir como «librepensadores» al estilo de la época victoriana. El bautismo tuvo lugar en una pequeña iglesia anglicana llamada St. George. Al respecto, Joseph Pearce señala: «La “mera autoridad” no era la de la Iglesia, sino la del convencionalismo».​

La mujer junto al hombre, Frances Chesterton
La mujer junto al hombre inseparable. La esposa de G.K. Chesteron era una pareja muy necesaria, tanto espiritual como profesionalmente

Edward y Marie Louise tuvieron tres hijos. El biógrafo Pearce señala que Gilbert tuvo una hermana mayor llamada Beatrice, quien lamentablemente murió muy joven, y que en la casa de los Chesterton estaba prohibido hablar del tema. Ada Jones señala en su biografía de los hermanos, titulada «Los Chesterton», que el padre, Edward, a quien lo llamaban «Mister Ed», tenía prohibido hablar del tema, las fotos de Beatrice fueron sacadas de la casa y las que quedaron estaban mirando a la pared.

Estudia dibujo y pintura en la «Slade School of Fine Art» (18931896), se volvió diestro como dibujante y más adelante llegó a contribuir con ilustraciones tanto para sus propias obras, como es el caso de Barbagrís en escena, cuanto para los libros de su amigo Hilaire Belloc.

Durante esta época se interesó por el ocultismo. En su Autobiografía señala que dentro del grupo de los que realizaban espiritismo, ocultismo o «juegos con el demonio», él era el único de los presentes que realmente creía en el demonio. Lo señalaría de la siguiente forma:

«Me imagino que ellos no son casos raros. De todos modos, el punto está aquí que bajé lo suficiente como para descubrir al diablo y, aún de algún débil modo, de reconocer al diablo.
Al menos nunca, aún en esta primera etapa vaga y escéptica, me complací muchísimo de los argumentos corrientes sobre la relatividad del mal o la irrealidad del pecado. Quizás, cuando eventualmente emergí como una especie de teórico, y fui descrito como un Optimista, fue debido a que yo era una de las pocas personas en aquel mundo de diabolismo que realmente creía en los diablos.»
Autobiografía
Luego de un periodo de autodescubrimiento, se retiró de la universidad sin alcanzar un título y comenzó a trabajar en diferentes periódicos. Trabajó como editor de literatura espiritista y teosofía, asistiendo a reuniones de ambos campos.
Nahuel Sotelo on Twitter: "… "

Del agnosticismo al anglicanismo

En su juventud se volvió agnóstico «militante». En 1901 contrajo matrimonio con Frances Blogganglicana practicante, quien ayudó en un principio a que G. K. se acercara al cristianismo.​ La inquietud de Chesterton se puede ver claramente en el siguiente artículo:

«No puedes evadir el tema de Dios, siendo que hables sobre cerdos, o sobre la teoría binominal estás, todavía, hablando sobre Él. Ahora, si el cristianismo es… un fragmento de metafísica sin sentido inventado por unas pocas personas, entonces, por supuesto, defenderlo será simplemente hablar de metafísica sin sentido una y otra vez. Pero si el cristianismo resultara ser verdadero – entonces, defenderlo podría significar hablar sobre cualquier cosa, o sobre todas las cosas. Hay cosas que pueden ser irrelevantes para la proposición sobre que el cristianismo es falso, pero ninguna cosa puede ser irrelevante para la proposición sobre que el cristianismo es verdadero»
Daily News

Luego, con el pasar de los años se acercó cada vez más al Cristianismo. Volvió a la religión de su infancia, al anglicanismo. A la idea del superhombre planteada por Nietzsche y seguida por Shaw y Wells respondió con un ensayo titulado ¿Por qué creo en el Cristianismo?:

Si un hombre se nos acerca (como muchos se nos acercarán muy pronto) a decir, “Yo soy una nueva especie de hombre. Yo soy el superhombre. He abandonado la piedad y la justicia”; nosotros debemos contestar: “Sin duda tú eres nuevo, pero no estás cerca de ser un hombre perfecto, porque él ya ha estado en la mente de Dios. Nosotros hemos caído con Adán y nosotros ascenderemos con Cristo, pero preferimos caer con Satán, que ascender contigo”.
¿Por qué creo en el cristianismo?

Catolicidad: FRASES CÉLEBRES DE CHESTERTONConversión al catolicismo

Siguiendo con la defensa de su renovada creencia, cada vez se adentraba más y más en los escritos patrísticos. Durante el año 1921 Chesterton no publicó ningún libro, pero sí se dedicó mucho al periódico “The New Witness”. Durante esa época mantuvo una constante correspondencia con Maurice Baring, el PadreJohn O’Connor y el Padre Ronald Knox, quienes lo ayudaron mucho a ir de a poco cambiando su pensamiento anglo-católico hacia la fe que ellos, todos conversos a su vez al catolicismo, profesaban. Y terminó por convertirse a la Iglesia católica, en la cual entró en 1922.​

Frases de Vida | El Ideal Cristiano - Gilbert K. Chesterton | Reflexiones  Para Vivir

En su búsqueda de la verdad se toparía con diversos obstáculos, pero siempre iría con una mentalidad abierta y no se detendría ante estos muros a no ser que estuviera convencido de que debía derribarlos para poder continuar con su búsqueda. Se le atribuye la frase «No hay que derribar una valla hasta que sepas la razón por la que fue puesta».​

Sobre las críticas al conservadurismo de la Iglesia católica Chesterton diría que no quiere una Iglesia que se adapte a los tiempos, ya que el ser humano sigue siendo el mismo y necesita que lo guíen:

Nosotros realmente no queremos una religión que tenga razón cuando nosotros tenemos razón. Lo que nosotros queremos es una religión que tenga razón cuando nosotros estamos equivocados…
La Iglesia católica y la conversión

En un ensayo titulado “¿Por qué soy católico?” se refiere a la Iglesia de Roma de la siguiente forma:

No hay ningún otro caso de una continua institución inteligente que haya estado pensando sobre pensar durante dos mil años. Su experiencia naturalmente cubre casi todas las experiencias, y especialmente casi todos los errores. El resultado es un mapa en el que todos los callejones ciegos y malos caminos están claramente marcados, todos los caminos que han demostrado no valer la pena por la mejor de las evidencias; la evidencia de aquellos que los han recorrido.
“¿Por qué soy Católico?”.

El influjo católico lo recibió por diferentes partes. Sir James Gunn pintó un cuadro en el que aparecen Chesterton, Hilaire Belloc y Maurice Baring (los tres amigos que comparten la mesa y también la filosofía y las creencias), al que tituló «The Conversation Piece» (La Pieza de Conversación). La mayor influencia se dio a través de un párroco llamado John O’Connor, en quien Chesterton se apoyó. Decía Chesterton que sabía que la Iglesia Romana tenía un conocimiento superior respecto del bien, pero jamás pensó que tuviera ese conocimiento respecto del mal, y fue el Padre O’Connor quien, en las largas caminatas que realizaban juntos, le demostró que él conocía el bien tal cual como G.K. suponía, pero que además conocía la maldad, y estaba muy enterado de ella, principalmente gracias al Sacramento de la Reconciliación, ya que allí escuchaba tanto cosas buenas cuanto cosas malas.

Siguiendo con la metáfora del mapa, plantea que la Iglesia católica lleva una especie de mapa de la mente que se parece mucho a un mapa de un laberinto, pero que de hecho es una guía para el laberinto. Ha sido compilada por el conocimiento, que incluso considerándolo como conocimiento humano, no tiene ningún paralelo humano.

La conversión de Chesterton al catolicismo causó un revuelo semejante al que provocó la del cardenalJohn Henry Newman o la de Ronald Knox.

Ingenio visual

Chesterton era un hombre grande físicamente, medía 6 pies y 4 pulgadas (1.93 m) y pesaba 286 libras (130 kg). Esta peculiaridad dio origen a una famosa anécdota. Durante laPrimera Guerra Mundial, una mujer en Londres le preguntó por qué no estaba “afuera en el Frente“, a lo que él respondió: “Si te colocas de lado, verás que sí estoy muy afuera al frente”. En otra ocasión, Chesterton le comentó a su amigo George Bernard Shaw: “Al verte, cualquiera pensaría que una hambruna asoló Inglaterra”, a lo que este respondió: “Al verte, cualquiera pensaría que tú causaste la hambruna”. P. G. Wodehouse describió en una ocasión un sonido de choque muy fuerte “como si G.K. Chesterton cayera sobre una lámina de hojalata”.

Seis libros para leer y sucumbir al ingenio mordaz de G.K. Chesterton

Chesterton solía llevar una capa y un sombrero arrugado, con un palo espada en la mano, y un cigarro colgando de su boca. Él tenía una tendencia a olvidar a dónde se suponía que debía ir, y a perder el tren que se suponía que lo llevara allí. Se ha informado que en muchas ocasiones, le enviaba un telegrama a su esposa Frances desde algún lugar lejano, escribiéndole cosas como “Estoy en el Mercado Harborough. ¿Dónde debería estar?”. A lo que su esposa respondía “En casa”. Debido a estos casos de falta de atención, y el hecho de que Chesterton era extremadamente torpe de niño, se ha especulado que Chesterton era un caso no diagnosticado de dispraxia o de trastorno por déficit de atención.

Agonía y muerte

La noticia de su muerte se difunde con el telegrama de condolencias enviado por el cardenalEugenio Pacelli, futuro papa Pío XII.

Maisie Ward, en su biografía de Chesterton, escribió que durante su última convalecencia, tras despertar de una especie de ensueño, dijo: “El asunto está claro ahora. Está entre la luz y las sombras; cada uno debe elegir de qué lado está”.​

El 12 de junio se encontraba con el E.C. Bentley, y más tarde llegó el párroco Monseñor Smith para ungirle con los santos óleos. Tras la partida de este, apareció el reverendo Vincent McNabb, quien entonó el “Salve Regina” junto a la cama del convaleciente que se encontraba inconsciente. En su biografía, Joseph Pearce señala que el padre McNabb «…vio la pluma de Chesterton sobre la mesilla de noche y la cogió y la besó».​

Frances, quien estuvo durante toda su convalecencia al lado de su marido, lo vio despertar por última vez, estando presentes ella y Dorothy, la hija adoptiva de ambos. Al reconocerlas, Chesterton dijo: «Hola, cariño». Luego, dándose cuenta de que Dorothy también estaba en el cuarto, añadió: «Hola, querida». Estas fueron sus últimas palabras.​ Pearce continúa el relato diciendo que estas últimas palabras no son lo que muchos esperarían de uno de los más grandes escritores del siglo XX, y señala: «Aun así, sus palabras fueron sumamente apropiadas; en primer lugar, porque estaban dirigidas a las dos personas más importantes de su vida: su mujer y su hija adoptiva; y en segundo lugar, porque eran palabras de saludo y no de despedida, significaban un comienzo y no el final de su relación».​

Chesterton murió el 14 de junio de 1936, en su casa de BeaconsfieldBuckinghamshireInglaterra, luego de agonizar varios días postrado en su cama, al lado de su esposa Frances y de su hija Dorothy.

El padre Vincent McNabb relataría su último encuentro con Chesterton de la siguiente forma:

“Fui a verlo cuando murió. Pedí estar solo con el hombre moribundo. Allí aquel gran marco estaba en el calor de la muerte; la gran mente se preparaba, sin duda, a su propio modo, para la vista de Dios. Esto era el sábado, y pensé que quizás en otros mil años Gilbert Chesterton podría ser conocido como uno de los cantantes más dulces de aquella hija de Sion siempre bendita, María de Nazareth. Sabía que las calidades más finas de los Cruzados eran una de las dotaciones de su gran corazón, y luego recordé la canción de los Cruzados, el Salve Regina, que nosotros los Blackfriars cantamos cada noche a la Señora de nuestro amor. Dije a Gilbert Chesterton: “Usted oirá la canción de amor de su madre”. Y canté a Gilbert Chesterton la canción del Cruzado: “Saludos, Reina Santa!”

En 1940, cuatro años después del deceso, Hilaire Belloc escribiría un ensayo titulado “Sobre el lugar de Gilbert Chesterton en las letras inglesas”, que concluye de la siguiente manera:

What place he may take according to that lesser standard I cannot tell, because many years must pass before a man’s position in the literature of his country can be called securely established.
We are too near to decide on this. But because we are so near and because those (such as I who write this) who were his companions, knew him through his very self and not through his external activity, we are in communion with him. So be it. He is in Heaven.
Qué puesto le correspondería conforme a ese criterio inferior no puedo decirlo, porque muchos años deben pasar antes de que el lugar de un hombre en la literatura de su país quede firmemente establecido.
Estamos muy próximos para decidir sobre esto. Pero porque estamos tan próximos y porque aquellos (como el que esto escribe) que fueron sus compañeros le conocieron por sí mismo y no por su actividad externa, estamos en comunión con él. Así sea. Él está en el Cielo.

Ideas principales de Chesterton

Chesterton ha sido etiquetado como conservador porque destaca  valores de la tradición y del mundo antiguo —sobre todo medieval—, pero realmente, su pensamiento es el del tradicionalismo político. Su método es esencialmente moderno y original: tras una crisis de juventud, estableció unas condiciones y un ideal para la vida humana, al que siempre fue fiel. Cuando se dio cuenta de que ya existía —y era el propuesto por el cristianismo— comenzó su acercamiento al mismo, aunque hasta 1922 no se hizo católico (ver más arriba).

Chesterton escribe desde una perspectiva cristiana: para él, el cristianismo es como la llave que permite abrir la cerradura del misterio de la vida, porque hace encajar las distintas piezas (Autobiografía). Los dogmas no son una jaula, sino que marcan un camino hacia la verdad y la plenitud; de hecho, todos tenemos dogmas, más o menos inconscientes, que es otra de sus tesis recurrentes. Sus argumentos nunca son teológicos, sino basados en la razón, la experiencia y la historia, y en defensa de la sensatez —en inglés sanity— ante el alocado mundo moderno, al que sin embargo amaba, implicándose profundamente en su transformación a través de sus escritos y sus empresas periodísticas, como el GK’s Weekly.

El punto de partida de Chesterton es el asombro por la existencia, pues podríamos no ser. Hay un mundo real ahí fuera que —a pesar de sus contradicciones— es esencialmente bueno hermoso, y por tanto hay que estar alegres y llenos de agradecimiento.

Pero ni el mundo, ni la existencia personal ni la colectiva están resueltas, en el sentido de comprenderlas perfectamente. Son un misterio —o conjunto de misterios— que tenemos que desentrañar. Por eso, a Chesterton le gustan tanto las novelas de detectives, y por lo mismo, sus escritos tienen un importante contenido filosófico (por su método y su profundidad)18​ y sociológico (por la agudeza de su análisis social).​ La razón es un instrumento para conocer el mundo, pero solo uno más: el arte, la imaginación, el misticismo o la experiencia de la vida son otras tantas herramientas imprescindibles. Como el mundo moderno solo confía en ella, genera comportamientos o ideas más o menos irracionales o cuando menos, poco racionales; “Loco es aquél que lo ha perdido todo menos la razón” (Ortodoxia, Cap.1). Por lo mismo, Chesterton es profundamente enemigo del sentimentalismo, la contrapartida del racionalismo.

El siglo del insulto y el circo | Wall Street International Magazine
George Bernard Shaw, Hilaire Belloc y G. K. Chesterton en 1927.  Optimista es el que os mira a los ojos, pesimista, el que os mira a los pies. (Gilbert K. Chesterton)

El hombre —hoy diríamos ser humano— necesita por tanto una visión completa de la vida. Su ideal de vida es el del hombre corriente,​ no el modelo que proponen o llevan a cabo ni los ricos ni los intelectuales: esto es importante, porque el mundo moderno, dirigido racionalmente por los poderosos —material o intelectualmente— es un engendro “poblado por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. Y se han vuelto locas, de sentirse aisladas y de verse vagando a solas” (Ortodoxia, Cap.3).

El ser humano anda siempre en busca de un hogar: algunos lo tienen más claro, pero otros buscan y buscan durante toda su vida: al fin y al cabo, cada uno tiene que resolver su misterio —él lo hizo a los 22 años—: los seres humanos tenemos la libertad —”Dios no nos ha dado los colores en el lienzo, sino en la paleta” (Los países de colores, Cap.7)— para elegir nuestras ideas y configurar nuestra vida. El papel de la mujer en el desarrollo de la familia es para Chesterton tan importante que su forma de hablar sobre ella puede malinterpretarse si nos limitamos a la literalidad de las palabras.​ Esto es así porque nuestro tiempo da mucho mayor valor al individualismo y más todavía a una forma de entender lo público, como superior a lo privado. Sin embargo, el ámbito de la amistad y las relaciones sociales es más verdadero y más gratificante: familia, amigos, vecinos, constituyen esa ampliación del hogar que genera el patriotismo –que no nacionalismo, que conduce al imperialismo.​

Para que todo el mundo tenga un hogar en condiciones, es preciso que la propiedad esté adecuadamente repartida. Capitalismo y socialismo reducen la propiedad de los hombres porque ambos tienden al monopolio (sea en manos privadas, sea estatales), y así propone un sistema alternativo a ambos: el distributismo, en el que el papel del Estado es subsidiario y los seres humanos tratan de resolver sus problemas en lugar de abandonarlos en manos del mercado, políticos y técnicos especialistas.

En el ambiente cientifista del mundo moderno —con su reducción del hombre a mera naturaleza—, la cuestión del modo de conocer, percibir e interpretar de la gente es una de las que más atraen a Chesterton, que se asombra paradójicamente del desprecio de lo que es dado por supuesto —las pequeñas maravillas cotidianas— y de cómo las personas tienden a valorar más determinadas situaciones extraordinarias. Su alegre vitalismo de la vida corriente es opuesto al del superhombre de Nietzsche tanto como al carpe diem materialista. La virtud por excelencia del hombre es la sensatez, que nos hace saber estar ante la vida y el mundo (Herejes).

La idea de progreso —tan querida al mundo moderno— es irónicamente criticada por Chesterton: es falsa como tendencia y como creencia, y confunde nuestra percepción, ya que todo es relativo a los ideales que se poseen y dirigen nuestra acción. Optimismo (moderno) y pesimismo (postmoderno) son dos conceptos recurrentemente criticados en los escritos de Chesterton: tienen que ver con la forma de ver y de organizar el mundo.​

Su estilo y su método no se pueden separar: Alarmas y digresiones, Enormes minucias —ejemplos de títulos de sus obras— conviven y se alternan en sus brillantes escritos. Se le considera maestro de la paradoja (ver más arriba), pero es solo un recurso de exposición: su verdadero método es siempre tratar de llegar al fondo de argumentos y comportamientos, para mostrar los errores que nos alejan de la sensatez.​ De hecho, hubo una época —la cristiandad medieval, denostada hoy día como sinónimo de retraso y oscurantismo— en la que el ideal pudo acercarse a la realidad, pero el poder de los reyes y los más fuertes acabó con esas condiciones, creando Estados ambiciosos e imperialistas, que hoy parecen lo más natural del mundo y que la globalización ya está modificando, pues son meras construcciones humanas.

Distributismo

Gilbert Keith y Cecil Chesterton, junto con Hilaire Belloc, fueron los pioneros en el desarrollo del distributismo, una tercera vía económica, diferente al capitalismo y al socialismo, cuya base se encuentra en la doctrina social de la Iglesia, que surgió a partir de la encíclica del papaLeón XIIIRerum novarum.

En 1926 Chesterton y Belloc lograron por fin darle forma a un proyecto que venían ideando desde hacía bastante tiempo. La forma de este proyecto era una sociedad o, mejor dicho, una liga, a la cual llamaron “Liga Distribucionista“; los grandes ideólogos de ella fueron el escritor inglés y el franco-inglés más el padre Vincent McNabb. La principal vía de promoción de la liga se dio a través del periódico de Gilbert, intitulado G.K. Weekly (El semanario de G.K.). En la primera reunión de la liga Gilbert fue nombrado presidente, cargo que mantuvo hasta su muerte. Al poco tiempo, como señala Luis Seco en su biografía del autor: «…se abrieron secciones de la liga en BirminghamCroydonOxfordWorthingBath y Londres»

Una síntesis de las ideas principales de Chesterton sobre este tema fue publicada en 1927 con el título The Outline of Sanity, traducida de diversas formas al español —la última, en España con el nombre de Los límites de la cordura—, aunque quizá la más adecuada sea Esbozo de sensatez.

Posteriormente la teoría distributista siguió su desarrollo en manos de Dorothy Day y Peter Maurin, y su mayor defensor en los últimos tiempos fue E. F. Schumacher (19111977) autor de Lo pequeño es hermoso.

El mundo, ¿esclavizado por Dios? | Católico Chapín

Obra

Chesterton escribió alrededor de 80 libros, varios cientos de poemas, alrededor de 200 cuentos e innumerables artículos, ensayos y obras menores.

Al comienzo de su carrera se hizo conocido por sus artículos periodísticos, y dio un gran salto cuando publicó su primera novela El Napoleón de Notting Hill (1904), la cual inspiró a Michael Collins en su defensa irlandesa ante los ingleses. A esta le siguieron otros libros de crítica, como Dickens (1906) y G.B. Shaw (1909).

Iba perfilando así sus opiniones, que exponía con un aire acentuadamente polémico y no exento de humor. Combatía todo lo que consideraba errores modernos: al racionalismo y al cientificismo oponía el sentido común, la fe y la filosofía medieval, en particular la de Tomás de Aquino; a la crueldad de la civilización industrial y capitalista, el ideal social de la Edad Media, que para él se traducía modernamente en el ideal distributista.

Tras las huellas de una obra titulada Herejes (1905), Chesterton publicó tres años después “Ortodoxia” (1908), que refleja la historia de su evolución espiritual (que más tarde lo llevaría al seno de la Iglesia católica). Su actitud apologética se refleja en otra obra de esos años, titulada La Esfera y la Cruz (1910).

Su actitud ante los problemas sociales la definió en Qué está mal en el mundo (1910). De 1908 data su novela más conocida, El hombre que fue jueves, una alegoría sobre el mal y el libre albedrío.

En 1912 compone La Balada del Caballo Blanco, extenso poema épico sobre el rey Alfredo el Grande y su defensa del reino de Wessex contra los daneses el año 878, y del cual C. S. Lewis sabía muchos versos.

J. R. R. Tolkien, que en su juventud lo consideraba excelente, en una carta a su hijo comenta que lamentablemente G. K. Chesterton, con toda la admiración que le merecía, no conocía nada sobre lo nórdico.

En 1922 publicó Mi visión de Estados Unidos, fruto de su primer viaje a Estados Unidos y Canadá.

De 1925 es El hombre eterno, que versa sobre la Historia del mundo, y está dividido en dos partes, la primera trata sobre la humanidad hasta el año 0 y la segunda desde ese año en adelante. Este libro nació como reacción a uno publicado por H. G. Wells sobre la Historia de la Humanidad, al cual, tanto Chesterton como Belloc, le criticaban que de sus cientos de páginas, las dedicadas a Jesús eran ínfimas. Algunos afirmaron que El hombre eterno fue su libro más trascendente a causa de su influencia en literatos como C.S. Lewis y Evelyn Waugh.

Sus obras son frecuentemente editadas en otros idiomas. En la Argentina su pensamiento ha adquirido un auge todavía mayor desde finales del siglo XX, dadas las constantes reediciones y la aparición de obras desconocidas para el público de habla hispana: Mi visión de Estados UnidosLa Iglesia católica y la conversiónDe todo un pocoLa Tierra de los ColoresLa Nueva JerusalénCien años después, etc.

El Padre Brown

En el primer relato (La cruz azul) del primer libro, Chesterton describe al Padre Brown visto desde los ojos del detective Valentine.

”El pequeño sacerdote era la esencia misma de aquellas llanuras Orientales; tenía una cara redonda y embotada como un buñuelo de Norfolk; tenía unos ojos tan vacíos como el Mar del Norte, y llevaba varios paquetes de papel de estraza que no conseguía mantener juntos”.
La Cruz Azul​

La popularidad a mayor escala la consiguió con una serie de relatos policíacos en los que un sacerdotecatólico, el Padre Brown, personaje de aspecto humilde, descuidado e inofensivo, acompañado siempre de un gigantesco paraguas, suele resolver los crímenes más enigmáticos, atroces e inexplicables gracias a su conocimiento de la naturaleza humana antes que por medio de piruetas lógicas o grandes deducciones.

La habilidad del autor consiste en sugerir que la explicación “irracional” es la única y la más racional, para después revelar la sencilla respuesta al misterio. O dicho de modo diferente, en casos donde se invoca la presencia de lo sobrenatural y otros se convencen rápidamente de la obra de un milagro o de la intervención de Dios, el Padre Brown, a pesar de su devoción, es hábil para encontrar de inmediato la explicación más natural y perfectamente ordinaria a un problema en apariencia insoluble.

Chesterton compuso alrededor de una cincuentena de relatos con este personaje publicados originalmente entre 1910 y 1935 en revistas británicas y estadounidenses. Luego se recopilaron en cinco libros (El candor del Padre BrownLa sagacidad del Padre BrownLa incredulidad del Padre BrownEl secreto del Padre Brown y El escándalo del padre Brown). Tres cuentos fueron publicados más tarde: “La vampiresa del pueblo“, “El caso Donnington“, descubierto en 1981, y “La máscara de Midas“, terminado poco antes de la muerte del autor y hallado en 1991.

Hay traducción de todos ellos en Los relatos del padre Brown (Acantilado), por Miguel Temprano García, de 2008. La más reciente es “El Padre Brown. Relatos completos” (Ediciones Encuentro), de 2017, con las mejores traducciones de sus libros.

El personaje del Padre Brown fue llevado numerosas veces a la pantalla; entre las más sonadas, figuran las adaptaciones de Edward Sedgwick (1934), Robert Hamer (1954, con Alec Guinness en el papel principal) y la serie televisiva inglesa de 1974 protagonizada por Kenneth More.

Su estilo

Siempre se caracterizó por sus paradojas, el hecho de comenzar sus escritos con alguna afirmación que parece de lo más normal, y haciendo ver que las cosas no son lo que parecen, y que muchos dichos se dicen sin pensarlos a fondo, cabe destacar que siempre se apoyaba en la argumentación que en su denominación latina es llamada reductio ad absurdum:

“He aquí una frase que oí el otro día a una persona muy agradable e inteligente, y que cientos de veces he oído a cientos de personas. Una joven madre me dijo: «No quiero enseñarle ninguna religión a mi hijo. No quiero influir sobre él; quiero que la elija por sí mismo cuando sea mayor.» Ése es un ejemplo muy común de un argumento corriente, que frecuentemente se repite, y que, sin embargo, nunca se aplica verdaderamente”.
Charlas, II, Acerca de las nuevas ideas

Un ejemplo puede ser su novela El hombre que fue jueves, en la que un investigador se infiltra en una sociedad anarquista para descubrir al fin, sorprendido, que la sociedad anarquista está enteramente formada por espías infiltrados en ella, incluido su mismo presidente.

Su amistad con George Bernard Shaw lo llevó a mantener una larga correspondencia y a juntarse a tratar sobre los temas más diversos, al igual que debatir abiertamente en los periódicos de la época, así también hacia con otros personajes intelectuales como H.G. Wells.

En 1928 Shaw se juntó con Chesterton y Hilaire Belloc para debatir en público en un auditorio, el título del debate era ¿Estamos de acuerdo? Algo que todos sabían que su respuesta era… no. Luego de la introducción al debate por parte de Belloc, Shaw comienza su argumentación haciendo una comparación entre los escritos de ambos, en la cual se puede apreciar la descripción del estilo literario de las novelas detectivescas de Chesterton por parte de un escritor, ganador del Premio Nobel y de un Oscar al Mejor Guion Adaptado:

El Sr. Chesterton cuenta e imprime las más extravagantes mentiras. Toma sucesos ordinarios de la vida humana- del hombre común de la clase media- y les da un monstruoso, extraño y gigantesco contorno. Llena jardines suburbanos con los homicidios más imposibles, y no sólo inventa los homicidios, sino que también triunfa en descubrir al homicida que nunca cometió los homicidios. Yo hago una cosa muy parecida. Yo promulgo mentiras en la forma de obras; pero mientras el Sr. Chesterton toma eventos que ustedes considerarían ordinarios y los hace gigantes y colosales para revelar su esencia milagrosa, yo estoy más inclinado a tomar estas cosas en sus completos lugares comunes, y entonces introducir entre ellos escandalosas ideas que escandalizan a los ordinarios espectadores (de la obra) y los envía preguntándose si acaso él había estado parado sobre su cabeza toda su vida, o si acaso yo estaba parado en la mía.
¿Estamos de acuerdo?

Su estilo, fundado en la paradoja y la parábola o relato simbólico, lo acerca según Jorge Luis Borges, un profundo admirador suyo, a uno de sus contemporáneos: Franz Kafka.

Chesterton, en sus novelas del Padre Brown cuenta historias como la de un hombre asesinado por sus sirvientes mecánicos (El hombre invisible); de un libro que produce la muerte de quien lo lee (El maligno influjo del libro); de un extraño aristócrata que muere en su castillo donde lo acompañaba un criado discapacitado intelectualmente que es el único que lo ha visto los últimos años y no quiere decir qué ha sucedido con todo el oro que misteriosamente ha desaparecido sin dejar rastro, especialmente en imágenes religiosas que «no están simplemente sucias ni han sido rasguñadas o rayadas por ocio infantil o por celo protestante, sino que han sido estropeadas muy cuidadosamente y de un modo muy sospechoso. Donde quiera que aparecía en las antiguas miniaturas el antiguo nombre de Dios, ha sido raspado laboriosamente. Y sólo otra cosa ha sido raspada: el halo en torno a la cabeza del niño Jesús…» (La honradez de Israel Gow); de una muchacha rica que aparece muerta al caer por el hueco de un ascensor y lo que parece un simple accidente deja de serlo al aparecer una extraña nueva secta de la cual ella formaba parte y que adora al sol (El ojo de Apolo) o de un héroe histórico que es mostrado bajo un perfil extraño y aterrador al descubrir el padre Brown la verdad oculta tras el mito (La muestra de la espada rota).

Otra de las más notables antologías del autor es El hombre que sabía demasiado, donde el investigador Horne Fisher resuelve crímenes, más por su profundo conocimiento de las intimidades de los involucrados en cada caso que por sus conocimientos acerca de todas las ramas del saber humano.

Cronología de sus obras

g k chesterton – Catholic-Link

Poemas

  • 1900 Barba Gris en Escena
  • 1900 El caballero salvaje y otros poemas
  • 1911 La Balada del Caballo Blanco
  • 1915 Poemas
  • 1922 La balada de Santa Bárbara y otros poemas
  • 1926 La reina de siete espadas libro de 24 poemas religiosos
  • 1930 La tumba de Arturo

Novelas

  • 1894 Basil Howe
  • 1904 El Napoleón de Notting Hill
  • 1905 El club de los negocios raros
  • 1908 El hombre que fue jueves
  • 1909 La esfera y la cruz
  • 1912 El hombre vivo
  • 1914 La taberna errante
  • 1922 El hombre que sabía demasiado
  • 1925 Cuentos de arco largo
  • 1927 El retorno de Don Quijote
  • 1929 El poeta y los lunáticos
  • 1930 El club de los incomprendidos
  • 1937 Las paradojas del señor Pond

Ensayos

  • 1905 Herejes
  • 1908 Ortodoxia
  • 1910 Lo que está mal en el mundo
  • 1911 Apreciaciones y críticas sobre las obras de Charles Dickens
  • 1913 La Época Victoriana en la literatura
  • 1914 La barbarie en Berlín o El apetito de la tiranía
  • 1917 Una historia corta de Inglaterra
  • 1919 Impresiones irlandesas
  • 1920 La Nueva Jerusalén libro de viajes de naturaleza miscelánea
  • 1920 La superstición del divorcio
  • 1925 El hombre eterno
  • 1927 La iglesia católica y conversión
  • 1928 ¿Estamos de Acuerdo?
  • 1930 The Resurrection of Rome
  • 1936 Autobiography

Biografías

Teatro

  • 1913 Magic
  • 1927 The Judgment of Dr. Johnson
  • 1932 The Surprise

Bibliografía

Wikimedia Commons alberga una galería multimedia sobre G. K. Chesterton.
Autobiografía, G.K. Chesterton, 1936.

¿Por qué hay que leer a G. K. Chesterton? Universidad Loyola

30 frases de Chesterton para un mundo de locos como el de hoy

Cada generación cree que su locura no tiene precedentes, pero somos humanos y tendemos a repetirnos a nosotros mismos…

Cuando miramos los titulares y los informativos o escuchamos lo que dicen los líderes mundiales y los medios de comunicación, nos sentimos tentados de alzar las manos al cielo y clamar “¡Este mundo está loco y descontrolado!”, creyendo que la fractura, que el desgarro de esta era no tiene precedentes en la historia.

Pero cualquier estudiante de historia sabe que no es cierto. Gracias al pecado original todas las eras quedaron “fracturadas”, excepto en los lugares recuperados por Jesucristo, alma tras alma, a través de su muerte y resurrección. Platón se lamentaba del estado del mundo; los salmistas manifestaban los mismos anhelos y deseos que hoy mismo escasean. Ciertamente, cada época cree que su propia locura es única y sin igual.

Cuando todo empiece a parecerte abrumador, es buena tarea recurrir al escritor y periodista británico G. K. Cherteston, que supo ver el mundo tal y como es: destapó las paradojas humanas originadas por nuestro malestar colectivo y también las paradojas relacionadas con Dios, que al mismo tiempo nos consuelan, deleitan y sorprenden. Unas pocas líneas de la mano de Chesterton parecen devolver el equilibrio a nuestra razón. Con este fin, aquí están reunidas 30 útiles frases de Cherteston que te ayudarán a tomar perspectiva… y quizás avive tu sentido del humor.

1) Nuestra civilización ha decidido, y ha decidido muy justamente, que determinar la culpabilidad o la inocencia de los hombres es cosa demasiado importante para confiarla a peritos especialistas. Pide luz sobre este terrible asunto, busca hombres que no sepan de Derecho más que yo, pero que puedan sentir las cosas que yo he sentido en los bancos de los jurados. Cuando desea catalogar una biblioteca o descubrir el sistema solar o cualquier otra menudencia por el estilo, utiliza sus especialistas. Pero cuando desea que se haga algo realmente serio reúne doce hombres reclutados entre los más sencillos y corrientes que andan por ahí. Esto mismo lo hizo, si no recuerdo mal, el Fundador del Cristianismo. —Enormes minucias

2) Cuando alguien dice que la democracia es falsa porque la mayoría de la gente es estúpida, el filósofo puede elegir varios caminos. El más obvio es el de atizarle con precisión y sin demora en la punta de la nariz. —Illustrated London News (ILN), 1905

3) No se repetirá nunca lo bastante que toda verdadera democracia es un intento (como el de una jovial dueña de casa) para animar a los tímidos y hacerles entrar en conversación. Para todo propósito práctico de un estado político, para todo propósito práctico de una merienda distinguida, el que se humilla debe ser ensalzado. En un té elegante, es igualmente obvio que el que se exalta debe ser humillado, si es posible, sin violencia física. Ahora bien, la gente habla de democracia calificándola de grosera y turbulenta, lo que constituye un evidente error en la historia. La aristocracia es la que ha sido siempre grosera y turbulenta, porque implica un llamamiento a quienes confían en sí mismos. La democracia apela a los desconfiados. La democracia significa inducir a votar a aquellos que nunca tendrán la “caradura” de gobernar, y de acuerdo con la ética cristiana, precisamente aquellos que deben gobernar son aquellos que no tienen la “caradura” de hacerlo. —Enormes minucias

4) La democracia no es filantropía. No es siquiera altruismo, ni reforma social. La democracia no se basa en la compasión hacia el hombre corriente. La democracia se basa en la reverencia al hombre corriente o, si se prefiere, incluso en el temor al hombre corriente. No protege al hombre porque éste sea miserable, sino porque es sublime. No objeta tanto el hecho de que el hombre corriente sea esclavo como el hecho de que no sea rey, pues su sueño es siempre el sueño de la primera república romana, el de una nación de reyes. —Herejes

5) Una nueva filosofía generalmente significa en la práctica la alabanza de un viejo vicio. —ILN, 1906

6) El que se conforma con decir “No queremos que los teólogos debatan sobre sutilezas”, sin duda se conformaría también diciendo “No queremos que los cirujanos operen filamentos más sutiles que el de un cabello”. Es un hecho el que muchas personas estarían muertas hoy de no ser porque los médicos debatieron sobre los delicados matices de la medicina. También es un hecho que la civilización europea estaría muerta hoy de no ser porque los doctores de la divinidad han debatido sobre los delicados matices doctrinales. —La resurrección de Roma

7) El hombre habla de la filosofía y la teología como si fueran algo especializado y árido y académico. Pero la filosofía y la teología no son sólo las únicas cosas democráticas, son democráticas hasta el punto de ser vulgares, hasta el punto, diría más bien, de ser tumultuosas. Sólo ellas admiten todas las cuestiones; sólo ellas yacen abiertas a todos los ataques. —G. F. Watts

8) Una de las tragedias del periodista es que cada vez que presenta un tema como sencillamente imposible, algún otro le escribe para decir que ocurrió en realidad. Si uso una metáfora estúpida al azar, por lo general recibo dos cartas: una quejándose de que el tema es demasiado violento y absurdo, y otra diciendo que lo mismo le sucedió a la tía del escritor. —ILN, 1906

9) La razón en sí misma es un objeto de la fe. Es un acto de fe afirmar que nuestro pensamiento no tiene relación alguna con la realidad. —Ortodoxia

10) Hay cientos de revistas, pero tratan sólo de cinco historias. —ILN, 1926

11) Cuanto mayor la velocidad del periodista, más lentos sus pensamientos. El resultado es el diario de nuestra época, que a medida que pasa el tiempo más temprano llega a los quioscos y menos merece ser distribuido. —Eugenesia y otras desgracias

12) Obediencia. La palabra más emocionante del mundo; menudo trueno de palabra. ¿Por qué imaginan los necios que el alma es libre sólo cuando discrepa del orden común? Incluso la muchedumbre que se alza para quemar y destruir debe toda su grandeza y terror, y cierta autoridad, no a su ira, sino a su acuerdo. ¿Por qué debería hacernos sentir libres el mero desacuerdo? —La sorpresa

13) Nos dirán, por ejemplo, que la teología deviene complicada porque está muerta. Creedme: si hubiese estado muerta, nunca habría devenido complicada; sólo un árbol vivo crece un número excesivo de ramas. —Enormes minucias

14) El orgullo es una debilidad del carácter; acaba con la risa, acaba con la maravilla, acaba con lo caballeresco, acaba con la energía. —Herejes

15) La Declaración de Independencia basa dogmáticamente todos los derechos en el hecho de que Dios creó iguales a todos los hombres; y es verdad; porque aunque no hubieran sido creados iguales, ciertamente evolucionaron de forma desigual. No hay base para la democracia si no es en el dogma del divino origen del hombre. —Lo que vi en América

16) Si las personas no pueden ocuparse de sus propios asuntos, no puede ser más económico pagarles para que se ocupen de los asuntos de otros; aún menos para ocuparse de los bebés de otros; es básicamente deshacerse de la fuerza natural y luego pagar por una fuerza artificial: como si una persona fuera a regar una planta con una manguera mientras sujetara un paraguas para protegerla de la lluvia.—La superstición del divorcio

17) Cuando se elige algo, se rechaza todo lo demás. —Ortodoxia

18) ¿Cómo puede ser una carrera importante enseñar a los niños la regla de tres y una carrera baladí la de enseñar a nuestros hijos el universo?—Lo que está mal en el mundo

19) Nuestros padres no hablaban de psicología; hablaban de un conocimiento de la Naturaleza Humana. Pero ellos la tenían y nosotros no. Sabían por instinto todo aquello que nosotros hemos ignorado con la ayuda de la información. Porque son precisamente los primeros hechos de la naturaleza humana los que ahora ignora la humanidad. —Sidelights of New London and Newer York

20) Si suprimimos lo sobrenatural, lo que nos queda es lo antinatural. —Herejes

21) No queremos una religión que tenga razón cuando nosotros tenemos razón. Lo que queremos es una religión que tenga razón cuando nosotros estamos equivocados». —La Iglesia Católica y la conversión

22) Tener derecho a hacer algo no es para nada igual a tener razón al hacerlo. —Breve historia de Inglaterra

23) Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto. —All Things Considered

24) Tengo la idea de que el mejor consejo que le daría a un joven periodista sería simplemente éste: escribir un artículo para el Sporting Times y otro para el Church Times y luego mandarlos en los sobres equivocados… el auténtico problema con casi todos los periódicos es que están llenos de cosas apropiadas para el periódico. —Autobiografía

25) La nueva escuela de arte y pensamiento se viste sin duda de cierto aire de osadía, y estalla por doquier en blasfemias, como si fuera necesario algún valor para decir una blasfemia. Hay solamente una cosa que requiere auténtico valor el pronunciarla, a saber, una perogrullada. —G. F. Watts

26) Es posible que una mujer que cocina no lo haga siempre de forma creativa; aunque puede cocinar de forma creativa. Puede introducir variaciones personales e imperceptibles en la composición de una sopa. A un administrador no se le anima a introducir variaciones personales e imperceptibles en las cifras de un libro de contabilidad. —All Things Considered

27) Es fácil ser pesado y difícil ser liviano. Satanás cayó por la fuerza de su gravedad. —Ortodoxia

28) Aquellos que critican nuestras creencias por ser muy elaboradas, a menudo olvidan que las elaboradas creencias occidentales han producido las elaboradas constituciones occidentales; y que son elaboradas porque están emancipadas. —La nueva Jerusalén

29) Sea lo que sea el ser humano, constituye una excepción. Si no es la imagen de Dios, entonces es una excrecencia del polvo. Si no es un ser divino que cayó del cielo, no puede ser sino un animal que perdió la cabeza. (…) El ser humano es siempre algo peor o algo mejor que un animal, y el mero argumento de la perfección de éste no lo afecta. En el sexo, ningún animal es caballeroso u obsceno. Tampoco ningún animal ha inventado nada tan malo como la embriaguez… ni tan bueno como el beber. —ILN 1907

30) El “yo” es más remoto que cualquier estrella. —Ortodoxia

Elizabeth Scalia es la editora de la edición en inglés de Aleteia.org 

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CHESTERTON HISTORIA

Los relatos del Padre Brown Chesterton P Rodrigo Oct’18. Centro Iglesia de la Transfiguración Pilar.

12 Comentarios

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  1. “el príncipe de las paradojas” Con el tiempo he leído gran parte de la obra de Chesterton y en algún momento descubrí lo mucho que paralelo que había, en su actitud vital, en su manera de enfrentar los temas. Siempre me han gustado la poesía y las obras de ficción, pero tengo que admitir que cuando leo sus obras me cuesta un poco entender su forma de escribir y su manera de interpretar los sucesos. Pero sus frases con lo que característica a este maravilloso escritor. Una de mis favoritas es: “las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente, solo algo vivo puede ir contracorriente”.

  2. Me gusto lo abordado en clase y que lo complementa con la realidad actual con la paradoja de nuestra realidad actual en Perú. No se repetirá nunca lo bastante que toda verdadera democracia es un intento (como el de una jovial dueña de casa) para animar a los tímidos y hacerles entrar en conversación. Para todo propósito práctico de un estado político, para todo propósito práctico de una merienda distinguida, el que se humilla debe ser ensalzado. En un té elegante, es igualmente obvio que el que se exalta debe ser humillado, si es posible, sin violencia física. Ahora bien, la gente habla de democracia calificándola de grosera y turbulenta, lo que constituye un evidente error en la historia. La aristocracia es la que ha sido siempre grosera y turbulenta, porque implica un llamamiento a quienes confían en sí mismos. La democracia apela a los desconfiados. La democracia significa inducir a votar a aquellos que nunca tendrán la “caradura” de gobernar, y de acuerdo con la ética cristiana, precisamente aquellos que deben gobernar son aquellos que no tienen la “caradura” de hacerlo. Una crisis peligrosa que nos puede llevar al totalitarismo y que este gran pensador anticipo.

  3. G. K. Chesterton, fue un escritor y periodista británico católico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes. Fue un hombre talentoso que puso todo su arte y capacidad para estar al servicio de Dios que contribuye mucho al mundo académico e intelectual para entender el cristianismo y la filosofía al servicio de la humanidad.

  4. una reflexión maravillosa para sacrme de la ignorancia de mi vacío existencial. «No puedes evadir el tema de Dios, siendo que hables sobre cerdos, o sobre la teoría binominal estás, todavía, hablando sobre Él. Ahora, si el cristianismo es… un fragmento de metafísica sin sentido inventado por unas pocas personas, entonces, por supuesto, defenderlo será simplemente hablar de metafísica sin sentido una y otra vez. Pero si el cristianismo resultara ser verdadero – entonces, defenderlo podría significar hablar sobre cualquier cosa, o sobre todas las cosas. Hay cosas que pueden ser irrelevantes para la proposición sobre que el cristianismo es falso, pero ninguna cosa puede ser irrelevante para la proposición sobre que el cristianismo es verdadero». Un tema de relevancia espiritual de actualidad.

  5. La mujer junto al hombre inseparable. La esposa de G.K. Chesteron era una pareja muy necesaria, tanto espiritual como profesionalmente. Su esposa fue la que lo llevo a la conversión cristiana y a su reafirmación como uno de los pensadores más grandes del catolicismo como un doctor de la iglesia moderan a Chesterton. Excelente artículo que nos ayuda a reafirmar nuestra fe cristiana.

  6. Excelente artículo filosófico y cultural. Me encanto porque defiende la unidad fam8iliar. Hoy los índices de familias disfuncionales aumenta de una forma dramática, el concepto de unidad está tomando una vital importancia, se habla de que hoy más que nunca hay que lograr la unidad familiar. ¿Qué es realmente la unidad familiar? ¿Quién es mi familia? ¿Cuál debe ser mi responsabilidad como integrante de una familia?
    Algo que Chesterton defiende ardorosamente. Grandes reflexiones como: “El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia”.
    Nuestra civilización ha decidido, y ha decidido muy justamente, que determinar la culpabilidad o la inocencia de los hombres es cosa demasiado importante para confiarla a peritos especialistas. Pide luz sobre este terrible asunto, busca hombres que no sepan de Derecho más que yo, pero que puedan sentir las cosas que yo he sentido en los bancos de los jurados. Cuando desea catalogar una biblioteca o descubrir el sistema solar o cualquier otra menudencia por el estilo, utiliza sus especialistas. Pero cuando desea que se haga algo realmente serio reúne doce hombres reclutados entre los más sencillos y corrientes que andan por ahí. Esto mismo lo hizo, si no recuerdo mal, el Fundador del Cristianismo. —Enormes minucias… enorme frase para la historia.