Jürgen Habermas

Es el filósofo vivo más influyente del mundo está en plena forma. El viejo profesor alemán, discípulo de Adorno y superviviente de la Escuela de Fráncfort, mantiene un pulso de hierro en sus juicios sobre las cuestiones esenciales de ahora y de siempre, que sigue destilando en libros y artículos. Los nacionalismos, la inmigración, Internet, la construcción europea y la crisis de la filosofía son algunos de los temas tratados. 

“No puede haber intelectuales comprometidos si ya no hay lectores a los que seguir llegando con argumentos”.

Por: Luis Alberto Pintado Córdova

Marcha de las Juventudes Hitlerianas en Gummersbach para intervenir en la Línea Sigfrido en 1944. Habermas, en primer plano, con flores en la gorra.
Marcha de las Juventudes Hitlerianas en Gummersbach para intervenir en la Línea Sigfrido en 1944. Habermas, en primer plano, con flores en la gorra. Fue miembro de las Juventudes Hitlerianas —como tantos compatriotas suyos, obligado—ARCHIVO FOTOGRÁFICO LOCAL DE LA COMARCA DE OBERBERG.

Jürgen Habermas (Düsseldorf, Alemania, 1929) Sociólogo y filósofo alemán. Conocido por sus trabajos en filosofía política, ética y teoría del derecho, así como en filosofía del lenguaje. Principal representante de la “segunda generación” de la Escuela de Frankfurt, entre 1955 y 1959 trabajó en el Instituto de Investigación Social de la ciudad. Enseñó filosofía en Heidelberg y sociología en Frankfurt, y dirigió el Instituto Max Planck de Starnberg entre 1971 y 1980. En 1983 obtuvo la cátedra de Filosofía y Sociología en la Universidad de Frankfurt.

«La obra de Habermas muy probablemente constituya el esfuerzo más original y coherente de elaborar una filosofía a la altura del espíritu postmetafísico que caracteriza nuestro tiempo». Entre sus aportes destacan la construcción de la teoría de la acción comunicativa, la ética del discurso y la teoría de la democracia deliberativa.


Heredero de la “dialéctica de la ilustración” de Theodor W. Adorno y Max Horkheimer en su proyecto sociológico y filosófico de una reflexión moral sobre el desarrollo del capitalismo avanzado, Habermas propuso un marxismo no ortodoxo que abandona la idea marxista de una organización exclusivamente productivista de la sociedad, causa de un empobrecimiento de la esfera vital.

Su arquitectura filosófica trata de recuperar un punto de contacto entre teoría y praxis, frente a la pretendida neutralidad de los saberes positivos y científicos.  Habermas, postula que, no es posible una objetividad ajena a valores e intereses, razón por la cual aquellos saberes resultan reductores, en la medida en que se basan en una razón meramente instrumental. Concluye de ello, siguiendo su crítica, es la creciente burocratización de la sociedad a todos los niveles y la despolitización de los ciudadanos.

✓ Frases y citas célebres de Jürgen Habermas 📖

Divergente de Marx, Habermas entiende que el cambio social debe darse también en un ámbito simbólico, en la comunicación y el entendimiento entre los sujetos. De ahí, Habermas repensará la distinción entre trabajo – enfocado racionalmente a una finalidad – e interacción como dos momentos irreductibles de la acción y tratará de incluir en la labor productiva (el trabajo) componentes de la interacción comunicativa. Por ello, Habermas toma distancia de los planteamientos de Theodor Adorno y Max Horkheimer, que se encontraban aún situados en el paradigma de la filosofía de la conciencia, y desarrolla un concepto de razón basado en las estructura de una intersubjetividad que se transmite mediante el lenguaje.​ A partir de este planteamiento, Habermas se propuso la ingente tarea de construir una teoría de la racionalidad humana por medio del análisis de las precondiciones universales de la comunicación, labor que dio como resultado la teoría de la acción comunicativa, con base en la teoría social de Weber y Parsons, así como en filosofía del lenguaje, no imponer una ley, sino proponer una teoría con aspiración universal.

Max Frisch, Hildegard Unseld, Jürgen Habermas, Martin Walser y Ute Habermas en junio de 1977 en el lago de Costanza, viendo nadar a Siegfried Unseld, director de la editorial Suhrkamp, en la que el filósofo ejercía como asesor.
Max Frisch, Hildegard Unseld, Jürgen Habermas, Martin Walser y Ute Habermas en junio de 1977 en el lago de Costanza, viendo nadar a Siegfried Unseld, director de la editorial Suhrkamp, en la que el filósofo ejercía como asesor.JOACHIM UNSELD

 

A través del proyecto de una racionalidad discursiva, que contrapone a la tecnológica, Habermas indica, en una teoría de la acción comunicativa, el método para escapar a la continua desvalorización de lo vivido. Las acciones comunicativas, al contrario de las de tipo instrumental o estratégico, no se basan en la estructura de la actividad dedicada a un objetivo. En ellas los proyectos de acción de los participantes se coordinan con actos de comprensión, que se basan en el supuesto de un entendimiento posible y en una coincidencia de sus proyectos vitales. Esta “razón comunicativa”, fundamentada en el carácter intersubjetivo y consensual de todo saber, devolvería a la sociedad el control crítico y la orientación consciente de fines y valores respecto de sus propios procesos.

En la Teoría de la acción comunicativa, sus análisis y reflexiones se han orientado hacia la fundamentación de la ética discursiva, la defensa de la democracia deliberativa y de los principios del Estado de derecho, así como hacia las bases normativas requeridas para configurar una esfera pública trasnacional.

“Sospecho que se debería introducir otra forma de separación de poderes. También pienso, por supuesto, que tales transformaciones de las instituciones políticas deberán realizarse en el marco de los principios constitucionales hoy reconocidos, fundándose en el contenido universal de esos principios”.

Según Javier Rodríguez  Marcos: “En noviembre de 2004 Jürgen Habermas viajó a Japón para recibir el Premio Kioto, convocado por una empresa tecnológica y dotado con 800.000 euros. Allí impartió dos conferencias. La primera la dedicó al libre albedrío y la responsabilidad del ser humano. En la segunda atendió el encargo de sus anfitriones: “Por favor, hable de usted mismo”. Era la primera vez que lo hacía en público. Tenía 75 años y estaba a 9.000 kilómetros de su casa. Allí recordó las dolorosas operaciones de paladar a las que fue sometido de niño en su ciudad, Düsseldorf, para tratar de corregir una fisura congénita que marcó para siempre su pronunciación. También recordó la “sensación de vulnerabilidad” que eso le causaba. Luego habló de la otra gran herida que ha marcado su vida, un pasado poco ejemplar del que su familia formó parte: sus padres lo alistaron con 10 años a las juventudes hitlerianas y su progenitor, afiliado al partido nazi, terminó en las cárceles estadounidenses como prisionero de guerra. Por supuesto, habló de aquello que le hizo cambiar la medicina, su primera vocación, por la filosofía: la impresión que le causaron los crímenes descritos en los juicios de Núremberg, la falta de autocrítica de sus compatriotas y el miedo a que Alemania recayera en el delirio que había partido por la mitad la historia de la humanidad“.

Entre sus principales obras publicadas destacan Historia y crítica de la opinión pública (1962), Teoría y práctica (1963), La lógica de las ciencias sociales (1967), Conocimiento e interés (1968), Ciencia y técnica como ideología (1968), Cultura y crítica (1973), La crisis de la racionalidad en el capitalismo evolucionado (1973), La reconstrucción del materialismo histórico (1976), Teoría de la acción comunicativa (1981), Conciencia moral y acción comunicativa (1983) y El discurso filosófico de la modernidad (1985). En 2003 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y en 2005 el Premio Holberg.

 

Habermas: los 90 años de un pensador de la democracia

Jürgen Habermas, un hito insoslayable en la filosofía y en la teoría social contemporánea, cumple 90 años este 18 de junio. No es tarea fácil compilar en unas pocas líneas la trayectoria de un personaje de su fuste intelectual.

Durante casi siete décadas en activo Habermas ha dado cumplidas muestras de ser un pensador original, vigoroso e influyente, probablemente el filósofo germano con mayor proyección internacional de las décadas finales del siglo XX y de las iniciales del XXI. Sus escritos han sido traducidos a más de cuarenta lenguas. Los libros dedicados a analizar y discutir su obra se cuentan por centenares y los artículos en revistas especializadas, por decenas de miles.

Jürgen Habermas: Lo que se necesita más bien e

Habermas es de esos autores que en su juventud ya produjeron obras cumbres que a otros les hubieran permitido retirarse tranquilamente. Lo sorprendente es que luego mantuviera una sorprendente productividad incluso sobrepasados los ochenta años, preso de un incesante activismo intelectual.

Prácticamente no pasaba año en el que no publicara algún libro, que no pronunciara una conferencia señalada o que no diera alguna entrevista que luego los periódicos más destacados competían por publicarlo.

‘Homo politicus’

El desarrollo de Habermas como homo politicus encuentra sus raíces en su experiencia personal de los primeros años tras el final de la Segunda Guerra Mundial cuando no era más que un adolescente. Su atenta escucha de las transmisiones radiofónicas de lo que sucedía en el juicio de Núremberg y el impacto que sufrió al conocer la inhumanidad de un régimen totalitario y criminal le despertó la conciencia política.

Desde los tiempos de la liberación del suelo alemán efectuada por las tropas aliadas (Habermas evita siempre hablar de ocupación), esa noción contiene para él connotaciones sumamente positivas: “«Democracia» era para mí la palabra mágica”, afirma en un esclarecedor texto sobre los orígenes biográficos de sus motivaciones políticas e intelectuales. Democracia es, de hecho, el hilo conductor que recorre su monumental obra.

En particular, del manejo que la clase política de la joven República Federal hacían del legado del régimen nazi criminal dedujo con asombrosa anticipación los déficits que se avecinaban en la construcción de formas de vida democráticas en Alemania, déficits que sólo llegaron a ser compartidos masivamente en virtud de las intensas movilizaciones estudiantiles de finales de los años sesenta.

Pero a pesar de toda la distancia crítica que Habermas ha tomado una y otra vez con respecto a las condiciones sociales y políticas para poder pensar críticamente sobre ellas, siempre se vio a sí mismo como un participante activo en la vida social y política no sólo de su país, sino también, sobre todo a partir de los años ochenta, de Europa.

Habermas, el hombre que enmendó a Marx, encaró a Heidegger y le cantó las cuarenta a Merkel
Jürgen Habermas: «Nunca habíamos sabido tanto de nuestra ignorancia» Advierte de que sociólogos y economistas deben tener cuidado ante «pronósticos imprudentes». El filósofo asegura que la sociedad se enfrenta a inseguridades, pero «aparecen de forma local»

Nociones de democracia

“Democracia” es ciertamente un término enormemente polisémico que se ha prestado a múltiples interpretaciones a lo largo de la historia.

Entre el amplio abanico de posibilidades, la noción de democracia adoptada por Habermas, en la medida en que considera inseparables las ideas de autonomía política y libertad igualitaria, habría de ser catalogada como una versión fuerte o radical de la misma. El énfasis lo coloca en el refinamiento y extensión del ideal participativo y deliberativo.

Como en alguna ocasión reciente ha dicho, “si no queremos declarar con todo descaro que la democracia es un mero decorado”, no podemos dejar de contemplar con escándalo la “disolución de la política en la conformidad con los mercados” y poner remedio a esta deriva.

Habermas se muestra convencido de que para esto último los ciudadanos tendrán que disponer de mecanismos eficaces para ejercer control e influencia directa y permanente en todos los niveles en que se toman decisiones que afectan a la comunidad humana. Detesta el sesgo burocrático de tantas democracias contemporáneas en que tales decisiones se negocian sin transparencias como compromisos entre poderes fácticos. Su propia filosofía se ha centrado en aclarar las condiciones en las que tanto las cuestiones morales como las políticas pueden ser respondidas de manera racional por las propias partes implicadas, por todas y sin exclusión.

También en España la comprensión habermasiana de la racionalidad práctica y de la democracia ha ejercido una considerable influencia teórica, no tanto – por desgracia – en el plano práctico.

De hecho, y desbordando el marco académico, la obra de Habermas ha contribuido a la configuración del lenguaje político de la España democrática.

San' Jürgen Habermas | Cultura | elmundo.es
«Cada individuo aislado es informado de los riesgos de la pandemia porque para luchar contra ella el autoaislamiento del individuo es la variable más importante en consideración de los sistemas sanitarios saturados», agregó Habermas.

Compromiso con la reflexión

Esta ascendencia intelectual fue ratificada públicamente en 2003 con la concesión del Premio Príncipe de Asturias para Ciencias Sociales. Así, en la exposición de motivos de dicha distinción, se afirma literalmente: “El jurado reconoce el compromiso de J. Habermas con la investigación y la reflexión crítica sobre las teorías de la sociedad moderna y los problemas del hombre actual, en busca de soluciones prácticas para el impulso de la democracia presente y futura”.

Una efeméride biográfica tan señalada como es este redondo cumpleaños es buena ocasión para evocar su aportación a la comprensión de las sociedades del capitalismo tardío y del mundo en globalización. Sus lúcidos diagnósticos sociales, sus posiciones públicas sobre cuestiones controvertidas, y sus contribuciones a la filosofía moral y política han hecho de Habermas una referencia insoslayable en el mundo contemporáneo.

Habermas ha logrado tejer a su alrededor un fino entramado de relaciones intelectuales rigurosas y exigentes dentro y fuera de su país, una labor trabada en conversaciones y en lecturas, así como en una rica diversidad de rituales académicos, desde sus proverbiales coloquios hasta la dirección de múltiples tesis doctorales en donde su intervención siempre era una fuente de inspiración y estímulo.

Además de todo ello, Habermas es el brillante ejemplo de un hombre que combina el papel del ciudadano y el del filósofo de una manera sobresaliente. Es a la vez filósofo académico e intelectual comprometido, teórico de la esfera pública y activista en ella. Firme partidario del uso público de la razón, su vida entera es plasmación de ese afán.

Habermas brilla en un mundo donde los intelectuales públicos son una especie en peligro.

Juan Carlos Velasco es autor de Habermas. El uso público de la razón (Alianza, Madrid, 2013).

Vídeo relacionado:

Jürgen Habermas – Filosofía. Daniel sin cuartel

16 Comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. Un artículo que alimenta la cultura.
    Habermas ws un recocido filósofo con una larga trayectoria., quien define la acción comunicativa como interacción simbólicamente mediada entre, al menos, dos sujetos capaces de lenguaje y acción que se reconocen intersubjetivamente y que, por medios verbales y/o extraverbales, entablan una relación interpersonal con el propósito de entenderse sobre algo.

  2. “el maestro de la comunicación” es uno de los filósofos mas importantes de Alemania conocido como el “defensor de la modernidad” y a pesar de sus 90 años, este pensador todavía tiene mucho que decir. En sus obras siempre ha tratado los temas desde la perspectiva de totalidad y siempre esta dispuesto a discutir y a tomar posición acerca de esa perspectiva. Lo que lo mueve es la pasión por mostrar la interacción de la filosofía con lo intelectual.

  3. En primer lugar, considero que la inversión enfocada principalmente en la infraestructura, minería y vivienda y construcción lograría reactivar la economía peruana, porque propicia niveles más elevados de productividad económica mediante la diversificación, la modernización tecnológica orientadas a la creación de puestos de trabajo, la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas. Por un lado, Videnza Consultores propone impulsar la ejecución de proyectos de inversión pública con la meta de incrementarla en S/ 10 mil millones al año, además, promover la participación privada en la provisión de servicios públicos reduciendo en 50% el tiempo de adjudicación de proyecto. Por otro lado, en cuanto a minería, el Perú es un país atractivo para la inversión en el sector. Jaime Gálvez, titular del Ministerio de Energía y Minas (Minem), ha proyectado una mayor inversión en minería, indicando que la inversión anual oscilaría entre los 5 000 y 6 000 millones de dólares anuales en los próximos cinco años. Para concluir, Con inversión privada y pública más eficiente y con una regulación clara, la reactivación económica podría acelerarse.

  4. Me pareció un marco teórico muy importante la reflexión de Habermas sobre la Teoría de la acción comunicativa, sus análisis y reflexiones se han orientado hacia la fundamentación de la ética discursiva, la defensa de la democracia deliberativa y de los principios del Estado de derecho, así como hacia las bases normativas requeridas para configurar una esfera pública trasnacional. Sin reparos ha sido considerado el mejor filósofo del mundo actual.

  5. Interesante lectura para enriquecer la cultura de los empresarios que invierten en la cultura. Me agrado: «La obra de Habermas muy probablemente constituya el esfuerzo más original y coherente de elaborar una filosofía a la altura del espíritu postmetafísico que caracteriza nuestro tiempo». Entre sus aportes destacan la construcción de la teoría de la acción comunicativa, la ética del discurso y la teoría de la democracia deliberativa.

  6. Habermas cumplió 91 años el pasado junio 2021 convertido en un icono de la cultura mundial al que las enciclopedias, como por resorte, siguen asociando al célebre Instituto de Investigación Social de Horkheimer y Adorno. Tal vez porque no dan crédito a una historia que corre desde hace décadas entre los filósofos. Sin duda el mejor filposofo del mundo actual. Una autoridad para la democracia en el mundo ante un avance totalitario en los países sibdesarrollados.

  7. Según Habermas “se denomina clásico a aquel que con su obra permanece como un contemporáneo. El pensamiento de tales clásicos es como un volcán en ebullición que va depositando como escoria las distintas fases de su biografía. Esta imagen nos la imponen los grandes pensadores del pasado cuya obra resiste el cambio de los tiempos. Por el contrario, nosotros, los filósofos contemporáneos, que no somos otra cosa que profesores de filosofía, permanecemos solo como contemporáneos de nuestros contemporáneos”. Esta es un chiquita académica para los amantes de la filosofía.

  8. En su discurso autobiográfico de Kioto, Jürgen Habermas aceptó la etiqueta de “filósofo intelectual”, pero rechazó la de clásico y hasta la trascendencia de su biografía particular. La tarea del intelectual, dijo, no es más que “mejorar el lamentable nivel de discurso de las confrontaciones públicas” y evitar a toda costa el cinismo. Un clásico es otra cosa.Fue cuando gano un premio tecnolológico que le dio mayor relevancia filosófica.