Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. (Papa Francisco)

La falta de igualdad es un gran detonante de violencia.

 

IPE: la inseguridad y los delitos en Lima alcanzaron su punto máximo en los últimos siete años

Una de cada tres personas ha sido víctima de un delito en Lima, más de la mitad con armas de fuego . Esto obliga a los hogares a más que duplicar medidas de seguridad.

Delincuencia se ha incrementado en la capital y eso obliga a los hogares y negocios a más que duplicar medidas de seguridad. (Ilustración: Giovanni Tazza)
Delincuencia se ha incrementado en la capital y eso obliga a los hogares y negocios a más que duplicar medidas de seguridad. (Ilustración: Giovanni Tazza)
_________________
Instituto Peruano de Economía (IPE) – EC
_______

Según una reciente encuesta de Ipsos, la delincuencia y la violencia se han convertido en la principal preocupación de los peruanos, por encima incluso de la corrupción, el desempleo y la alta inflación.

El aumento de la inseguridad ciudadana no solo tiene un impacto negativo sobre las víctimas de algún delito, sino también sobre los hogares y empresas, que se ven obligados a destinar parte de sus ingresos a medidas de prevención. En conjunto, ello le resta eficiencia a la economía y disminuye la productividad agregada.

Más vale prevenir

La inseguridad continúa en aumento. En Lima, una de cada tres personas mayores de 15 años ha sido víctima de un delito en el último año (el punto más alto en casi siete años) y más de la mitad de estos casos involucran armas de fuego. En consecuencia, cada vez más hogares invierten en medidas de prevención frente a la inseguridad. Por ejemplo, el porcentaje de hogares con cámaras de vigilancia en su comunidad se multiplicó por seis entre el 2014 y el 2022. Asimismo, se duplicaron los controles de acceso a barrios y los sistemas de alarma comunitaria contra la delincuencia van rumbo a triplicarse.

A escala nacional, las familias víctimas de un robo o intento de robo de vivienda son más probables de tener un perro guardián, evitar dejar la casa sola, poner rejas en puertas o ventas, o colocar o cambiar cerrojos y cerraduras. Asimismo, desde la pandemia, se ha visto un incremento considerable en el número de solicitudes de licencias de armas para defensa personal o seguridad privada. Solo en el 2022, se emitieron 43.000 de estos documentos (cerca de 17 licencias nuevas por cada 10.000 peruanos mayores de 15 años), más del doble que en el 2019, concentrándose esta demanda en la costa y en la selva central.

Costos para las empresas

Según la Encuesta a Empresas del Banco Mundial, en el 2017 el 5,4% de las empresas peruanas consideró que los delitos, robo y desorden son el principal obstáculo para hacer negocios, por encima del promedio de 4,9% para América Latina y de 2,7% a escala global. Dado ello, las empresas se ven obligadas a desviar recursos que podrían haberse invertido en actividades productivas hacia los gastos de seguridad.

En efecto, el 31% de las medianas y grandes empresas del país con ingresos netos anuales mayores a los 1.700 UIT fueron víctimas de algún hecho delictivo en el 2019 y destinaron en promedio el 5,6% de sus ingresos netos a medidas de seguridad, según la Encuesta Económica Anual del INEI. Previsiblemente, los sectores con una mayor tasa de victimización (personas que reportan haber sido víctimas de un hecho delincuencial) suelen destinar una mayor proporción de sus ingresos a seguridad. Por ejemplo, el 42% de estas empresas en el sector transportes fueron víctimas de delitos en el 2019 y su gasto promedio en seguridad fue 9,6% de sus ingresos anuales.

 (Foto: USI / Referencial) 
(Foto: USI / Referencial)

A ello se le debe agregar la pérdida de productividad debido a la mayor inseguridad. Según Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú, muchas bodegas han reducido sus horas de atención o incluso han tenido que dejar de operar por el temor tras haber sido víctimas de extorsión. Asimismo, de acuerdo con Susana Saldaña, presidenta de la Asociación empresarial Gamarra Perú, la fuerte presencia del comercio informal y de la delincuencia en los alrededores del emporio, afecta las ventas de los empresarios formales. Frente a este escenario, Fredy Gamarra, gerente general de la Asociación Peruana de Hoteles, Restaurantes y Afines (Ahora), destaca la necesidad de fortalecer el desarrollo de la industria de seguros, a fin de evitar el cierre de operaciones de las empresas afectadas.

Inseguridad en aumento

El Índice Global del Crimen Organizado 2023 de la organización The Global Initiatiative Against Transnational Organized Crime ubica al Perú en el puesto 32 de 193 países en criminalidad, al destacar la presencia de delitos que abarcan el robo, tráfico de personas y armas, narcotráfico, extorsión y minería ilegal, entre otros. Si bien el país se halla a la mitad de la tabla en Sudamérica (puesto 6), de no revertirse la tendencia creciente de la criminalidad, se podría acercar a los niveles registrados por Colombia, Paraguay, Ecuador, Brasil o Venezuela (puestos entre 1 y 5 en la región). En efecto, la última edición de este índice resalta la tendencia creciente de las extorsiones en el Perú luego de la pandemia, en sectores como el transporte público, la construcción y el comercio, lo que impacta económicamente a las empresas y familias, y contribuye a un ambiente de mayor inestabilidad.

Robos en negocios se incrementan y afectan continuidad normal de muchos de ellos.
Robos en negocios se incrementan y afectan continuidad normal de muchos de ellos.

Ya con datos al 2014 el Banco Interamericano de Desarrollo evidenciaba que el costo total del crimen en el Perú, incluyendo el costo para las víctimas, el gasto en prevención de los hogares y empresas, y el gasto público ascendía a 2,7% del PBI de ese año, cerca de US$335 por persona. Casi con seguridad, dicho monto se ha incrementado considerablemente en la última década, dada la mayor incidencia de delitos a escala nacional. Se requieren medidas urgentes para que la inseguridad ciudadana no siga comprometiendo sobremanera el desarrollo del Perú, perjudicando especialmente a los más vulnerables. Pero más importante aún es que se trate de medidas sensatas, que no afecten los derechos ciudadanos y de empresa que justamente se busca preservar

24 Comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. Este artículo destaca una problemática alarmante en Lima, como lo es el incremento significativo de la delincuencia y la violencia, evidenciado por una encuesta de Ipsos, la estadística indica que una de cada tres personas ha sido víctima de un delito en el último año. Por ende, la importancia de este tema radica no solo en el impacto directo sobre las víctimas, sino también en el efecto negativo que tiene en los hogares y las empresas, que se ven obligados a invertir recursos considerables en medidas de seguridad. La necesidad de duplicar e incluso triplicar estas medidas se convierte en un reflejo palpable de la gravedad de la situación.

  2. El artículo destaca la preocupación creciente de los peruanos por la delincuencia y la violencia, evidenciando que estas han superado a la corrupción, el desempleo y la inflación como las principales inquietudes del país, según una encuesta de Ipsos. Ofrece estadísticas preocupantes, mencionando que en Lima, una de cada tres personas ha sido víctima de un delito en el último año, y más de la mitad de estos casos involucran armas de fuego. Además, resalta cómo esta inseguridad afecta a las empresas, citando datos del Banco Mundial que indican que un porcentaje considerable de empresas peruanas consideran la delincuencia como el principal obstáculo para hacer negocios, obligándolas a destinar recursos que podrían haberse invertido en actividades productivas hacia la seguridad. El artículo también hace referencia al Índice Global del Crimen Organizado 2023, situando a Perú en el puesto 32 de 193 países en criminalidad, señalando la presencia de diversos delitos como robo, tráfico de personas y armas, narcotráfico, extorsión y minería ilegal. En resumen, destaca la preocupación generalizada por el aumento de la delincuencia y la violencia en Perú, mostrando su impacto en la sociedad y en el entorno empresarial, además de ofrecer datos concretos sobre la situación actual del país en relación con el crimen organizado a nivel global.

  3. La creciente inseguridad y delincuencia en Lima es un grave problema que afecta a la población y a la economía del país. El aumento de los robos y la necesidad de medidas de seguridad adicionales como la utilización de cámaras de vigilancia y sistemas de alarma son indicadores de una preocupante realidad que requiere atención inmediata. La falta de igualdad de oportunidades, incrementa este problema, afectando no solo a la sociedad sino también a las empresas que tienen que destinar mayores recursos en seguridad. Es por ello que la seguridad ciudadana es la principal preocupación de los peruanos, según lo indica Ipsos, superando a la corrupción y el desempleo. Por lo tanto, se requiere medidas urgentes fortaleciendo las instituciones de seguridad y justicia, reduciendo la desigualdad social y promoviendo la educación y la integración social, de esta manera podremos erradicar estos problemas.

  4. El artículo destaca la preocupante situación de inseguridad ciudadana en Perú, evidenciada por el aumento de la criminalidad y la violencia, afectando no solo a individuos, sino también a hogares y empresas. La inversión en medidas de prevención, como cámaras de vigilancia y sistemas de alarma, refleja la necesidad de los ciudadanos de protegerse ante la creciente delincuencia. El impacto económico en las empresas, que destinan recursos significativos a la seguridad, subraya la urgencia de abordar este problema. La posición en el Índice Global del Crimen Organizado resalta la gravedad de la situación y la necesidad de acciones efectivas para revertir la tendencia. En general, se destaca la importancia de medidas sensatas que aborden la inseguridad sin comprometer los derechos ciudadanos y empresariales.

  5. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), la inseguridad y los delitos en Lima han alcanzado su punto máximo en los últimos siete años. Una de cada tres personas en Lima ha sido víctima de un delito en el último año, y más de la mitad de estos casos involucran armas de fuego. La creciente inseguridad no solo afecta a las víctimas, sino también a hogares y empresas que deben destinar parte de sus ingresos a medidas de prevención, lo que afecta la eficiencia económica y reduce la productividad. Según el Índice Global del Crimen Organizado 2023, Perú se encuentra en el puesto 32 de 193 países en criminalidad, destacando la presencia de delitos como robo, tráfico de personas y armas, narcotráfico, extorsión y minería ilegal. Se requieren medidas urgentes y sensatas para abordar la inseguridad sin comprometer los derechos ciudadanos y empresariales.

  6. De acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la criminalidad es un fenómeno de naturaleza compleja y diversa. A pesar de esto, la estrategia para combatirla se apoya principalmente en las fuerzas del orden. Del mismo modo en que los educadores son el pilar del sistema educativo y los profesionales médicos lo son para la salud, los agentes de policía representan el elemento central, aunque no exclusivo, del enfoque gubernamental para enfrentar la delincuencia. Cabe destacar que la mayoría de los habitantes de América Latina opina que es mejor destinar recursos a mejorar la formación de la policía en vez de aumentar la cantidad de agentes policiales, según el BID.
    De acuerdo con el último informe técnico del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el período noviembre 2022-abril 2023, la tasa de criminalidad a nivel nacional alcanzó a un 25% de la población a nivel nacional, lo que reflejó un aumento de 3.9 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior (21.1%). En relación con los actos criminales, destaca el robo de dinero, carteras o teléfonos móviles, que afectó a aproximadamente 12 de cada 100 ciudadanos durante el período de análisis. Asimismo, se encuentran otros delitos como el intento de robo de pertenencias (5.4%), la estafa (4.4%), las amenazas e intimidaciones (2%) y el robo de vehículos (1.7%).

  7. En los primeros años de la década de 1990, el temor a la delincuencia y la violencia era un rasgo característico de la vida en Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia. En 1991, el índice de homicidios tuvo un aumento enorme y fue de 381 por cada 100 000 habitantes, por lo que Medellín era el lugar más violento de la Tierra.
    Veinticinco años después, los homicidios se desplomaron a alrededor de 20 por cada 100 000 habitantes, y Medellín se considera ahora una de la ciudades más habitables e innovadoras de América Latina. Varias otras ciudades de la región han logrado avances similares, como Cali (Colombia), o Diadema, en el estado de São Paulo (Brasil).
    Los indicadores que denuestra la lectura del artícuklo ya son una alarma que be ser frenada de inmediato con drásticas medidads y penas muy severas, de lo contrario entraremos a un desgobierno y la vida no valdra nada.

  8. Ya con datos al 2014 el Banco Interamericano de Desarrollo evidenciaba que el costo total del crimen en el Perú, incluyendo el costo para las víctimas, el gasto en prevención de los hogares y empresas, y el gasto público ascendía a 2,7% del PBI de ese año, cerca de US$335 por persona. Casi con seguridad, dicho monto se ha incrementado considerablemente en la última década, dada la mayor incidencia de delitos a escala nacional.
    Se habla del Plan Boluarte, un fracaso, lo primero que hay que hacer es es darle todo el apoyo logístico que pueda al máximoa a la PNP.

  9. A pesar de todo ello nos siguen asaltando los miserables ladrones que no dudan en matar personass. Las amilias víctimas de un robo o intento de robo de vivienda son más probables de tener un perro guardián, evitar dejar la casa sola, poner rejas en puertas o ventas, o colocar o cambiar cerrojos y cerraduras.

  10. Una barbaridad que alarma y asuta a todos incluso para salir a las calles. La inseguridad continúa en aumento. En Lima, una de cada tres personas mayores de 15 años ha sido víctima de un delito en el último año (el punto más alto en casi siete años) y más de la mitad de estos casos involucran armas de fuego. En consecuencia, cada vez más hogares invierten en medidas de prevención frente a la inseguridad. Por ejemplo, el porcentaje de hogares con cámaras de vigilancia en su comunidad se multiplicó por seis entre el 2014 y el 2022. Asimismo, se duplicaron los controles de acceso a barrios y los sistemas de alarma comunitaria contra la delincuencia van rumbo a triplicarse.

  11. Según una reciente encuesta de Ipsos, la delincuencia y la violencia se han convertido en la principal preocupación de los peruanos, por encima incluso de la corrupción, el desempleo y la alta inflación.
    De esto hay que tener mucho cuidado.El aumento de la inseguridad ciudadana no solo tiene un impacto negativo sobre las víctimas de algún delito, sino también sobre los hogares y empresas, que se ven obligados a destinar parte de sus ingresos a medidas de prevención. En conjunto, ello le resta eficiencia a la economía y disminuye la productividad agregada.

  12. Delincuencia se ha incrementado en la capital y eso obliga a los hogares y negocios a más que duplicar medidas de seguridad. Una respuesta es andar armado y prepararnos para defendernos.