Investigaciones científicas revelan el secreto del ADN: el increíble hallazgo que desafía todos los paradigmas

Un equipo de científicos de la Universidad de Florida reveló una extraordinaria característica del Ácido Desoxirribonucleico (ADN), que podría cambiar el rumbo de la humanidad. ¿Qué es la ubicuidad?

Por: Zenobio Angeles Luis. Coordinador de CEPREVi – UNFV del Anexo de Odontología

Actualizado el 16 de Mayo de 202323:54

La característica del ADN que cuestiona todos los paradigmas

La ubicuidad, capacidad de estar presente en todas partes al mismo tiempo, es una característica fundamental de ADN, según científicos de la Universidad de Florida.

La investigación aseguró que el ADN humano se filtró en el medioambiente a través de restos de saliva, piel, sudor y sangre

«Nos ha sorprendido contestemente a lo largo de este proyecto la cantidad de ADN humano que encontramos y calidad de las muestras», aseguró Duffy.

Según los científicos, este aspecto podría ayudar a encontrar personas desaparecidas, contribuir a investigaciones forenses, localizar yacimientos de relevancia arqueológica y vigilar posibles mutaciones de enfermedades.

Ubicuidad del ADN: cuáles son sus peligros

Los investigadores alertaron sobre las consecuencias no deseadas de este descubrimiento.  Por ejemplo, la violación a la intimidad; el rastreo de la ubicación; la recopilación de datos de forma ilegítima; y la vigilancia genética de terminados grupos y/o individuos. 

«Es importante preservar la autonomía humana, la dignidad y el derecho a la autodeterminación sobre los datos personales. Esto es difícil si no se puede pedir permiso a las personas cuyo ADN puede ser recogido en el medio ambiente«, expresó el investigador en Aspectos Sociales y Éticos de la Genética en la Universidad de Northumbria (Inglaterra), Matthias Wienroth.

Referencias:

El Cronista 2023

María José Gonzalez, Bilbaohiria 2023.

Revista Si crees, Innovas

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El gen de Dios…

Últimamente la genética está dando mucho juego. Hace unos meses un cardenal, Javier Lozano Barragán, dijo en la apertura de una conferencia sobre el genoma humano organizada por el Vaticano, que “en el ADN podemos encontrar la Santísima Trinidad”. Ahora han encontrado también el gen de dios. Hubo un filósofo que -en respuesta a si creía en Dios- dijo que él nunca se lo había encontrado en un laboratorio. Pues ahora algunos dicen que sí lo han hecho. Quizá dentro de poco podamos ver su foto…

“La antigua alianza está rota; el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del universo de donde ha emergido por azar.” (Jacques Monod, premio Nobel)

Casi todas las personas hemos oído hablar alguna vez -aunque haya sido en términos profanos- del debate científico, político y filosófico entre lo adquirido y lo heredado, lo que la famosa frase de Francis Galton apodó nature versus nurture. ¿Quién no ha participado alguna vez en una discusión sobre la naturaleza de la inteligencia, la violencia, los comportamientos sexuales, o la personalidad? ¿Los determinan nuestros genes, nuestro ambiente o ambas cosas? No obstante ser un tema conocido, de lo que quizá no se tenga verdadera conciencia es del calado y la importancia que esa cuestión encierra y de hasta qué punto ha influido en el debate científico de las últimas décadas, especialmente entre los intelectuales de la llamada “Tercera Cultura” (Dawkins, Pinker, Dennett, Gould, Eldredge y tantos otros).

Un claro y curioso –por llamarlo de alguna manera- ejemplo de la feroz ofensiva ideológica que sigue sustentando en la actualidad el determinismo genético puede encarnarlo el científico norteamericano Dean Hamer, genetista del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, Estados Unidos. Hamer ha publicado varios artículos sobre el papel de los genes en la orientación sexual masculina. En un artículo publicado en Nature Genetics en 1995, afirmó haber localizado un gen que influye sobre el comportamiento sexual, asegurando que se había encontrado un ligamiento genético entre el gen, Xq28, y la homosexualidad masculina (Hu et al, 1995). Por supuesto los medios de comunicación se apresuraron a propagar la noticia: se había encontrado el “gen de la homosexualidad”. Por cierto, cuando en 1999 un equipo canadiense dirigido por George Ebers refutó la noticia al publicar en Science que sus experimentos mostraban la ausencia de tal ligamiento genético (Rice et al 1999), la noticia no tuvo tanto eco.

En esta fotografía se puede ver lo que Hamer propone como los orígenes o condicionantes de la fe. (Expresión de VMAT2 en celulas CHO transfectadas, J. Biol. Chem., 281 (44), 33373-33385)

Pero Hamer no se detuvo ahí. En 2004 publicó un libro titulado The God Gene (El Gen de Dios), que acaba de publicarse en España. Después de comparar más de 2000 muestras de ADN, el genetista asegura en su libro que la espiritualidad y, por tanto, las creencias religiosas están ligadas a ciertas substancias químicas presentes en el cerebro. Según Hamer, el gen VMAT2 (vesicular monoamine transporter, transportador vesicular de monoaminas) es el responsable de la fe, añadiendo además que los ateos carecen de este gen. Hamer no descarta la posibilidad de que el llamado “gen de la fe” haya sido heredado por los cristianos a partir del propio Jesucristo. Aunque parezcan cómicas, estas afirmaciones vienen de la ortodoxia de la ciencia norteamericana, y no surgen por casualidad, sino gracias a las condiciones propicias que existen para este tipo de especulaciones. De todas formas no hay que echarse las manos a la cabeza: hace ya muchos años que Wilson, el padre de la sociobiología, dijo que manifestaciones humanas como la religión, la ética, la guerra, la cooperación, la actividad empresarial, el rencor o la conformidad, eran manifestaciones biológicas. O sea, que no es la primera vez que escuchamos y escucharemos ese tipo de afirmaciones. El problema es que estas especulaciones, aunque nos perezcan a muchos ridículas, tienen un enorme poder ideologizador y no están ahí por casualidad, pues forman parte de la manera de ver el mundo que predomina y que interesa actualmente en la sociedad, y que consiste básicamente en atribuir a la naturaleza humana y no a la misma sociedad, el origen de las desigualdades, de la injusticia y de la violencia.

Fuente:  Raquel Bello-Morales (CBM-UAM)

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22 Comentarios

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  1. Este artículo es interesante, debido a que presenta que un equipo de científicos de la Universidad de Florida ha realizado un descubrimiento sobre el ADN que desafía los paradigmas tradicionales. Según su investigación, el ADN humano está presente en diversos elementos de la naturaleza, como plantas, ríos, océanos, arroyos y suelos, lo cual da a concluir que somos el gen de dios. Assí mismo se considera, que al estar presente prácticamente en todas partes, lo que representa un gran potencial para la ciencia, siendo que puede ser utilizado como ventaja en diversas disciplinas. Por ello, la capacidad de secuenciar el ADN ambiental abre nuevas puertas para la investigación y el conocimiento.

  2. El artículo trata sobre un descubrimiento científico realizado por un grupo de científicos de la Universidad de Florida que revela que el ADN humano está presente en una amplia variedad de elementos naturales, como plantas, ríos, océanos, arroyos y suelos. Este hallazgo tiene importantes implicaciones para diversas disciplinas, desde la medicina y las ciencias ambientales hasta la arqueología y la ciencia forense.

  3. Este artículo nos informa del reciente descubrimiento de la presencia del ADN humano en elementos del medio ambiente que abre un mundo de posibilidades para la ciencia en campos como la medicina, la arqueología y la ciencia forense. Sin embargo, también plantea desafíos éticos en cuanto a la extracción y manejo responsable de estos datos genéticos. Es crucial abordar estos dilemas de manera cuidadosa para garantizar que el avance científico vaya de la mano con la ética y el respeto por la privacidad y los derechos individuales.

  4. Valiente afirmación ccientífica y religiosa: Según Hamer, el gen VMAT2 (vesicular monoamine transporter, transportador vesicular de monoaminas) es el responsable de la fe, añadiendo además que los ateos carecen de este gen. Hamer no descarta la posibilidad de que el llamado “gen de la fe” haya sido heredado por los cristianos a partir del propio Jesucristo. LLno parte de mis mayores convicciones cristianas.

  5. Para reflexionbar y filosofar. Últimamente la genética está dando mucho juego. Hace unos meses un cardenal, Javier Lozano Barragán, dijo en la apertura de una conferencia sobre el genoma humano organizada por el Vaticano, que “en el ADN podemos encontrar la Santísima Trinidad”. Ahora han encontrado también el gen de dios. Hubo un filósofo que -en respuesta a si creía en Dios- dijo que él nunca se lo había encontrado en un laboratorio. Pues ahora algunos dicen que sí lo han hecho. Quizá dentro de poco podamos ver su foto…

  6. El informe, publicado en Nature Ecology & Evolution, determinó que el ADN humano está presente en plantas, ríos, océanos, arroyos y suelos, entre otros elementos de la naturaleza. Todo indica el misterio que Dios le ha dado al universo entero y al hombre para nunca olvidar su palabre divina.

  7. «Es importante preservar la autonomía humana, la dignidad y el derecho a la autodeterminación sobre los datos personales. Esto es difícil si no se puede pedir permiso a las personas cuyo ADN puede ser recogido en el medio ambiente«, expresó el investigador en Aspectos Sociales y Éticos de la Genética en la Universidad de Northumbria (Inglaterra), Matthias Wienroth.
    La ciencia y la religión no son incompatibles por el contrario cada día se aproximan más.

  8. La ubicuidad, capacidad de estar presente en todas partes al mismo tiempo, es una característica fundamental de ADN, según científicos de la Universidad de Florida. Si el ADN está en todas partes es por que es como parte de Dios que es onmipresente que está en todas partes. Osesa somos el ADN de Dios.

  9. En la trasmisión de la cultura humana la gente siempre trata de repetir o replicar, de pasar a la próxima generación las habilidades y valores de los progenitores, pero ese intento falla inevitablemente, porque la trasmisión cultural está conectada con el aprendizaje, no con el ácido desoxirribonucleico (ADN). Excelente artículo.