Estrategias 

Primera lectura:

La “guerra proxy” y por qué Rusia acusa a la OTAN de haberla iniciado en Ucrania

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que la alianza atlántica libra una “guerra proxy” en contra de Moscú. Este artículo te cuenta en qué consiste este tipo de conflicto y qué hay detrás de los señalamientos de Moscú.

Los países de la OTAN han facilitado a Ucrania armamento sofisticado como este sistema antitanque. (GETTY IMAGES).

Los países de la OTAN han facilitado a Ucrania armamento sofisticado como este sistema antitanque. (GETTY IMAGES).

Fueron las “guerras calientes” de la “Guerra Fría”.

Durante poco más de cuatro décadas, la Unión Soviética y Estados Unidos estuvieron compitiendo agresivamente por esferas de influencia alrededor del mundo sin que nunca llegaran a combatirse mutuamente en un conflicto armado.

 

Eso no significaba que durante aquel medio siglo no hubiera guerras entre ellos, sino que estas ocurrían con toda su crudeza y destrucción, pero en otras partes y a través de otros actores.

Esta semana, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó a la OTAN de estar llevando adelante una guerra de este tipo contra Moscú.

Lavrov advirtió que las armas avanzadas que Occidente está proveyendo al gobierno de Ucrania serán un objetivo legítimo para las fuerzas rusas que llevan adelante la «operación militar especial», término que usa Moscú para hablar de su invasión a Ucrania.

«Almacenes en Ucrania occidental han sido atacados más de una vez [por las fuerzas rusas]. ¿Cómo podría ser de otra manera? La OTAN, en esencia, está implicada en una guerra con Rusia a través de un proxy (tercero) y está armando a ese proxy. Guerra es guerra», señaló Lavrov en una entrevista televisada.

Pero ¿qué es exactamente una «guerra proxy» y qué significa que Rusia acuse a la OTAN de llevarla adelante?

Un conflicto indirecto

«Una guerra proxy ocurre cuando un estado combate a otro estado, pero en lugar de usar sus propias fuerzas militares emplea las fuerzas de otro, que puede ser otro estado, una milicia o señores de la guerra», le dice a BBC Mundo Daniel Byman, profesor de Política Exterior de la Universidad Georgetown (EE.UU.) y analista senior sobre Medio Oriente del Brookings Institute.

Lavrov advirtió que los cargamentos de armas occidentales que están llegando a Ucrania son objetivos legítimos para las fuerzas rusas. (GETTY IMAGES).
Lavrov advirtió que los cargamentos de armas occidentales que están llegando a Ucrania son objetivos legítimos para las fuerzas rusas. (GETTY IMAGES).

 

Recuerda que este tipo de conflictos fueron muy frecuentes entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el marco de la Guerra Fría cuando, por ejemplo, había fuerzas enfrentadas en una guerra civil en lugares como Somalia o Etiopía y cada superpotencia apoyaba a alguna de las partes, de forma que competían por influencia a través de estos terceros.

Guerras de este tipo también se libraron en Asia, Medio Oriente y América Latina, como ocurrió en Nicaragua en la década de 1980.

Vladimir Rauta, docente de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Reading (Reino Unido), señala que estas intervenciones pueden realizarse de distintas maneras.

«Ese apoyo puede materializarse a través de transferencias de armamento, información de inteligencia o financiamiento. La forma más común de apoyo es proporcionar santuario, refugios territoriales seguros», le dice a BBC Mundo.

«Una guerra proxy implica algunas o todas estas formas de apoyo, pero nunca el envío de tropas, porque cuando un estado aporta tropas ya se convierte en una intervención militar directa», destaca Rauta.

El señalamiento de Lavrov de que la OTAN está implicada en Ucrania en un conflicto de este tipo contra Rusia ya lo hizo previamente Leon Panetta, quien fue secretario de Defensa de EE.UU. y jefe de la CIA durante el gobierno de Barack Obama.

«Esto es una guerra proxy con Rusia, lo digamos o no», señaló a mediados de marzo a la agencia Bloomberg.

En una entrevista con BBC Mundo esta semana, Panetta argumentó su posición destacando la unidad de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en su oposición a la invasión de Rusia a Ucrania.

«Ellos están trabajando para asegurarse de que Rusia pague un precio por esta invasión. Han implementado severas sanciones económicas contra Rusia. Están proveyendo armas a los ucranianos para ayudarles a combatir la invasión rusa y están reforzando a los países de la OTAN para dejar claro que resistirán cualquier invasión adicional de Rusia», dijo.

«En la medida en la que Estados Unidos y nuestros aliados están haciendo todo lo que pueden para respaldar a Ucrania en su guerra contra Rusia, puedes decir que esto es el equivalente a una guerra proxy», agregó.

Panetta destacó además las declaraciones recientes del secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, quien esta semana dijo que uno de los objetivos de esta guerra es ver a Rusia debilitada.

Esas declaraciones se produjeron en una rueda de prensa en Polonia durante la cual le preguntaron al funcionario estadounidense si él definiría ahora los objetivos de Washington de forma distinta a como fueron fijados al inicio de la invasión.

En los meses previos a la invasión, cuando Rusia movilizaba sus tropas cerca de la frontera de Ucrania, los países occidentales empezaron a enviar armas a Kiev. (GETTY IMAGES).
En los meses previos a la invasión, cuando Rusia movilizaba sus tropas cerca de la frontera de Ucrania, los países occidentales empezaron a enviar armas a Kiev. (GETTY IMAGES).

 

«Queremos que Ucrania siga siendo un país soberano, un país democrático capaz de proteger su territorio soberano. Queremos ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania«, respondió Austin.

Tras el inicio de la invasión a Ucrania, el Congreso de Estados Unidos aprobó ayudas a ese país por unos US$3.500 millones que, de acuerdo con la Casa Blanca, ya están casi agotados, por lo que el gobierno de Biden solicitó este jueves US$33.000 millones más en ayudas para hacer frente a la guerra.

Washington ha entregado al gobierno de Volodymyr Zelensky municiones y armas de todo tipo, incluyendo sistemas antiaéreos y antitanques, helicópteros, drones y lanzagranadas.

De acuerdo con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, esa alianza en su conjunto ha entregado hasta ahora más de US$8.000 millones en ayuda militar a Ucrania.

Guerra y propaganda

Este jueves, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, rechazó la idea de que su país o la OTAN estén participando en una guerra proxy contra Rusia.

«No es cierto y me preocupa, porque eso muestra la desesperación que siente Rusia por su fracaso miserable al no ser capaces de hacer lo que inicialmente habían dicho que harían. Creo que no refleja la verdad sino su fracaso», dijo.

«En lugar de decir que los ucranianos equipados con algunas capacidades para resistir a las fuerzas rusas están haciendo esto, ellos le dicen a su gente que Estados Unidos y toda la OTAN están implicados en eliminar tropas rusas y tanques, etc.», agregó.

Biden solicitó al Congreso más recursos para apoyar a Ucrania. (GETTY IMAGES).
Biden solicitó al Congreso más recursos para apoyar a Ucrania. (GETTY IMAGES).

 

Daniel Byman sostiene que el señalamiento de Lavrov es, en realidad, parte de un esfuerzo de propaganda de Moscú.

«Él [Lavrov] está intentando cambiar la narrativa para que en lugar de Rusia -que invadió a un vecino- sea el agresor, él intenta decir que Rusia está a la defensiva, está siendo atacada. Y que el enemigo no es Ucrania, sino que la OTAN y Estados Unidos están apuntando hacia Rusia. Él simplemente intenta hallar un nuevo enemigo debido a los fallos que ha tenido la política rusa hasta ahora», dijo el experto.

Vladimir Rauta señala que el hecho de que Estados Unidos y la OTAN estén dando apoyo a Ucrania no equivale a una guerra proxy, pues se trata de estados que están ayudando a un país que está siendo objeto de una agresión.

«Lavrov está completamente equivocado. Estados Unidos y la Unión Europea están dando apoyo militar y económico al gobierno legítimo de Ucrania. Esto es algo totalmente legal. Son aliados y socios que se ayudan», resaltó el experto.

Byman también rechazó la caracterización hecha por Lavrov apuntando hacia los orígenes del conflicto.

«Rusia empezó esta guerra y la OTAN simplemente está ayudando a Ucrania a defenderse. Entonces, no es que la OTAN quisiera una pelea con Moscú. En realidad, es una guerra que Rusia empezó«, apuntó.

«Es posible que EE.UU. u otros países tengan objetivos que no sean simplemente defender a Ucrania», dijo en referencia a las declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin. «Pero, dicho eso, la naturaleza primaria de este conflicto no es la de una guerra proxy, sino la de una invasión de Rusia a otro país que se está defendiendo con la ayuda de otros países», agregó.

Tanto Byman como Rauta coincidieron en señalar que, paradójicamente, un ejemplo clásico de una guerra proxy es evidente en el papel que Moscú jugó en Ucrania en los últimos años.

Si hubo un país haciendo una guerra proxy en Ucrania, ese fue Rusia que desde 2014 estuvo apoyando y promoviendo a los rebeldes separatistas en el sureste de Ucrania. Moscú creó toda esta situación a partir de una guerra proxy que ha librado en contra de Kiev”, destacó Rauta.

Siria: la guerra 'proxy' del siglo XXI - Las2orillas.co
Siria: la guerra ‘proxy’ del siglo XXI.  Este conflicto se ha convertido en uno de carácter subsidiario, donde las potencias en lugar de enfrentarse entre ellas utilizan a terceros como sustitutos

Segunda lectura:

Guerra proxy, el conflicto bélico en tierra de otros

Tomando como base la doctrina política abordada por el analista europeo Trajan Shipley (2017),  las guerras subsidiarias o guerras proxy son un tipo de conflictos en los que se distingue un conflicto interno entre distintos bandos o actores que se engloba como parte de otra rivalidad entre potencias o actores externos. A pesar de que las guerras proxy se han dado a lo largo de la Historia, conocerlas resulta revelador acerca de la naturaleza en el mundo en el que vivimos y la situación geopolítica de la región donde ocurren.

Por: Luis Alberto Pintado Córdova en colaboración con Alfonso Brbab Caballerro ABC

Guerra híbrida: ¿Qué es y qué relación tiene con el conflicto Ucrania - Rusia?
El concepto “guerra híbrida” se ha popularizado a raíz del conflicto actual entre Rusia y Ucrania, aunque no es la primera vez que se utiliza. A continuación les explicamos en qué consiste, sus posibles consecuencias y qué relación tiene con esta guerra.

La guerra subsidiaria es un tipo de guerra que se produce cuando dos o más potencias utilizan a terceros como sustitutos, en vez de enfrentarse directamente.

Aunque las superpotencias han utilizado a veces países enteros como subsidiarios, normalmente se prefiere utilizar a guerrillasmercenarios, grupos terroristassaboteadores o espías para golpear al oponente indirectamente. El objetivo es dañar, dislocar o debilitar a la otra potencia sin entrar en un conflicto abierto.

Con frecuencia, las guerras subsidiarias se libran en el contexto de conflictos violentos o soterrados a gran escala. Rara vez es posible librar una guerra subsidiaria pura, pues los bandos utilizados tienen sus propios intereses, algunos de los cuales divergen de los intereses de los patrones.

Entre las guerras que se considera que han tenido un componente de subsidiariedad importante se hallan la Guerra Civil Española, la Guerra Civil Griega, las guerras de Corea, Vietnam o Afganistán, la Guerra Civil del Líbano, la Guerra de Angola, la Guerra Indo-Pakistaní, la Guerra de Irak, Guerra de Osetia del Sur, la Guerra Civil De El Salvador, actualmente la guerra en Siria, la invasión rusa en Ucrania, en general, los conflictos derivados de la Guerra Fría.

La guerra proxy algunos  especialistas en belicología la llamam Guerra híbrida (también llamado ataque híbridoestrategia híbridatácticas híbridas o conflicto híbrido) es una teoría de la estrategia militar en el que se utilizan toda clase de medios y procedimientos ya sea la fuerza convencional o cualquier otro medio irregular como la insurgencia, el terrorismo, la migración, los recursos naturales e incluso otros más sofisticados mediante el empleo de las últimas tecnologías (guerra cibernética) con otros métodos de influencia como las noticias falsasdiplomaciaguerra jurídica e intervención electoral del extranjero y en las que la influencia sobre la población resulta vital.1​ Es un nuevo tipo de guerra que «viene a dar por superada la guerra asimétrica (ejército convencional contra fuerza insurgente)».2​ Una ventaja de esta estrategia es que el agresor puede evitar que le atribuyan el ataque (una idea en cierto modo similar a la negación plausible).

Los conflictos híbridos implican esfuerzos a diferentes niveles con el objetivo de desestabilizar un estado funcional y provocar una polarización de su sociedad.3​ A diferencia de lo que ocurre en la guerra convencional, el “centro de gravedad” de la guerra híbrida es un sector determinado de la población. El enemigo trata de influenciar a los estrategas políticos más destacados y a los principales responsables de la toma de decisiones combinando el uso de la presión con operaciones subversivas. El agresor a menudo recurre a actuaciones clandestinas para no asumir la responsabilidad o las posibles represalias.»​

Es un concepto de reciente creación (2014) con una definición no precisa en la que según el autor se establecen distintos matices como por ejemplo al establecer si el empleo de los medios convencionales e irregulares se realiza de forma simultánea o no. El concepto guerra híbrida como una nueva forma de guerra no ha logrado hacerse un hueco en la Doctrina de Defensa de Estados Unidos sino que el término es usado para referirse de forma imprecisa a la complejidad del conflicto irregular.

Para algunos, el término, acuñado en 2009 por el periodista estadounidense Frank Hoffman, y ya anticipado por George Kennan en 1948, es tan antiguo como la propia guerra. En todo caso, no entra en la habitual definición de guerra: la convencional (entre Estados) y la asimétrica (un Ejército contra una guerrilla). Se trata de una fusión de soldados con y sin uniforme, paramilitares, tácticas terroristas, ciberdefensa, narcoconexiones, insurgencia urbana y fusiles AK-47. “Es una combinación de medios e instrumentos, de lo previsible y lo imprevisible. No hay fronteras entre lo legal y lo ilegal, entre la violencia y la no violencia. No hay una distinción real entre guerra y paz”, dice Félix Arteaga, investigador de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano. Cecilia Ballesteros 2014.

Guerra en Ucrania hoy: ¿Por qué empezó la guerra entre Rusia y Ucrania?: 5 claves para entender el origen de este conflicto | Marca
Las consecuencias en la población civil  de la invasión a Ucrania por parte del expansionismo ruso

Lo cierto es que, en la mayoría de los conflictos armados, tanto en el pasado como en el presente, existen actores internos y externos. Normalmente, el actor externo tiene una serie de intereses —económicos, energéticos, geoestratégicos, etc.— en el territorio en conflicto y se alinea con un actor interno que, de alguna forma, resulte favorable para esos intereses. Pero existen una serie de conflictos en los que la dinámica externa excede el conflicto mismo y se encuadran en un marco superior donde cobra importancia no tanto el conflicto interno en sí, sino las implicaciones regionales o mundiales del enfrentamiento entre actores externos. Se trata de las guerras subsidiarias o guerras proxy, conflictos que forman parte de una dinámica de rivalidad y enfrentamiento entre dos o más actores locales o mundiales.

Una estrategia militar basada en la participación en guerras proxy resulta muy atractiva para “los países que tratan de eludir los elevados costes en términos humanos y económicos que implica la participación directa en un enfrentamiento armado”. Hoy en día, resulta difícil imaginar un conflicto a gran escala entre Rusia y Estados Unidos o entre Arabia Saudí e Irán; sin embargo, nadie niega la rivalidad entre esos países. Para ellos, resulta mucho más cómodo y práctico desarrollar esa rivalidad lejos de sus fronteras y limitando al máximo la intervención militar directa apoyando a un aliado local. En definitiva, se trata de trasladar el conflicto a un lugar distinto del tablero.

Risk, estrategia en el tablero mundial

En los años 50, durante el comienzo de la Guerra Fría, el director de cine francés Albert Lamorisse creó un juego de mesa un tanto atípico, pero muy revelador de la dinámica mundial que comenzaba a imperar por entonces. El juego, que tiene lugar sobre un tablero que representa un mapamundi dividido en distintas regiones, tiene un marcado carácter estratégico, aunque el objetivo es simple: los participantes tienen que conquistar territorios enemigos. Para ello cuentan con un ejército administrado por ellos mismos, que mueven por la superficie del tablero con el objetivo de encontrarse con el enemigo y entablar batalla con él, resuelta siempre por el azar tirando los dados.

Cualquiera que haya jugado al Risk sabe que detrás de esta breve descripción hay una serie de componentes añadidos que permite, como mínimo, hacer un paralelismo con algunas situaciones reales en la política internacional. Puesto que el resultado de un combate es aleatorio, las acciones que se toman deben ser muy medidas, de forma que cobra más importancia la estrategia que la fuerza. Pero no todas las acciones consisten en desplazar un ejército de un lugar a otro para entablar combate. En el Risk es inevitable forjar alianzas con más jugadores y tener aliados en distintas partes del tablero que sean favorables a los intereses propios a largo plazo: controlar una región o el tablero entero.

Mapa político del Risk. Fuente: Wikimedia

Si el Risk estuviera verdaderamente ambientado en la Guerra Fría, encontraríamos dos bloques enfrentados que buscan mantener su influencia a lo ancho del mapa al mismo tiempo que intentan reducir la de su adversario. Durante este período de tiempo, hubo una gran cantidad de conflictos internos en distintos lugares del mundo, pero en los que ambos bloques tenían intereses y, por ende, establecieron alianzas con algún bando o grupo local. Los casos de Corea o Vietnam son los más evidentes al haber sido conflictos armados de elevada magnitud. Sin embargo, existen casos más discretos, donde los razonamientos estratégicos cobran un primer plano. Es el caso del escándalo Irán-Contra, que tuvo lugar durante la Administración Reagan en los años ochenta. El Gobierno de Estados Unidos vendió armas a Irán de forma clandestina, pues había impuesto un embargo comercial sobre el país tras la revolución islámica. El objetivo era facilitar la liberación de ciudadanos estadounidenses secuestrados por Hezbolá en el Líbano, aliado de Irán. Sin embargo, el dinero obtenido de las ventas, gestionado a través de un entramado de cuentas suizas, fue destinado a financiar a la Contra nicaragüense, un movimiento armado insurgente opuesto al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), de ideología socialista.

Esta lógica obedece a la que podemos observar, en una escala mayor, en las guerras proxy. En cualquier caso, el Risk es una buena aproximación —salvando las distancias— a la lógica de las guerras proxy. En algunas ocasiones, no es posible enviar la caballería de un lugar a otro del tablero, ya sea por motivos logísticos, económicos o incluso políticos. Sin embargo, hay otra serie de recursos disponibles para un actor a la hora de salvaguardar sus intereses, que van desde la provisión de armas, la ayuda económica o incluso la guerra de (des)información.

Mercenarios, terroristas y guerrillas: construir una guerra proxy

Una guerra proxy no es una guerra convencional. Aunque suelen involucrar a fuerzas armadas profesionales —el ejército de Asad en Siria es apoyado por la aviación rusa—, también podemos encontrar una gran cantidad de actores atípicos, lo que nuevamente muestra la complejidad de estos conflictos.

En primer lugar, la diversidad de actores internos que se puede encontrar en una guerra proxy se corresponde con la diversidad de actores externos. Contrariamente a lo que se piensa, los primeros no son marionetas de los segundos, sino que tienen un elevado grado de autonomía, y en ocasiones son ellos mismos los que adaptan su discurso u orientación ideológica con el objetivo de poder atraer o mantener el apoyo de un actor externo. Esto no solo ocurre así en las guerras proxy; es una dinámica que se repite como elemento de la realpolitik internacional. Por ejemplo, el viraje al comunismo que realizó la revolución cubana tuvo por objetivo insertarse en la órbita de la URSS debido a la presión económica de EE. UU., tal y como reconocería Fidel Castro.

Algunos de estos actores internos son más típicos y los hemos podido ver en distintos conflictos a lo largo de la Historia, como pueden ser las guerrillas y movimientos de contrainsurgencia. En la revolución sandinista en Nicaragua, el FSLN, una guerrilla socialista apoyada por el bloque oriental y Cuba, tuvo que hacer frente a movimientos contrainsurgentes de extrema derecha apoyados por EE. UU. Otros actores, como los partidos políticos, resultan también de crucial importancia por su capacidad de movilización. Tradicionalmente, en el siglo XX los partidos comunistas —con la excepción de los maoístas y, posteriormente, la corriente eurocomunista— estaban sujetos a la influencia, cuando no el control, de la URSS y sus intereses. Asimismo, mediante el apoyo no oficial hacia ciertos partidos políticos y organizaciones ciudadanas, EE. UU. promovió una campaña de “democratización” en países del Este de Europa durante la primera década del siglo XXI con el objetivo de alejarlos de la órbita de influencia rusa.

Pero también encontramos actores más propios de una zona de conflicto. En este sentido, tanto Estados Unidos como Rusia están utilizando mercenarios para actividades concretas en territorio sirio. El uso de mercenarios y la contratación de empresas de seguridad para ejercitar tareas en zonas de conflicto es una tendencia creciente en las últimas décadas. Un estudio en 2010 concluyó que, mientras que la ratio de personal privado respecto a militares estadounidenses era de 1:55 en Vietnam, en el caso de Irak era de 1:1, es decir, casi el mismo número de militares que de personas empleadas por empresas privadas para zonas de conflicto.

Las empresas de seguridad privada son un actor fundamental y poco conocido en los conflictos contemporáneos. Fuente: Wikipedia.

Asimismo, los grupos terroristas han adquirido una enorme relevancia en los conflictos más recientes en el mundo. Aunque en ocasiones resulte complicado distinguirlas de las guerrillas, las organizaciones terroristas tradicionales suelen tener una estructura organizativa y un modus operandi distinto, aunque en ocasiones tienen elementos comunes. Con todo, muchos aliados de actores involucrados en una guerra proxy suelen ser grupos terroristas, como es el caso de Turquía con el Frente Al Nusra —vinculado a Al Qaeda— en la guerra siria o la conocida alianza entre Irán y Hezbolá.

Independientemente del tipo de aliados que se tenga, una guerra proxy no depende exclusivamente de la voluntad de los actores externos. El académico John L. Gaddis escribía en 1997 que, “tras la Guerra Fría, algunos regímenes y sus rebeldes habían aprendido a manipular a los rusos y estadounidenses mediante halagos, solidaridad o fingiendo indiferencia”. La relación entre los actores externos e internos en una guerra proxy es mucho más bidireccional de lo que puede aparentar, lo cual implica una dificultad añadida a la hora de resolver este tipo de conflictos.

Pasado y presente de las guerras proxy

Sin duda, los conflictos armados en los que existe una marcada dimensión externa protagonizada por distintos actores con intereses variados no es nada nuevo del siglo XXI. En su conquista de América, los españoles forjaron alianzas con pueblos indígenas oprimidos por los incas y los aztecas aprovechando sus conflictos internos y territoriales para vencer con más facilidad. Del mismo modo, la guerra de sucesión española (1701-1713) fue, internacionalmente, una disputa entre Francia, Inglaterra y otras potencias europeas por ver quién asumía el trono del debilitado Imperio español.

Sin embargo, la naturaleza de estos conflictos cambia según el tiempo, el territorio y los actores involucrados. En el pasado, por ejemplo, era común encontrar guerras propagandísticas en el seno de conflictos internos como la guerra civil española (1936-1939). Carteles, octavillas, panfletos o alimentos lanzados desde aviones eran los elementos para ganar la batalla ideológica. Hoy en día, los instrumentos son bastante más sofisticados y complejos. En guerras proxy como la de Ucrania, los combates no se libran únicamente en las calles: ejércitos de troles en redes sociales, ciberataques y medios de comunicación son parte de la guerra de información que tiene lugar en el seno del conflicto.

Para ampliar: “Information Wars. Ukraine and the West vs. Russia and the Rest”, Neli Esipova y Julie Ray en Harvard International Review, 2016

La guerra de Corea fue la primera de todas las guerras proxy que tuvieron lugar en el marco de la Guerra Fría.

La guerra de Corea (1950-1953) es un caso paradigmático. A pesar de que ya habían existido tensiones en Berlín entre el bloque occidental y la URSS tras finalizar la ocupación, la guerra de Corea era la primera guerra proxy de todas las que se vivieron hasta la disolución de la URSS. Tras el final de la ocupación japonesa después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, la península de Corea fue administrada de forma conjunta por estadounidenses y soviéticos. Marcando como separación el paralelo 38, los soviéticos crearon un Gobierno de corte estalinista liderado por Kim Il-sung, en tanto que los estadounidenses administraron la zona sur con el objetivo a largo plazo de crear un Gobierno de unidad nacional en la península. Las evidentes tensiones llevarían a un conflicto enormemente marcado por su proyección internacional; menos de diez años atrás, los coreanos estaban unidos frente a la ocupación japonesa. El conflicto era el primer pulso entre el bloque socialista en su conjunto —China y la URSS enviaron tropas a Corea— y el bloque occidental, con una destacada presencia militar de Estados Unidos. Constituye un ejemplo ilustrador de las guerras proxy no solo por el gran componente militar en ambos bandos, sino porque el conflicto —que técnicamente no ha concluido, ya que únicamente se firmó un armisticio— ha seguido reflejando las tensiones entre los dos bloques durante el resto de la Guerra Fría hasta llegar a la situación de crisis actual.

El ejemplo reciente y traumático de guerra proxy lo encontramos en Siria. Su importancia no se mide únicamente por la catástrofe humanitaria y los cambios políticos que ha suscitado por la gestión de sus refugiados en la política interior de los países occidentales, sino también por la complejidad de la dimensión exterior y los actores que encontramos en ella. En Siria no solo cobra importancia el antagonismo entre Rusia y EE. UU.; también es crucial —e incluso más importante— la rivalidad regional entre Irán y Arabia Saudí. Cada uno de estos actores tiene una serie de aliados y enemigos en este conflicto, que se entremezclan con el papel que juegan Turquía o Israel, tradicionales aliados de EE. UU., pero con unos intereses marcadamente distintos en este conflicto. Además, a diferencia de Corea, donde el ejército local de cada bando contaba con el apoyo presencial de sus aliados, Rusia e Irán han desplegado tropas en Siria, pero cobran en el conflicto mayor importancia las alianzas con grupos insurgentes, rebeldes o terroristas, así como la guerra de información a escala internacional.

Las guerras proxy no son un fenómeno marcadamente del siglo XXI, sino que se remontan a mucho antes. Ya que hoy en día resulta inconcebible un conflicto a gran escala entre las grandes potencias mundiales, comprender la naturaleza de cada guerra proxy permite entender la realidad del tablero internacional y el futuro de un mundo lleno de actores con intereses contrapuestos en cada lugar del tablero.

Guerras híbridas y Seguridad Democrática | Geopolitica.RU

Según Juan Felipe Velez Rojas, el uso de estos proxys genera efectos en el panorama internacional. Gaon señala la pérdida de credibilidad como el principal.

“Los efectos tienen que ver con la credibilidad, porque se concede que las potencias no se enfrentan entre sí, que no hay disposición para arriesgar un enfrentamiento directo a gran escala debido al uso de estos grupos. La consecuencia surge cuando una potencia abandona su proxy, esta será menos creíble con futuros actores, con futuros socios, porque se le entiende como una traición”.

Pese a las aparentes ventajas que pueden ofrecer los proxys, menores costos de operación, compartir los gastos de la guerra, mejor conocimiento del terreno e incluso la negación, los riesgos pueden ser mayores a sus beneficios.

Referencias:

  • El Orden Mundial
  • ABC – BBC – El País
  • Anadulu Ahency
  • AFP – Reuters – Revista Innovas

Vídeos recomendados:

¿Qué es una Proxy war o guerra subsidiaria? YouWit del Tecnológico de Monterrey

Què és una guerra proxy? – COM FUNCIONA EL MÓN?

Egido: La guerra proxy en Afganistán está teledirigida por EEUU. Nexo Latino

https://www.youtube.com/watch?v=l5l38u5YOx8

 

 

18 Comentarios

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  1. A pesar de que las guerras proxy se han dado a lo largo de la Historia, conocerlas resulta revelador acerca de la naturaleza en el mundo en el que vivimos y la situación geopolítica de la región donde ocurren. En el Risk es inevitable forjar alianzas con más jugadores y tener aliados en distintas partes del tablero que sean favorables a los intereses propios a largo plazo: controlar una región o el tablero entero.

  2. Lo que marca este marco teórico es muy originl en sus versiones, en la mayoría de los conflictos armados, tanto en el pasado como en el presente, existen actores internos y externos. Normalmente, el actor externo tiene una serie de intereses —económicos, energéticos, geoestratégicos, etc.— en el territorio en conflicto y se alinea con un actor interno que, de alguna forma, resulte favorable para esos intereses. Pero existen una serie de conflictos en los que la dinámica externa excede el conflicto mismo y se encuadran en un marco superior donde cobra importancia no tanto el conflicto interno en sí, sino las implicaciones regionales o mundiales del enfrentamiento entre actores externos. Se trata de las guerras subsidiarias o guerras proxy, conflictos que forman parte de una dinámica de rivalidad y enfrentamiento entre dos o más actores locales o mundiales.

  3. el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, rechazó la idea de que su país o la OTAN estén participando en una guerra proxy contra Rusia.
    «No es cierto y me preocupa, porque eso muestra la desesperación que siente Rusia por su fracaso miserable al no ser capaces de hacer lo que inicialmente habían dicho que harían. Creo que no refleja la verdad sino su fracaso», dijo.
    «En lugar de decir que los ucranianos equipados con algunas capacidades para resistir a las fuerzas rusas están haciendo esto, ellos le dicen a su gente que Estados Unidos y toda la OTAN están implicados en eliminar tropas rusas y tanques, etc.», agregó.
    Por el bien del mundo esperemos que todo salga bien para Estados Unido que defiende a Ucrania.

  4. Un gran artículo para entender la guerra. Durante poco más de cuatro décadas, la Unión Soviética y Estados Unidos estuvieron compitiendo agresivamente por esferas de influencia alrededor del mundo sin que nunca llegaran a combatirse mutuamente en un conflicto armado.
    Eso no significaba que durante aquel medio siglo no hubiera guerras entre ellos, sino que estas ocurrían con toda su crudeza y destrucción, pero en otras partes y a través de otros actores.
    Eran las llamadas «guerras proxy» o guerras por delegación.
    Esta semana, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó a la OTAN de estar llevando adelante una guerra de este tipo contra Moscú.
    Lavrov advirtió que las armas avanzadas que Occidente está proveyendo al gobierno de Ucrania serán un objetivo legítimo para las fuerzas rusas que llevan adelante la «operación militar especial», término que usa Moscú para hablar de su invasión a Ucrania.
    «Almacenes en Ucrania occidental han sido atacados más de una vez [por las fuerzas rusas]. ¿Cómo podría ser de otra manera? La OTAN, en esencia, está implicada en una guerra con Rusia a través de un proxy (tercero) y está armando a ese proxy. Guerra es guerra», señaló Lavrov en una entrevista televisada.
    Pero ¿qué es exactamente una «guerra proxy» y qué significa que Rusia acuse a la OTAN de llevarla adelante?

  5. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que la alianza atlántica libra una “guerra proxy” en contra de Moscú. Este artículo te cuenta en qué consiste este tipo de conflicto y qué hay detrás de los señalamientos de Moscú..
    Pienso que se busca cualquier argumento para justificar la propanganda de guerra, para justificar la matanza de Rusia en Ucrania.

  6. Pero también encontramos actores más propios de una zona de conflicto. En este sentido, tanto Estados Unidos como Rusia están utilizando mercenarios para actividades concretas en territorio sirio. El uso de mercenarios y la contratación de empresas de seguridad para ejercitar tareas en zonas de conflicto es una tendencia creciente en las últimas décadas. Un estudio en 2010 concluyó que, mientras que la ratio de personal privado respecto a militares estadounidenses era de 1:55 en Vietnam, en el caso de Irak era de 1:1, es decir, casi el mismo número de militares que de personas empleadas por empresas privadas para zonas de conflicto. Una aclaración que debemos considerar en este anális. Excelente artículo.

  7. Un juego que todo hombre de negocios y gestor debe jugar para aprender estrategia aplicadas a la negociación. Cualquiera que haya jugado al Risk sabe que detrás de esta breve descripción hay una serie de componentes añadidos que permite, como mínimo, hacer un paralelismo con algunas situaciones reales en la política internacional. Puesto que el resultado de un combate es aleatorio, las acciones que se toman deben ser muy medidas, de forma que cobra más importancia la estrategia que la fuerza. Pero no todas las acciones consisten en desplazar un ejército de un lugar a otro para entablar combate. En el Risk es inevitable forjar alianzas con más jugadores y tener aliados en distintas partes del tablero que sean favorables a los intereses propios a largo plazo: controlar una región o el tablero entero.

  8. Una estrategia militar basada en la participación en guerras proxy resulta muy atractiva para “los países que tratan de eludir los elevados costes en términos humanos y económicos que implica la participación directa en un enfrentamiento armado”. Hoy en día, resulta difícil imaginar un conflicto a gran escala entre Rusia y Estados Unidos o entre Arabia Saudí e Irán; sin embargo, nadie niega la rivalidad entre esos países. Para ellos, resulta mucho más cómodo y práctico desarrollar esa rivalidad lejos de sus fronteras y limitando al máximo la intervención militar directa apoyando a un aliado local. En definitiva, se trata de trasladar el conflicto a un lugar distinto del tablero. Una lectura muy interesante.

  9. base la doctrina política abordada por el analista europeo Trajan Shipley (2017), las guerras subsidiarias o guerras proxy son un tipo de conflictos en los que se distingue un conflicto interno entre distintos bandos o actores que se engloba como parte de otra rivalidad entre potencias o actores externos. A pesar de que las guerras proxy se han dado a lo largo de la Historia, conocerlas resulta revelador acerca de la naturaleza en el mundo en el que vivimos y la situación geopolítica de la región donde ocurren. Excelente artículo felicito a los autores.