«Les damos el móvil desde bebés “para que me deje de molestar”. Y, cuando son mayores, queremos quitárselo»

María Lázaro publica nuevo libro, «Redes sociales y menores. Guía práctica», para recordar a los adultos la tarea de educar a los menores en el buen uso de las nuevas tecnologías, acompañándoles a pesar de que sean nativos digitales

Ana I. MartínezPor Ana I. Martínez. SEGUIR. ABC Padres e hijos. Madrid

La batalla por el móvil, «Mamá, papá, quiero ser Youtuber», «Pero ¿por qué no me puedo abrir una cuenta en TikTok?» son solo algunos de los escenarios de sobra conocidos por los progenitores, a quienes suele darles pánico que su pequeño, con solo 7 años, ya esté pidiendo su propio móvil. Si a ello se le suma que los menores, también conocidos ya como «nativos digitales», se mueven como «peces en el agua» por internet mientras que sus padres y madres se sienten perdidos ante un mundo desconocido y cambiante, el panorama parece que no puede ser peor.Sin embargo, el hecho de que los hijos dominen mejor que sus padres un «smartphone», pidan por Navidad los juguetes que también tienen «Las Ratitas» (dos menores españolas cuyo canal de Youtube supera los 21 millones de seguidores), o sean fervientes seguidores de las «Twin Melody» (dos gemelas muy populares de TikTok con más de 15 millones de seguidores), demuestra que los nativos digitales necesitan del acompañamiento de sus progenitores, quienes tienen la responsabilidad de educarles en el uso de las nuevas tecnologías.
María Lázaro con su libro «Redes sociales y menores. Guía práctica» ABC

De todo ello habla María Lázaro en su último libro «Redes sociales y menores. Guía práctica» (Anaya Multimedia), quien alerta de la importancia de educar en valores a los hijos, «algo que no viene en el manual de instrucciones del móvil ni en los “términos y condiciones de uso” de una red social», en organizar los tiempos de uso, etc. Y de que nada de ello será posible si los adultos «no dan ejemplo».

  • Los hijos se conectan a internet, tienen su propio móvil o su cuenta en TikTok. Y lo hacen cada vez a edades más tempranas, como bien cuenta en el libro. Sin embargo, la edad mínima para tener abierto un perfil en Twitter, TikTok o Snapchat es de 13 años; en Facebook, 14 y en WhatsApp 16. Esto es algo que un niño no tiene por qué conocer… pero ¿y los padres?
  • Sí, desde luego. Son los primeros que tiene que saber las características de las redes sociales a las que quieren acceder sus hijos. Esto supone saber la edad mínima de acceso, cómo funciona, qué tipo de contenido se comparte, cómo configurar el perfil de usuario, etc. Pero, por otro lado, con independencia de la edad, los progenitores tienen que conocer muy bien a su hijo, cómo se relaciona con las nuevas tecnologías, qué uso le va a dar a esa red social en la que quiere tener una cuenta o cómo va a desenvolverse en ella. Y todo esto implica hacerse una pregunta: «¿Qué valores previos le he dado?».

. Y no dejarles solos, ¿no?

. ¡Claro! Hay que tener una cosa clara. No solo los niños, ni siquiera algunos adultos están capacitados para tener acceso a las redes sociales. Los niños, con acompañamiento, pueden buscar sentido a esa red social. Por eso creo que no hay que pensar en cuántos años tiene mi hijo para decidir si le doy o no un móvil o le abro un perfil en una red social. Sino que la clave de todo ello está mucho más allá: en cómo sea el menor, con independencia de la edad; en cómo le hayamos educados y en si le acompaño, como padre o madre, en su relación con la tecnología o le dejo solo.

El problema es que, en general, no estamos con ellos cuando están con el móvil o la tableta y tampoco les hemos dado pautas. Cuando se hacen adolescentes, es verdad que la situación cambia, pero antes hemos debido hacer un trabajo previo.

¿Son responsables las empresas tecnológicas de que un menor, con independencia de su edad, tenga perfil en una red social? Hay familias que culpan, en parte, a estas compañías de esa falta de control

En teoría, deberían establecer un control por una simple cuestión legal. Pero las compañías se han limitado a cumplir con el expediente porque en realidad no hay sistemas reales de control de verificación de la edad.

Lo que no debemos olvidar es la realidad: las redes sociales son empresas, cotizan en bolsa, tienen unos empleados, unos objetivos y obtienen beneficios en base a la publicidad que ingresan. A mayor número de usuarios, mayor número de ingresos.

Culpar a Facebook es lícito, pero pretender que sean culpables es delegar una responsabilidad que es de las familias. Si en el mundo físico les hemos educado para que no menosprecien a nadie, tampoco tienen que hacerlo por WhatsApp; si les hemos dicho, desde bien pequeños, que no se vayan con desconocidos, les hemos tenido también que inculcar que no acepten solicitudes de amistad en redes sociales de gente que no conocen.

«El problema es que, en general, no estamos con ellos cuando están con el móvil o la tableta y tampoco les hemos dado pautas»
Cada vez más disminuye la edad a la que niños y niñas empiezan a utilizar las redes sociales, al tiempo que el teléfono móvil revoluciona las pautas sociales de los adolescentes, crece la incertidumbre ante los riesgos y aumenta la sobreexposición de una identidad digital aún en ciernes. Y surge la pregunta: ¿qué hacer?

 

. También hablas en el libro de la importancia de ser conscientes de la privacidad. Este un concepto que un niño de 8 años desconoce pero… ¿las familias? En redes sociales, madres y padres cuelgan las ecografías de sus hijos, el primer baño de su bebé, fotos de los niños en la playa, etc.

. Somos cada vez más conscientes de la importancia de la privacidad pero pensamos también que como somos los gestores de la privacidad de nuestros hijos, tenemos derecho a gestionarla o difundirla. En este sentido, quiero recordar un estudio de la firma de seguridad en internet AVG que señala que el 80% de los menores de 2 años tiene ya huella digital.

Es fundamental que las familias no compartan información personal de los hijos porque todo ello genera una huella digital de la que hay que ser conscientes y en vez de protegerles, exponemos su vida. Si no somos capaces de asimilar esto, no vamos a poder hacérselo entender a nuestros hijos. Y hay que pensar en qué consecuencias puede generar este tipo de fotos. Lo que hagamos ahora puede tener consecuencias inmediatas o a largo plazo. Esto solo está empezando.

. Así que padres y madres tienen mucha tarea por delante… ¡y a las familias les falta tiempo! Además de que se sienten perdidas en la Red

. Por eso mi recomendación es que se hagan cuenta en la red social en la que sus hijos estén. Y no porque tengan especial interés en ser activos, sino por conocerla, saber cómo funciona, etc. Porque del mismo modo que si salen a la calle les preguntamos «¿Con qué amigos vas?» o si son más pequeños, les llevamos a esa fiesta de cumpleaños… ¿Por qué no les acompañamos de la misma manera en internet? El hecho de que sea una plataforma tecnológica provoca rechazo o nos excusamos diciendo «no estoy capacitado». Pero la clave son los comportamientos.

Si les educamos desde pequeños y les decimos que no tienen que irse de la mano con desconocidos por la calle, esto se debe aplicar igual cuando nuestros hijos se abren perfil en una red social. Y hay que decirle que no tienen que aceptar amistades extrañas y el por qué. Si les hemos educado y les hemos explicado por qué no deben acosar a los compañeros, tampoco han de hacerlo por WhatsApp porque una red social no le da derecho a hacer lo que no haría en el mundo físico. A veces, a la hora de educar, separamos mucho el mundo físico del mundo online cuando no deberíamos.

Y la solución no es «te quito el móvil y te cierro la cuenta» porque el niño se va a buscar la vida para conectarse, por ejemplo, a través del dispositivo de un amigo.

«Si en el mundo físico les hemos educado para que no menosprecien a nadie, tampoco tienen que hacerlo por WhatsApp; si les hemos dicho, desde bien pequeños, que no se vayan con desconocidos, les hemos tenido también que inculcar que no acepten solicitudes de amistad en redes sociales de gente que no conocen»

. ¿Lo de quitar el móvil a modo de castigo no funciona? Es algo muy habitual

. Yo no soy partidaria de usar el móvil como premio o castigo: «te lo quito si no me haces caso» o «te lo doy cuando acabes tus deberes». El móvil como sinónimo de premio o de recompensa no es bueno. El «smartphone» no es solo un elemento de ocio, es también un gran instrumento para realizar otro tipo de actividades. Hay que saber que internet y redes sociales también valen para aprender o para contrastar información.

María Lázaro, profesional del marketing y el desarrollo de negocios. Jefa del Departamento de Marketing de ICEX España Exportación e Inversiones. Directora de Desarrollo Corporativo del think-tank Real Instituto Elcano. Es profesora del Máster de Marketing Digital de la Universidad Complutense de Madrid, del Máster de Marketing Digital, Social Media y Business Analytics de la UNED y en diversas escuelas de negocios. Es autora también del libro ‘Community manager. La guía definitiva’ y del blog ‘Hablando en corto’.

 

. Otra de las cosas de las que hablas en el libro es de la adicción. Aseguras que no se debe hablar de ser adictos, ya que no está tipificada la adicción a las nuevas tecnologías, pero en casa se suele decir eso de «es que tiene un vicio con el móvil», «es que es como un adicto, todo el día con la consola» ¿Cómo gestionar este mal uso?

. Adicción como tal no existeUso intensivo o abusivo sí, que es lo que hay que tratar. Hablar de adicción en este tema puede tener ciertas derivadas que nos puede hacer desviar la atención de lo realmente importante: por qué mi hijo pasa tanto tiempo con el móvil, la consola, la tableta.

Tampoco se puede medir «al peso» este tiempo. Es decir, si está 3 horas con el móvil, ¿chatea todo el rato? ¿O ha estado viendo vídeos, por ejemplo, que le hayan enseñado algo?

Yo recomiendo establecer siempre unas pautas de uso previo entre la familias y los niños, y que sean de obligado cumplimiento para ambas partes.

Otra cosa a tener en cuenta es que hay que ofrecerles alternativas. Es decir, no se le puede decir que deje de jugar al videojuego y ya está. Es mejor decirles, «deja la consola que nos vamos a echar un partido», «deja el móvil que vamos a jugar a las cartas».

En muchas ocasiones, los progenitores dan el móvil a sus hijos desde bebés «para que me deje de molestar». Y, cuando son mayores, pretendemos quitarles de la noche a la mañana esa «niñera tecnológica» de la que nos hemos valido durante mucho tiempo.

«Yo recomiendo establecer siempre unas pautas de uso previo entre la familias y los niños, y que sean de obligado cumplimiento para ambas partes»

. «Quiero ser Youtuber». O «Instagramer» o «TikToker». Es otro gran capítulo de tu libro. No hay niño que no haya soltado dicha frase. ¿Qué pueden contestar los padres?

. Lo primero que hay que explicarles es que abrirse una cuenta no te convierte en «youtuber», «TikToker» o «instagramer». Eres solo un usuario. Pretender ser un «influencer» y vivir de ello cuesta mucho tiempo y mucha dedicación. No es fácil. Además, cada plataforma tiene sus reglas de juego. Pretender ser «youtuber» por ser «youtuber» no tiene sentido: te pueden cerrar la cuenta, cambiar las condiciones….

En segundo lugar, hay que hacerles ver que lo que percibimos a través de una pantalla es solo un fragmento, no la vida real.

Hay que preguntarles a qué se quieren dedicar y, a partir de ahí, ver cómo usar las redes sociales para dar visibilidad a su trabajo o pasión. No se puede caer en el error de que lo que nuestro hijo quiera ser dependa de una empresa de la que ni siquiera tenemos acciones.

. Está claro que de la teoría a la práctica hay un trecho. Y muchas veces, los progenitores buscan respuestas concretas para problemas concretos. Y eso, en el mundo menores, internet y redes sociales, no funciona ¿verdad?

. Educar nunca ha sido fácil. De hecho, no hay manual de educación único para todas las familias. Nada nos puede garantizar que un pedófilo pueda contactar con nuestro hijo peor sí podemos prevenirle, explicarle que eso pasa y que es muy importante no aceptar solicitudes de amistad de extraños. Y, sobre todo, hacerle saber que si tiene algún problema, ya sea en el mundo online o en el offline, nos lo haga saber porque siempre vamos a estar dispuestos a ayudarle.

Parece que vuelvo a lo mismo de antes pero es que ese tipo de pautas que les damos para el modo offline de «no hables con extraños» sirven también para el online. No separemos tanto ambos mundos a pesar de que tengan dinámicas diferentes.

Los progenitores quieren saber cuándo darles un móvil o cómo se instala un control parental. Como explico en el libro, todo «depende»: no hay una edad fija para que nuestros hijos tengan su primer teléfono ni tampoco todos los menores necesitan de los controles parentales. En estos últimos yo no creo porque no educan, pero es verdad que te ponen barreras muy cómodas.

Pero lo que tampoco pueden hacer los progenitores es delegar su responsabilidad de educar en un aparato porque los controles parentales, sin ir más lejos, se los pueden saltar. Hay tutoriales en Youtube que lo explican perfectamente. Otra cosa es que, por algo en concreto, decidamos usarlos y hablar con nuestro hijo, explicárselo.

Yo, por eso, soy más partidaria de adquirir compromisos mutuos, de que cada familia elabore los suyos y los pongan en común. Y sean pautas a cumplir tanto para los niños como para los adultos, que son los que deben dar ejemplo.

«Hay que ofrecerles alternativas. Es decir, no se le puede decir que deje de jugar al videojuego y ya está. Es mejor decirles, “deja la consola que nos vamos a echar un partido”, “deja el móvil que vamos a jugar a las cartas”»

. Las familias focalizan su atención en los peligros que hay en la Red, pero también hay muchas cosas buenas ¿no?

. Por supuesto. Nuestros hijo pueden seguir, por ejemplo, cuentas que ofrezcan contenido que sean de su interés: ONG, manualidades, pintura, cómo editar un vídeo, etc. Incluso el Museo del Prado hace directos en Instagram. En TikTok, por ejemplo, hay un contenido educativo muy potente: profesores de todas las asignaturas explican conceptos en esta red social.

Bailar no es malo. Si tu hijo quiere abrirse una cuenta en TikTok para compartir sus coreografías, no pasa nada. Otra cosa es que compartir dicho contenido se convierta en una obsesión o lo hagan para obtener el reconocimiento de los demás. De ahí, una vez más, la necesidad de acompañarles, de educarles y decirles que la valía de uno no depende del numero de «likes» ni de la métrica de los seguidores.

“Redes sociales y menores” con María Lázaro, autora de esta guía práctica de Anaya Multimedia. Fuente: Juan Carlos Ruiz

https://www.youtube.com/watch?v=evvPjvv__ZI

 

25 Comentarios

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  1. Vemos que los niños, jóvenes y adultos hoy en día no pueden estar si un celular, y estos puede ser un grave peligro si no se utilizan adecuadamente. El tener acceso a Internet a todas horas puede se muy útil, pero debemos ser conscientes de que existen otras cosas a nuestros alrededor de las cuales disfrutar u aprender.

  2. El alcance de la tecnología en estos tiempos ha cambiado, antes un niño no tenia la posibilidad de tener un teléfono inteligente en las manos por el costo elevado pero ahora todo ha cambiado, como ahora es mas fácil conseguir un celular y contratar paquetes de internet, los niños tienen mas facilidad de acceder a los teléfonos de los padres y navegar pero es cierto y concuerdo con el libro que depende mucho de como los padres pueden influir en los niños, si es fácil educar a los hijos diciendo no hables con extraños también se puede aplicar esto para las redes sociales, que su vida no dependa de las redes sociales y menos gire en torno a ellas. Como padres no se puede tener de niñera a un celular solo que para que distraiga al niño y no moleste, hay que ser conscientes de que dejar a un niño solo con el celular sin previa guía parental puede traer consecuencias negativas ya que hoy en día los secuestros y trata de niños están en aumento y se ven casos donde la mayoría comenzó por una red social.

  3. Los tiempos han cambiado, la tecnologia ha evolucionado a pasos agigantados y con ellos, las nuevas generaciones. Como lo menciona la autora, ellos ahora son como peces en el agua, en este mar inmenso llamado internet. Todos nosotros que manejamos la redes sociales ya con mas responsabilidad sabemos a que peligros puede estar expuesto un niño pequeño o que maneja esta herramienta sin supervision alguna, sabemos de los peligros en internet y de la gente maliciosa que se aprovecha de cualquier tipo de informacion valiosa y de su ingenuidad. Todo padre tiene el deber de cuidar y proteger a su hijo, por lo que no puedo estar mas de acuerdo con lo que sugiere la utora de este libro, no debemos darle una libertad total de las redes socales a quien aun no saben como manejarse en ella, y eso deberia ir para todos, ya seas padre, hermana, tia, sobrina o etc; todos tenemos el deber de cuidar a los nuestros.

  4. He visto muchos casos donde padres de familia que utilizan de manera excesiva las redes sociales terminan perdiendo a sus hijos por negligencias.
    Otro caso que he observado constantemente es la crianza del bebe con aparatos tecnológicos. Darle el celular o tablet para que se entretenga mientras los padres estan igual. Se esta dejando de lado la estimulación temprana, lo divertido de jugar y descubrir. Los niños se pierden muchas etapas por saltar al mundo tecnológico.

    Concuerdo con la autora sobre el peligro que existe en las redes sociales para niños pequeños. Existe gente enferma que utiliza todo la información detallada para secuestrar niños, entre otras macabras situaciones.
    Se debe tener mucho cuidado con lo que se postea, por ejemplo: Evitar subir fotos del menor con uniforme de colegio (donde pueden ubicarlo rapidamente), Evitar colocar ubicaciones exactas o fotos cerca a establecimientos de donde viven., Etc
    Todo es muy peligroso, ya no tenemos privacidad.

  5. Me quedó con la frase de: “les damos el móvil desde bebés para que dejen de molestar y cuando son mayores queremos quitárselos”. Es una batalla constante en diferentes escenarios existen los llamados nativos digitales qué son expertos en tecnología, en internet es simple hecho de que ahora los niños pidan un celular nuevo creando una insatisfacción a los padres; es por ende de que este artículo trata de darnos cierto conocimiento para los progenitores tener una responsabilidad de educación dentro de las nuevas tecnologías es por ende de que la guía práctica trata de educar en valores tanto nuestros hijos cuáles serían por ejemplo los términos y condiciones de uso de las redes sociales no es dar celos y dejarlos solos sino que tenemos que tener pautas para poder tener un mayor dominio y se responsables.
    No podemos culpar a las grandes empresas de redes sociales o entre otras que ellos son los causantes de que los niños tengan tal expediente, pues todo viene desde casa es por ende de que esta guía hace conocer al padre cuáles son las pautas que debería tener es una tarea de poder controlarlas ya que no es tan sólo decir te quitó el móvil y te cerró la cuenta, muchas personas no son partidarios del sentido de que usar el móvil como un premio castigo sino que hay otras formas y alternativas en las cuales nosotros podemos dominar eso no es fácil.
    Es una forma de leer este libro porque nosotros como adultos podemos enseñar y moldear a los niños con valores y en incentivar también a las familias a de que la necesidad del uso de los aparatos electrónicos no justifica un castigo o un premio para los niños. Excelente artículo las cuales nos ayuda como guía práctica a ver los diferentes impactos que puede haber dentro de la infancia y de la adolescencia y así podré entender y cómo funcionan relacionado las redes sociales

  6. Un artículo interesante y educativo para tomar en consideración hacia los niños. Para muchos niños, el uso de las redes sociales se está convirtiendo en algo imprescindible. A una edad cada vez más temprana, los niños están pidiendo un teléfono móvil a sus padres o familiares. Muchos, optan por darle el teléfono móvil, quizás para evitar una posible rabieta o por otra cuestión. Sin embargo, no nos estamos percatando de todos los riesgos que puede entrañar su uso inadecuado. El avance constante de las nuevas tecnologías ha modificado la forma en la que los niños estudian, se relacionan e invierten su tiempo de ocio. Internet y las redes sociales virtuales, tales como Youtube, Instagram, Twitter o Facebook, entre otras, han comenzado a ocupar un lugar cada vez más destacado en el proceso de socialización y se han convertido (cada vez más) en un elemento esencial para sus vidas. Por ello como consejo nosotros como adultos somos un modelo para los niños, y debemos ser ese ejemplo directo para que hagan un uso adecuado, como también incentivar el tiempo en familia sin la necesidad de aparatos electrónicos, y así mismo debemos de revisar el historial de páginas por las cuales están navegando y explicarle los riesgos que puede ocasionar el uso inadecuado de las redes sociales. Excelente artículo y a poner en marcha las recomendaciones que nos brinda María Lázaro.

  7. El uso de las redes sociales en los niños se ha incrementado exponencialmente en los últimos años gracias al desarrollo de nuevas plataformas sociales y a las nuevas funcionalidades de las redes ya existentes. Sin embargo, a pesar de su crecimiento son muchos los riesgos que corren los niños navegando por Internet si no siguen los consejos de una navegación segura y no han recibido una correcta información acerca de los peligros y trampas que les acechan. El libro de María Lázaro llamado “Redes sociales y menores. Guía práctica “está dirigido a todos aquellos adultos inquietos por la evolución de las tecnologías digitales, de las plataformas sociales y su impacto en la infancia y la adolescencia, para entender y comprender cómo funcionan los medios sociales y cómo enseñar a los menores a utilizarlos de forma racional y productiva. Un gran libro sin duda y de gran ayuda. Excelente artículo.

  8. Hoy en día las redes sociales son un gran atractivo para los niños, jóvenes y adultos, pero también son un peligro si no se utilizan adecuadamente, puesto que el anonimato y el no estar cara a cara hace que algunas personas utilicen estas redes para hacerles daño. Cada vez se pasa más tiempo en las redes sociales y, muchas veces, se están dejando de lado otras cosas, como estudios, trabajo o amistades.
    El tener acceso a Internet a todas horas y nuestro móvil junto a nosotros no ayuda. Pero debemos ser conscientes del mundo que existe a nuestro alrededor y no vivir a través de lo que vemos en nuestras redes sociales. Las redes sociales proporcionan un escudo que hace que muchas personas se envalentonen y digan su opinión, sin tener ni idea de lo que se está hablando o sin tener ningún respeto por las personas que puedan haber detrás de ese perfil.

  9. Educar nunca ha sido fácil. De hecho, no hay manual de educación único para todas las familias. Nada nos puede garantizar que un pedófilo pueda contactar con nuestro hijo peor sí podemos prevenirle, explicarle que eso pasa y que es muy importante no aceptar solicitudes de amistad de extraños. Y, sobre todo, hacerle saber que si tiene algún problema, ya sea en el mundo online o en el offline, nos lo haga saber porque siempre vamos a estar dispuestos a ayudarle. Me quedo con esta frase, buen artículo.

  10. Resulta un tanto contradictorio prevenir la salud metal de los niños y no admitir la adicción a las redes. Cuando la autora resalta que la a Adicción como tal no existe. Uso intensivo o abusivo sí, que es lo que hay que tratar. Hablar de adicción en este tema puede tener ciertas derivadas que nos puede hacer desviar la atención de lo realmente importante: por qué mi hijo pasa tanto tiempo con el móvil, la consola, la tableta. Por lo demás el artículo es muy interesante.

  11. Cada vez más disminuye la edad a la que niños y niñas empiezan a utilizar las redes sociales, al tiempo que el teléfono móvil revoluciona las pautas sociales de los adolescentes, crece la incertidumbre ante los riesgos y aumenta la sobreexposición de una identidad digital aún en ciernes. ¿Cómo evitar que las redes se conviertan en un campo de minas para los menores? La respuesta son varias y nos la brinda María Lázaro. Excelente entrevista, me gustó.

  12. Excelente entrevista de Ana Martínez a la periodista y escritora María Lázaro. Completamente de acuerdo que los nativos digitales necesitan de sus padres para educarse en las redes.