Manco Cápac, la última gran estela de un mítico monitor

¿Sabías que el monitor Huáscar, luego del Combate de Angamos, regresó al Perú para combatir en contra de los peruanos? Entérate qué buque peruano le salió al frente en la siguiente historia sobre el Combate Naval de Arica, del 27 de febrero de 1880.

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Tras intentar cañonear un tren peruano proveniente de Tacna con destino a Arica en horas de la mañana, el tan querido pero paradójicamente enemigo monitor Huáscar, recibe severos daños por parte de nuestra artillería que se encontraba en la costa.

Había escuchado increíbles leyendas de ese capítulo de la guerra con Chile que muy pocos se atreven si quiera a murmurar. Y es que el Huáscar, capturado y reparado luego tras el terrible combate de Angamos, regresó a nuestras costas con una inmensa bandera de la ‘Estrella Solitaria’ puesta en el mástil, con el propósito de causar un terrible daño moral en nuestros defensores.

¡Que no te sorprenda si el Huáscar regresa para acabar con nuestras vidas!, me dijo una vez mi comandante. Espero que ese día nunca llegue, recuerdo que le respondí.

Lamentablemente fui testigo y estuve en primera fila de su actuación tan infame pero nostálgica para algunos de nosotros, incluyéndome. El buque de Grau, esa nave a la que todos queríamos abordar, desfilaba como pavoneándose por nuestras aguas, dispuesto a matarnos las esperanzas.

Tras tener un feroz enfrentamiento con nuestra artillería en la costa, nos toca a nosotros ahora detener su prepotente avance. Mi deseo como marino era encontrarlo, para sumergirlo en las profundidades de nuestro mar. Soy artillero y pertenezco al monitor Manco Cápac que estaba a cargo de mi comandante José Sánchez Lagomarsino, mi misión era distribuir el armamento y hacerlo funcionar a toda potencia sin contratiempo alguno. El cañón Dalhgren estaba a mi cuidado, su precisión y poder dependen de mí.

El Manco Cápac, que en un principio fue bautizado como Oneota, era un buque construido en Estados Unidos y a pesar de no ser una nave veloz, supimos ingeniárnosla para que lo parezca, no poseía las virtudes de un poderoso blindado, pero nadie podía negar su bravura al momento del combate. Tal vez el destino haya querido que nuestro buque le haga frente al Huáscar.

Era la una de la tarde del 27 de febrero 1880 y nadie sabía qué esperar del combate. Si bien es cierto, el Huáscar había batallado con nuestra artillería en la costa, sin embargo ninguno de los tripulantes del Manco Cápac lo había visto aún. Solamente podíamos imaginarlo, surcando impunemente nuestras aguas.

No pasó mucho tiempo cuando todos los que estuvimos en el Manco Cápac lo vimos por primera vez. Era hermoso, tal y como nos lo habían contado. Soñé al Huáscar como un pedacito del Perú que se desplazaba, por desgracia ese sueño se convirtió en pesadilla. Grau ya no lo gobernaba sino el comandante enemigo Manuel Thomson y en él cayó la misión de despedazar nuestros ideales.

Había pasado una hora y el comandante Thomson da la orden de atacarnos. No nos íbamos a quedar tan campantes, había que hundir a toda costa el buque que una vez juró protegernos. Mi entusiasmo fue tan grande que preparar y cargar el cañón con balas que pesaban tanto como el orgullo del Manco Cápac, se me hacía fácil, sabía que cuando los músculos no responden por el cansancio es el corazón que sale en busca de los sueños.

¡Fuego!, el cañón Dalhgren hace su primer disparo, sus poderosas balas en forma de esfera sólida pueden causar terribles daños, poseíamos una torre giratoria que nos permitía apuntar en cualquier dirección. Sin embargo, la fortuna nos juega una mala pasada, uno de nuestros cañones se traba lo cual reducía nuestra fuerza a la mitad. Es ahí cuando el comandante del Huáscar, Manuel Thomson, da la orden para espolonearnos. Todos nosotros conocíamos la magnitud de su espolón, mismo que sirvió para darnos la victoria en el combate de Iquique, del 21 de mayo de 1879 y que ahora por increíble que parezca nos quiere aniquilar sin misericordia.

De pronto, la fortuna tampoco le sonríe a la ‘Estrella Solitaria’, las máquinas del Huáscar no responden como se esperaba y se detienen por completo a pocos metros y en la mira de nuestra artillería. ¡Es ahora o nunca! ¡Disparen!, di la orden y una poderosa bala del cañón Dalhgren fue lanzada cayendo de lleno sobre el comandante Thomson sellando su destino.
¡Hundan al Huáscar!, gritábamos. ¡Húndalo!, que no quede ni siquiera la memoria de lo que fue alguna vez. ¡Nada debe quedar de ese buque! Admito que este pensamiento me causó un profundo sentimiento, pero las órdenes de Lagomarsino eran claras, el Manco Cápac debía acabar con el infame monitor.

Aquel 27 de febrero fue memorable pero también nostálgico, jamás pensé ver al Huáscar atacándonos. Había escuchado los tantos relatos heroicos de este buque: sus ataques fortuitos, sus veloces correrías y su mágico poder de desaparecer ante los ojos del enemigo, que nunca pensé enfrentarlo alguna vez y desear su hundimiento.

Jamás podría olvidar al Huáscar, pero tampoco olvidaría al mítico monitor Manco Cápac, que no dudó por un instante en salir a hacerle frente. Así como Manco Cápac fue el primer Inca en hacer historia, este buque fue el primero en dejar una huella imborrable y aunque actualmente duerme en el mar de Arica, quiero pensar que algún día volverá para relatarnos una última travesía, pero esa ya es otra historia…

José Sánchez Lagomarsino, comandante del monitor Manco Cápac

Bibliografía: Melo Moreno, Rosendo (1911), Historia de la Marina del Perú. Tomo II. Lima: El Auxiliar del Comercio (Biblioteca del INEHPA)

12 Comentarios

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  1. Recordarles a los peruanos que en ese combate naval del 21 de Mayo en Iquique, Chile perdió a uno se sus buques más débiles, “la corbeta Eeralda” que hera de madera.
    Y que en ese mismo combate Peru perdió a su buque insignia, ” la fragata acorazada Independencia”, que hera su buque insignia y considerado a la fecha, el buque más poderoso de América.
    ¿De que triunfo hablan?

  2. Nos escriben por celular: “Jamás podría olvidar al Huáscar, pero tampoco olvidaría al mítico monitor Manco Cápac, que no dudó por un instante en salir a hacerle frente. Así como Manco Cápac fue el primer Inca en hacer historia, este buque fue el primero en dejar una huella imborrable y aunque actualmente duerme en el mar de Arica, quiero pensar que algún día volverá para relatarnos una última travesía, pero esa ya es otra historia…” hermosas palabras de un gesto de amor intenso a nuestra patria.

  3. No sabía que el Huáscar en manos de los chilenos serviría para atacar al Perú. Bien por nuestros heredes que le hicieron frente a la bandera enemigo y traicionera chilena.

  4. Los restos del Manco Cápac, fueron encontrados en 1960, por buzos de la Armada de Chile, estos están ubicados a tres kilómetros al oeste de la desembocadura del río San José y a 15,7 metros de profundidad.
    En junio de 2007 se presenta un documental de 35 minutos, dirigido por Miguel Vásquez, llamado Manco Cápac, la última estela, realizado con un presupuesto de US$10.000 dólares por habitantes de Arica y académicos de la Universidad de Tarapacá. En el que se incluyen imágenes del monitor, donde se muestra el estado actual, se puede ver que:
    La embarcación está bastante corroída por el paso del tiempo. Además, está hundida en el fango de esa zona, por eso no será posible reflotarla, Arnoldo Vilaxa, buzo e investigador de la Universidad de Tarapacá.
    La proa está bien conservada, pero la torre y los cañones totalmente destruidos. Un dato para la historia.

  5. Hermosa gesta patriótica. El Manco Cápac, fue un monitor peruano que participó en la Guerra del Pacífico. Fue construido en los Estados Unidos, por orden de la Marina de Guerra de ese país, a mediados del siglo XIX siendo inicialmente bautizado con el nombre de USS Oneota. El monitor fue posteriormente vendido a la Marina de Guerra del Perú, junto con su gemelo el monitor Atahualpa. Fue hundido por su propia tripulación en el puerto de Arica el 7 de junio de 1880 para impedir que cayera en manos enemigas.

  6. Así como Manco Cápac fue el primer Inca en hacer historia, este buque fue el primero en dejar una huella imborrable.

  7. Inaudita historia que debe ser difundida meter peruanos para levantar el amor hacia nuestra patria. Felicitaciones Lucho por el artículo.