La señora O

Mientras morían enfermeras, médicos, padres, madres, abuelos, policías, trabajadores modestos, ella se prestó a ensalzar al entonces presidente Martín Vizcarra, a ocultar las cifras reales de muertos, a justificar la ausencia de oxigeno, a encubrir criminales desaciertos. Ocultar, tergiversar y mentir fueron los sellos de esas coberturas.

La pluralidad, esencial en el periodismo, desapareció durante su gestión. No es ninguna casualidad que el procesado por corrupción Vladimir Cerrón haya circulado un tuit con este texto: “Muchas gracias por todo Clara”.

Por Umberto Jara 

El Directorio de la Compañía Peruana de Radiodifusión S.A. anunció el despido de Clara Elvira Ospina, Directora de Noticias de América Televisión y Canal N. Su salida ha generado lecturas políticas. En este texto me refiero tan solo al rol periodístico desempeñado por la Sra. Ospina.
El anuncio de que la periodista colombiana Clara Elvira Ospina cesa en sus funciones pone fin a una oscura gestión periodística que se inició en el año 2012. Fueron casi nueve años dedicados a pervertir el oficio periodístico. Ospina estableció vetos; ordenó el rechazo a investigaciones realizadas por periodistas ajenos a su feudo y, sobre todo, fijó criterios para difundir información sesgada y orientada a intereses políticos e ideológicos. La pluralidad, esencial en el periodismo, desapareció durante su gestión. No es ninguna casualidad que el procesado por corrupción Vladimir Cerrón haya circulado un tuit con este texto: “Muchas gracias por todo Clara”.
CLARA ELVIRA OSPINA ES DESPEDIDA DE LA DIRECCIÓN PERIODÍSTICA DE AMÉRICA TV Y CANAL N - YouTube
Fue también la que organizó el altar a los fiscales del Equipo Especial Lava Jato. Nunca una observación hacia ellos, jamás una crítica, siempre una alabanza; y, a cambio de que se oculten sus errores, los señores fiscales, falsos héroes televisivos, entregaban la información judicial reservada para que la conviertan en supuesta “investigación periodística”. En los archivos están las huellas de este estilo perverso. Por eso, en la gestión de Ospina hubo implacables reportajes contra determinados personajes y agua tibia, por ejemplo, para casos como los de Susana Villarán o adulación a PPK, Vizcarra y Sagasti. Creía, la señora Ospina, que la corrupción tiene distingos de acuerdo al cliente o de acuerdo a la ideología.
Clara Elvira Ospina se despidió de sus compañeros con una carta. En esa misiva dejó acaso la única enseñanza en su gestión. Por supuesto, no es una enseñanza periodística, pues, todos aquellos que alguna vez conversamos con ella podíamos percibir que poco o nada sabía del oficio. La lección a la que me refiero es una de rotundo cinismo. Ha escrito: “Llegué a este cargo con las credenciales de ser una periodista seria e independiente y estoy segura de que me voy conservándolas intactas”.
Uno podría reír ante tamaña desfachatez pero no cabe la risa por una contundente razón: no puede alegar credenciales de decencia después del deterioro periodístico al que sometió a Canal 4 y Canal N durante todos estos años pero sobre todo en la trágica pandemia en el 2020. Mientras morían enfermeras, médicos, padres, madres, abuelos, policías, trabajadores modestos, ella se prestó a ensalzar al entonces presidente Martín Vizcarra, a ocultar las cifras reales de muertos, a justificar la ausencia de oxigeno, a encubrir criminales desaciertos. Ocultar, tergiversar y mentir fueron los sellos de esas coberturas.
Durante la pandemia, Clara Elvira Ospina abusó de su cargo de Directora de Noticias, causando enorme daño al país —un país al que no pertenece— y se prestó a impedir investigaciones sobre la vil entraña del gobierno de Vizcarra. Le dispensó elogios y coartadas a un presidente que habrá de terminar en la cárcel. El canal de señal abierta más importante del país, con todos los recursos que tiene y con todos los reporteros a disposición, no pudo, no quis, poner al descubierto las innumerables barbaridades de Martín Vizcarra, de su premier Vicente Zeballos, de su infame ministro de Salud Víctor Zamora, y todos los actos de negligencia y corrupción que iban ocurriendo. Todo esto ocurrió por la línea informativa impuesta por Ospina.
También le corresponde el azuzamiento de las marchas de la fugaz y hoy inexistente “Generación del Bicentenario”. Me explico para que las susceptibilidades no se sientan heridas. Nadie estaba de acuerdo con la llegada al poder de Manuel Merino pero esa misma fuerza periodística no apareció cuando hubo un audio delictivo de Vizcarra enseñando a sus cómplices cómo engañar a la justicia; no hubo el mismo impulso periodístico cuando ocurrió el Vacunagate que envolvió a Vizcarra y a Sagasti. Al contrario, se esmeró en ordenar que se oculte la verdad, que se le mienta al país, que se defienda a los corruptos.
En el balance de su gestión existe miseria moral porque si alguna deuda, imposible de pagar, tiene Clara Elvira Ospina es la de haberse prestado a ser cómplice del poder político para ocultar muertes de peruanos asfixiados por el covid-19. Ese es un ejercicio criminal del periodismo. Habría que analizar si las coordinaciones con Palacio de Gobierno alcanzan para lo que la ley penal llama autoría mediata.
Tuvo tal ausencia de escrúpulos que, al ser consciente de su indebido manejo periodístico, trató de protegerse buscando el prestigio de la cultura. Lo hizo inventándose un programa sobre libros. Los que conocemos el oficio periodístico nos reíamos porque era imposible que alguien que dirige todo el aparato informativo de dos canales de televisión pueda tener tiempo para leer –y entender— todo lo que Clara Elvira Ospina fingía leer. Simular cultura denota ausencia de escrúpulos. Por eso, en un preciso acto de justicia poética fue despedida del trabajo en el Día del Libro.
Ella se va. En su carta de despedida habla de éxito financiero. Es verdad. Hizo un buen negocio en un país con exceso de cortesanos.
Puede ser una captura de pantalla de Twitter de 1 persona, de pie y texto que dice "Clara Elvira Ospina @ClaraEOspinaG He sido notificada de mi despido como Directora de América Noticias y Canal N, cargo que desempeñé desde marzo de 2012. La decisión fue adoptada por el Grupo El Comercio con el voto en contra de La República. Al magnífico equipo periodístico que me ha acompañado, gracias siempre. 23 abr. 21 Twitter for iPad"
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  1. Bueno es obvio que esta señora traicionó a su pais vendiendo su conciencia , era claro que el periodismo vendido tuvo mucho que ver en este periodo en donde el izquierdismo ha ganado en gran parte de la sierra norte y sur . El encubrimiento al ex presidente Vizcarra y el nuevo presidente Sagasti con respecto de la muerte de miles de ciudadanos peruanos y la negligencia del proceso del estado es sorprendente . Es difícil actualmente debido a esta noticias las personas crean puesto que muchos pueden darse cuenta en la influencia que desean causar en medio de esta nueva gestión.

  2. Sin nada de cual sorprenderse. Esa mujer traicionó a su pueblo y se vendió a la corrupción e intereses personales. Pero tampoco seamos ingenuos, porque ella haya salido de su puesto no implica que los medios no sigan siendo controlados para el beneficio de gente corrupta y de poder. Ella ha sido una de las cuentas que está dentro de este control de medios, aún no hemos llegado a quien esta detrás de ella, ella tuvo gran culpa en ocultar información muy importante para el país, pero siempre habrá alguien más grande que ella detrás de esta manipulación y siempre existirán los cómplices. En la actualidad confiar en los medios al 100% sería muy ingenuo de nuestra parte.

    • Excelentes comentarios, gracias por compartir y preferencia de lectoría, se convierte poco a poco en analista de gestión. Felicitaciones y éxitos profesionales.

  3. En los archivos están las huellas de este estilo perverso. Por eso, en la gestión de Ospina hubo implacables reportajes contra determinados personajes y agua tibia, por ejemplo, para casos como los de Susana Villarán o adulación a PPK, Vizcarra y Sagasti. Creía, la señora Ospina, que la corrupción tiene distingos de acuerdo al cliente o de acuerdo a la ideología. Gran contenido de actualidad y muy objetivo en sus apreciaciones. Vale mi compatriota.

  4. Picante información para una corrupta, en algún momento saldrá a luz dinero de por medio. Esta periodista mermelera fue también la que organizó el altar a los fiscales del Equipo Especial Lava Jato. Nunca una observación hacia ellos, jamás una crítica, siempre una alabanza; y, a cambio de que se oculten sus errores, los señores fiscales, falsos héroes televisivos, entregaban la información judicial reservada para que la conviertan en supuesta “investigación periodística”. En los archivos están las huellas de este estilo perverso. Por eso, en la gestión de Ospina hubo implacables reportajes contra determinados personajes y agua tibia, por ejemplo, para casos como los de Susana Villarán o adulación a PPK, Vizcarra y Sagasti. Creía, la señora Ospina, que la corrupción tiene distingos de acuerdo al cliente o de acuerdo a la ideología.

  5. No hay que ser periodista para darnos cuenta del asco que teníamos de escuchar noticias de loas al corrupto Vizcarra en canal N, un periodismo Mermelero que defemdía la inmoralidad y la corrupción del peor gobernante de la historia del Perú me refiero a Martín Vizcarrra que estaba bien vacunado junto con su familia mientras miles de hermanos peruano morían y el mafiosos dilataba las vacunas y su repartija de vacunas que en algún momento debe star en la prisión y purgar por genocidio y lesa humanidad.

  6. Valiente artículo de Umberto Jara, u gran periodista y objetivo en su análisis contra el corrupto y criminal Vizcarra, quien debería estar en la prisión. Todos le hicieron el juego para poder caer en el comunismo, la periodista colombiana, acostumbrada a al terrorismo de la FARC y convivir en el juego sucio de la política fue bien despedida para lo menos lograr centrar al Grupo El Comercio que perdió la brújula contra la corrupción de
    y sus a yayeros comunistas. La pluralidad, esencial en el periodismo, desapareció durante su gestión. No es ninguna casualidad que el procesado por corrupción Vladimir Cerrón haya circulado un tuit con este texto: “Muchas gracias por todo Clara”.. Excelente artículo contra la corrupción.

  7. Mientras morían enfermeras, médicos, padres, madres, abuelos, policías, trabajadores modestos, ella se prestó a ensalzar al entonces presidente Martín Vizcarra, a ocultar las cifras reales de muertos, a justificar la ausencia de oxigeno, a encubrir criminales desaciertos. Ocultar, tergiversar y mentir fueron los sellos de esas coberturas. Hemos vivido esta etapa de sangre, sudor y lagrimas con el terror de la pandemia que ha dado paso al descontento social que los comunistas quieren aprovechar para agudizar contraddicciones sociale y pujar por la revolución violente del comunismo.