Por: Dr. José Lora. Médico y catedrático de la UNFV

La muerte es el comienzo de una historia de amor que viviremos eternamente con Dios y con los seres que amamos. Muchas personas fallecen diariamente en el mundo, pero aquellas que por sus obras trascienden y nos reconcilian con la humanidad, son pocas.

La revista Si crees, Innov@s  tiene la reconfortante pero difícil misión de rendir homenaje póstumo a un hombre destacado, sensible y especial, médico cirujano de genuina vocación y rigor científico indiscutible como Cátedra de la Universidad Nacional Federico Villarreal.

«Muchas veces, el deseo de ser espirituales  oculta un fuerte anhelo y deseo de seguridad psicológica que nos eleva hacia niveles superiores que  protege nuestro sistema inmulógico». Dr. José Lora

En homenaje al Dr. Lora y  a su contribución conjunta con otros mártires de la Medicina Peruana en la lucha contra el coronavirus publicamos su último artículo: 

Nobel de Medicina: Jacques Monod, uno de los fundadores de la biología molecular y descubridor del mecanismo del mecanismo de la regulación de la expresión genética

Monod nace en París, hijo de la estadounidense Charlotte (Sharlie) MacGregor Todd (originaria de Milwaukee), y de Lucien Monod, un hugonote francés, pintor profesional quien le inspiró espíritu artística e intelectual. Asiste al Liceo de Cannes hasta cumplir los 18 años. ​ En octubre de 1928 comenzó sus estudios de biología en la Sorbona.

Jacques Monod fue muchas cosas a lo largo de su vida, un gran polifacético y polímata: aspirante a director de orquesta, héroe de la Resistencia francesa, azote de al otro la pseudociencia soviética que quería desmontar a Darwin, mantuvo contacto con  científicos perseguidos lado del telón de acero que no se alineaban con el comunismo y sufrían persecución,  escritor de éxito que postuló la hipótesis de la Tierra como único origen posible para la vida. Pero, sobre todo, fue uno de los fundadores de la biología molecular y descubridor del mecanismo de regulación de la expresión génica: un logro por el que ganó el Nobel de medicina de 1965.

Mandatory Credit: Photo by Guy Kopelowicz/AP/Shutterstock (7339574a)
Jacques Monod Jacques Monod, right, winner of the 1965 Nobel Prize for medicine, comforts a blindfolded girl student who was wounded in her eyes during a night-long battle between police and students in the Latin Quarter of Paris, France, . A Red Cross worker calls for help. France Paris Riots Jacques Monod, Paris, France. Una imagen que revela sus rasgos de valor de Jacques Monod, derecha, ganador del Premio Nobel de medicina de 1965, consuela a una estudiante con los ojos vendados que resultó herida en sus ojos durante una batalla nocturna entre la policía y los estudiantes en el Barrio Latino de París, Francia.

AZAR: DESGRACIA IMPREVISTA

En 1936, Jacques Lucien Monod (9 febrero 1910–31 mayo 1976) estuvo a punto de embarcarse en una expedición científica a Groenlandia cuando uno de sus compañeros de la facultad de Ciencias Naturales en la Sorbona, Boris Ephrussi, le convenció para que le acompañara a EEUU, al California Institute of Technology (CalTech), para estudiar genética con una beca Rockefeller, una especialidad que lo apasionaba. Esta decisión le salvó la vida, ya que el barco en el que debía viajar junto a la expedición naufragó y no hubo supervivientes. Lo que marco su vida para investigación científica.

Retrato de Jacques Monod. Crédito: Farabola

A pesar de que en California se dedicó sobre todo a “hacer el tonto”, a explotar sus encantos de playboy de la Costa Azul francesa y a desplegar su talento musical —como él mismo confesaría más tarde—, la estancia en el CalTech le sirvió para convencerse de que la genética era la clave para alcanzar su sueño estudiantil de explicar cómo funcionan los seres vivos.

NECESIDAD: AQUELLO A LO CUAL ES IMPOSIBLE SUSTRAERSE

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Monod sintió la necesidad de alistarse en el ejército francés. Y cuando los alemanes invadieron Francia no dudó en unirse a la Resistencia. Pronto Monod se incorporó a uno de los grupos más militarizados, Les Franc-tireurs, primero bajo el alias de Marchal y luego como el Comandante Malivert. El director del Instituto Pasteur, André Lwoff —quien también participaba de la Resistencia— le ofreció refugio y trabajo en los laboratorios de la institución. Fue condecorado con la Cruz de Guerra por sus servicios en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.  Monod no solo fue un biólogo destacado, también era un músico aficionado habilidoso y un estimable escritor sobre la filosofía de la ciencia.

Jacques Monod murió de leucemia en 1976 y fue enterrado en el Cementerio du Grand Jas de Cannes, en la Riviera francesa.

Monod comenzó así a llevar una doble vida: de día era investigador y de noche, dirigente de una Resistencia, en la que cada vez tenía más responsabilidades (llegó a encargarse de muchas de las operaciones que prepararon el Desembarco de Normandía). Por todo ello, fue distinguido con los máximos honores militares, al final de la guerra.

Tras la Guerra, Jacques Monod se consagró a su investigación en el Instituto Pasteur, donde entabló una fructífera colaboración con otro héroe de guerra, François Jacob. En 1959, con la ayuda de Arthur Pardee, realizaron uno de los experimentos más famosos de la historia de la ciencia moderna: el “PaJaMo”, que les permitió descubrir la existencia de genes reguladores de la producción de proteínas, mediante un mecanismo de control (el “modelo operón”).

La clave de ese modelo estaba en una molécula represora que se puede unir al ADN, y cuya presencia o ausencia —determinada por un gen regulador— bloquea o permite que la célula fabrique una proteína. Es uno de los mecanismos básicos para la vida, y de hecho este funcionamiento es común a las células de todos los seres vivos.

Pese al éxito de su experimento, Monod y sus colegas no obtuvieron ninguna evidencia directa de la existencia de ese represor, sino que la dedujeron como única explicación lógica. Y su explicación fue tan sólida que recibieron por ella el premio Nobel en 1965, un año antes de que otros investigadores aislaran una molécula represora, confirmando por fin su modelo.

La necesidad te vuelve emprendedor: impulso irresistible que hace que las causas obren en cierto sentido.

En sus últimos años de su carrera Jacques Monod publicó su libro Azar y necesidad (1970), en el que divulgaba avances y teorías de la moderna biología molecular. Fue un gran éxito y un texto de referencia.

En él también exponía su hipótesis sobre el origen de la vida en la Tierra. Para Monod, éste había sido una cuestión de puro azar: la consecuencia de una convergencia de elementos químicos y condiciones propicias (la sopa primigenia), tan improbable que se podía asegurar que solo habría ocurrido en la Tierra. Pero una vez formados los primeros aminoácidos, la evolución de la vida a entes y organismos cada vez más complejos fue una consecuencia inevitable. Una necesidad.

 Méritos científicos

Antes de su trabajo doctoral, Monod pasó un año en el laboratorio de Thomas Hunt Morgan en el Instituto de Tecnología de California trabajando sobre la genética de la Drosophila, lo que le supuso una auténtica revelación, y probablemente le influyó en el desarrollo de su concepción genética de la bioquímica y del metabolismo. ​

Su trabajo doctoral exploró el crecimiento de bacterias en mezclas de azúcares, documentando la utilización secuencial de dos o más azúcares. Acuñó el término diauxie para referirse a las observaciones frecuentes de dos fases distintas de crecimiento de las bacterias que se desarrollan en dos azúcares. Teorizó sobre el crecimiento de cultivos bacterianos y promovió la teoría quimiostática como un sistema de cultivo continuo de gran alcance para investigar la fisiología bacteriana.

Al lado de François Jacob descubrió el sistema operón lac, el cual controla la expresión de variados genes en bacterias. Este sistema brindó el primer ejemplo de un mecanismo de regulación transcripcional. También sugirió la existencia de moléculas de ARN mensajero, las cuales decodifican la información codificada en el ADN y las proteínas.

Monod y sus colaboradores experimentaron con una bacteria común, Escherichia coli, pero el concepto básico descubierto es aplicable para todos los organismos vivos.

La idea clave es que E. coli no gasta energía fabricando enzimas si no tiene la necesidad de metabolizar la lactosa, dado que otros azúcares como la glucosa están presentes. Este concepto se denomina regulación genética negativa.

Monod también realizó importantes contribuciones al campo de la enzimología con su propuesta de la teoría de la regulación alostérica en 1965, formulada conjuntamente con Jeffries Wyman (1901-1995) y Jean-Pierre Changeux. ​

Reconocimientos

Además de recibir el Premio Nobel, Monod fue también miembro de la Legión de Honor y miembro extranjero de la Royal Society desde 1968.

Publicaciones

  • Le hasard et la nécessité, éssai sur la philosophie naturelle de la biologie moderne, París, Le Seuil, 1970 (titulado en español como El azar y la necesidad).

En su ensayo El azar y la necesidad, que provocó numerosas polémicas y fue inmediatamente un gran éxito. El libro es una reflexión filosófica sobre la imposibilidad de sostener cualquier concepción finalista del mundo y del hombre. Escrita para un público culto no especializado, Monod se propuso en esta obra ilustrar las consecuencias filosóficas y espirituales de los últimos descubrimientos de la biología molecular y de la genética.

Para Monod, la biología científica se ha desarrollado basándose en el «postulado de objetividad». Este postulado, que constituye la base de toda ciencia positiva, excluye que los fenómenos de la naturaleza puedan explicarse refiriéndolos a un «proyecto» o «finalidad» intrínseco en la naturaleza, puesto que «proyecto» o «finalidad» son dimensiones del pensamiento humano, y no propiedades de las cosas.

Por otra parte, la biología tiene que admitir como elemento objetivo de la vida algo que se parece precisamente a un «proyecto», o sea la «teleonomía» de los seres vivos. La teleonomía es la propiedad de transmitir de una a otra generación los contenidos de invariabilidad que caracterizan a una especie a través de las generaciones. Pero para la ciencia moderna, la invariabilidad precede necesariamente a la teleonomía; efectivamente, la teoría de la evolución de Darwin sostiene que la evolución de estructuras (los organismos) cada vez más teleonómicas es debida a perturbaciones sobrevenidas en una estructura que ya tiene la propiedad de invariabilidad. Cuando por el contrario, los fenómenos de la vida se explican mediante la teleonomía, nos encontramos frente a teorías «antropomórficas»; en particular, el animismo y el vitalismo.

El vitalismo (y no sólo el filosófico de Henri Bergson, sino también el de algunos científicos como M. Elsässer y M. Polanyi) parte de la idea de que el mundo viviente no puede explicarse mediante las leyes «objetivas» de la física, y que por lo tanto tienen que existir leyes y principios específicos del mismo. Por otro lado, el animismo (el de Teilhard de Chardin, Herbert Spencer, Karl Marx y Friedrich Engels) también explica la realidad inanimada mediante principios «mentales», o sea, con las supuestas leyes del pensamiento, que sólo son válidas en el terreno del sistema central nervioso del hombre.

El error en la dialéctica del marxismo estriba en que sólo es animista en la medida que se propone encontrar en la materia los principios de la dialéctica, o sea, principios fijados «a priori». Por el contrario, la biología molecular basa sus propios procedimientos en los de la física; de tal manera, se ha descubierto que las proteínas son la causa de la construcción del organismo, y que el organismo es una máquina química que se construye por sí sola.

De ello se deduce, por lo tanto, que el azar es la ley fundamental que regula la combinación de las proteínas y su estructura. Si el azar es la única explicación de las alteraciones accidentales de las secuencias de polinucleótidos que forman el código genético, la consecuencia es que el azar es la única fuente de cualquier novedad biológica, de cualquier cambio del DNA (que constituye el código genético) y, por consiguiente, de cualquier «creación» en la biosfera.

Por otra parte, las alteraciones casuales se conservan, reproducen y multiplican en el organismo de acuerdo con la férrea necesidad de la teleonomía y de la invariabilidad. Tampoco el hombre, aparecido por azar en un universo totalmente indiferente a su destino, no es heredero ni portador de ningún deber o destino biológico. Pero esta constatación no resuelve la angustia de la soledad (angustia también transmitida genéticamente), que para Monod es una característica del hombre.

Esta angustia hereditaria lo empuja a buscar «explicaciones» que den «sentido» a su existencia en el mundo, de lo que se deriva el recurso a las explicaciones vitalistas y animistas. Sin embargo, Monod cree que el hombre puede renunciar a sus ilusiones, y que se encuentra en condiciones de abrazar lo que él llama «ética del conocimiento», una ética que implica la renuncia a cualquier ideología. El mismo socialismo debería renunciar a «ponerse al día» como pura y simple ideología del progreso para inspirarse, por el contrario, en la ética del conocimiento.

Reflexiones para la historia que nos lega Jacques Monod:

“Todo ser vivo es también un fósil. Dentro de él, todo el camino hasta la estructura microscópica de sus proteínas conserva las huellas y hasta los estigmas de su ascendencia”.

«Armadas con todos los poderes, disfrutando de toda la riqueza que debemos a la ciencia, nuestras sociedades todavía están tratando de practicar y enseñar sistemas de valores ya destruidos desde las raíces por esa misma ciencia. El hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del universo, de donde ha surgido por casualidad. Su deber, como su destino, no está escrito en ninguna parte».

“Las sociedades modernas aceptaban los tesoros y el poder que les ofrecía la ciencia. Pero no han aceptado, apenas lo han escuchado, su mensaje más profundo: la definición de una fuente de verdad nueva y única, y la exigencia de una revisión profunda de las premisas éticas, una ruptura completa con la tradición animista, el abandono definitivo del “viejo pacto”, la necesidad de forjar uno nuevo”.

“El futuro de la humanidad se decidirá dentro de las próximas dos generaciones, y hay dos requisitos absolutos: debemos apuntar a una sociedad de estado estable (con crecimiento demográfico limitado) y la destrucción de arsenales nucleares… De lo contrario, no veo cómo podemos sobrevivir mucho más allá del 2050. ”

Referencias:

Miguel Barral

Arcivo Farabola

https://citas.in/frases/74382-jacques-monod-armadas-con-todos-los-poderes-disfrutando-de-toda/

Vídeo de apoyo: MODEL DEL OPERÓN. REGULACIÓN DE LA EXPRESIÓN ÉNETICA. Fuente: efi-ciencia red

19 Comentarios

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  1. Jacques Monod fue un biólogo francés. Fue condecorado con la Cruz de Guerra por sus servicios en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.
    Junto a F. Jacob, estudió cómo se induce el encendido y el apagado de la acción genética, especialmente en la síntesis enzimática que los genes dirigen desde el núcleo de las bacterias mutantes, enzimas que, por su parte, regulan el metabolismo bacteriano.

  2. Una de las reflexiones de Jaques Monod en las que coincido bastante es la siguiente “El futuro de la humanidad se decidirá dentro de las próximas dos generaciones, y hay dos requisitos absolutos: debemos apuntar a una sociedad de estado estable (con crecimiento demográfico limitado) y la destrucción de arsenales nucleares… De lo contrario, no veo cómo podemos sobrevivir mucho más allá del 2050. ” Como el autor lo menciona debe haber un crecimiento demográfico estable, es decir, que no haya sobrepoblación, y viendo los indicadores actuales cada año hay más personas y tenemos tendencia a sobrepoblarnos, lo que terminará en escases de comida, riñas, no más espacio en dónde vivir, y pues puede llegar a ser catastrófico. También comenta que es necesario acabar con armas nucleares, pues como ya se relata en la historia mundial, muchas vidas se perdieron por conflictos entre países. Hemos estado viviendo en «paz» por muchos años, y considero que nos deberíamos mantener así, ya estamos en una época moderna y la guerra no es una solución factible para el desarrollo de la humanidad.

  3. “Muchas veces, el deseo de ser espirituales oculta un fuerte anhelo y deseo de seguridad psicológica que nos eleva hacia niveles superiores que protege nuestro sistema inmulógico”. Dr. José Lora, un gran maestro que forjo miles de médicos en las aulas universitarias y fallece en cumplimiento de su juramento Hipocrático. El artículo que nos deja es hermoso y ejemplar.

  4. El dr.José Lora, un gran amigo, un gran medico y un excelente catedrático. QEPD nos dejo un artículo muy bueno. Mis condolencias a sus familiares.

  5. Excelente mensaje del Dr. Lora respecto a «La necesidad te vuelve emprendedor: impulso irresistible que hace que las causas obren en cierto sentido». Este impulso nos sirve para salir adelante en esta crisis de pandfemia. Dios lo guarde en su gloria.

  6. Muy interesante la historia, heroicidad. sus aportes biológicos y el premio nobel de medicina sobre un gran hombre Jacques Monod, incluso sus aportes filosóficos.

  7. En homenaje al Dr. José Lora y a su contribución conjunta con otros mártires de la Medicina Peruana en la lucha contra el coronavirus publicamos su último artículo. Lamentamos su sensible
    partida y hacemos votos de oración al lado de nuestro creador y de su amado hijo Jesucristo. Te recordaremos siempre en nuestros corazones.