Por: Dr. Juan Carlos Antón Llanos, Catedrático de la UNFV y de la EUPG de la Universidad Bausate y Meza

No vendo, no genero ingresos, pero sí tengo dinero.

Hasta hace unos años, la disyuntiva fluctuaba entre la cantidad de trabajadores y los ingresos anuales que producía la empresa para determinar su tamaño: micro, pequeña, mediana o grande.

Sin embargo, este método traía alguna que otra complicación. Por ejemplo, una microempresa no debía exceder los 10 trabajadores pero había ciertos rubros – o hasta ahora siguen existiendo algunos negocios – como restaurantes que no registraban a sus trabajadores y les pagaban sin recibos por honorarios, ni los tienen en planilla, ni firman contrato, ni, obviamente, les dan beneficios laborales. Inclusive, hasta eran capaces de contratar menores de edad en horario part-time y si, por azahares de la vida, caía la inspección, simplemente los escondían.

Evidentemente, laboraban con más de 10 empleados aunque, oficialmente, no excedían lo permitido.

¿El beneficio? Pagar menos impuestos. Artificios que todos conocían y nadie decía nada.

Esta norma cambió y para evitarse problemas, ahora solo se considera la cantidad de ingresos anuales que produzca la empresa para clasificarla en el respectivo orden. No debe exceder los 150 UIT (valor de cada UIT al 2020: S/.4300) para ser considerada como microempresa; para ser una pequeña empresa, entre 150 y 1700 UIT; para ser mediana, entre 1700 a 2300 UIT. Las grandes pasan los 2300 UIT de ingresos anuales (Ley de Impulso al Desarrollo Productivo y al Crecimiento Empresarial, publicada en el 2013).

Sin embargo, ahora llegó la crisis – al coronavirus me refiero – y la actividad económica a nivel mundial está, casi en su totalidad, en modo off. Como consecuencia: la cuarentena, las calles desoladas y los negocios con las puertas cerradas. Una o dos semanas en casa y sin ingresos, le borra la sonrisa a cualquiera. Un mes o más en las mismas condiciones ya genera preocupación absoluta.

Los pocos o muchos ahorros que pueden tener los empleados deben ser alargados, sin embargo, hay muchos rubros del sector económico que pueden vivir holgadamente durante varios años o hasta, incluso, por dos o tres generaciones más (hace unos días, hubo una noticia en que una AFP obtuvo más de S/. 145 millones de utilidades).

Lamentablemente, estos “pequeños empresarios” se acostumbraron a generar grandes sumas de dinero mensual y, como no les cabe en sus mentes la idea de apoyar a sus trabajadores en las circunstancias que nadie pidió vivir, no se les ocurre mejor idea que acogerse al cese colectivo de actividades, es decir, dejar de pagar al trabajador hasta que ese negocio se reactive.

Esta idea es entendible en actividades que de verdad son microempresas o generan microingresos (catering, algunas juguerías, algunos restaurantes, taxis independientes, repostería individualizada), pero condenable en otras (sea del tamaño que sea) que se hacen pasar por “sobrevivientes del sistema” y que, mensualmente, pueden recaudar S/. 50,000 o hasta mucho más según el giro del negocio.

Evidentemente, tampoco se les dice que regalen el dinero que con esfuerzo se lo ganaron, seguramente, durante varios años de su vida; pero sí se les pide que no saquen a relucir su naturaleza egoísta.

Imagen: DW

12 Comentarios

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  1. Nuestro país viene adaptándose aun a una nueva normalidad que no estaba prevista ni en los supuestos mas críticos. Concuerdo con el artículo muchas empresas se han visto afectadas, sus niveles de ventas han disminuido considerablemente y no les ha permitido a algunos poder continuar. Los microempresarios sobre todo se han enfrentado a una situación que los ha hecho estructurarse nuevamente, reinventarse en algunos casos con el objetivo de no cerrar o caer. Sin embargo algo positivo que hemos podido observar es que el talento de las personas y su capacidad de emprendimiento los ha llevado a mejorar, y muchas de sus iniciativas son realmente innovadoras.

  2. El Perú enfrenta su más grande desafío económico de su historia debido a que no solo porque han descendido la demanda de materias primas también porque el Gobierno decreto Estado de Emergencia y con ello casi todas las actividades productivas internas.
    Lo pequeños empresarios son uno de los más afectados. La crisis los golpeara duro y muchos se irán a la quiebra total.

  3. En esta alta incertidumbre acerca del impacto económico de mediano y largo plazo del coronavirus, el Instituto Peruano de Economía (IPE) ha elaborado este documento con el objetivo de analizar el estado actual de los principales sectores de la economía nacional, recogiendo información de empresas representativas y otras fuentes secundarias de cada sector. Estos sectores son: (i) Agropecuario; (ii) Pesca; (iii) Minería e hidrocarburos; (iv) Sistema financiero; (v) Salud; (vi) Manufactura no primaria; (vii) Comercio; (viii) Transporte y turismo; (ix) Educación y (x)Energía. Se espera el aporte de la Academia y de profesionales de nivel para reactivar la economía nacional.

  4. El coronavirus que ha sido declarado como pandemia ha golpeado fuertemente a la economía global. En el Perú, el gobierno ha decretado un Estado de Emergencia que pone en aislamiento social obligatorio a toda la población y paraliza a la gran mayoría de actividades económicas y esta originando una crisis económica que afecta a todos los peruanos.

  5. Esta cuarentena, las calles desoladas y los negocios con las puertas cerradas. Una o dos semanas en casa y sin ingresos, le borra la sonrisa a cualquiera. Un mes o más en las mismas condiciones ya genera preocupación absoluta. Un futuro incierto. Ya el mundo no será el mismo.

  6. Un mensaje que vale: se les dice que regalen el dinero que con esfuerzo se lo ganaron, seguramente, durante varios años de su vida; pero sí se les pide que no saquen a relucir su naturaleza egoísta.

  7. Un artículo realista: “pequeños empresarios” se acostumbraron a generar grandes sumas de dinero mensual y, como no les cabe en sus mentes la idea de apoyar a sus trabajadores en las circunstancias que nadie pidió vivir, no se les ocurre mejor idea que acogerse al cese colectivo de actividades, es decir, dejar de pagar al trabajador hasta que ese negocio se reactive. La crisis que se avecina nos obliga a ahorrar al máximo y tomar medidas de economía de guerra.