Por: Dr. Dimas Arrieta Espinoza. Catedrático de la  UNFV. Literarto, escritor y poeta.

Pocas son las esperanzas de encontrar este manuscrito, famoso en los años treinta, “El himno aprista” que escribiera el poeta de América José Santos Chocano, en reemplazo de la “Marsellesa aprista” que compusiera el notable dirigente sindical Arturo Sabroso. La lejanía de los acontecimientos ha hecho invisible los hallazgos de nuestra investigación. Solo Luis Alberto Sánchez da un testimonio de haberlo visto y leído por esas épocas en pleno destierro, también lo hace Manuel Seoane Corrales, en un informe en el congreso de su partido en 1957. Es un documento que sentaría el otro perfil del gran poeta modernista peruano, sobre todo, con la Generación de 1920 y 30, con quienes tanto polemizó a raíz de algunos hechos deleznables.

Tenemos viva la fe de poder encontrar el valioso documento porque pondría en evidencia la reconciliación del intelectual más importante de aquel tiempo e influente, en el mundo hispánico, con intelectuales notables de los años veinte, con quienes se peleó y en Santiago de Chile, en pleno destierro, no solo se solidarizó con los jóvenes desterrados, sino los ayudó a su sobrevivencia. En la madurez poética y en la experiencia de vida, incluso, José Santos logra crear una poesía fuera de los cánones modernistas, con un discurso que se asienta más a la modernidad de la lírica contemporánea.

Cuenta el maestro Luis Alberto Sánchez, en su libro Aladino o vida y obra de José Santos Chocano (Editorial Universo: Lima 1975), un episodio importante que esclarece la vida y da pistas en las aproximaciones hermenéuticas para entender la obra del Cantor de América:

Cuando se desató la terrible represión gubernativa contra la oposición aprista, en febrero de 1932, Chocano se acercó a los numerosos expatriados de esta y otras filiaciones, que fueron a asilarse en Chile. A través de Miguel Checa Eguiguren, ex Embajador peruano en Buenos Aires, con quien intercambió jugosas cartas, el poeta se puso en contacto con algunos jóvenes desterrados. Le emocionó el sincero desinterés de éstos, a punto tal de que se brindó espontáneamente a componer una nueva letra para la “marsellesa aprista”, cuyo primitivo texto criollo se debió al obrero textil Arturo Sabroso, viejo y prestigioso militante sindical y entusiasta melómano” (Sánchez: 1975, 463).

A Santiago de Chile habían llegado connotados líderes de oposición (apristas y comunistas) primero al gobierno de Leguía y después al de Sánchez Cerro, Chocano se acercó a los exiliados peruanos para preguntar por su hijo Eduardo Chocano, quien también fue tomado preso y trasladado a El Frontón. Se intimida con los compatriotas con quienes departía casi a diario porque lo acompañaban desde los diarios, en donde se ganaba la vida escribiendo, dignamente y compartía sus salarios en los desterrados peruanos hasta su residencia.

Entonces, se da una simpatía y reconciliación con la generación del 20 y 30, también la solidaridad con el movimiento aprista. Dice Sánchez, con respecto al manuscrito: “Vi un original de esa letra en manos del finado don Miguel Checa Eguiguren. Entiendo que el doctor Enrique Cornejo Koster poseía una copia. No la he podido obtener para poder insertarla aquí” (Sánchez: 1975, 463). En Lima, casi hemos agotado nuestra búsqueda, el documento debe encontrarse tanto en Santiago como en Buenos Aires, en alguna biblioteca municipal o en algún archivo privado.Cuando Chocano llega, después de años al Perú, la ciudad de Lima, con el beneplácito de Leguía, decide coronar al poeta. La juventud universitaria de aquella época tiene sus reticencias y el Presidente de la Federación de Estudiantes se niega a “representar al pueblo” para tal coronación: “Conviene destacar que Haya de la Torre, líder del aprismo, se había negado en 1922 a representar ´al pueblo’ en la coronación de Chocano. Las alusiones a Haya de la Torre en el Libro de mi proceso distan pues de ser bien intencionadas.” (Sánchez: 1975, 463). Después vendría el incidente con el Periodista Edwin Elmore y casi toda la juventud tomó distancias con el Cantor de América.Lamentablemente, solo conocemos el lado oscuro en la vida del gran poeta, pero la parte final de su vida no se ha estudiado, salvo la copiosa información que nos da el maestro Sánchez en su voluminosa biografía. Todos los días los desterrados peruanos lo esperaban al poeta que saliera de los periódicos chilenos, donde laboraba para sobrevivir de la escritura. En largas caminatas, en ansiados almuerzos y cenas, brindadas por Chocano, los peruanos terminaban dejándolo en su casa, solo hasta la puerta.

En los compatriotas había un fastidio porque el Cantor de América no los hacía pasar a su sala, y allí invitarles una cena o un reposado café a ritmo de las grandes conversaciones con las cuales Chocano los entretenía. Solo cuando lo mataron, el día en que Ciro Alegría llegó a Santiago de Chile, recién los compatriotas entraron a su casa y encontraron que vivía en una sola habitación: con una cama, una meza, un primus, dos ollas y dos platos. Estaba sentada en su cama una mujer con dos hijos en sus faldas. La mujer lloraba y lloraba abrazada a sus vástagos, sola, en medio de una pobreza asombrosa.Los desterrados comprendieron la dimensión de gran peruano y el gran motivo por qué no los hacía pasar a su casa. Lo lloraron, lo cargaron hasta el cementerio a pecho abierto y con orgullo porque había muerto un gigante de la poesía con la dignidad y altura como mueren esos grandes elefantes escondiendo, en su orgullo, una cuidadosa pobreza económica solo al amparo de su grandeza. Los relatos de Sánchez, tienen esas páginas escalofriantes en la información. El libro Aladino…, contiene apreciación crítica, bibliografía, con pasajes inéditos de una vida exuberante, es cierto, pero rica en matices del Cantor de América.

Hay capítulos que merecen resaltar como aquellas informaciones, por ejemplo, cuando Chocano es entrevistado por un reportero chileno y ante la pregunta “¿Cuál es el futuro de la poesía americana?” Este contestaría, que la tradición recaería en dos nombres: “Ese muchacho Neruda”, y “un peruano que está en París, Vallejo”. También mencionaba a Huidobro y otras figuras. Pero tenía mucha fe, sobre todo en el peruano César Vallejo, con quien estaba obsesionado que Pablo Abril De Vivero sacara la revista Bolívar:

Apresura esta edición, no me deje mucho tiempo sin sus noticas: esto es todo. Aplaudo su propósito de editar la revista Bolívar; le diré, sin embargo, con cariñosa franqueza o que mejor me parece quisiera editarla en Paris. En lo que a Paris me toca me parece muy acertado que haya usted comprometido a Vallejo: cuando leo de éste, me gusta cada vez más. Me parece que “se ha encontrado” en Paris; es un caso que confirma ampliamente lo que dice Waldo Frank. Creo que Javier le ayudará con eficiencia a usted en cuanto a los nuevos. Por mi parte haré cuanto usted desee, solo espero el N° 1. Para tomar las orientaciones del caso y proceder (Sánchez: 1975, 451, 452).

Es una carta que Chocano le dirige a Pablo Abril De Vivero, hermano de Xavier Abril, quien es mencionado y lo designa como el puente con los poetas y escritores jóvenes del Perú, “los nuevos”, dice. Ambos hermanos eran amigos de César Vallejo. José Santos Chocano, quien en 1922, tuvo una frase dura contra Trilce, libro de César Vallejo: “Vallejo es un poeta sin poemas”. Indudablemente, no entendió esa nueva poética como lo hicieron críticos y poetas, pero, ahora, tenía el interés que participe en el proyecto editorial de la revista Bolívar y aseguraba “cuando leo de éste, me gusta cada vez más”. La intuición y la hidalguía para reconocer dónde estaba el genio de la nueva poesía hispánica, la tuvo a tiempo el Canto de América.

Otro de los testigos, de esas épocas de destierros y tensiones sociales, Manuel Seoane Corrales, en el recuento del informe a su Partido, presentado el 30 de julio de 1957, ante el III Congreso Nacional del Partido Aprista Peruano, en la sección de cultura dice:

Al fin de su vida, José Santos Chocano, cuando estuvo en Chile, iba a escribir, o escribió un “Himno al Apra”. Él sintió un golpe adivinatorio en el corazón, al ver surgir un movimiento en este pueblo que amó tanto. Y este errabundo poeta, en su hora postrera, cuando el hombre se acerca a su propia conciencia, en comunión con el misterio del infinito, tuvo el presentimiento de esta alborada popular (Seoane: 2003, 476).

Algunas leyendas han brotado de la relación entre Chocano y Seoane, del apadrinamiento del Cantor de América, ante la sociedad chilena y argentina. También de la relación entre Sánchez y Chocano, sobre todo cómo los desterrados crearon toda una red de relaciones para producir cultura y asegurar trabajo para los desterrados peruanos en Chile. No olvidemos que dirigían la Editorial Ercilla, la revista del mismo nombre, donde convocaban a concursos literarios y Ciro Alegría ganó el primero de ellos.

Para cerrar este artículo nos preguntamos ¿hay necesidad de encontrar el manuscrito de la “del himno aprista” compuesto por José Santos Chocano? Sí, creemos que es un documento valioso porque fijaría la estrecha relación y reconciliación del poeta de América, con la prodigiosa generación de los años 20 y 30. Hay capítulos de nuestra historia que se deben cerrar y hay heridas abiertas que se deben curar.

Referencias: Revisat Universitaria Si crees, Innov@s

Diagramación: Luis Alberto Pintado Córdova

Resultado de imagen para Fotografías inéditas de Santos Chocanos con corona de oro

Chocano: El único poeta peruano con una corona de oro. Texto de Luis Alberto Sánchez en “Aladino o vida y obra de José Santos Chocano”, 1960.

LIMA, 14 DE MAYO DE 1965
LLEGADA DESDE CHILE DE LOS RESTOS DEL POETA JOSE SANTOS CHOCANO.
FOTO: EL COMERCIO

El autor de “Alma América” (1906) y “¡Fiat Lux!” (1908), quien fue consagrado con una corona de laureles de oro por el gobierno de Leguía el 5 de noviembre de 1922, en el Palacio de la Exposición de Lima, llegaba ahora a esta capital embalado en un cajón de madera, recubierto con planchas de metal, en cuyo interior relucía recién laqueado su féretro. El Comercio

Innov@s recuerda con amor a Santos Chocano con Blason:

Soy el cantor de América autóctono y salvaje;
mi lira tiene un alma, mi canto un ideal.
Mi verso no se mece colgado de un ramaje
con un vaivén pausado de hamaca tropical…Cuando me siento Inca, le rindo un vasallaje
al Sol, que me da el cetro de su poder real;
cuando me siento hispano y evoco el coloniaje,
parecen mis estrofas trompetas de cristal.Mi fantasía viene de un abolengo moro:
los Andes son de plata, pero el León de Oro;
y las dos castas fundo con épico fragor.

La sangre es española e incaico es el latido;
¡Y de no ser poeta, quizás yo hubiese sido
un blanco aventurero o un indio emperador!

Vídeo educativo super recoemndado que todo peruano culto debe saber: José Santos Chocano por Luis Alberto Sánchez. 2011. Víctor Raúl

Vídeo  cultural: Sucedió en el Perú: José Santos Chocano. Fuente: TVPerú

 

23 Comentarios

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  1. En 1912 pasó a México, donde hizo público su apoyo a la revolución mexicana y sirvió al presidente Francisco I. Madero, hasta que este fue depuesto y asesinado. El nuevo gobierno mexicano encabezado por Victoriano Huerta expulsó a Chocano, quien viajó entonces a Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos. En Nueva York desempeñó misiones confidenciales al servicio del gobierno revolucionario de Venustiano Carranza.
    Nuevamente en México, actuó también como secretario de Pancho Villa, a quien dio consejos acerca de la reivindicación agraria. Incluso llegó a participar en la toma de Chihuahua. Su entusiasmo por la causa revolucionaria mexicana fue innegablemente sincero.
    Chocano tenía mayor emoción social que César Vallejo y una extarordinaria cultura política que la plasmo en su trayectoria de compromiso de docencia y pedagogía política de primera.

  2. Quiero compartir que Chocano retornó al Perú en diciembre de 1921, después de diecisiete años de ausencia. Habían ya fallecido Manuel González Prada y Nicolás de Piérola, ídolos de su juventud, así como su protector, Javier Prado Ugarteche. En Lima recibió el entusiasta aplauso de las multitudes, la prensa y la intelectualidad. José Gálvez Barrenechea, Luis Alberto Sánchez, José María Eguren y César Vallejo fueron al puerto del Callao para recibirlo. Recibió el homenaje de la municipalidad limeña. Fue declarado «hijo predilecto de la ciudad de Lima» y se le brindó una recepción en el Palacio de la Exposición, donde se le ciño la frente con una corona de laureles de oro, otorgándosele el título de «Poeta de América» (5 de noviembre de 1922). A pesar de su egolatría, Chocano se mostró siempre cordial con los poetas que lo admiraban, como Eguren y Vallejo. Sobre este último incluso llegó a decir, hacia 1930, que apreciaba su poesía, según consta en una carta que dirigió al poeta y editor Pablo Abril de Vivero. Muchos de esos intelectuales y poetas eran apristas, por lo que el artículo del Dr. Arrieta tiene mucha consistencia en esta rica investigación histórica y literaria.

  3. Lástima que una tarde del 13 de diciembre de 1934, viajando en un tranvía de Santiago, fue apuñalado por la espalda por Martín Bruce Padilla. Herido de dos puñaladas en el corazón y dos en la espalda, Chocano falleció casi en el acto.El asesino, en su defensa, adujo haber sido socio de Chocano en una empresa de búsqueda de tesoros ocultos y estaba seguro que el poeta había logrado algún beneficio, excluyéndolo a él de las ganancias. Un examen psiquiátrico determinó que el homicida era un esquizofrénico paranoico, por lo que fue recluido en un manicomio de la capital chilena, donde falleció años después.
    Pero su entierro fue apoteósico, especialmente en Lima cuando fue traslado desde Chile.

  4. Chocano murió pobre. Su sepelio en Chile fue casi apoteósico.9​ Sus restos fueron trasladados a Lima el 15 de mayo de 1965, siendo enterrado de pie y en un metro cuadrado de superficie (tal como lo había pedido en un poema) en el Cementerio Presbítero Maestro, en medio de homenajes oficiales y la indiferencia literaria. Gran poeta universal.

  5. A Chocano se le considera como uno de los representantes peruanos de la corriente modernista, compartiendo junto con Rubén Darío (Nicaragua), Manuel González Prada (Perú), José Martí (Cuba), Manuel Gutiérrez Nájera (México) y José Asunción Silva (Colombia). Sin embargo, cabe recalcar que algunos entendidos consideran que por su carácter, Chocano está más cerca del romanticismo que del modernismo, mientras que otros, como es el caso del crítico estadounidense Willis Knapp Jones, lo llegaron a denominar como mundonovista. El mismo Chocano se sentía distante del «afrancesamiento» de Rubén Darío –aunque por momentos lo imitase– y demandaba, en armonía con el llamamiento de José Enrique Rodó, una poesía que reflejara la naturaleza y la historia de América. Su pretensión lo llevó alguna vez a compararse con Walt Whitman, el célebre vate estadounidense: «Walt Whitman tiene el norte, pero yo tengo el sur».
    Pero muchos estudiosos entienden que Chocano es muy diverso además de prolífico, por lo que algunas veces es épico y otras es lírico. Épico, es por ejemplo, su poema «Los caballos de los conquistadores», tan lleno de ritmo y fuerza atronadora, convertida en una pieza clásica de recitación. En la lírica destacan breves composiciones íntimas y delicadas como el «Nocturno Nº 18 (La canción del camino)», «Las orquídeas», «La magnolia», etc.
    Por favor Dr. Arrieta siga publicando. Vale un Perú.

  6. Me alegra que tengamos un literato y escritor reconocido en la UNFV, mi Alma Mater. Me gusto el artículo por ser inédito.

  7. El mejor momento poético de Chocano lo logró en la madurez poética y en la experiencia de vida, incluso, José Santos logra crear una poesía fuera de los cánones modernistas, con un discurso que se asienta más a la modernidad de la lírica contemporánea. Excelente artículo.

  8. Que bueno saber que de la relación entre Sánchez y Chocano, sobre todo cómo los desterrados político crearon toda una red de relaciones para producir cultura y asegurar trabajo para los desterrados peruanos en Chile. No olvidemos que dirigían la Editorial Ercilla, la revista del mismo nombre, donde convocaban a concursos literarios y Ciro Alegría ganó el primero de ellos. Una gran generación de peruanos ilustres.

    • En 1912 pasó a México, donde hizo público su apoyo a la revolución mexicana y sirvió al presidente Francisco I. Madero, hasta que este fue depuesto y asesinado. El nuevo gobierno mexicano encabezado por Victoriano Huerta expulsó a Chocano, quien viajó entonces a Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos. En Nueva York desempeñó misiones confidenciales al servicio del gobierno revolucionario de Venustiano Carranza.
      Nuevamente en México, actuó también como secretario de Pancho Villa, a quien dio consejos acerca de la reivindicación agraria. Incluso llegó a participar en la toma de Chihuahua. Su entusiasmo por la causa revolucionaria mexicana fue innegablemente sincero.

  9. La lejanía de los acontecimientos ha hecho invisible los hallazgos de la investigación del Dr. Dimas Arrieta. Solo Luis Alberto Sánchez da un testimonio de haberlo visto y leído por esas épocas en pleno destierro, también lo hace Manuel Seoane Corrales, en un informe en el congreso de su partido en 1957.
    Hace poco un amigo intelectual chileno afirma estar tras la pista de una fuente que confirma este artículo.
    Felicitaciones, Dimas por tus brillantes aportes como un libre pensador.

  10. El Consejo Directivo del Consejo de la revista universitaria Si crees, Innov@s felicita al Dr. Dimas Arrieta Espinoza. Catedrático de la UNFV. Literarto, escritor de innumerables libros, poeta y filósofo, así como cofundador de Innov@s por este artículo que enriquece la cultura en la comunidad de emprendedores.