La entrevista olvidada que estremeció a Franco: «¿Es usted un dictador?»

En 1958, el periodista y escritor Serge Groussard mantuvo una conversación con el Jefe del Estado en el Pardo que, después, publicó en «Le Figaro»; la prensa española se hizo eco de ella en las jornadas posteriores

Manuel P. VillatoroManuel P. Villatoro. ABC Historia

La fotografía que ABC llevó hasta su portada el 13 de junio de 1958 podía haber sido una más de la época. Normal y casi protocolaria. En ella, un Francisco Franco entrado en carnes y vestido con traje en lugar de con su característico uniforme militar estrechaba la mano, risueño, de un sujeto delgado y con fino mostacho. ¿Quizá un ministro?, ¿puede que un político? No. El interlocutor era Serge Groussard, el escritor y periodista del diario galo «Le Figaro» que había recibido el encargo de entrevistarle. La conversación fue publicada en su totalidad en Francia y en su mayor parte en la prensa española debido, como explicaba este periódico, a su «trascendencia desde el punto de vista político e histórico».

Tildar las preguntas de Groussard como incisivas es quedarse muy corto. El periodista, que se definió ante Franco como un republicano convencido que no pudo alistarse en las tropas gubernamentales tras el estallido de la Guerra Civil por su escasa edad, le lanzó una noria de golpes directos a la mandíbula. De su boca salieron cuestiones que abarcaban desde la opinión del dictador sobre la democracia, hasta la verdad de las sentencias de muerte contra el enemigo vencido. Aunque puede que la más hiriente fuera esta: «¿Se considera usted, Excelencia, como un dictador?». La respuesta fue igual de tajante: «Calificarme de dictador es una puerilidad. Considero que el régimen actual del Estado español es el más adecuado para la defensa del pueblo».

Portada del 13 de junio de 1958
Portada del 13 de junio de 1958

Franco, definido por una buena parte de los historiadores como un personaje parco en palabras y reservado (algo que negó una y otra vez su cuñado, Ramón Serrano Suñer, quien afirmaba que podía pasar horas hablando si se trataban asuntos que de verdad le interesaran) ofreció respuestas extensas a Groussard a lo largo del encuentro. El extenso interrogatorio, publicado en varias entregas en «Le Figaro», no tuvo un momento de paz hasta el final. Fue entonces cuando el galo, al que le sobraba experiencia tras haber mantenido encuentros con líderes tan reconocidos como Ike Eisenhower, cerró el cuaderno.

La entrevista acabó con una sorpresa final a cargo del francés. «Excelencia, si la Historia pudiese volver a empezar, sería aún en las filas de los republicanos españoles donde intentaría con toda mi alma luchar. Dicho esto, en el transcurso de esta entrevista he comprendido que usted es un hombre digno de estima. Es para mí un deber decírselo, en un sentimiento de honor». Franco aceptó el cumplido y respondió de igual forma: «Me gusta su sinceridad. Esta entrevista ha sido un placer para mí». El texto resultante, más allá de las verdades, las mentiras o los ‘bienquedismos’ del dictador, es un documento de gran valor histórico en la actualidad.

España y Hitler

Groussard tanteó primero el terreno con cuestiones sueltas sobre la situación del país y la política nacional. Así, preguntó a Franco cómo había podido hacer frente a la crisis económica o si admiraba a algún político peninsular. «En general, […] los políticos españoles […] antes del Movimiento Nacional no [han estado] a la altura de las circunstancias. No se trata de que haya habido hombres extraordinarios en España; lo que ocurría era que el sistema político les destruía o les condenaba al ostracismo. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, con Antonio Maura, apartado por las conspiraciones de los partidos. Canalejas y Dato, ambos presidentes del Consejo de Ministros y prestigiosos estadistas, fueron asesinados».

Con un conflicto de 75 millones de muertos todavía latente (la Segunda Guerra Mundial había finalizado poco más de una década antes), Groussard preparó una primera gran batería de cuestiones sobre la colaboración de España con Adolf Hitler. Aunque antes indagó en la relación que Franco tenía con Benito Mussolini, al que el tenía en mucha más estima que el «Führer» y con el que, en sus palabras, mantuvo una relación mucho más estrecha por su «sentido del honor» y «fidelidad»:

«Para que un hombre de Estado sea ejemplar tiene que ser humano […] Mussolini era humano por excelencia. Tenía inteligencia y corazón. Yo sentía una afección muy sincera por él […]. Mussolini no parecía muy alegre en Bordighera. Estaba cansado, con la cara desencajada y la frente preocupada. Hablamos con entera libertad de los acontecimientos. Apenas intentó persuadirme de entrar en guerra; comprendía que España debía pensar únicamente en curar sus heridas. Le hice una pregunta. Le dije: “Duce, ¿si usted puede salir de la guerra, lo haría?”. Se echó a reír alzando los brazos hacia el cielo y exclamó: “¡Claro que sí hombre, claro que sí!”».

 

A continuación, le tocó el turno a la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial. Franco insistió en que Hitler le había pedido formar parte del Eje, pero que él había preferido mantener el país al margen. «Respondí que, a juicio mío, la guerra no estaba terminada, y que faltaba todavía mucho, porque los británicos lucharían hasta que se agotaran sus fuerzas. Y […] le recordé que, en cuanto a España, después de su terrible Guerra Civil, tenía, por encima de todo, necesidad de paz. Enumeré, finalmente, con todo detalle, la cantidad de productos vitales y de primeras materias de que nosotros carecíamos». El «Führer» no se tomó bien aquello. «Sus buenos días fueron calurosos, su adiós fue glacial».

La popular fotografía de Hitler y Franco durante la entrevista de Hendaya
La popular fotografía de Hitler y Franco durante la entrevista de Hendaya

Groussard se tomó luego la libertad de preguntar a Franco por los errores que Adolf Hitler había cometido antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

«Fue, ante todo, el de haber iniciado la guerra con un espíritu de seguridad. Olvidaba que toda guerra es una aventura sin ninguna garantía. Desconocía totalmente la psicología de los pueblos. No entendió nada del alma inglesa, no tenía nunca en cuenta los milagros que provoca la necesidad. No creía que el conflicto pudiese extenderse hasta el punto de llegar a ser universal. No había preparado su guerra completa ni lógicamente. Alemania se había preparado cuidadosamente, pero para una guerra corta. No para un conflicto largo. Tuvo que luchar en dos frentes, oportunidad para la cual su máquina de guerra no estaba racionalmente preparada. Se cometieron graves faltas militares. La Wehrmacht tenía un dispositivo de línea y no un dispositivo en profundidad».

Dictadura contra democracia

Entre los bloques más controvertidos del encuentro destacó uno: aquel en el que el periodista galo le preguntó sobre la opinión que le merecía la democracia. «¿La democracia liberal no es la llave política del mundo del mañana? ¿No pertenecen los dictadores, pese a ciertas apariencias, a una concepción política pasada?». Tras señalar que la definición de «dictadura» se «puede concebir de tantas nociones diversas», Franco incidió en que, si por democracia se refería al «sistema liberal» basado en el juego de partidos, no estaba de acuerdo.

«Este sistema político ha dado ya todo que podía de sí. Y […] ha acumulado numerosos fracasos cuando se trató por los Gobiernos liberales de resolver los problemas nacionales esenciales. Ante los problemas fundamentales, la unión, la unidad de la nación, son indispensables. Y, sin duda alguna, la multiplicidad de los partidos llega a fomentar los desacuerdos nacionales en todas las grandes cuestiones. No, la democracia no tiene nada que ver con el régimen de las asambleas parlamentarias y la multiplicidad de los partidos políticos rivales. La democracia consiste en averiguar cuál es la voluntad del pueblo y en servir dicha voluntad. […] En los regímenes liberales, el interés de los parlamentarios y de los partidos supera al interés público, mientras en los regímenes auténticamente nacionales es el interés público el que predomina».

La siguiente cuestión fue todavía más incisiva… «¿Se considera usted, Excelencia, como un dictador?». Y la respuesta de Franco, en este caso, más diplomática que las anteriores:

«Para todos los españoles y para mí mismo, calificarme de dictador es una puerilidad. Mis prerrogativas, mis atribuciones propias son mucho menos importantes que las conferidas por la Constitución de los Estados Unidos a su presidente. Considero que el régimen actual del Estado español es el más adecuado para la defensa del pueblo. La voz popular se deja oír a través de los organismos vivos de la nación: la familia, los municipios, los sindicatos. Todas las decisiones de importancia nacional tienen su origen no en el alto de la pirámide, sino en su base. Son la consecuencia de los trabajos realizados en las provincias de la nación de los organismos calificados. La característica del régimen no es la omnipotencia del pueblo, es la democracia. La democracia consiste en averiguar cuál es la voluntad del pueblo y en servir a dicha voluntad».

A vueltas con la represión

En el tercer gran (y controvertido) bloque de la entrevista, Groussard planteó al dictador si los veteranos de los ejércitos de la república tenían, en la España de entonces, los mismos derechos que aquellos del bando Nacional. «Exactamente los mismos», respondió. «Odié siempre aquella guerra. El país entero la ha soportado con este mismo sentimiento. No hay nada más terrible en el mundo que una guerra civil. Somos ahora un pueblo unido. Hay una sola España. ¡Ninguna discriminación!». Añadió a su vez que la victoria había sido «para todos» y que se habían hecho grandes esfuerzos por «darles nuevamente un sitio normal en la nación».

«Odié siempre aquella guerra. El país entero la ha soportado con este mismo sentimiento»

En este sentido, le preguntó también si no había sido «demasiado sangrienta la represión» tras la victoria del bando Nacional:

«Desde luego que ha habido condenas y ejecuciones después de la guerra. Y también desde […] algunos actos exagerados. Pero los errores fueron escasos. Y se puede afirmar que, después de la victoria de 1939, sólo los delitos de Derecho Común se castigaron. Comparemos, por ejemplo, nuestra depuración […] con la depuración francesa de 1944. Esta ha sido mucho más sangrienta y mucho más violenta […]. Las cifras de las ejecuciones y de las condenas a penas de cárcel lo demuestran Y, contrariamente a lo que ocurrió en su país, nadie ha sido condenado en España por crímenes políticos. Nadie se ha visto perseguido por causa de sus ideas. Sólo tuvieron que rendir cuenta de sus actos los que habían cometido abusos -saqueos, robos, asesinatos- y los que personalmente habían tenido la responsabilidad de la muerte de inocentes. Hemos tenido que dar ejemplo. El país lo exigía. Pero dichos ejemplos se determinaron con justicia».

La última pregunta no tuvo desperdicio…

-La prensa europea y anglosajona habla a menudo de sus preocupaciones de salud. En estos últimos días se decía que usted debía salir para Suiza, con el fin de someterse allí a una grave operación.

«¡Que sigan esos rumores! ¡Eso me trae suerte!».

Franco – La Verdadera Historia – Documental Completo- Fuente: El Canal de Ploc

 

15 Comentarios

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  1. Para los que desconocen este personaje de la historia española, Francisco Franco fue un militar y dictador español que dio el golpe de Estado de 1936 contra el Gobierno democrático de la II República; lo que derivó en la Guerra Civil española. Fue investido como jefe supremo del bando sublevado el 1 de octubre de 1936, y ejerció como caudillo de España​ —jefe de Estado— desde el término del conflicto hasta su fallecimiento en 1975, y como presidente del Gobierno —jefe de Gobierno— entre 1938 y 1973.
    A diferencia de Hitler y Mussolini, Franco si llegó a gobernar por un periodo largo see tiempo, fue aceptado ampliamente y no se le asesinó ni se le ridiculizo frente al pueblo luego de su fallecimiento.

  2. Gabrielle Ashford Hodges nació en Tanganika (la actual Tanzania) y se crio en África del Este e Inglaterra. Tras licenciarse en Historia por la Universidad de Londres, investigó en los campos de la psicología educacional y del psicoanálisis.
    Ahora ha volcado todo sus estudios y lecturas en su primer libro, «Franco. Retrato psicológico de un dictador», que publica Taurus.En su niñez Hitler tenía una madre muy represiva, reprimida, católica y muy conservadora. Franco tuvo un padre librepensador y un liberal que al mismo tiempo era muy autoritario y pegaba a sus hijos. La madre de Hitler perdió tres hijos antes de que naciera Adolf y cuando éste tenía once años su hermano Edmon, que era más joven que él, murió. Franco vio a los once años cómo desaparecía su hermana Paz. Ambos se consideraban los favoritos de sus madres y ambos habían idealizado a sus madres. Y al mismo tiempo ambos establecerían muchos años después sistemas en los que las mujeres y las madres eran castigadas y maltratadas. Pero al igual que Franco, Hitler estaba lleno de contradicciones. Como todo mpieza en casa con la famiia. elevo esta investigación para que los lectores tengan una idea, no una conclusión de estos aportes.

  3. Ampliando la investigación encontré lo siguiente para la reflexión histórica: “El Fuhrer no tiene buena opinión de España y de Franco. Mucho ruido y pocas nueces. Nada sólido. En cualquier caso, no están en absoluto preparados para la guerra. Son hidalgos de un imperio que ya no existe”, escribió en su diario el ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels. Franco también tenía sus diferencias contra Hitler, como loevidencia la entrevista.

  4. Hitler y Mussolini despreciaban a Franco. Los dos acabaron en el hoyo tragándose sus fracasos políticos y militares. Fueron odiados en sus pases y por el mundo, mientras Franco se mantuvo como gobernante, amado por muchos y odiado por los comunistas. El español murió en la cama tras haber jugado todas las bazas a su favor: las del fascismo y, después, dulcificando su imagen como el protector paterno para la patria que él jamás tuvo en casa, las de las democracias occidentales. Pero al final evito la lacra del comunismo y reconstruyó España, manteniendo sus tradiciones religiosas y culturales.Un excelente artìculo.

  5. En el juego sucio de la política el Eje fue un salón de desconfianza a tres bandas. Hitler, Mussolini y Franco que oficialmente nunca fue parte de ellos . El Eje quería dominar Europa y perpetuarse en el trono con poder absoluto. Para ello, se necesitaban. Pero, al tiempo que se enviaban telegramas de felicitación y agradecimiento, como el que publica un historiador perteneciente a la Colección José María Castañé, se colaban espías por el patio trasero que realizaban informes sobre las mutuas debilidades y en cuanto se daban la vuelta se criticaban como porteras. Franco fue muy osado y no transo por completo con Hitler ni Mussolini pero era cauto en sus avances, le interesaba más reconstruir España. Los del Eje murieron derrotados y franco siguió gobernando con apoyo de los aliados, lo cual demuestra que su estrategia funcionó para seguir en el poder.

  6. Las progresivas derrotas del Eje llevaron a Franco a maniobrar hacia el bando aliado. Mantuvo una entrevista con el máximo mandatario de Portugal, Oliveira Salazar, con el propósito de establecer contactos con los aliados. Serrano Suñer fue cesado tras un incidente entre falangistas y carlistas en Begoña. Fue sustituido por Gómez Jordana, presumiblemente aliadófilo. Alemania empezaba a flaquear y, sin romper del todo los lazos con Berlín, el régimen de Franco cambió de rumbo para sobrevivir cuarenta años. UN DATO IMPORTANTE DE ANALIZAR. BUEN ARTÌCULO. ME GUSTO.

  7. La entrevista acabó con una sorpresa final a cargo del francés. «Excelencia, si la Historia pudiese volver a empezar, sería aún en las filas de los republicanos españoles donde intentaría con toda mi alma luchar. Dicho esto, en el transcurso de esta entrevista he comprendido que usted es un hombre digno de estima. Es para mí un deber decírselo, en un sentimiento de honor». Franco aceptó el cumplido y respondió de igual forma: «Me gusta su sinceridad. Esta entrevista ha sido un placer para mí». El texto resultante, más allá de las verdades, las mentiras o los ‘bienquedismos’ del dictador, es un documento de gran valor histórico en la actualidad. EXCELENTE ARTÍCULO

  8. Para entender a Franco hay que entender el peligro del comunismo en España y todo el daño que los rojos originaron poniendo en jaque a toda Europa y que hoy es una amenaza latente.

  9. «Fue, ante todo, el de haber iniciado la guerra con un espíritu de seguridad. Olvidaba que toda guerra es una aventura sin ninguna garantía. Desconocía totalmente la psicología de los pueblos. No entendió nada del alma inglesa, no tenía nunca en cuenta los milagros que provoca la necesidad. No creía que el conflicto pudiese extenderse hasta el punto de llegar a ser universal. No había preparado su guerra completa ni lógicamente. Alemania se había preparado cuidadosamente, pero para una guerra corta. No para un conflicto largo. Tuvo que luchar en dos frentes, oportunidad para la cual su máquina de guerra no estaba racionalmente preparada. Se cometieron graves faltas militares. La Wehrmacht tenía un dispositivo de línea y no un dispositivo en profundidad». Etas declaraciones sobre Hitler las desconocía por completo.

  10. Franco no fue nada tonto en pisar el palito de incorporarse al Eje al lado de Hitler y entrar a la Segunda Guerra Mundial, pero quedo manchado como fascista al lado de los genocidas a pesar de estar al lado de los aliados en forma subrepticia. Su lucha fue mas que nada contra el comunismo que tanto daño le había hecho a España, un juego peligroso que tuvo que desempeñar en la ingratitud de la política.