Carlo Crespi, evangelizador y científico, entre los nuevos venerabes de la Iglesia católica

Carlo Crespi, evangelizador y científico, entre los nuevos venerabes de la Iglesia católica

 

Seis nuevos cristianos Venerables en la Iglesia, entre ellos una madre con cuatro hijos y un científico

El Papa Francisco autorizó la promulgación de los Decretos que reconocen las virtudes heroicas de un sacerdote, tres religiosas y dos laicos

Se trata de los Siervos de Dios Carlo Crespi Croci, salesiano; María Caterina Flanagan, brigidina; Leonilde de San Juan Bautista, de la Congregación de las Hermanas Misioneras de los Sagrados Corazones de Jesús y de María; María do Monte Pereira, de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón; Teresa Enríquez de Alvarado, madre de familia; María Domenica Lazzeri, fiel laica.

Una madre generosa y atenta al prójimo

Teresa Enríquez de Alvarado, que vivió en España entre los siglos XV y XVI, fue educada desde niña en la fe. Dama de compañía de Isabel de Castilla, por deseo de la familia se casó con un ministro de la soberana. Tuvo cuatro hijos, pero enviudó en 1503. La firmeza de su fe y su amor a Jesús Eucaristía la llevan a apartarse de la pompa de la corte española para dedicarse a la oración y a las actividades caritativas. Se retira a Torrijos, cerca de Toledo, donde lleva una vida austera y se dedica a los pobres. Hace de madre y educadora de niños que quedaron huérfanos a causa de la peste y el hambre, se ocupa de niñas y mujeres de la calle, atiende a los enfermos y trabaja para reavivar el culto al Santísimo Sacramento. También administró el patrimonio familiar con inteligencia y prudencia, destinándolo sobre todo a obras de caridad y a la construcción de lugares de culto, y contribuyo a la fundación de varias cofradías, un monasterio y cuatro conventos. Murió el 4 de marzo de 1529 y en los últimos tiempos su figura ha aflorado en los Congresos Eucarísticos.
Teresa Enríquez de Ramírez

Teresa Enríquez de Ramírez

 

Don Bosco entre los ecuatorianos

La verdad sobre el Padre Crespi y sus artefactos perdidos finalmente revelada | Ancient Origins España y Latinoamérica

Misionero en Ecuador, el padre Carlo Crespi Croci, sacerdote salesiano, era originario de Legnano, donde nació en 1891. Tras los estudios y la ordenación sacerdotal, en 1923 partió para Cuenca, donde durante 59 años llevó a cabo iniciativas de evangelización, formación y promoción humana y cristiana. Se dio a conocer tanto por sus cualidades de evangelizador –unidas a un auténtico testimonio cristiano– como por su reputación de científico, especialmente en los campos de la botánica y la arqueología. Los pilares de su vida espiritual y misionera fueron la Eucaristía y María Auxiliadora; su modelo fue San Juan Bosco, a quien trató de imitar propagando la fe especialmente entre los jóvenes. En los últimos años de su vida se dedicó al ministerio de las confesiones, llegando a pasar hasta 17 horas diarias en el confesionario. Falleció a la edad de 90 años.

Carlo Crespi

Carlo Crespi

 

María Caterina Flanagan

La londinense era monja de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida. Nació a finales del siglo XIX y tenía 19 años cuando se trasladó a Roma, donde Maria Elisabeth Hesselblad -proclamada santa por el Papa Francisco en 2016- había reconstituido la Orden de Santa Brígida. Tras hacer los votos, fue enviada a varias casas. En Suecia se dedicó sobre todo a las relaciones con los luteranos, forjando fructíferas amistades. En Inglaterra organizó un centro de acogida y supo adaptarse a un entorno difícil gracias a su estilo generoso y servicial. Mujer enérgica y jovial, animada por un gran fervor y siempre dispuesta a la caridad hacia los que sufren y los necesitados, en 1935 se le diagnosticó un cáncer. Murió seis años más tarde en Estocolmo entre atroces sufrimientos, pero edificando a todos con su ejemplo.
Madre Caterina Flanagan

Madre Caterina Flanaganbrigidine.org

 

Una vida para los pobres

Leonilde de San Juan Bautista, natural de Lisignago, en la provincia italiana de Trento, era aún adolescente cuando en 1906 comenzó su noviciado en el Instituto de los Sagrados Corazones de Jesús y de María en Pola. Mujer de gran fe, buscó la unión con Dios a través de la oración, siempre deseosa de cumplir fielmente la voluntad divina. A lo largo de su vida, experimentó las dificultades del camino del Instituto y numerosos sufrimientos físicos, pero siempre confió en el Señor y soportó las pruebas con paciencia, conservando la paz interior. Es la generosidad lo que la distingue en el campo de la educación, hasta el punto de convertirse en un punto de referencia tanto para los alumnos como para sus familias, pero también los pobres y las personas en dificultades, espirituales y materiales, se benefician de su ayuda y apoyo. Durante la Segunda Guerra Mundial, también se privó de artículos de primera necesidad para donarlos a los necesitados. Murió el 12 de diciembre de 1945.

Los estigmas en una joven campesina

María Domenica Lazzari, laica que nació y vivió en Capriana en el siglo XIX, también procedía de la provincia de Trento. La suya era una familia religiosa que le enseñó las verdades de la fe y el trabajo sencillo del molino y el campo. De niña trabajó por los pobres y los que sufrían, y mientras cuidaba enfermos junto a su madre durante una grave epidemia infecciosa, contrajo la enfermedad.
V0007062 Maria Domenica Lazzari, a girl who received the stigmata. Co Credit: Wellcome Library, London. Wellcome Images images@wellcome.ac.uk http://wellcomeimages.org Maria Domenica Lazzari, a girl who received the stigmata. Coloured engraving. Published: - Copyrighted work available under Creative Commons Attribution only licence CC BY 4.0 http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Maria Domenica Lazzari

 

Empezó a sufrir falta de apetito, tenía dificultades respiratorias, fiebre y temblores, incluso convulsiones, y entonces le diagnosticaron anorexia grave. En enero de 1835, recibió estigmas en las manos, en los pies y en el costado derecho, un mes más tarde la corona de espinas de su cabeza también se manifestó, goteando, cada viernes, sangre viva. Ella vive estos fenómenos extraordinarios como un lugar de oración y ofrenda, pero con mucho dolor y evitando la visibilidad en todos los sentidos. Vive una especial pertenencia al Señor y a su Cruz, testimoniando su amor. Su vida terrena termina el 4 de abril de 1848, a la edad de 33 años.
María do Monte Pereira

María do Monte Pereira

 

Entre los enfermos de Madeira

También entre los siglos XIX y XX, María do Monte Pereira, portuguesa de la isla de Madeira, eligió la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús para dedicarse a los enfermos. Desempeñó su servicio y apostolado en varias comunidades, donde fue estimada por sus hermanas y experimentó fenómenos singulares que vivió escondida y con humildad. Instada por su director espiritual, transcribe sus experiencias interiores. Mujer de gran fuerza moral, se caracteriza por una notable capacidad de autodominio que deriva de su extraordinaria intimidad con Dios, y es con la ayuda de la gracia como consigue afrontar situaciones difíciles, marcadas por su precario estado de salud. Falleció a los 66 años, el 18 de diciembre de 1963.

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Ciencia y Religión

La verdad sobre el padre Crespi y sus artefactos perdidos finalmente revelada

La verdad sobre el Padre Crespi y sus artefactos perdidos finalmente revelada

La historia del Padre Crespi es un relato misterioso y controvertido de un sacerdote en Ecuador que involucra afirmaciones de civilizaciones desconocidas, extraños artefactos dorados, un sistema de cuevas subterráneas que contiene una biblioteca metálica, representaciones de extrañas figuras que conectan a América con Sumeria, símbolos que representan un idioma desconocido, evidencia de contacto extraterrestre y una conspiración del Vaticano que involucra miles de artefactos perdidos. Pero, ¿qué parte de la historia es cierta? Ancient Origins Español se propuso encontrar las respuestas y el Banco Central del Ecuador le dio acceso exclusivo a la colección privada de artefactos del Padre Crespi, escondida en bóvedas y almacenes ocultos, incluidas las controvertidas placas de metal talladas, que no habían sido vistas ni fotografiadas por décadas.

Google el nombre «Padre Crespi» hoy y encontrará docenas de sitios web que cuentan la extraña historia de un humilde sacerdote y su conexión con una misteriosa colección de artefactos. Es cierto que Ancient Origins Español se incluye entre los que han destacado la extraña historia de Crespi y sus artefactos perdidos. Sin embargo, cuando yo y el Dr. Ioannis Syrigos de Ancient Origins nos mudamos a Cuenca, Ecuador, y fuimos visitados por los investigadores Hugh Newman, fundador de Megalithomania.co.uk, y Jim Vieira, quien ha protagonizado varios programas de History Channel, hubo una oportunidad para explorar el relato con más profundidad y descubrir qué hay realmente detrás de la historia del Padre Crespi.

Miles de artefactos de la colección del Padre Crespi en las bóvedas de almacenamiento del Banco Central del Ecuador. En el centro Christian Aguilar propietario de Ancient Origins Español. Crédito: Ancient-Origins.es

Miles de artefactos de la colección del Padre Crespi en las bóvedas de almacenamiento del Banco Central del Ecuador. En el centro Christian Aguilar propietario de Ancient Origins Español. Crédito: Ancient-Origins.es

El hombre detrás del misterio

El padre Carlos Crespi Croci fue un monje salesiano que nació en Italia en 1891. Estudió antropología en la Universidad de Milán antes de convertirse en sacerdote. En 1923, fue asignado a la pequeña ciudad andina de Cuenca en Ecuador para trabajar entre los indígenas. Fue aquí donde dedicó 59 años de su vida a la obra benéfica hasta su muerte en 1982.

El Padre Crespi es conocido por su multitud de talentos – fue educador, antropólogo, botánico, artista, explorador, director de fotografía y músico – así como por sus intensos esfuerzos humanitarios en Ecuador, en el que montó un orfanato e instalaciones educativas, asistió los empobrecidos, daban comida y dinero, y se preocupaban profundamente por la gente. Caminando por la ciudad de Cuenca, está claro que Crespi se ganó el corazón de la gente: hoy una estatua de él ayudando a un niño pequeño permanece en la plaza frente a la iglesia de María Auxiliadora. La Ciudad de Cuenca ha estado trabajando con el Vaticano durante años para que el Padre Crespi sea reconocido como Santo.

Fotografía del padre Crespi con algunos niños de la localidad. Museo Crespi de la Universidad Politécnica Salesiana. Crédito: Ancient-Origins.es

Fotografía del padre Crespi con algunos niños de la localidad. Museo Crespi de la Universidad Politécnica Salesiana. Crédito: Ancient-Origins.es

Sin embargo, no solo ayudó a la gente de Cuenca. El Padre Crespi también tenía un profundo interés personal en las numerosas tribus de pueblos indígenas en todo el Ecuador y buscaba aprender sobre su cultura y tradiciones, así como ofrecer asistencia siempre que fuera posible. La gente habla de su dedicación a una vida de pobreza voluntaria, a veces durmiendo en los pisos de pequeñas chozas pertenecientes a indígenas, con una sola manta.

El siguiente clip fue filmado por el padre Crespi en 1927 y es la primera película jamás realizada sobre la vida y la cultura de la comunidad Shuar.

La colección Crespi

Fue debido a la dedicación del Padre Crespi a la gente que comenzaron a traerle artefactos como agradecimiento. Estos artefactos provenían de todos los rincones del país y más allá, y eran representativos de las obras de casi todas las culturas indígenas del Ecuador. Se pensaba que otros objetos, incluidas numerosas placas metálicas talladas, eran tallas modernas o réplicas de artefactos antiguos, aunque Crespi siempre mostró una gran gratitud sin importar el valor del regalo. Sin querer avergonzar a las familias empobrecidas dándoles dinero a cambio de nada, Crespi comenzó a pagar a algunas personas por los objetos que le llevaban. Philip Coppens explica:

«Cuando la gente pobre le trajo estos platos u otros artefactos que la gente local sabía que él coleccionaba, se aseguró de que fueran recompensados​​por sus esfuerzos. Sabía que varias familias locales eran pobres pero ese orgullo les impedía pedir dinero, a menos que fuera como pago por algo. Y, por lo tanto, más y más placas de metal llegaron al sacerdote. Crespi estaba seguro de que algunos, eran falsos».

Con el tiempo, el padre Crespi adquirió más de 50.000 objetos, muchos de los cuales se guardaron en el patio de la iglesia María Auxiliadora hasta que el Vaticano le dio permiso para abrir un museo para albergar la colección. Desafortunadamente, muchos de los artefactos fueron destruidos en un incendio en 1962. Después de la muerte del Padre Crespi, los artefactos restantes fueron removidos y quedaron pocos rastros de ellos. Surgieron varias afirmaciones sobre lo que sucedió con los artefactos que sobrevivieron al incendio: algunos dicen que fueron almacenados en el archivo del sótano de María Auxiliadora, otros dicen que fueron vendidos a coleccionistas privados o que fueron enviados al Vaticano. Durante décadas, se conoció o se vio poco de los preciosos artefactos de Crespi.

Padre Crespi con un artefacto metálico en la iglesia de María Auxiliadora (bilbiotecapleyades)

«Oro de los dioses»

Si bien miles de artefactos de Crespi no tienen nada de especial, ya que pueden clasificarse claramente según su edad y la cultura indígena a la que pertenecen, quedó un pequeño subconjunto de elementos que suscitaron una intensa controversia.

Algunos de los artefactos son de estilo babilónico, otros parecen haber sido tallados en oro con extraños motivos y símbolos que no se asemejan a objetos de ninguna cultura sudamericana. Algunas de las planchas de oro parecen mostrar un tipo de escritura antigua, aunque hasta donde sabemos, ninguna de ellas fue identificada ni traducida.

Un subconjunto de los artefactos más controvertidos de la colección de Crespi, fotografiados por J Golden Barton, quien visitó al padre Crespi en la década de 1970. (Cortesía de Glen W. Chapman)

 

Richard Wingate, un explorador y escritor radicado en Florida, visitó al Padre Crespi a mediados o finales de la década de 1970 y fotografió la extensa colección de artefactos. Dijo:

“En un cobertizo polvoriento y estrecho en el porche lateral de la Iglesia de María Auxiliadora en Cuenca, Ecuador, se encuentra el tesoro arqueológico más valioso del mundo. Aquí se almacena más de un millón de dólares en oro deslumbrante, y mucha plata, pero el valor monetario de este tesoro olvidado no es su valor principal. Hay artefactos antiguos identificados como asirios, egipcios, chinos y africanos tan perfectos en mano de obra y belleza que cualquier director de museo los consideraría adquisiciones de primera clase. Dado que este tesoro es la colección más extraña de objetos arqueológicos antiguos que existe, su valor radica en las preguntas históricas que plantea y exige respuestas. Sin embargo, es desconocido para los historiadores y deliberadamente descuidado en las revistas de arqueología ortodoxa”. [Compilado por Glen W Chapman, 1998].

A continuación, se puede ver un video que muestra al padre Crespi con los artefactos más controvertidos. El propio Crespi dice que esos artefactos no procedían de Ecuador sino de Babilonia.

» Biblioteca de metal» y numerosos artefactos de oro fueron estos objetos los que fueron entregados a Crespi, formando la parte controvertida de su colección. Además, Däniken afirmó que los artefactos habían sido creados por una civilización perdida con la ayuda de seres extraterrestres. El padre Crespi y la historia de sus artefactos saltaron a la fama.

Dentro de la cueva de los Tayos. (Wikipedia)

Dentro de la cueva de los Tayos. (Wikipedia)

Buscando la verdad

Para desentrañar los hechos detrás del Padre Crespi y sus artefactos perdidos, nuestra primera parada fue la iglesia María Auxiliadora, donde Crespi pasó gran parte de su vida dedicada a la religión y la caridad. Nos recibió el sacerdote en funciones, Padre Javier Herrán. El Padre Javier había conocido personalmente al Padre Crespi y pudo contarnos sobre su vida y dedicación al pueblo de Ecuador. Insistió en que nada de la colección de Crespi se había quedado en María Auxiliadora después del incendio, sino que fue comprada por el Banco Central del Ecuador. Nos concertó una reunión con el Dr. Luis Álvarez, Editor General de la Universidad Politécnica Salesiana, quien podría contarnos más.

El Padre Javier Herrán (izquierda) y el Dr. Luis Álvarez (derecha) nos recibieron en la Universidad Politécnica Salesiana para contar la historia del Padre Crespi y sus artefactos.

El Padre Javier Herrán (izquierda) y el Dr. Luis Álvarez (derecha) nos recibieron en la Universidad Politécnica Salesiana para contar la historia del Padre Crespi y sus artefactos.

 

El Dr. Álvarez es un experto en el Padre Crespi y nos llevó a un pequeño museo en los terrenos de la Universidad que contenía algunas de las pertenencias personales de Crespi. Nos dijo que la colección de Crespi se acumuló como resultado de su generoso trabajo para el pueblo de Ecuador y que el relato de Däniken era completamente falso. Según el Dr. Álvarez, el propio Crespi se sorprendió cuando escuchó afirmaciones sobre las cuevas de Tayos e historias de civilizaciones perdidas y extraterrestres. El Dr. Álvarez estaba muy interesado en separar al padre Crespi de lo que dijo que eran historias sensacionales y hechos erróneos, y nos dijo que podía llevarnos él mismo a ver la colección. ¡Estábamos encantados! La colección no había sido vista ni fotografiada durante décadas y ahora tendríamos la oportunidad de verla por nosotros mismos.

 

El Dr. Álvarez hizo arreglos para que el Banco Central del Ecuador abriera su colección de museo privado para que la viéramos. Reunió a un equipo de expertos, incluidos arqueólogos, antropólogos e incluso escoltas policiales para llevarnos a través de los almacenes que contienen la preciosa colección de Crespi. Nos aguardaban filas y filas que contenían miles de artefactos. Habían sido catalogados cuidadosamente según su edad y la cultura a la que habían pertenecido: figurillas, asientos ceremoniales, armas, tallas de piedra, cerámica, joyas, sistemas de cálculo antiguos, iconos religiosos e incluso cráneos alargados y cabezas humanas encogidas que formaban parte de la colección impresionante de Crespi, pero sin placas metálicas.

De izquierda a derecha: Hugh Newman, Jim Vieira y el Dr. Ioannis Syrigos en el Museo Crespi de la Universidad Politécnica Salesiana, Cuenca, Ecuador.

De izquierda a derecha: Hugh Newman, Jim Vieira y el Dr. Ioannis Syrigos en el Museo Crespi de la Universidad Politécnica Salesiana, Cuenca, Ecuador.

Cientos de figurillas de la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Cientos de figurillas de la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Una talla antigua utilizada para cálculos y registro de números, colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Una talla antigua utilizada para cálculos y registro de números, colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Un cráneo alargado de la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Un cráneo alargado de la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Cabeza zoomorfa inusual de la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Cabeza zoomorfa inusual de la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Cabezas humanas encogidas en la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Cabezas humanas encogidas en la colección del padre Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Ubicación de la biblioteca metálica

Cuando preguntamos acerca de las placas metálicas, nos dijeron que simplemente se consideraban basura y que el Banco Central se negó a comprarlas porque se demostró que eran falsas. Queríamos verlo por nosotros mismos. El Dr. Álvarez dispuso que una escolta policial nos llevara a las placas metálicas. Estaban ubicados en el extremo opuesto del complejo de edificios en un área de almacenamiento cerrada con llave de un edificio antiguo en ruinas. Nos sorprendió: las placas metálicas y los artefactos estaban esparcidos por todo el piso, arrojados en cajas de cartón y reunidos en pilas diversas. Estaba claro que no se atribuía ningún valor a estas placas.

Placas metálicas talladas de la colección del padre Crespi esparcidas por el suelo de un edificio antiguo en ruinas. Crédito: Ancient-Origins.es

Placas metálicas talladas de la colección del padre Crespi esparcidas por el suelo de un edificio antiguo en ruinas. Crédito: Ancient-Origins.es

Las placas metálicas claramente no estaban hechas de oro, sino de un metal suave y flexible que se parecía más al aluminio. Las tallas eran toscas y en algunos casos infantiles. Es cierto que muchos de ellos contenían figurillas inusuales y escenas extrañas, pero no se parecían a nada más que tallas modernas en láminas de metal baratas. ¿Era esta realmente la biblioteca metálica sobre la que Däniken había escrito sensacionalmente en «El oro de los dioses»?

Algunas de las tallas son toscas y simplistas, casi infantiles. Crédito: Ancient-Origins.es

Algunas de las tallas son toscas y simplistas, casi infantiles. Crédito: Ancient-Origins.es

Algunas de las tallas metálicas eran más complejas, representando extrañas figuras, pirámides, soles y diseños geométricos, tal como había informado Däniken, pero aún parecían poco más que tallas modernas en metal barato. Crédito: Ancient-Origins.es

Algunas de las tallas metálicas eran más complejas, representando extrañas figuras, pirámides, soles y diseños geométricos, tal como había informado Däniken, pero aún parecían poco más que tallas modernas en metal barato. Crédito: Ancient-Origins.es

Verdad revelada y preguntas sin respuesta

Nuestra investigación nos permitió verificar los siguientes hechos:

  • La colección del Padre Crespi no falta, pero fue comprada por el Banco Central del Ecuador y actualmente se encuentra guardada en las bóvedas de sus museos.
  • La mayor parte de la colección de Crespi consiste en artefactos auténticos y valiosos recolectados de todo Ecuador.
  • La llamada Biblioteca Metálica mencionada por Däniken no es más que tallas modernas en metal barato.

Pero … todavía quedan una serie de preguntas sin respuesta: ¿dónde están los artefactos que fueron fotografiados y filmados en la década de 1970 que consisten en tallas de oro, jeroglíficos y figuras sumerias? ¿Por qué no se ven por ningún lado en los almacenes del Banco Central del Ecuador? ¿Fueron auténticos? Y si es así, ¿cuál es su significado? Nadie en la Universidad Politécnica Salesiana, la Iglesia de María Auxiliadora o el Museo del Banco Central pudo responder a estas preguntas.

Si bien la historia del padre Crespi ha sido claramente sensacionalista, dramatizada y falsificada a lo largo de las décadas, sigue existiendo un misterio genuino sobre una pequeña cantidad de sus artefactos y, hasta ahora, no estamos más cerca de encontrar las respuestas.

Imagen de portada: Izquierda: el padre Crespi sosteniendo un artefacto metálico que parece contener una serie de jeroglíficos. (Fuente). Derecha: Fotografías de la llamada «Biblioteca metálica» de Crespi. Crédito: Ancient-Origins.es

Autor Joanna Gillan

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  1. Tan solo los santos sufrieron los estigmas que Jesús sufrió en la cruz. Maria Domenica Lazzari, empezó a sufrir falta de apetito, tenía dificultades respiratorias, fiebre y temblores, incluso convulsiones, y entonces le diagnosticaron anorexia grave. En enero de 1835, recibió estigmas en las manos, en los pies y en el costado derecho, un mes más tarde la corona de espinas de su cabeza también se manifestó, goteando, cada viernes, sangre viva. Ella vive estos fenómenos extraordinarios como un lugar de oración y ofrenda, pero con mucho dolor y evitando la visibilidad en todos los sentidos. Vive una especial pertenencia al Señor y a su Cruz, testimoniando su amor. Su vida terrena termina el 4 de abril de 1848, a la edad de 33 años.

  2. Una santa en lugar privilegiado del pararíso al lado del Señor. Leonilde de San Juan Bautista, natural de Lisignago, en la provincia italiana de Trento, era aún adolescente cuando en 1906 comenzó su noviciado en el Instituto de los Sagrados Corazones de Jesús y de María en Pola. Mujer de gran fe, buscó la unión con Dios a través de la oración, siempre deseosa de cumplir fielmente la voluntad divina. A lo largo de su vida, experimentó las dificultades del camino del Instituto y numerosos sufrimientos físicos, pero siempre confió en el Señor y soportó las pruebas con paciencia, conservando la paz interior. Es la generosidad lo que la distingue en el campo de la educación, hasta el punto de convertirse en un punto de referencia tanto para los alumnos como para sus familias, pero también los pobres y las personas en dificultades, espirituales y materiales, se benefician de su ayuda y apoyo. Durante la Segunda Guerra Mundial, también se privó de artículos de primera necesidad para donarlos a los necesitados. Murió el 12 de diciembre de 1945.

  3. Una vida ejemplar y un estudioso por siempre. Si bien la historia del padre Crespi ha sido claramente sensacionalista, dramatizada y falsificada a lo largo de las décadas, sigue existiendo un misterio genuino sobre una pequeña cantidad de sus artefactos y, hasta ahora, no estamos más cerca de encontrar las respuestas.

  4. La Iglesia cuenta con seis nuevos católicos Venerables. En la audiencia con el Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, Marcello Semeraro, el Papa Francisco autorizó la promulgación de los Decretos que reconocen las virtudes heroicas de un sacerdote, tres religiosas y dos laicos. Es bueno conocer sus vidas para saber como la iglesia va caconizando a pesronajes ejemplares para el mundo.

  5. Teresa Enríquez de Alvarado, que vivió en España entre los siglos XV y XVI, fue educada desde niña en la fe. Dama de compañía de Isabel de Castilla, por deseo de la familia se casó con un ministro de la soberana. Tuvo cuatro hijos, pero enviudó en 1503. Admirable, su fortuna la invirtión en favor de los pobres. Hoy practicamente una Santa.

  6. Un artículo que afianza nuestra fe. El Papa Francisco autorizó la promulgación de los Decretos que reconocen las virtudes heroicas de un sacerdote, tres religiosas y dos laicos. El sacerdote científico y sus descubrimientos son extarordianrios,