El Evangelio según la creación

Por el Dr. Hugh Ross PH.D. Científico Astrofísico

Recopilación, traducción, elaboración y diagramación del Dr. Luis Pintado Córdova

«… Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.» Estas palabras de Romanos 1:20 indican claramente que toda persona tiene la oportunidad de conocer a Dios en base a las evidencias de Su creación. La evidencia a favor de Su existencia es apabullante, tanto en cantidad como en calidad – especialmente para esta generación.

Más que hablar simplemente de la existencia de Dios, la creación, de acuerdo con Romanos 1, también pone en evidencia nuestra necesidad de formar una relación correcta con Dios e indica el camino para formar esta relación. Como una ilustración de lo accesible de esta información esencial, la Biblia incluye el relato de un personaje muy antiguo, Job, quien, sin el auxilio de las escrituras y con la oposición de la religión de sus pares, distinguió todos los elementos de lo que los cristianos llaman «el evangelio», es decir las buenas nuevas. Esta es una reseña de esos elementos:

Tiene que haber un Creador. Las cosas no se hacen solas. No se ha observado ningún objeto animado o inanimado que se genere espontáneamente. Algunas cosas, por cierto, se forman a partir de otras, pero esta formación siempre está acompañada por una pérdida de información.

El Creador debe tener un poder y una sabiduría asombrosos. El poder puesto en juego y la cantidad de materia dentro del universo sobrepasan a la mente humana. La información o la complejidad puestos de manifiesto en un organismo vivo están más allá de nuestra posibilidad de comprensión. ¡Y esto es sólo lo que Dios nos ha mostrado dentro de nuestras dimensiones de espacio y tiempo!

El Creador debe ser amante. La simpleza, el equilibrio y la belleza que se observan a través de toda la creación demuestran que Dios es amante y no caprichoso. Más aún, la capacidad y el deseo de cuidar y proteger que se observan en muchas criaturas sólo tienen sentido si su Creador posee esos mismos atributos. Por último, es evidente que Dios se preocupa por todas sus criaturas al proveer para sus necesidades.

El Creador debe ser justo y debe requerir justicia. La reflexión interna y la investigación externa afirman que los seres humanos tienen una conciencia. Cuando se viola la conciencia aparecen la vergüenza y la culpa. Nuestra conciencia y nuestras luchas con la culpa reflejan la realidad del bien y del mal y la necesidad de la obediencia.

Cada uno de nosotros cae irremediablemente lejos de los parámetros del Creador. Incurrimos en culpa cuando violamos cualquier parte de la ley moral de Dios en nuestras acciones, nuestras palabras y nuestros pensamientos. ¿Quién puede mantener sus pensamientos y actitudes perfectamente puros por siquiera una hora? Si cada persona cae irremediablemente lejos de sus propias normas, ¿cuántos más de las de Dios?

Pero, porque el Creador es amante, sabio y poderoso, El tiene que haber provisto un camino para rescatarnos. Cuando llegamos a esta desesperación podemos comenzar a entender, a partir de la creación a nuestro alrededor, que el amor, la sabiduría y el poder de Dios son suficientes para librarnos de nuestra situación que de otra forma sería sin ninguna esperanza.

Si confiamos nuestras vidas completa y únicamente a nuestro Rescatador, seremos salvados. El único y exclusivo camino es renunciar a todos los intentos humanos de satisfacer los requerimientos de Dios y poner nuestra confianza exclusivamente en El y en Sus medios de redención.

La creación, por lo tanto, revela todos los pasos necesarios para desarrollar una relación correcta con Dios. La Biblia revela el medio específico – el único Hijo de Dios enviado a la Tierra para vivir una vida sin pecado, morir en nuestro favor, llevando sobre El toda la penalidad de nuestras ofensas a Dios; y resucitar de entre los muertos. Al confiar en El para nuestro perdón y al darle el control de nuestras vidas, recibimos vida eterna.

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¿Despilfarro o propósito en el Universo?

Por: Dr.  Hugh Ross, Ph. D.

Si usted vio Contacto, la película basada en la novela de Carl Sagan de 1985, no puede haber dejado de notar su consigna explícita y varias veces repetida, «Si no hay vida allá fuera, es un tremendo despilfarro de espacio.»

Esta consigna ha sido expresada por otros; entre ellos,que al día de hoy ha vendido 30 millones de ejemplares. Hawking, que rehúsa ser etiquetado en cuanto a sus creencias teológicas, insiste en que el Dios de la Biblia no pudo ser el Creador del universo. Él dice que Dios no hubiera despilfarrado tanta energía y materia. Tomando en cuenta el mensaje de Cristo de que los seres humanos le importan tanto a Dios, Hawking concluye que el Dios bíblico hubiera hecho una sola estrella, un planeta y una luna – un hogar para la raza humana. El hecho que observemos diez mil trillones de estrellas indica, escribe Hawking, que alguien distinto de Cristo hizo el cosmos.

He oído esta línea de razonamiento repetida mecánicamente en varias universidades, y por cierto es repetida fuertemente a lo largo de Contacto, tanto en el libro como en la película. Su impacto ha sido documentado por una reciente encuesta de Harris que informa que dos de cada tres americanos creen que existe vida en alguna otra parte del universo, aunque probablemente no en nuestro sistema solar.

Nadie parece darse cuenta de la evidente violación del teorema de falta de integridad de Gödel. Nosotros, los humanos, no conocemos – y no podemos conocer – todo acerca del universo que nos contiene. ¿Cómo podemos juzgar, si nosotros no hicimos el universo, lo que constituye «despilfarro» desde el punto de vista del Creador? ¿Y podemos nosotros verdaderamente afirmar con certeza que Dios no tenía ningún otro propósito al crear el universo que hacer seres humanos?

La Biblia revela que Dios creó el universo y las personas para lograr la conquista definitiva del mal. Una vez que el mal sea conquistado, Dios reemplazará al cosmos con un universo flamante, un universo (o reino) con leyes físicas y dimensiones radicalmente distintas.- Los apóstoles Pablo y Juan sugieren que la ley de descomposición, lo que los físicos denominan la segunda ley de la termodinámica, pertenece a esa conquista que está en curso. La ley de la termodinámica, junto con las cuatro fuerzas fundamentales de la física que la complementan, exigen un cosmos tan vasto como el que ocupamos.

Déjeme explicarle el razonamiento detrás de está afirmación audaz. Primero, un cierto nivel de entropía es necesario para la existencia de la vida. La entropía describe la energía liberada o radiada hacia fuera, a medida que un sistema produce «trabajo». Si el universo fuera demasiado entrópico (es decir, un radiador demasiado eficiente), las estrellas y los planetas nunca se hubieran formado. Si fuera demasiado poco entrópico (es decir, un radiador demasiado poco eficiente), toda la masa del cosmos hubiera colapsado rápidamente formando estrellas neutrónicas y agujeros negros.

En correlación con el nivel de entropía cósmico necesario para la vida, la densidad de masa del universo debe tener un ajuste fino para soportar la fusión nuclear que es también necesaria para la vida. La densidad de masa es un catalizador para la fusión nuclear. Si la densidad de masa del universo fuera menor que la que medimos (produciendo menos de diez mil trillones de estrellas observables), tendría lugar una cantidad menor de fusión nuclear y el cosmos nunca generaría elementos más pesados que el helio. Si la densidad de masa del universo fuera mayor (produciendo más de diez mil trillones de estrellas observables), ocurriría una mayor cantidad de fusión nuclear y todos los elementos se volverían rápidamente tan o más pesados que el hierro. En ambos casos, faltarían los elementos esenciales para la vida, como el carbono, el nitrógeno, el oxígeno, el fósforo y el potasio. La existencia de siquiera un planeta como el nuestro, un planeta que soporta criaturas complejas mediante los cuales Dios ha escogido conquistar expresamente el mal con Su amor triunfante, requiere de la existencia de diez mil trillones de estrellas observables. Él no parece haber parado en gastos.

Yo veo a las diez mil trillones de estrellas como un vehículo para comunicar la gloria, la justicia y el amor de Dios.- La ubicación exacta de nuestro sistema solar en la galaxia de la Vía Láctea hace posible que podamos ver diez mil trillones de estrellas. Si nuestra posición fuera ligeramente distinta en una dirección u otra, ni siquiera existiríamos, o no veríamos más que las estrellas y las nebulosas más cercanas. Desde donde estamos podemos ver claramente hacia adentro y hacia fuera de nuestra galaxia, descifrando lo que es una galaxia y reconociendo que existen muchas más galaxias (y otros objetos) mucho más allá de nosotros. Y, como podemos ver tanto hacia adentro como hacia fuera de nuestra galaxia, los astrónomos han podido recolectar datos que nos hablan de nuestro Creador. Nuestros hallazgos, hasta ahora, nos dicen que el Creador trasciende la materia, la energía y diez dimensiones espacio-temporales; tiene el poder para crear dimensiones espacio-temporales; tiene capacidades y cualidades que están mucho más allá de lo que podemos pensar o imaginar.

El cosmos evidentemente cumple con el propósito de Dios para los ángeles, también. Si bien no están confinados por las dimensiones espacio-temporales de nuestro universo, se nos dice (en las Escrituras) que los ángeles nos contemplan a nosotros, los seres humanos. Al observar nuestros esfuerzos por vivir como los hijos de Dios, evidentemente aumenta su comprensión del carácter de Dios, específicamente de Su gracia.

A lo largo de los años podremos encontrar muchas razones aún no percibidas para las proporciones de nuestro cosmos con sus diez mil trillones de estrellas. Hawking, junto con sus discípulos y los de Sagan, puede tener dificultades para reconocer o admitir estos u otros propósitos para la vastedad del cosmos, porque ellos parecen creer que «el cosmos es todo lo que hay.» La Biblia revela que nuestro universo, tan vasto y sobrecogedor desde nuestra perspectiva, es apenas una parte pequeña y transitoria del plan creativo de Dios.

Diez mil trillones equivale a un 1 seguido de 22 ceros.

Stephen W. Hawking, A Brief History of Time  (New York: Bantam Books, 1988), pp. 126-127.

Hugh Ross, Beyond the Cosmos (Más Allá del Cosmos) (Colorado Springs: NavPress, 1996), pp. 175-200.

Hugh Ross, The Fingerpint of God (La Huella Digital de Dios), second edition (Orange, CA: Promise Publishing, 1991), pp. 171-178.

Romanos 8:18-24; Apocalipsis 21:1-7.

La entropía es una medida de la cantidad de energía en forma desordenada (es decir, no disponible para hacer trabajo) dentro de un sistema.

Hugh Ross, The Fingerprint of God, (La Huella Digital de Dios), second edition (Orange, CA: Promise Publishing, 1991), p. 124.

Hugh Ross, pp. 124-125.

Salmos 19:1-4.

Salmos 50:6

Hugh Ross, «A Window to God’s Glory» (Una Ventana a la Gloria de Dios), Facts & Faith, v. 10, n. 2 (1996), pp. 1-2.

1 Corintios 4:9-13.

Citado de la frase final de la serie de 13 capítulos para televisión, Cosmos, narrado por Carl Sagan.

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Hugh Ross obtuvo su B.Sc. en física de la Universidad de British Columbia y su M.Sc. y Ph.D. en astronomía de la Universidad de Toronto. Sirvió como ministro de evangelismo de Sierra Madre Congregational Church durante once años y hoy dirige Reasons to Believe, una institución creada para investigar y proclamar la base objetiva de la fe en Dios y en Su Palabra, la Biblia. Es autor de The Fingerprint of God, The Creator and the Cosmos, Creation and Time, Beyond the Cosmos y The Genesis Question.

© 1997 Reasons to Believe. Facts & Faith, Third Quarter 1997

Biblia antes de la Ciencia

DECLARACIÓN BÍBLICA LA CIENCIA ENTONCES LA CIENCIA AHORA
La Tierra es una esfera   (Isaías. 40:22). La Tierra es un disco plano. La Tierra es una esfera.
La cantidad de estrellas es superior a mil millones (Jeremías. 33:22). La cantidad de estrellas es de 1.100. La cantidad de estrellas es superior a mil millones.
Cada estrella es diferente        (1 Corintios. 15:41) Todas las estrellas son iguales Cada estrella es diferente
La luz está en movimiento     (Job 38:19-20) La luz está fija en un lugar. La luz está en movimiento.
       El aire tiene peso                 (Job 28:25) El aire no tiene peso. El aire tiene peso.
El viento sopla en ciclones(Eclesiastés. 1:6) Los vientos soplan derecho. Los vientos soplan en ciclones.
La sangre es la fuente de vida y de sanidad                   (Levíticos. 17:11) A la gente enferma se le debe hacer sangrías. La sangre es la fuente de vida y de sanidad.

 

  • Conservación de la masa y la energía (Eclesiastés. 1:9; 3:14-15).
  • El ciclo del agua (Eclesiastés. 1:7; Isaías. 55:10).
  • La gravedad (Job 26:7; Job 38:31-33).
  • Las Pléyades y Orión como grupos de estrellas unidas gravitacionalmente (Job 38:31). NOTA: Todas las demás estrellas visibles a simple vista no están unidas, con la posible excepción de las Híades.

El ADN pone en jaque a la evolución

En 1953 Jame Watson y Francis Crick lograron lo que parecía imposible: descubrieron la estructura genw ética que está en lo más profundo del núcleo de nuestras células.  A este material genético se le llama ADN, una abreviación de ácido desoxirribonucleico.

El descubrimiento de la estructura de doble hélice de la molécula del ADN abrió las puertas para que los científicos examinarán el código que está en él. Actualmente, más de medio siglo después del descubrimiento inicial, el código del ADN ha sido descifrado, aunque hay varios de sus elementos que todavía no se comprenden bien.

Estos hallazgos tienen profundas implicaciones para la evolución darwiniana, la teoría que se enseña en las escuelas del mundo entero y que afirma que el mundo y todos los seres vivos han evolucionado por el procesos naturales mediante la mutación y  la selección natural.

Sorprendente revelaciones del ADN    

            A medida que los científicos empezaron  a decodificar la molécula de  ADN humano, encontraron algo sorprendente: un exquisito lenguaje compuesto de 3.000 millones de letras genéticas. Según el Dr. Stephen Meyer, director del Centro de Ciencia y Cultura del Instituto Discovery, en Seattle, Washington, “uno de los descubrimientos más extraordinarios del siglo XX fue que el ADN almacena información – instrucciones detalladas para la producción de proteínas – en forma de un código digital de cuatro caracteres” (citado por Lee Strobel, The Case for a Creator [“EL caso del creador”], 2004, p. 224).

Es difícil de comprender. Pero la cantidad de información que se encuentra en el ADN humano equivaldría a 12 juegos de la Enciclopedia Británica, un número total de 384 volúmenes, ¡con una información detallada que llenaría 15 metros de estantes de libros!

Sin embargo, en su tamaño real – que es tan sólo de dos millonésimas de un milímetro de grosor – de acuerdo con el biólogo molecular Michael Denton, una cucharadita de ADN puede contener toda la información necesaria para sintetizar las proteínas para todas las especies de organismos que alguna vez hayan vivido en la tierra, y “todavía quedaría espacio suficiente para toda la información de todos los libros que se hayan escrito” (Evolution: A Theory in Crisis [“La Evolución: Una teoría en crisis”], 1996, p. 334).

¿Qué o quién podría miniaturizar semejante información y colocar este inmenso número de “letras” en la secuencia adecuada como un manual de instrucción genética? ¿Podría la evolución desarrollar un sistema semejante a éste?

El ADN contiene un lenguaje genético

Consideremos primero algunas de las características de este “lenguaje” genético. Para que correctamente sea llamado lenguaje, debe contener los siguientes elementos: un alfabeto o sistema de codificación, ortografía correcta, sintaxis (orden correcto de las palabras), significado (semántica) y un propósito específico.

Los científicos han descubierto que el código genético tiene todos los elementos fundamentales. Como explica el Dr. Stephen Meyer, “Las regiones de codificación del ADN tienen exactamente las mismas propiedades fundamentales de un código o lenguaje de computador” (citado por Strobel, p.237, énfasis en el original)

Todos los demás códigos que se consideran lenguajes reales son de origen humano. Aunque sabemos que los perros ladran cuando perciben el peligro, las abejas danzan para llevar a otras abejas a una fuente de néctar, y las abejas emiten sonidos, esto para citar tan solo unos pocos ejemplos de comunicación de otras especies, ninguno de éstos tienen la composición de un lenguaje. Se consideran únicamente señales de comunicación a un nivel elemental.

Las únicas formas de comunicación que se consideran de alto nivel son los lenguajes humanos, los lenguajes artificiales tales como los códigos de computadoras y de Morse, y el código genético. No se ha encontrado ningún otro sistema de comunicación de un lenguaje.

Bill Gates, fundador de la empresa Microsoft, comentó que “el ADN es como un programa de computadora, sólo que es mucho más complejo de lo que nosotros hemos inventado”.

¿Podemos acaso imaginarnos que algo mucho más complejo que el programa que maneja un supercomputador sea producto de un accidente, por medio de la evolución, sin importar cuánto tiempo, cuántas mutaciones y cuánta selección natural haya podido ocurrir?

Conclusiones de la información que se encuentra en el ADN

En su libro «In the Beginning Was Information»  (En el principio era la información), el Dr. Werner Gitt, un experto en sistemas de información,  llega a ciertas conclusiones con base en la información que se encuentra en el ADN. A continuación hacemos un resumen:

  1. Ya que el código del ADN tiene todas las características esenciales de la información, debe haber habido alguien que la envió.
  2. Ya que la densidad y complejidad de la información del ADN es millones de veces mayor que la tecnología actual del hombre, el que la envió debe ser supremamente inteligente.
  1. Ya que el envió debe haber almacenado la información dentro de la molécula del ADN y construido las máquinas biológicas moleculares para descifrarla y manejarla las células, el remitente debe tener un propósito y debe ser supremamente poderoso.
  2. Ya que la información es una entidad no material y no se   puede originar en la materia, el que la envió debe tener un componente no material (espíritu)
  3. Ya que la información biológica sólo se puede originar en un remitente inteligente y todas las teorías de la evolución biológica y química están basados en la premisa de que la información solo proviene de la materia y la energía (sin remitente), entonces todas las teorías de la evolución química y biológicas son falsas.

 

«El fraude de un erudito desmiente la datación de los neandertales»

El profesor Reiner Protzch von Zieten dijo a sus colegas científicos que cierto fragmento de cráneo de 36.000 años era el eslabón entre los antiguos neandertales y el hombre moderno.

Nota de Innov@s.- Existe mucha gente que por falta de formación religiosa  cree con poco fundamento en la evolución,  fue un factor muy importante para que las aseveraciones fraudulentas hayan sido aceptadas por tanto tiempo por recibir ningún análisis crítico y contrastación científica.

Ente sus otros descubrimientos sobresalientes están los restos de un  mujer que vivió hace 21.300 años y los de un hombre que vivió hace 29.400 años. desde hace mucho tiempo, las dataciones de los especialistas basadas en el sistema de carbono-14 había sido consideradas como prueba de que los neandertales había vivido en el norte de Europa y coexistido, como una especia separada, con hombres anatómicamente modernos.

Sólo que había un problema. El profesor no sabía cómo operar su equipo de datación carbono-14, y los auténticos expertos sencillamente llegaron a la conclusión de que él había inventado las fechas. El esqueleto que él había datado entre 21.000 y 36.000 años fue datado por otros con una antigüedad mucho menor. Uno de los cráneos resultó ser el de un hombre que había vivido apenas unos 250 años antes, alrededor de 1750.

El 19 de febrero de 2005 un periódico inglés informó que la Universidad de Francfort había obligado a este profesor a que se retira, debido a sus «muchas falsedades y manipulaciones» en sus 30 años de carrera académica. El escándalo estalló cuando se le sorprendió tratando de vender la colección de cráneos de chimpancés, propiedad de la universidad.

Además de la invención  de datos, en otra investigación se encontró que había plagiado el trabajo de otros científicos y había hecho pasar como auténticos unos fósiles falsos. «Esto es sumamente bochornoso», dijo el profesor Ulrich Brandt, quien encabezó la investigación. «Desde luego, la universidad se siente muy mal acerca de esto».

Como resultado, Thomas Terberger, profesor de la Universidad de Greifswald en Alemania oriental, dijo: «La antropología va a tener que revisar completamente su concepto del hombre moderno entre los 40.000 y 10.000 años de antigüedad». ¿Por qué urdió ese fraude al profesor Protsch? «Si uno encuentra un cráneo de más de 30.000 años de antigüedad, es algo sensacional», explico el profesor Terberger.  «Si encuentra tres de ellos, será conocido de la gente.  Eso es bueno para su carrera. A fin de cuentas, fue por ambición».

Lamentablemente, esta no es la primera vez que semejante clase de fraude se somete en este campo. El célebre «hombre de Piltdow», descubierto en Inglaterra en 1912 y proclamado como el eslabón perdido entre los humanos y los simios que por tanto tiempo se había buscado, no se supo que era una falsificación hasta 1953, más de 40 años después. Cuando fue analizado cuidadosamente el «hombre de Piltdow», se encontró que era el cráneo (de 600 años de antigüedad) de un humano combinado con la quijada de un orangután, teñidas ambas partes para que parecieran más antiguas.

¿Por qué le llevó tanto tiempo a la comunidad científica darse cuenta de esto? Según la publicación The Scientist  (El científico) del 15 de marzo de 2005, Robert Foley, director del Leverhulme Center for Human  Evolutionary Studies («Centro  Leverhulme de estudios evolutivos del hombre»), en la Universidad de Cambridge, explicó que una de las razones por las que el fraude del hombre de Piltdown tuve tanto éxito fue «porque se ajustaba a las expectativas de lo que la gente pensaba de cómo se verían los primeros humanos».

Al parecer, la historia se ha repetido, ya que pasaron 30 años antes de que se descubriera el último fraude. Parece ser que la disposición de tanta gente de creer en la evolución fue un factor muy importante para que las aseveraciones fraudulentas hayan sido aceptadas por tanto tiempo por recibir ningún análisis crítico.

 

El ADN hace que un famoso profesor científico renucie al ateísmo

En diciembre de 2004 un ateo y erudito muy famoso conmocionó al mundo intelectual cuando hizo el anuncio de que había aceptado la existencia de Dios, en gran parte debido al estudio que había hecho del ácido desoxirribonucleico (conocido comúnmente por las siglas ADN).

Según el profesor Antony Flew, de 81 años y docente de la Universidad de Reading, en Inglaterra, «creo que lo que ha hecho el material de ADN, es mostrar que para poder combinar y juntar estos elementos tan extraordinariamente diversos se requería inteligencia. Supongo que podría ser una persona en el sentido de un ser que tiene inteligencia y propósito» (informe de la Associated Press, 9 de diciembre de 2004).

El profesor Flew es tal vez el ateo más conocido en el mundo intelectual de los últimos 50 años. Ayudó a establecer la pauta del ateísmo con su trabajo «Theology and Falsification» (Teología y falsificación), considerada la publicación filosófica que más se ha reimpreso en el último medio siglo. Según el escritor ateo Richard Carrier, «Flew es uno de los ateos de más renombre en los últimos 50 años … Así que si él ha cambiado de opinión en cierta forma, no importa lo que opinemos de sus razones, el suceso es en sí mismo una noticia» (diciembre de 2004, www.infidels.org).

El profesor Flew menciona que en el último año su mente empezó a cambiar y a aceptar la existencia de Dios, rechazando el ateísmo. Una prueba que fue clave para esto fue la investigación biológica del ADN. Dijo que la prueba del ADN «ha mostrado, por una casi increíble complejidad de sucesos que tuvieron que ocurrir para producir la vida, que la inteligencia tuvo que estar presente».

Más tarde le escribió a Richard Carrier: «Mi única y sola prueba que hace al caso (para creer en Dios) es la evidente imposibilidad de proveer una teoría natural que explique cómo las primeras especies que se produjeron hubieran originado del ADN».

De acuerdo con el informe de la Associated Press, «las ideas actuales del profesor Flew tienen cierta similitud con el concepto del Diseño Inteligente, que ve indicios de una fuerza que guió la construcción del universo». En una entrevista con Philosophis Christi, revista de la Sociedad Filosófica Evangélica, el profesor Flew dijo: «Creo que los argumentos más impresionantes a favor de la existencia de Dios son aquellos que están respaldados por los descubrimientos científicos más recientes… Creo que el argumento de un Diseño Inteligente es muchísimo más fuerte de lo que era cuando lo conocí por primera vez».

El periódico inglés Sunday Times también afirmó: «Para Flew, la teoría de la evolución de Darwin no explica satisfactoriamente el origen y el desarrollo de la vida. Me he convencido de que es simplemente inconcebible que la primera materia viviente evolucionó de la materia inerte y después se desarrolló hasta llegar a ser una criatura extraordinariamente compleja». El artículo sigue explicando que según las propias palabras del profesor Flew, él está «siguiendo el argumento a dondequiera que lleve. La conclusión es: tiene que haber habido alguna inteligencia»

El profesor Flew se apresura a aclarar que no ve a Dios como un ser personal que tiene interacción con la humanidad, pero sí se disculpa por el efecto que su perspectiva atea tuvo en otros. El artículo cita sus palabras: «Como sé que las personas han sido influenciadas por mí, quiero tratar de corregir el enorme daño que pueda haber hecho» (12 de diciembre de 2004).         Aunque tardía, se acepta la disculpa.

El milagro del ojo humano

¿Es razonable suponer que el ojo, con toda su asombrosa complejidad, pudo haber evolucionado por medio de mutaciones fortuitas?

Carlos Darwin reconoció que el ojo era uno de los grandes desafíos a su teoría. ¿Cómo podía explicar algo que era totalmente incompatible con la evolución? Él mismo escribió: “Suponer que el ojo con todas sus inigualables características. . . haya podido surgir por medio de la selección natural, francamente lo confieso, parece absurdo en grado sumo” (Origin of Species [“El origen de las es­pecies”], p. 146).

Jesús dijo: “La lámpara del cuerpo es el ojo” (Mateo 6:22). Jacob Bronowski escribió que “si comparamos un ser humano con el simio de mejor visión, como por ejemplo un chim­pancé, nuestra visión es increíblemente supe­rior. . . La habilidad de los simios para discri­minar detalles finos (que se puede comprobar por medio de una prueba sencilla) no se puede comparar con la de los seres humanos” (The Origins of Knowledge and Imagination [“Los orígenes del conocimiento y la imaginación”], 1978, pp. 12-13).

El ojo humano posee cerca de 130 millones de conos y bastoncillos que le permiten trans­formar la luz en impulsos electroquímicos. Estas señales se desplazan hasta el cerebro a un ritmo de mil millones por segundo.

La dificultad básica de los darwinistas es explicar cómo pudieron evolucionar indepen­dientemente cada uno de estos complejos ele­mentos, y cómo llegaron a trabajar juntos en perfecta armonía, teniendo en cuenta que si uno solo de estos componentes llegara a fallar, la visión no funcionaría.

Reflexionemos. Estructuras o sistemas par­ciales de transición no contribuyen a la super­vivencia de una criatura; de hecho, pueden ser perjudiciales. De ser perjudiciales no seguirían desarrollándose porque, según los postulados de la evolución, la criatura que los tuviera se­ría menos apta para sobrevivir que las demás criaturas. Al fin y al cabo, ¿de qué serviría media ala o un ojo sin retina? Por lo tanto, es­tructuras tales como alas completas, con sus plumas, o surgieron repentinamente gracias a unas mutaciones fantásticas y absolutamente inverosímiles, o fueron creadas.

Según el científico Francis Hitching, “es muy evidente que si cualquier cosa no funciona como debe —si la córnea está empañada, si la pupila no se dilata, si el lente se opaca o si el enfoque es incorrecto— no se forma ninguna imagen reconocible. O el ojo funciona correctamente como un todo, o no funciona en absoluto.

“¿Cómo pudo entonces haber evolucio­nado lenta y gradualmente, por medio de los infinitesimales cambios propuestos por Dar­win? ¿Es realmente posible que miles y miles de mutaciones necesarias hayan ocurrido si­multáneamente de tal forma que, por ejemplo, el lente y la retina, que se necesitan mutuamen­te para poder funcionar, hayan evolucionado al mismo tiempo? ¿Qué utilidad tiene para la supervivencia un ojo que no ve?

“Con razón esto le preocupaba a Darwin. En febrero de 1860 escribió a su amigo el botánico Asa Gray: ‘Hasta el día de hoy siento escalofríos cada vez que pienso en el ojo’” (The Neck of the Giraffe [“El cuello de la jirafa”], 1982, p. 86).

Los milagros son para aquellos que se atreven a creer. Hemos nacido para creer. Luis Pintado Còrdova.

Por increíble que sea el ojo, reflexionemos acerca del hecho de que tenemos dos ojos, no sólo uno. Este par de órganos tan especializa­dos, junto con la capacidad interpretativa del cerebro, nos permite determinar a cuánta dis­tancia se encuentran los objetos que vemos. Nuestros ojos tienen también la capacidad de alargarse o comprimirse para poder enfocar. Además, estos delicados órganos están prote­gidos por el hueso de la frente y los párpados.

Darwin debía haber analizado dos pasajes de la Biblia. En Proverbios 20:12 el rey Salomón escribió: “El oído que oye, y el ojo que ve, am­bas cosas igualmente ha hecho el Eterno”. Y en Salmos 94:9 leemos: “El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?”

Podemos decir lo mismo acerca del cerebro, el olfato, el gusto y los órganos y sistemas su­mamente complejos en el ser humano y en los animales. Creer que todo esto ha sido produci­do por la evolución requiere que tengamos una fe verdaderamente asombrosa. Sin embargo, es algo que se enseña y se acepta casi univer­salmente.

El profesor H.S. Lipson, miembro del Insti­tuto Británico de Física, después de analizar la improbabilidad de que estos órganos pudieran haber surgido mediante un proceso evolutivo, escribió:

“. . . Debemos dar un paso más y re­conocer que la única alternativa aceptable es la creación. Sé que esto es anatema para los físicos, y también para mí, pero no debemos re­chazar una teoría que no nos gusta si las prue­bas experimentales la respaldan” (Physics Bu­lletin [“Boletín de física”], 1980, 30:140).

La coagulación de la sangre: Un miulagro biológico

Un proceso relativamente sencillo y a la vez necesario para la vida humana y animal es la capacidad de sellar una herida con el fin de impedir que la víctima se desangre. Pero para que esto funcione es necesaria la interacción de un sistema sumamente complejo de sustancias químicas. Si un solo elemento falta o no funciona correctamente (como por ejemplo en el caso del defecto sanguíneo llamado hemofilia), el sistema tampoco funcionará y fácilmente se puede producir la muerte.

¿Cómo pueden aparecer estas sustancias precisamente en el momento oportuno y en la proporción correcta, y luego combinarse correctamente, de tal forma que se produzca la coagulación y se evite la muerte? No existen fases intermedias: o el sistema funciona perfectamente o no funciona en absoluto.

Al mismo tiempo, la ciencia médica está muy consciente de que en algunos casos el sistema de coagulación funciona en un momento equivocado, y es la causa de infartos cerebrales que pueden conducir a la parálisis y aun a la muerte. Cuando de la coagulación de la sangre se trata, o bien todo funciona perfectamente o cualquier falla puede producir la muerte.

Para que la teoría de la evolución pueda explicar este maravilloso sistema por medio de mutaciones fortuitas, necesita suponer que todas las mutaciones correctas ocurrieron simultáneamente o de lo contrario no habrían tenido ninguna utilidad. La realidad es que los evolucionistas no presentan ninguna explicación satisfactoria al respecto. ❏

El Motor Eléctrico Vivo

El flagelo bacteriano constituye un ejemplo de lo que Michael Behe describe como un sistema de complejidad irreducible. En su libro La Caja Negra de Darwin explica que estos sistemas irreductiblemente complejos no podrían haber surgido por un proceso darwiniano gradual por pasos.

  •       Es como el motor fuera de borda para que una célula se traslade.
  •       Se descubrió en 1973 que el flagelo se desempeña como un rotor propulsor.
  •       El flagelo utiliza energía de un flujo de ácido a través de la membrana de la célula Procariota.
  •       El propulsor del flagelo puede rotar hasta 10.000 revoluciones por minuto,
  •       El propulsor del flagelo puede detener el giro en un cuarto de vuelta instantáneamente, y comenzar a girar a sentido contrario a 10.000 revoluciones por minuto.
  •       El motor sabe cuando detenerse, retroceder, y avanzar  por medio de sistemas sensoriales.
  •       Es del tamaño de un par de micras. (El micrómetro es la unidad de longitud equivalente a una millonésima parte de un metro)
  •       Para funcionar requiere de entre 30 y 35 proteínas.
  • Vídeo de apoyo: O flagelo bacteriano: proeza de engenharia em escala nanométrica. Fuente: Jesper Sampaio
  • https://www.youtube.com/watch?v=5RmS_n_bq04

Mas información acerca del Flagelo aquí:

http://www.sedin.org/propesp/flagellum.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Flagelo

http://www.sedin.org/propesp/X0049_11.htm

17 Comentarios

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  1. Excelente articulo que a su vez es trascendental. Nos muestra que las cosas no se hacen solas, no se ha observado ningún objeto animado o inanimado que se genere espontáneamente. Algunas cosas, por cierto, se forman a partir de otras, pero esta formación siempre está acompañada por una pérdida de información. En mi opinión, aún asi existan muchas pruebas, las personas solo creen lo que deseen creer.

  2. Completamente cierto lo que afirma el autor de cada uno de nosotros cae irremediablemente lejos de los parámetros del Creador. Incurrimos en culpa cuando violamos cualquier parte de la ley moral de Dios en nuestras acciones, nuestras palabras y nuestros pensamientos. ¿Quién puede mantener sus pensamientos y actitudes perfectamente puros por siquiera una hora? Si cada persona cae irremediablemente lejos de sus propias normas, ¿cuántos más de las de Dios. Si así somos los creyentes, como serán los incrédulos o los ateos… un dilema muy fifícil para todos nosotros.

  3. La creacion nos revela la relación entre Dios y.los hombres su obra maxima el universo que mucos no quieren comprender por su apego al mundo material y pecado.

  4. A pear de aceptar a Dios como creador y salvador del munfo siempre le fallamos a diario. Y aquellos que se niegan a creer incurren en soberbia e insensatez.

  5. Nuestro el Creador es amante, sabio y poderoso, El tiene que haber provisto un camino para rescatarnos. Cuando llegamos a esta desesperación podemos comenzar a entender, a partir de la creación a nuestro alrededor, que el amor, la sabiduría y el poder de Dios son suficientes para librarnos de nuestra situación que de otra forma sería sin ninguna esperanza.

  6. Solo un Creador. Las cosas no se hacen solas. No se ha observado ningún objeto animado o inanimado que se genere espontáneamente. Algunas cosas, por cierto, se forman a partir de otras, pero esta formación siempre está acompañada por una pérdida de información. Un artículo mas que interesante es trascendental.